miércoles, 30 de noviembre de 2005

Impresionismo y postimpresionismo

IMPRESIONISMO Y POSTIMPRESIONISMO.
AUTORES IMPRESIONISTAS: MANET, MONET, RENOIR, SIGNAC Y DEGAS.
AUTORES IMPRESIONISTAS: GAUGUIN, CEZANNE Y VAN GOGH.

1.- EL IMPRESIONISMO:
Introducci�n
El crecimiento capitalista y la industrializaci�n desencadenan un desarrollo sin precedentes que transforman radicalmente a Europa. La concepci�n de la realidad cambia a un ritmo vertiginoso y todo esto afecta profundamente al arte. Los conceptos de espacio y tiempo se transforman, las comunicaciones son cada vez m�s r�pidas, la fotograf�a permite ver cosas que el ojo humano no percib�a. Ante este mundo cambiante, el arte pict�rico de la segunda mitad del siglo XIX ofrece el camino del impresionismo que supone el origen del arte contempor�neo despu�s de las experiencias postimpresionistas.
Durante el siglo XIX el medio por el que los artistas consegu�an su aceptaci�n era a trav�s de los Salones o Exposiciones Nacionales. Para un pintor el no ser aceptado en un Sal�n supon�a su marginaci�n y su fracaso. La decisi�n de incluir o excluir las obras compet�a a los jurados formados por autoridades acad�micas cuyos criterios se basan en las tradiciones m�s conservadoras y se rechazaban las obras originales que supon�an una ruptura con el arte oficial. En 1863 se organiz� una exposici�n con las obras que el jurado no hab�a admitido. A esta exposici�n se la llam� " Sal�n de los rechazados", entre los que se encontraba Manet y algunos a�os m�s tarde, en 1874, organizan la primera exposici�n impresionista: Monet, Renoir y Pissarro, entre otros.
Caracter�sticas Generales:
? Se utiliza el �leo sobre lienzo principalmente, aunque tambi�n el pastel sobre papel.
? Nuevos temas. Los impresionistas descubren que no existe el tema insignificante sino cuadros bien o mal resueltos. Hacen una recuperaci�n de lo banal que favorece la atenci�n a los problemas formales. Hay una marcada preferencia por los paisajes tanto rurales como urbanos; interesa la captaci�n de lo fugaz- el agua, el humo, aire...-. Son paisajes reales, no compuestos, donde aparecen elementos considerados feos como el ferrocarril, las estaciones,... Tambi�n hay escenas intranscendentes, de ocio - bailes, tabernas-. Se renuncia los temas "importantes", con mensaje; son la negaci�n del tema.
? Nueva valoraci�n de la luz. El color no existe, ni tampoco la forma; sol� es real para el pintor la relaci�n aire-luz. De este modo, la luz es el verdadero tema del cuadro y por esto repiten el mismo motivo a distintas horas del d�a. La calidad y la cantidad de luz (no la l�nea o el color) es la que nos ofrece una u otra configuraci�n visual del objeto. Esto les obliga a pintar al aire libre y a emplear una factura r�pida capaz de captar algo tan cambiante. Los cuadros son muy luminosos y claros.
? El color est� directamente relacionado con la luz. Utiliza colores claros, vivos y puros que se aplican de forma yuxtapuesta para que la mezcla se produzca en la retina: es lo que se llama mezcla �ptica. Con este recurso se gana viveza crom�tica. Las sombras dejan de ser oscuras y se reducen a espacios coloreados con las tonalidades complementarias, ya que el color se hace m�s vigoroso acerc�ndolo a su complementario (Ej. el rojo y el verde se potencian mutuamente). El negro desaparece por considerar que no existe en la naturaleza por esto el sombreado no se realiza a la manera tradicional coloreando las sombras.
? Pincelada suelta, corta y r�pida. Para traducir mejor las vibraciones de la atm�sfera rehuyen cualquier retoque de las pinceladas y prefieren la mancha pastosa y gruesa. La l�nea desaparece y son la pincelada y el color los valores dominantes.
? El modelado al modo tradicional, con gradaciones de color y luz, no existe y con el tiempo se acabar� disolviendo las formas y vol�menes en impactos luminosos y crom�ticos.
? Pintura al aire libre. Esta proyecci�n hacia los lugares abiertos viene impuesta por la tem�tica pero m�s todav�a por el deseo de " limpiar de barro" los colores, de verlos y reproducirlos puros, y de hallar un correctivo a la composici�n demasiada mec�nica, de pose, del estudio.
? Nueva valoraci�n del espacio ilusorio. No hay inter�s por el espacio que finja profundidad, desaparece la concepci�n tradicional del cuadro como escaparate o ventana. Se pretende que sea algo vivo, un trozo de naturaleza, por lo que se huye de la perspectiva y la composici�n tradicional. En muchos cuadros lo llamativo es el encuadre que corta figuras y objetos como el objetivo de una c�mara fotogr�fica.
Pintores impresionistas.
Manet. Rechaza la tradici�n acad�mica. Su pol�mica entrada en el mundo pict�rico la realiza en el Sal�n de los rechazados con su obra El almuerzo sobre la hierba, cuadro que escandaliza al p�blico y a la cr�tica porque ofrece una visi�n de la luz y la composici�n que los ojos de sus contempor�neos no estaban preparados para asumir. La sensaci�n de volumen no se crea a partir del claroscuro y las figuras no se sit�an en un espacio ambiental sino que se funden en �l. Otras obras de Manet son Olimpia y El bar del Folies Berg�re.
Monet. El m�s po�tico de los pintores impresionistas, tiene una concepci�n fluida de la naturaleza. Uno de los primeros objetivos de Monet es fijar la inmediatez de la sensaci�n visual. Para ello escoge los motivos acu�ticos, destacando los efectos de la luz sobre el agua. Su preocupaci�n por las variaciones luminosas seg�n la hora del d�a le lleva a ejecutar varios cuadros simult�neamente sobre el mismo motivo: La catedral de Ruan, Acantilados,...El cuadro de Monet Impresi�n: sol naciente sirve de pretexto para que un cr�tico ir�nicamente bautice a este grupo con el nombre de impresionistas.
Renoir. Es al mismo tiempo un revolucionario y un artista con un fuerte peso de la tradici�n. Con tonalidades fuertes, rojas y amarillas, capta las vibraciones de la luz ondulante entre hojas. Prefiere como motivo al ser humano, sobre todo la mujer, que para �l expresa la belleza., as� puede admirarse en su obra m�s famosa Le moulin de la Galette.
Signac. Es despu�s de Seurat, el representante m�s destacado de la escuela neoimpresionista o puntillista. Por influencia de Seurat sigue la t�cnica divisionista, estudiando cuidadosamente los efectos de luces, y llega a veces a superar a su maestro en la luminosidad del colorido. Presidente del sal�n de independientes, centra su labor principalmente en el paisaje
Degas. Es un impresionista de la forma m�s que del color. En muchos cuadros la luz brillante de la atm�sfera es desplazada por la luz de las candilejas; la irisaci�n de las ondas de Monet es en �l brillos de faldas de bailarinas captadas en momentos fugaces. Considera que la forma tiene valor en s� misma y conserva su volumen. Siente especial inter�s por la figura humana como en sus temas de bailarinas.
Otros: Pissarro y Sisley.
Seurat. Intenta representar la realidad partiendo de una construcci�n rigurosamente cient�fica. Se inicia as� el llamado Puntillismo o divisionismo. Su t�cnica consiste en representar la vibraci�n luminosa mediante la aplicaci�n de peque�os puntos que, al ser percibidos por el ojo, recomponen la unidad de las formas y de la luz. Este procedimiento se ve en la obra Un domingo de verano en la Grande Jatte.

