lunes, 16 de noviembre de 2009

LA ARQUITECTURA DEL XIX

LA ARQUITECTURA DEL XIX

El siglo de la industrialización.
El siglo XIX es un tiempo de gestación. La nueva sociedad, la nueva cultura industrial, necesitaba una respuesta arquitectónica a sus necesidades y esta respuesta, que no será dada satisfactoriamente hasta el sigo XX, se elabora durante el XIX.
Es un período en el que se entrecruzan diferentes tendencias, con una cierta confusión, pero sobretodo está marcado por el enfrentamiento entre tradición arquitectónica y las nuevas técnicas, materiales y necesidades aportados por la revolución industrial. Esto provoca la existencia de dos tendencias artísticas que se prolongan a lo largo de todo el siglo:
Arquitectura Historicista
Es un retorno a los estilos pasados. Tanto en sus aspectos constructivos como en los decorativos tiene caracteres tradicionales; es una arquitectura de pocas novedades. Se construyen edificios de diversa índole como iglesias, palacetes,... y se utiliza para cada uno un estilo diferente dependiendo del cliente y del artista. El Neogótico fue el estilo más importante. En Francia Viollet-Le-Duc se dedicó a la restauración de las catedrales góticas. En Inglaterra destaca el Parlamento de Londres.
Otros medievalismos también utilizados pero de menor importancia son el Neorromántico, Neobizantino o Neomudejar.
La Arquitectura del Hierro.
Nace en relación a la revolución industrial, que ofrece otras posibilidades y necesidades. Aporta una nueva visión de la construcción muy diferente a la tradicional, lo que supone cambios no solo de materiales, sino de técnicas de construcción, valores plásticos, tipologías, etc. Las características más importantes son las siguientes:
• El material que utilizan es el hierro, hierro colado, de gran consistencia, más elástico indicado para soportes de gran carga. Desde 1845 se impone el acero de producción industrial y se generaliza el uso del cristal. En los revestimientos de los muros se utilizan materiales tradicionales (mampostería, ladrillo, piedra,..)
• Los muros son simples cerramientos de los edificios sin otra función ya que la carga está sustentada por un armazón interno. Los soportes aislados suelen ser columnas de fundición trabajadas como las clásicas y pies derechos de hierro laminado más resistente para cargas de gran empuje o construcciones amplias.
• Las cubiertas son techumbres de armazón metálico de diferentes formas o bóvedas metálicas cubiertas con láminas de cristal, teja o pizarra.
• La decoración hecha en metal es casi inexistente pero aparece a menudo otra decoración de materiales tradicionales en los revestimientos externos.
• En el espacio interno aporta un nuevo concepto espacial de extensión indefinida, amplia, despejada y luminosa. Muestra respeto por la simetría, proporción y armonía pero no teoriza sobre esto.
• Se centró en la construcción de edificios acordes con los nuevos tiempos: puentes, fábricas, invernaderos, estaciones de ferrocarril, mercados, edificios para exposiciones, lo que significa el nacimiento de nuevas tipologías. Creó una nueva tradición constructiva que se ajusta al principio de que la forma sigue a la función. Se impone lentamente a mediados del XIX con sus innovaciones: construcción en esqueleto que permite edificar en altura, las paredes de vidrieras casi continuas, la planta libre y origina una nueva visión arquitectónica
Los edificios más significativos son : el Palacio de Cristal de Paxton (Londres 1850-51), la Galería de las máquinas de Dutert y Contamin, la Torre de Gustavo Eiffel (París 1889), la Estación de Atocha y el Palacio de Cristal del Retiro de Madrid.
La Escuela de Chicago. A finales del siglo XIX esta arquitectura conoce un gran apogeo en EE.UU. Los centros de negocios se centralizan y se hace necesaria la construcción en altura para rentabilizar el valor de los terrenos. El desarrollo de los ascensores y las estructuras metálicas se conjugan produciendo una nueva arquitectura, la de los rascacielos, basada en un sentido utilitario y funcional. El representante de esta escuela es Louis Sullivan que realiza el Auditorio de Chicago, los almacenes Carson, etc.
El Modernismo.
A caballo entre los siglos XIX y XX surge un estilo artístico fugaz pero de gran intensidad, el Modernismo, transmisor de la herencia cultural de siglo XIX y fundamento de muchas de las corrientes arquitectónicas del XX. El modernismo es un fenómeno complejo que se produce en las ciudades de aquellos países por donde se alcanza un cierto desarrollo industrial. Pretende ser el reflejo de una sociedad moderna y activa para hacer una ciudad alegre, nueva y elegante. Es el estilo de una rica y refinada burguesía de fin de siglo, la más preparada social e intelectualmente.
A pesar de las diferentes interpretaciones y nombres que recibe en los países en que se desarrolla, mantiene unas características más o menos comunes:
• En materiales junto con los tradicionales se utilizan el hierro y el vidrio de forma constructiva y decorativa.
• Los muros tiene un modelado plástico y sinuoso con formas caprichosas y los soportes son columnas, con aspectos de tallos vegetales, y pilares de piedra con formas fantásticas.
• Las cubiertas son estructuras metálicas con revestimiento de vidrio coloreado de poco peso permitiendo libertad de formas y espacios abiertos.
• La decoración es un elemento importantísimo. Las superficies curvas y la decoración floral y ondulaste dan forma a los edificios y recubren los muebles y las paredes. Las algas marinas, los lirios y los tulipanes, las mariposas, las vestiduras y los largos cabellos femeninos se unen en una curiosa mezcla con un sentido orgánico. Están realizadas en cerámicas, relieves o vidrieras y el color es un elemento fundamental.
• La falta de simetría y las extrañas formas que a veces adoptan los planos, revelan un alto grado de racionalización en la integración de todos los elementos del edificio: interiores y exteriores, escaleras y habitaciones, materiales y decoración, todos los elementos de la casa se ajustan al estilo creando una atmósfera íntima.
Víctor Horta es el pionero en Bélgica y en toda Europa. Su obra La casa Tassel de Bruselas es la primera manifestación de este estilo.
El Modernismo en España.
El desarrollo industrial de Cataluña permite incluirla en las corrientes artísticas europeas y "el modernisme" alcanza un desarrollo y una vigencia mayores que en otros lugares, pues se prolonga hasta los años veinte. Características del "modernisme" es el acento neogótico de muchas de sus obras, consecuencia del nacionalismo de la burguesía catalana que pretende encontrar en lo medieval un esplendor modélico.
Entre los arquitectos del "Modernisme", Gaudí es el más importante, pero otros muchos arquitectos hacen que Barcelona cobre especiales tonos modernistas como Lluís Domènech i Montaner y Josep Puig i Cadafalch.
Antoni Gaudí.
Es el mejor y más creativo arquitecto de la época del Modernisme. Su arquitectura es más audaz y libre de prejuicios técnicos y formales que la de su tiempo y demuestra la capacidad de la arquitectura como vehículo de expresión lírica, de no estar casi siempre limitada por el utilitarismo y las tradiciones.
Sus obras más importantes son: El Capricho de Comillas, El palacio Episcopal de Astorga con elementos neogóticos, La reforma de la casa Batlló donde las paredes se ondulas, La casa Milá, llamada también "la Pedrera", el parque Güell, y La Sagrada Familia. Recibe el encargo en 1883 y trabaja toda su vida en ella, en especial en sus últimos años. Es un proyecto de grandes dimensiones que no llegó a terminarse. Constituye uno de los más audaces y sorprendentes monumentos religiosos de nuestro siglo en el que se conjuga una fértil y susreal fantasía con una avanzada solución estructural.