2.- EL POSTIMPRESIONISMO:
El impresionismo con su af�n por captar la luz del natural hab�a ido disolviendo las formas en su ambiente y todos los elementos del cuadro hab�an ido perdiendo volumen, dibujo y sentido del espacio. En los �ltimos a�os del XIX y principios del XX nos encontramos con unos pintores que partiendo del impresionismo derivan hacia una pintura personal que anuncian algunos de los movimientos pict�ricos m�s importantes del siglo XX. El postimpresionismo supone entre otras cosas una recuperaci�n de la importancia del dibujo y de la preocupaci�n por captar no s�lo la luz sino tambi�n la expresividad de las cosas y de las personas iluminadas.
Paul Gauguin. Se inicia en el impresionismo con Pissarro; deja una vida confortable, familia, mujer e hijos y se instala pobremente en Par�s y Breta�a y despu�s se traslada a Tahit�, donde pinta sus series de mujeres tahitianas. Destaca por el uso tan expresivo que hace del color con tonos fuertes, vivos y muchas veces arbitrarios que dispone en grandes planos delimitados por ritmos lineales curvos. Tiene dos temas preferentes: el mundo ex�tico de Tahit� y el "primitivismo" de Breta�a. Su obra es preferente del simbolismo y su sentido del color influir� en los fauvistas y expresionistas. Renuncia a la perspectiva, suprime el modelado y las sombras e identifica la sensaci�n de plano igual que en las pinturas japonesas.
Paul C�zanne. En su pintura se recupera el volumen gracias a la geometr�a, el dibujo y la definici�n de las formas mediante pinceladas que han sido llamadas constructivas; todo esto sin renunciar al color de gran intensidad mediante los contrastes y las sombras coloreadas. En sus cuadros se potencia el primer plano y realiza peque�as distorsiones fruto de la utilizaci�n de m�s de un punto de vista (bodegones). Su pintura es el punto de arranque del cubismo y ha influido en coloristas como Matisse. Los jugadores de cartas, la monta�a de Santa Vitoria..
Van Gogh. Se establece en Arles entusiasmado por la luz de la Provenza pinta figuras y paisajes de formas serpenteantes flam�geras que traducen su fuego interior. Es un apasionado del color como veh�culo para expresar las frecuentes depresiones y angustias que padeci�. Su pincelada es muy caracter�stica, sinuosa, cursiva y espesa; los colores son a veces agresivos con contrastes no frecuentes- amarillo sobre naranja-. Abre las puertas al expresionismo del XX. Autorretrato, Noche estrellada, La siembra,...
Toulouse-Lautrec. Nos refleja el ambiente de los salones nocturnos: bailarinas, cantantes y prostitutas son sus modelos. En su t�cnica el dibujo, la captaci�n del movimiento y la carga ir�nica y caricaturesca es esencial. Moulin Rouge.

La escultura:
Rodin (1840-1917).
Al mismo tiempo que se desarrolla en la pintura la corriente impresionista, el arte escult�rico inicia la b�squeda de un nuevo lenguaje que est� en consonancia con los planteamientos est�ticos que surgen a finales del XIX.
La obra escult�rica de Rodin replantea los presupuestos del realismo, asume algunos de los planteamientos del impresionismo como la valoraci�n del fragmento y la importancia de la sensaci�n luminosa. Es el primer escultor que consigue que lo que parece un boceto sea visto como una obra acabada. Todo ello lo consigue gracias a una gran facilidad para el modelado, replanteando bajo nuevos criterios la configuraci�n del espacio escult�rico mediante superficies y vol�menes sobre los que la luz crea fuertes contrastes. Obras importantes son: Los burgueses de Calais, Balzac y El Beso.

Aquitectura S.XX

LA ARQUITECTURA EN EL SIGLO XX
Introducci�n.
En el siglo XX los problemas del hombre actual son nuevos y por ello sus necesidades tambi�n, sin antecedentes referenciales. Ante todo se revisa el verdadero significado de la arquitectura y a partir de este momento no podr� juzgarse suficientemente una obra si no la visitamos en su interior. Esta nueva est�tica radica en la funci�n. Si el edificio est� armoniosamente distribuido en su interior, si est� integrado en el entorno, si resulta grata su habitabilidad, el edificio es bello.
Desligados del compromiso del pasado, los arquitectos de este siglo manejan los vol�menes y los espacios con criterios absolutamente distintos producto de los nuevos materiales y de las nuevas necesidades.
EL RACIONALISMO.
El movimiento denominado Racionalismo agrupa las m�s fuertes personalidades de este siglo; su obra y su teor�a son individuales pero tienen el denominador com�n de la simplicidad de las formas, la forma sigue a la funci�n:
? Usa materiales altamente industrializados especialmente el hormig�n armado. Es un material barato, adaptable, incombustible, anticorrosivo y que permite la construcci�n en esqueleto dejando la planta libre. Adem�s permite la prefabricaci�n en serie. Se alterna con otros como acero, cristal o ladrillo.
? El muro no es soporte, quedando reducido a una ligera membrana de cerramiento con gran n�mero de ventanas que proporciona a los interiores luz y aire. Los soportes son pilares de diferente secci�n de acero y hormig�n. Las cubiertas en general son adinteladas apoyando en los soportes con los que forman el esqueleto, consiguiendo un efecto ligero e ingr�vido de gran audacia constructiva.
? Los elementos decorativos desaparecen a favor de la forma recta y desnuda. Hay una gran preocupaci�n por la proporci�n, la simplicidad y la asimetr�a. El espacio interno se basa en la planta libre con paredes interiores que se curvan y mueven libremente adapt�ndose a las diferentes funciones. En los exteriores los voladizos, los bajos libres y las terrazas en horizontal definen la nueva imagen.
? Hay un gran inter�s por los temas urban�sticos ya que tratan de acomodar a los hombres al nuevo ritmo de vida y organizar sus agrupaciones, proponiendo nuevas f�rmulas como la ciudad-jard�n de Howard o la ciudad industrial de T. Ganier. Los edificios m�s representativos son las viviendas sociales, en especial rascacielos de viviendas, construcciones industriales, edificios administrativos, teatros, salas de conciertos y estadios deportivos.
A-Protorracionalismo, Adolf Loos: La mayor parte de sus obras fueron para la ciudad de Viena. Estaba totalmente en contra de la ornamentaci�n de la arquitectura. Esta ha de ser seg�n �l, utilidad, y sus formas y vol�menes han de estar en relaci�n con el ser humano
Peter Brebens: es, ante todo un arquitecto de f�bricas como la AEG o la de turbinas de Berl�n. Aprovech� las m�ximas cualidades de de los diferentes materiales para conseguir la m�xima econom�a y simplificaci�n, sin re�ir con la est�tica.
Auguste Perret.: representa el racionalismo en Francia, y es el autor de la Casa Franklin de Par�s (1902), en la que se sirve de cemento armado y cristal, igual que Tony Garnier que present� una ciudad industrial para 35.000 habitantes a base de los mismos materiales. Su obra se sit�a en utop�as socialistas de Owen y Fourier.
B- La BAUHAUS, fundada por Gropius en Alemania como centro pedag�gico y experimental de arquitectura y dise�o. Aunque entra en decadencia en 1930, ejerce una enorme influencia que crece al emigrar sus componentes a otros pa�ses de Europa y EEUU.
Walter Gropius: Su primera obra importante fue la F�brica Fagus (1911) concebida como una hermosa combinaci�n de hierro y vidrio, pero su gran obra es el edificio Bauhaus en el que colaboraron tanto profesores como estudiantes. La planta est� formada por tres brazos que se extienden con libertad y multiplica los puntos de vista. Los muros son de cemento armado y vidrio.
Mies van der Rohe: La primera obra de este autor que podemos considerar revolucionaria data de 1919: el edificio de oficinas de la Friedrichstrasse de Berl�n, tres torres unidas en el centro en el que se situaron escaleras y ascensores. Entre 1923 y 1924 proyecta dos casas de campo y en 1929 el pabell�n de Alemania en la Exposici�n Universal de Barcelona, en el que demuestra que su arquitectura se fundamenta en el adecuado manejo de los materiales modernos, en los vol�menes n�tidos y en el empleo del muro cortina que sustituye al muro tradicional. Emigrado a EE.UU., construye un gran n�mero de rascacielos que parecen grandes cajas de cristal, en los que se percibe la devoci�n del arquitecto por las formas puras.
Le Corbusier: nace en Suiza, aunque la mayor parte de su obra se desarrolla en Francia. Aprende con Perret el uso del hormig�n armado. Uno de sus primeros proyectos es la casa de Dom-Ino, en la que se contempla la posibilidad de su construcci�n en serie.
Funda junto a su Primo J. Jeanneret y Ozefant un estudio del que salen propuestas urban�sticas: ciudades para tres millones de habitantes. En 1926 realiza una de sus obras m�s conocidas, la Villa Savoye, que consiste en una estructura de hormig�n armado encalada de inspiraci�n mediterr�nea que se fundamento en los cinco puntos en los que se resume su arquitectura:
? Empleo de pilotis: A modo de pilares para que la estructura quede sustentada y separada del suelo quedando un espacio transitable.
? Fachada libre.
? Terraza jard�n: factible gracias al uso de hormig�n que facilita la construcci�n de techos planos.
? Multiplicaci�n infinita de los vanos: ventanales corridos divididos por varillas met�licas.
? La planta libre: al variar la funci�n del muro, las plantas son mucho m�s di�fanas.
En su tratado de 1935, Le Modulor, recoge todas sus propuestas urban�sticas. Es un te�rico, pero no ut�pico, ya que la mayor�a de sus propuestas se aplican en las obras. Una de sus aplicaciones inmediatas fue la Unidad de Habitaci�n de Marsella (1946-52), conjunto destinado a familias obreras, habitable y a bajo precio.
Hacia 1950 se suaviza su Racionalismo y se aproxima al Organicismo expresado en su obra maestra, Notre-Dame du Haut en Ronschamps.

EL ORGANICISMO
Por arquitectura org�nica debemos entender todas aquellas manifestaciones arquitect�nicas que tratan de adecuarse y aliarse con la naturaleza. Esta idea la podemos encontrar en la arquitectura desde tiempos muy remotos, pero su verdadera formulaci�n la redacta Frank Lloyd Wrigt (1869-1959). Se define por:
? El sentido de lo interior como realidad.
? La planta libre como flexibilidad y continuidad de ambientes.
? La unidad entre interior y exterior.
? El uso de materiales naturales.
? La casa como protecci�n.
Con F. LL. Wrigt el Racionalismo comienza a ser olvidado y se ensayan nuevos caminos para la arquitectura de origen norteamericano, viaja a Tokio, donde se siente fascinado por la arquitectura japonesa, igual que por los templos mayas del Yucat�n, por lo que puede decirse que tiene una formaci�n cosmopolita. A esta amplia formaci�n debemos la Casa de la Cascada en Pensilvania, bella simbiosis entre naturaleza y arquitectura.
Con las formas curvas experiment� en el Museo Guggenheim de New York (1943-58). En este caso se encarg� de que el museo poseyera espacios luminosos con luz controlada, no relejada por las superficies, por otro lado un espacio para disfrutar ascendiendo una rampa de un modo continuo y sin rupturas la exposici�n de objetos.


LA ARQUITECTURA EN LOS A�OS 50
La nota que mayor define la arquitectura a partir de estos a�os es la diversidad.
Aparecen arquitectos como Le Corbusier, que interpretan la arquitectura como si de un objeto escult�rico se tratase. Es el caso de P. Luigi Nervi que basar� sus creaciones en tres aspectos: La c�pula esf�rica, la b�veda cil�ndrica y los pilares inclinados en forma de Y. En esa l�nea est�n F�lix Candela, nacido en Madrid, pero avecindado en M�xico, donde realiz� la mayor parte de sus obras.
J�rn Utzon, nacido en Copenhague es el autor de la Opera de Sydney (iniciada en 1957). Edificio realizado con cascarones de hormig�n prefabricados superpuestos unos sobre otros que avanzan hacia la bah�a.
Alvar Aalto (1898-1976), finland�s que funde en sus obras el esp�ritu racionalista con la tradici�n popular y los materiales tradicionales, preferentemente de madera. Son edificios c�lidos y adecuados a la dimensi�n del ser humano, en los que se percibe la influencia de Wrigt

LA ARQUITECTURA DE LOS A�OS 60
Son tiempos de revoluciones utop�as y propuestas, dentro de las que sobresalen los arquitectos japoneses, los m�s creativos e innovadores del momento.
El urbanismo experimenta cambios extraordinarios. Una de las propuestas m�s significativas es la del grupo Archisgram, de origen ingl�s, procedente de la est�tica Pop y del mundo del comic, que lleg� a discernir una ciudad que podr�a moverse gracias a las patas de las casas que semejan grandes naves espaciales.
Uno de los arquitectos m�s interesantes es Kenzo Tange, que junto a Korokawa y Arata Isozaki, representan lo que se ha venido denominando Metabolismo, que se fundamenta en:
? Megaestructuras: torres formadas por diversas c�lulas con un eje central.
? Vigas voladizas, elementos horizontales volados.
? Mallas colgantes
? Edificios a domo de cajas c�bicas.
En este tiempos e sigue desarrollando la tecnolog�a s�smica para dotar de mayor estabilidad a los rascacielos, c�pulas geod�sicas, etc.