LA ARQUITECTURA EN EL SIGLO XX
Introducción.
En el siglo XX los problemas del hombre actual son nuevos y por ello sus necesidades también, sin antecedentes referenciales. Ante todo se revisa el verdadero significado de la arquitectura y a partir de este momento no podrá juzgarse suficientemente una obra si no la visitamos en su interior. Esta nueva estética radica en la función. Si el edificio está armoniosamente distribuido en su interior, si está integrado en el entorno, si resulta grata su habitabilidad, el edificio es bello.
Desligados del compromiso del pasado, los arquitectos de este siglo manejan los volúmenes y los espacios con criterios absolutamente distintos producto de los nuevos materiales y de las nuevas necesidades.
EL Racionalismo.
El movimiento denominado Racionalismo agrupa las más fuertes personalidades de este siglo; su obra y su teoría son individuales pero tienen el denominador común de la simplicidad de las formas, la forma sigue a la función:
• Usa materiales altamente industrializados especialmente el hormigón armado. Es un material barato, adaptable, incombustible, anticorrosivo y que permite la construcción en esqueleto dejando la planta libre. Además permite la prefabricación en serie. Se alterna con otros como acero, cristal o ladrillo.
• El muro no es soporte, quedando reducido a una ligera membrana de cerramiento con gran número de ventanas que proporciona a los interiores luz y aire. Los soportes son pilares de diferente sección de acero y hormigón. Las cubiertas en general son adinteladas apoyando en los soportes con los que forman el esqueleto, consiguiendo un efecto ligero e ingrávido de gran audacia constructiva.
• Los elementos decorativos desaparecen a favor de la forma recta y desnuda. Hay una gran preocupación por la proporción, la simplicidad y la asimetría. El espacio interno se basa en la planta libre con paredes interiores que se curvan y mueven libremente adaptándose a las diferentes funciones. En los exteriores los voladizos, los bajos libres y las terrazas en horizontal definen la nueva imagen.
• Hay un gran interés por los temas urbanísticos ya que tratan de acomodar a los hombres al nuevo ritmo de vida y organizar sus agrupaciones, proponiendo nuevas fórmulas como la ciudad-jardín de Howard o la ciudad industrial de T. Ganier. Los edificios más representativos son las viviendas sociales, en especial rascacielos de viviendas, construcciones industriales, edificios administrativos, teatros, salas de conciertos y estadios deportivos.
Su centro principal lo constituye la BAUHAUS, fundada por Gropius en Alemania como centro pedagógico y experimental de arquitectura y diseño. Aunque entra en decadencia en 1930, ejerce una enorme influencia que crece al emigrar sus componentes a otros países de Europa y EEUU. Los más destacados arquitectos de este momento son en Francia Le Corbusier (Villa Saboya y Unidad de Habitación) y en Alemania Mies van der Rohe y Walter Gropius.

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