Arquitectura del S. XIX

LA ARQUITECTURA DEL XIX

El siglo de la industrializaci�n.
El siglo XIX es un tiempo de gestaci�n. La nueva sociedad, la nueva cultura industrial, necesitaba una respuesta arquitect�nica a sus necesidades y esta respuesta, que no ser� dada satisfactoriamente hasta el sigo XX, se elabora durante el XIX.
Es un per�odo en el que se entrecruzan diferentes tendencias, con una cierta confusi�n, pero sobretodo est� marcado por el enfrentamiento entre tradici�n arquitect�nica y las nuevas t�cnicas, materiales y necesidades aportados por la revoluci�n industrial. Esto provoca la existencia de dos tendencias art�sticas que se prolongan a lo largo de todo el siglo:
Arquitectura Historicista
Es un retorno a los estilos pasados. Tanto en sus aspectos constructivos como en los decorativos tiene caracteres tradicionales; es una arquitectura de pocas novedades. Se construyen edificios de diversa �ndole como iglesias, palacetes,... y se utiliza para cada uno un estilo diferente dependiendo del cliente y del artista. El Neog�tico fue el estilo m�s importante. En Francia Viollet-Le-Duc se dedic� a la restauraci�n de las catedrales g�ticas. En Inglaterra destaca el Parlamento de Londres.
Otros medievalismos tambi�n utilizados pero de menor importancia son el Neorrom�ntico, Neobizantino o Neomudejar.
La Arquitectura del Hierro.
Nace en relaci�n a la revoluci�n industrial, que ofrece otras posibilidades y necesidades. Aporta una nueva visi�n de la construcci�n muy diferente a la tradicional, lo que supone cambios no solo de materiales, sino de t�cnicas de construcci�n, valores pl�sticos, tipolog�as, etc. Las caracter�sticas m�s importantes son las siguientes:
? El material que utilizan es el hierro, hierro colado, de gran consistencia, m�s el�stico indicado para soportes de gran carga. Desde 1845 se impone el acero de producci�n industrial y se generaliza el uso del cristal. En los revestimientos de los muros se utilizan materiales tradicionales (mamposter�a, ladrillo, piedra,..)
? Los muros son simples cerramientos de los edificios sin otra funci�n ya que la carga est� sustentada por un armaz�n interno. Los soportes aislados suelen ser columnas de fundici�n trabajadas como las cl�sicas y pies derechos de hierro laminado m�s resistente para cargas de gran empuje o construcciones amplias.
? Las cubiertas son techumbres de armaz�n met�lico de diferentes formas o b�vedas met�licas cubiertas con l�minas de cristal, teja o pizarra.
? La decoraci�n hecha en metal es casi inexistente pero aparece a menudo otra decoraci�n de materiales tradicionales en los revestimientos externos.
? En el espacio interno aporta un nuevo concepto espacial de extensi�n indefinida, amplia, despejada y luminosa. Muestra respeto por la simetr�a, proporci�n y armon�a pero no teoriza sobre esto.
? Se centr� en la construcci�n de edificios acordes con los nuevos tiempos: puentes, f�bricas, invernaderos, estaciones de ferrocarril, mercados, edificios para exposiciones, lo que significa el nacimiento de nuevas tipolog�as. Cre� una nueva tradici�n constructiva que se ajusta al principio de que la forma sigue a la funci�n. Se impone lentamente a mediados del XIX con sus innovaciones: construcci�n en esqueleto que permite edificar en altura, las paredes de vidrieras casi continuas, la planta libre y origina una nueva visi�n arquitect�nica
Los edificios m�s significativos son : el Palacio de Cristal de Paxton (Londres 1850-51), la Galer�a de las m�quinas de Dutert y Contamin, la Torre de Gustavo Eiffel (Par�s 1889), la Estaci�n de Atocha y el Palacio de Cristal del Retiro de Madrid.
La Escuela de Chicago. A finales del siglo XIX esta arquitectura conoce un gran apogeo en EE.UU. Los centros de negocios se centralizan y se hace necesaria la construcci�n en altura para rentabilizar el valor de los terrenos. El desarrollo de los ascensores y las estructuras met�licas se conjugan produciendo una nueva arquitectura, la de los rascacielos, basada en un sentido utilitario y funcional. El representante de esta escuela es Louis Sullivan que realiza el Auditorio de Chicago, los almacenes Carson, etc.
El Modernismo.
A caballo entre los siglos XIX y XX surge un estilo art�stico fugaz pero de gran intensidad, el Modernismo, transmisor de la herencia cultural de siglo XIX y fundamento de muchas de las corrientes arquitect�nicas del XX. El modernismo es un fen�meno complejo que se produce en las ciudades de aquellos pa�ses por donde se alcanza un cierto desarrollo industrial. Pretende ser el reflejo de una sociedad moderna y activa para hacer una ciudad alegre, nueva y elegante. Es el estilo de una rica y refinada burgues�a de fin de siglo, la m�s preparada social e intelectualmente.
A pesar de las diferentes interpretaciones y nombres que recibe en los pa�ses en que se desarrolla, mantiene unas caracter�sticas m�s o menos comunes:
? En materiales junto con los tradicionales se utilizan el hierro y el vidrio de forma constructiva y decorativa.
? Los muros tiene un modelado pl�stico y sinuoso con formas caprichosas y los soportes son columnas, con aspectos de tallos vegetales, y pilares de piedra con formas fant�sticas.
? Las cubiertas son estructuras met�licas con revestimiento de vidrio coloreado de poco peso permitiendo libertad de formas y espacios abiertos.
? La decoraci�n es un elemento important�simo. Las superficies curvas y la decoraci�n floral y ondulaste dan forma a los edificios y recubren los muebles y las paredes. Las algas marinas, los lirios y los tulipanes, las mariposas, las vestiduras y los largos cabellos femeninos se unen en una curiosa mezcla con un sentido org�nico. Est�n realizadas en cer�micas, relieves o vidrieras y el color es un elemento fundamental.
? La falta de simetr�a y las extra�as formas que a veces adoptan los planos, revelan un alto grado de racionalizaci�n en la integraci�n de todos los elementos del edificio: interiores y exteriores, escaleras y habitaciones, materiales y decoraci�n, todos los elementos de la casa se ajustan al estilo creando una atm�sfera �ntima.
V�ctor Horta es el pionero en B�lgica y en toda Europa. Su obra La casa Tassel de Bruselas es la primera manifestaci�n de este estilo.
El Modernismo en Espa�a.
El desarrollo industrial de Catalu�a permite incluirla en las corrientes art�sticas europeas y "el modernisme" alcanza un desarrollo y una vigencia mayores que en otros lugares, pues se prolonga hasta los a�os veinte. Caracter�sticas del "modernisme" es el acento neog�tico de muchas de sus obras, consecuencia del nacionalismo de la burgues�a catalana que pretende encontrar en lo medieval un esplendor mod�lico.
Entre los arquitectos del "Modernisme", Gaud� es el m�s importante, pero otros muchos arquitectos hacen que Barcelona cobre especiales tonos modernistas como Llu�s Dom�nech i Montaner y Josep Puig i Cadafalch.
Antoni Gaud�.
Es el mejor y m�s creativo arquitecto de la �poca del Modernisme. Su arquitectura es m�s audaz y libre de prejuicios t�cnicos y formales que la de su tiempo y demuestra la capacidad de la arquitectura como veh�culo de expresi�n l�rica, de no estar casi siempre limitada por el utilitarismo y las tradiciones.
Sus obras m�s importantes son: El Capricho de Comillas, El palacio Episcopal de Astorga con elementos neog�ticos, La reforma de la casa Batll� donde las paredes se ondulas, La casa Mil�, llamada tambi�n "la Pedrera", el parque G�ell, y La Sagrada Familia. Recibe el encargo en 1883 y trabaja toda su vida en ella, en especial en sus �ltimos a�os. Es un proyecto de grandes dimensiones que no lleg� a terminarse. Constituye uno de los m�s audaces y sorprendentes monumentos religiosos de nuestro siglo en el que se conjuga una f�rtil y susreal fantas�a con una avanzada soluci�n estructural.



LA ARQUITECTURA EN EL SIGLO XX
Introducci�n.
En el siglo XX los problemas del hombre actual son nuevos y por ello sus necesidades tambi�n, sin antecedentes referenciales. Ante todo se revisa el verdadero significado de la arquitectura y a partir de este momento no podr� juzgarse suficientemente una obra si no la visitamos en su interior. Esta nueva est�tica radica en la funci�n. Si el edificio est� armoniosamente distribuido en su interior, si est� integrado en el entorno, si resulta grata su habitabilidad, el edificio es bello.
Desligados del compromiso del pasado, los arquitectos de este siglo manejan los vol�menes y los espacios con criterios absolutamente distintos producto de los nuevos materiales y de las nuevas necesidades.
EL Racionalismo.
El movimiento denominado Racionalismo agrupa las m�s fuertes personalidades de este siglo; su obra y su teor�a son individuales pero tienen el denominador com�n de la simplicidad de las formas, la forma sigue a la funci�n:
? Usa materiales altamente industrializados especialmente el hormig�n armado. Es un material barato, adaptable, incombustible, anticorrosivo y que permite la construcci�n en esqueleto dejando la planta libre. Adem�s permite la prefabricaci�n en serie. Se alterna con otros como acero, cristal o ladrillo.
? El muro no es soporte, quedando reducido a una ligera membrana de cerramiento con gran n�mero de ventanas que proporciona a los interiores luz y aire. Los soportes son pilares de diferente secci�n de acero y hormig�n. Las cubiertas en general son adinteladas apoyando en los soportes con los que forman el esqueleto, consiguiendo un efecto ligero e ingr�vido de gran audacia constructiva.
? Los elementos decorativos desaparecen a favor de la forma recta y desnuda. Hay una gran preocupaci�n por la proporci�n, la simplicidad y la asimetr�a. El espacio interno se basa en la planta libre con paredes interiores que se curvan y mueven libremente adapt�ndose a las diferentes funciones. En los exteriores los voladizos, los bajos libres y las terrazas en horizontal definen la nueva imagen.
? Hay un gran inter�s por los temas urban�sticos ya que tratan de acomodar a los hombres al nuevo ritmo de vida y organizar sus agrupaciones, proponiendo nuevas f�rmulas como la ciudad-jard�n de Howard o la ciudad industrial de T. Ganier. Los edificios m�s representativos son las viviendas sociales, en especial rascacielos de viviendas, construcciones industriales, edificios administrativos, teatros, salas de conciertos y estadios deportivos.
Su centro principal lo constituye la BAUHAUS, fundada por Gropius en Alemania como centro pedag�gico y experimental de arquitectura y dise�o. Aunque entra en decadencia en 1930, ejerce una enorme influencia que crece al emigrar sus componentes a otros pa�ses de Europa y EEUU. Los m�s destacados arquitectos de este momento son en Francia Le Corbusier (Villa Saboya y Unidad de Habitaci�n) y en Alemania Mies van der Rohe y Walter Gropius.

NEOCLASICISMO, GOYA Y ROMANTICISMO.

NEOCLASICISMO, GOYA Y ROMANTICISMO.


1.- CONCEPTO DE NEOCLASICISMO Y ACADEMIA.

El Neoclasicismo surgi� a mediados del s. XVIII como reacci�n contra el Barroco, volviendo a tomar como modelos las construcciones y esculturas de la antig�edad cl�sica. Contribuyen a su difusi�n y �xito los descubrimientos arqueol�gicos, principalmente los de Pompeya y Herculano, y los escritos principalmente de J. Winkelmann ?Historia del Arte en la Antig�edad?, Lessing con su ensayo est�tico sobre el Laoconte, Visconti, etc. Tambi�n las academias creadas a lo largo del siglo y ven confirmados sus m�todos en los brillantes descubrimientos ya rese�ados. Sus campa�as antibarrocas en pos del ?Buen Gusto? ver�n as� coronados sus esfuerzos.
Por otra parte el cansancio y agotamiento de las formas decorativas del rococ� sin apenas trascendencia en los exteriores, cuyos trazados se repiten a lo largo del tiempo, produce una crisis est�tica cuyas salidas eran el ingente esfuerzo por crear un nuevo estilo o bien confiar en la ejemplaridad del pasado e imitar la antig�edad cl�sica, que los arque�logos est�n redescubriendo.
El Neoclasicismo es tambi�n un lenguaje pl�stico de los revolucionarios empe�ados en borrar cualquier vestigio est�tico del Antiguo R�gimen. Los representantes de la revoluci�n ven en esto la derrota de la aristocracia y de sus salones... El arte Neocl�sico se prolongar� hasta el periodo napole�nico y su estilo imperio.
El epicentro es Francia, pero sus consecuencias afectaran toda Europa, afectando a la arquitectura, escultura, pintura y otras artes figurativas.

? Utiliza los elementos m�s representativos del arte greco-romano: orden d�rico con fuste acanalado, j�nico o corintio, frontones poblados de estatuas, c�pulas, etc.
? Templos cl�sicos convertidos en iglesias como la Madeleine en Par�s, El arco romano en el Arco de la Estrella de Par�s, puertas como la de Brandemburgo en Alemania, etc.
? En Espa�a, por el gran peso del barroco, el arte neocl�sico tendr� que vencer una mayor resistencia; pero en el XVIII hay un esfuerzo por depurar las formas, fruto de ello es la Puerta de Alcal�, Museo del Prado... Sigui� vigente con el romanticismo, conviviendo con los gustos rom�nticos.
? En escultura, se imponen los ideales de la escultura cl�sica, especialmente la griega. Contribuyen a su difusi�n las creadas Academias de Bellas Artes, que dirigen y dan las normas necesarias para a ejecuci�n de las esculturas conforme a c�nones cl�sicos. El autor m�s representativo, que influye en todos los dem�s es el italiano Antonio C�nova, de qui�n son las obras ?Amor y Psiquis?, ?Paulina Bonaparte?.
? En la pintura destacan J. Louis David, con sus cuadros de historia antigua ?Juramento de los Horacios?, ?Rapto de las Sabinas, etc. Para otros J. A. Ingres es superior al anterior, dirigi� la Academia francesa frente a los rom�nticos.

En Espa�a sobresalen Mengs, Maella y Bayeu.


2.- FRANCISCO DE GOYA Y LUCIENTES.

Naci� en Fuendetodos, Zaragoza; a los catorce a�os entr� a trabajar en el taller de Jos� Luz�n, donde comenz� a copiar cuadros de otros autores. M�s tarde, tras presentarse al concurso de la Academia de Bellas Artes de San Fernando y marchar a Italia, regresa a Espa�a, recibiendo el encargo de pintar los frescos de la bas�lica del Pilar (Zaragoza).
En 1773, se casa con Francisca Bayeu, hermana de dos importantes pintores de la corte, al tiempo que comenzaba su serie de dibujos sobre cartones para tapices.
En 1780 con su Cristo Crucificado consigue convertirse en acad�mico de San Fernando, hecho que le permitir� obtener trabajos para iglesias y casas como los duques de Osuna y Medinaceli. Al a�o siguiente es nombrado pintor de la corte junto a su cu�ado, primero de Carlos III y despu�s de Carlos IV, monarcas ambos a los que retrat� con frecuencia.
El esp�ritu liberal del pintor sirvi� para que Goya cambiara su manera de percibir la vida y con ello se acercara a una mayor madurez. En 1792, sufre una enfermedad que le deja como secuela la sordera, factor que contribuy� a aislarle y a favorecer su creaci�n de un mundo propio repleto de pesadillas y miedos personales, que se reflejan en su obra, cada vez m�s tormentosa y oscura.
Entre los a�os 1792 y 1799 realiz� la serie de grabados de Los Caprichos, que reflejan muy bien lo expuesto anteriormente. Tras ellos se inici� un momento verdaderamente esplendoroso para el artista: pint� los frescos de San Antonio de la Florida, La familia de Carlos IV y las dos Majas.
En 1808 sufri� una nueva crisis debido a la Guerra de la Independencia, de este momento ser�n los cuadros del Fusilamiento del dos de Mayo, los Desastres y La Tauromaquia.
Los �ltimos a�os los pas� s�lo y enfermo en La Quinta del Sordo, cuyas paredes decor� con lo que se conocen como pinturas negras. En 1823 la situaci�n en Espa�a era insufrible para �l por la represi�n que ejerc�a la monarqu�a, por lo que decide abandonar el pa�s e instalarse en Francia, donde morir�a en 1828. All� pint� la lechera de Burdeos, una de las m�s bellas creaciones y un importante punto de referencia para el impresionismo.
Su factura es de una libertad total y dominio completo de la materia, aunque con los a�os tendi� a ser amplia, larga, suelta y expresiva. Las texturas van desde el aspecto liso de los cartones hasta el rugoso de las pinturas negras. Dibuja con rapidez, sugiriendo por medio de trazos, o insiste en los contornos por medio de l�neas marcadas. Lleg� a utilizar gruesos empastes, modelando la pintura a veces con los dedos o la esp�tula. En sus cuadros son el color y la pasta los elementos dominantes. Pasa de los tonos de sus cartones, a obras m�s contrastadas con colores fuertes; en las pinturas negras su gama se redujo a ocres, negros y marrones. Goya emple� procedimientos de composiciones diferentes desde una ordenaci�n geom�trica conforme a tri�ngulos, cuadrados, hasta la libertad compositiva, aunque no ca�tica ya que siempre hay l�neas rectoras.
Centra su atenci�n en la figura humana y el marco ambiental le interesa menos. En sus obras percibimos la vida del pueblo, como elemento pol�tico, y la agitaci�n de las masas. Goya representa la verdad, y no se detiene ante lo m�s horrible: pint� lo bello con delicadeza exquisita, pero supo tambi�n destacar lo feo, terrible y monstruos. Cultiv� muchos temas: religiosos, populares, retratos,...
Su pintura pasa del idealismo de los cartones al expresionismo de las pinturas negras. Su obra abre las puertas de muchos movimientos del XIX y en parte del XX, anuncia el impresionismo (La lechera de Burdeos), el expresionismo (pinturas negras) y el surrealismo (Los Caprichos).

LOS CARTONES PARA TAPICES.

Uno de los primeros encargos que recibi� Goya en su carrera, fueron los cartones para que con ellos se tejieran tapices en la Real F�brica. Estas obras son un testimonio de la vida, festejos, distracciones y h�bitos del pueblo. En un primer momento no se diferencian de otros pintores, pero poco a poco comienzan a separarse y a distinguirse. Sus protagonistas son majas, ni�os, vendedores ambulantes, que bailan y se divierten: -Merienda a la orilla del Manzanares, El Quitasol, El Pelele, etc.
Goya tuvo problemas con los tapiceros, pues el primero no comprend�a que fueran cuadros sin m�s, sino para utilizarlos de referente en la confecci�n de tapices, con todas las dificultades que ellos comportaba, por lo que abandonar�a durante bastante tiempo la confecci�n de los mismos. Sus temas preferidos se extraen de la naturaleza: -La Vendimia, la Nevada, la Florera...etc.


OBRA DE TEMATICA RELIGIOSA
No sobresale en este campo, pero posee bellas creaciones como -El Cristo crucificado-, que guarda gran parecido con el de Vel�zquez; un cuadro de dibujo acad�mico, carente de emoci�n. Las pinturas para la c�pula de la Bas�lica del Pilar y la ermita de San Antonio de la Florida en Madrid revelan la gran seguridad t�cnica con la que se mov�a el artista.

EL RETRATO Y LA HISTORIA

Al mismo tiempo que pintaba cartones para tapices se le encargaron algunos retratos. Goya fue en este campo un pintor de habilidad excepcional a la hora de plasmar la personalidad del modelo y la situaci�n social. Es uno de los pintores que mejor supo captar las transparencias, la ligereza de los tejidos y su voluminosidad.
? En los retratos de monarqu�a se muestra muy cr�tico. Pint� a Carlos II cazador. Hizo lo mismo con Carlos IV y su esposa. Goya est� en cualquier caso lejos de la idealizaci�n y muestra la antipat�a que algunos personajes le inspiraban. En la familia de Carlos IV se autorretratara el mismo, como lo hiciera Vel�zquez. En La familia de Carlos IV (1800-1801), la familia real es retratada como si se tratara de una instant�nea fotogr�fica. Sobre un fondo sobre el que cuelgan dos enormes lienzos se sit�a el plano en el que aparece la familia real. La riqueza crom�tica de esta obra es excepcional. Al contrario que los modelos neocl�sicos, aqu� todo es una explosi�n de colores, dorados, azules y rojos de vivos contrates. La familia real aparece haciendo ostentaci�n de su lujosa riqueza. Sin renunciar a la fidelidad de los rasgos f�sicos, Goya penetra en los rasgos psicol�gicos de los rostros de los personajes.

? -Retratos de la nobleza y a la burgues�a fueron numerosos: Duques de Osuna y sus hijos, condesa de Chinch�n, duquesa de Alba, la marquesa de Villafranca, etc.Las Majas son obras pol�micas, pues no se sabe que representan, aunque algunos estudiosos sostienen que se trata de la duquesa de Alba.

? -La Guerra de la Independencia fue uno de los hechos que m�s impactaron en Goya. La Guerra era interpretada por �l como una sinraz�n y se sinti� traicionado, en gran medida por las ideas que defendi�, puesto que Goya fue un afrancesado, defensor del pensamiento ilustrado que ve�a como los propios franceses eran incoherentes con sus ideas. El Coloso refleja la premonici�n de la guerra (un pueblo que huye despavorido ante la presencia de un gigante). Goya quiso dejar constancia de lo sucedido en Madrid el dos y el tres de Mayo en la Carga de los Mamelucos y los Fusilamientos de la Monta�a del Pr�ncipe P�o.





LA PINTURA NEGRA Y EL GRABADO

Las Pinturas negras fueron pintadas por Goya en 1819 en la casa que compr� cerca del Manzanares, conocida como la Quinta del Sordo. En este momento de su vida, la sordera le hab�a llevado a encerrarse en s� mismo creando un mundo personal, desesperanzado, sombr�o y s�rdido.
Los colores que emplea ahora son el negro, el marr�n, los verdes muy oscuros y alg�n tono rojizo. El dolor y la muerte son temas predominantes. En este sentido se consideran el antecedente del Expresionismo por su recurrencia a la deformaci�n como mecanismo de expresi�n. De este momento es el Duelo a Garrotazos (la obra alude a la ignorancia del hombre empe�ado en autodestruirse). El Aquelarre es una cr�tica a la supercher�a y a la irracionalidad que tanto arraigo tuvieron en Espa�a.
En Espa�a no ha existido, hasta la llegada de Goya, una gran tradici�n en la t�cnica del grabado al aguafuerte. Los grabados se agrupan en cuatro series:
? Los Desastres de la Guerra: representa con crudeza las barbaries de la misma.
? La Tauromaquia: Se interesa por la fiesta nacional, a la que era un gran aficionado.
? Los Disparates.
? Los Caprichos: estos dos �ltimos constituyen una dura cr�tica a la superstici�n, la maldad y a la opresi�n en general.

Su �ltima obra es La lechera de Burdeos, pintura que realiz� en Francia y que es un punto de referencia vital para los impresionistas por la pincelada suelta. En esta obra los colores primarios est�n destinados a fundirse en la retina del espectador.


3.- CONCEPTO DE ROMANTICISMO.
La Revoluci�n francesa, las guerras napole�nicas que azotan Europa y la Crisis interna de los sistemas de Antiguo R�gimen provocan la p�rdida de la fe en la Raz�n. Como reacci�n, aparece una nueva sensibilidad que se caracteriza por conceder un valor primordial al sentimiento, la exaltaci�n de las pasiones, la intuici�n, la libertad imaginativa y al individuo. El romanticismo es, ante todo, una manera de sentir.
La pintura rom�ntica.
Caracter�sticas generales.
La pintura rom�ntica rechaza las convenciones neocl�sicas, las reglas, supone un momento de renovaci�n t�cnica y est�tica de importantes consecuencias para el futuro:
? Utiliza diferentes t�cnicas; el �leo, acuarelas grabados y litograf�as.
? La textura comienza a ser valorada en s� misma y aparecen las superficies rugosas junto con las formas m�s sutiles. La pincelada es libre, viva y llena de expresividad.
? Desaparece la l�nea frente al color. Se recupera la potencia sugestiva del color, liber�ndose las formas y los l�mites excesivamente definidos. Es el agente emocional de primer orden
? La luz es important�sima y se cuidan sus gradaciones dando un car�cter efectista y teatral.
? Las composiciones tienden a ser din�micas, marcadas por las l�neas curvas y los gestos dram�ticos. Algunos autores como Friedrich prefieren esquemas geom�tricos m�s reposados.
? Los temas son variados. Se cultiva el paisaje como recurso para transmitir los estados de �nimo, dominado por lo infinito de la naturaleza ante la que el hombre aparece relegado y oprimido. Otros temas son las revoluciones pol�ticas, los desastres, religiosos, retratos, lo ex�tico y fant�stico.
El Romanticismo franc�s.
Los dos autores m�s representativos son G�ricault y Delacroix, maestros del color, la representaci�n del vigor, de la voluntad y de la energ�a contenida. Del primero destaca su obra La Balsa de la Medusa que se convierte en un alegato pol�tico contra la pasividad del gobierno cuya incompetencia provoca el naufragio de la fragata Medusa. Delacroix se consagra como el m�ximo exponente del romanticismo con su obra La Matanza de Qu�os, donde reflejaba la carnicer�a realizada por las tropas turcas contra los griegos. Pero la obra m�s notable es el cuadro que conmemora la Revoluci�n de 1830 y que lleva por t�tulo La Libertad guiando al pueblo.
El Romanticismo alem�n.
La figura m�s importante es Friedrich. La representaci�n de la naturaleza alcanza la expresi�n m�s elevada donde el hombre cumple el insignificante papel de espectador frente a la magnitud del paisaje. Algunas de sus obras son Salida de la luna sobre el mar o Viajero sobre un mar de niebla.

El romanticismo ingl�s.
En los �ltimos a�os del siglo XVIII, Inglaterra aporta su contribuci�n a la pintura del paisaje rom�ntico a trav�s de las figuras de Constable y Turner.
? Constable. Los paisajes de Constable transpiran autenticidad y verdad. Est�n llenos de manchas de colores y se preocupa sobre todo por captar los efectos de la luz y las cambiantes condiciones atmosf�ricas a trav�s de una t�cnica r�pida y precisa.
? Turner. Su obra expresa la preocupaci�n por el color y la luz que utiliza de manera revolucionaria al representar los medios por los que el color parece propagarse a trav�s de la atm�sfera: niebla, vapor y humo. Con su obra Lluvia, vapor y velocidad, se convierte en abanderado de la pintura moderna.

Glosario tipolog�a l�tica

Tipolog�a l�tica.
PREHISTORIA. CULTURA MATERIAL. TECNOLOG�A Y TIPOLOG�A L�TICAS. CONCEPTOS B�SICOS.

La tipolog�a l�tica (T.L.): "reconoce, describe y clasifica" las industrias humanas en piedra. Se basa en la observaci�n de las se�ales de los �tiles prehist�ricos para deducir y reproducir los gestos t�cnicos que realiz� el hombre prehist�rico en su elaboraci�n. Estos gestos t�cnicos abarcan desde la elecci�n de la materia prima hasta el objeto terminado y abandonado tras su uso. Las piedras son aut�nticos textos que presentan estigmas o marcas del proceso tecnol�gico que han sufrido. Fuentes de informaci�n de la T.L.:
1. los objetos que se encuentran en los yacimientos en diferentes fases de fabricaci�n y uso.
2. los paralelos etnogr�ficos.
3. la experimentaci�n en la fabricaci�n y uso de los objetos.

Conceptos o definiciones b�sicas:
N�DULO: es el guijarro, canto o bloque de piedra tal y como aparece en la naturaleza.
CORTEX: superficie o corteza externa del n�dulo. (Suele representarse mediante puntos).
TALLA: es el proceso de trabajo sobre los n�dulos (y n�cleos), mediante el cual se les transforma en n�cleos, lascas, l�minas etc.
PERCUTOR: objeto de piedra, madera o hueso que sirve para tallar. Si es de piedra se le llama percutor duro, si es de hueso o madera, p. blando.
DESBASTE o DESCORTEZAMIENTO: es la labor inicial de talla para eliminar el cortex del n�dulo. El descortezamiento puede ser total o parcial.
N�CLEO: es el n�dulo total o parcialmente desbastado y aprovechado. La tipolog�a de los n�cleos var�a seg�n las piezas extra�das (si son lascas o l�minas), el n� de planos de percusi�n (un solo plano, dos o varios), la preparaci�n etc.
(LAPLACE los clasifica en: n�cleos poli�dricos, ecaill�s [irregular bipolar], prism�tico, piramidal, bipiramidal, discoidales [musteriense] y en tortuga [levallois]).
LASCA: es el trozo de roca obtenido mediante talla intencionada del n�dulo o del n�cleo. Tipom�tricamente se caracteriza porque su longitud es inferior a dos veces su anchura (LL�MINA: es una lasca alargada, cuya longitud es superior a dos veces su anchura (L>l). Adem�s las aristas tienden a ser paralelas a los bordes (Tiene al igual que la lasca los estigmas propios de la extracci�n).
TAL�N de la lasca o l�mina: es el trozo de plano de percusi�n arrancado al n�cleo.
ORIENTACI�N DE LOS OBJETOS: los productos de lascado se orientan siempre con el tal�n hacia abajo (eje tecnol�gico), apoyando la cara inferior o de lascado.
TAL�N: es el trozo de plano de percusi�n arrancado al n�cleo. Puede ser: liso/cortical, punctiforme, diedro y facetado.
T�CNICAS DE TALLA La clasificaci�n de las t�cnicas de talla se hace atendiendo al modo de la talla (si se golpea/percusi�n o si se empuja/presi�n) y al papel m�s o menos activo del percutor. El empleo de cada una de estas t�cnicas de talla deja estigmas diferentes en n�cleos, lascas y l�minas:
1. Por PERCUSI�N: a) con percutor activo =-percusi�n directa
-percusi�n indirecta
b) con percutor mixto = -t�cnica bipolar
c) con percutor pasivo = -percusi�n inversa
-percusi�n lanzada
2. Por PRESI�N manual o pectoral.

Caracter�sticas de las lascas y l�minas extra�das con percutor duro (activo o pasivo):
Los estigmas de las lascas en estas piezas son: cono y bulbos desarrollados, a veces dobles; puntos de percusi�n bien marcados; talones anchos, bigotes marcados, a veces saltan peque�as esquirlas par�sitas, en ocasiones quedan adheridas al n�cleo.
Caracter�sticas de las lascas y l�minas extra�das con percutor blando, con percusi�n indirecta y con presi�n:
Cono y bulbo difusos, poco salientes; talones peque�os y a veces lineales; �ngulo de lascado ligeramente obtuso. Se aprecia cierta delgadez.
RETOQUE: retalla fina que modifica el aspecto formal de lascas, l�minas y n�cleos. Puede afectar a sus bordes o a sus caras.
CLASIFICACI�N DEL RETOQUE (seg�n LAPLACE) :
-Modos del retoque: -Simple (y/o Sobreelevado), afecta a los bordes robusteci�ndolos.
-Abrupto, afecta a los bordes elimin�ndolos.
-Plano, afecta a las caras adelgaz�ndolas.
-Buril, afecta a los bordes para crear un bisel.
-Ecaill�e, puede afectar a bordes y caras, se obtiene por t�cnica bipolar y combina el efecto del Plano (S) y del Buril.

-Por su direcci�n o posici�n:-directo; -inverso;-alterno; -alternante
-Por su amplitud: :-profundo; -marginal.
-Por su delineaci�n: -continuo; -discontinuo; -parcial.

PIEZAS TIPOL�GICAS: Son aquellas lascas, l�minas o n�cleos que han sido modificados intencionalmente mediante retoque o retalla. Su clasificaci�n tipol�gica tiene, frecuentemente, un gran valor cronol�gico.
L�mina de s�lex
Tipo especial de lasca, a veces llamado hoja, cuya longitud es mayor que el doble de su anchura. Su cara dorsal est� cruzada por una, dos o tres aristas longitudinales. Generalmente sus bordes son paralelos.
Lasca
Fragmento o esquirla desprendido de un n�cleo de s�lex u otra piedra semejante.
Levalloisiense (de Levallois, Francia)
Nombre de una t�cnica de talla de la Edad de Piedra, consistente en trabajar los n�cleos de manera que, en cierto modo, se prefigure en ellos la forma que quiere obtenerse para la lasca que se va a desprender y cuya forma, naturalmente adaptada siguiendo esta t�cnica, es de punta. Si la superficie del n�cleo ha sido bien preparada y el golpe se da con correcci�n, puede predecirse con bastante exactitud cual es la forma que la lasca va a adoptar. Aunque se descubri� posiblemente en el Paleol�tico Inferior, forma el substrato m�s fuerte y potente del Paleol�tico Medio.
Musteriense (de Le Moustier, Dordo�a, Francia)
Per�odo del Paleol�tico Medio en el que se difundi� notablemente la t�cnica llamada de levallois para trabajar la piedra. En cifras aproximadas, puede situ�rsele entre el 100.000 y el 40.000 a. C.
N�cleo
Ri��n de s�lex u otra piedra semejante, previamente trabajado para la mejor obtenci�n de lascas.
Paleol�tico
Per�odo de la Prehistoria tradicionalmente dividido en Paleol�tico Inferior (600.000-100.000): Abbevillense (400.000), Achelense (300.000); Paleol�tico Medio (100.000-40.000): Musteriense (100.000); Paleol�tico Superior (40.000-8.000): Auri�aciense (32.000), Perigordiense (22.000), Solutrense (17.000), y Magdaleniense (15.500).
Raedera
Pieza l�tica elaborada sobre lasca con retoque continuo sobre uno o m�s bordes de modo que existan uno o varios semicortantes, sin denticulados o escotaduras. El borde ocupa, en la raedera, la direcci�n m�xima de la pieza.
Raspador
L�mina o lasca l�tica que, en una o en las dos extremidades, ha sido retocada de modo continuo y simple, de modo que presente un frente m�s o menos redondeado y convexo apto para raspar.
Rasqueta
Pieza de s�lex sobre lasca, de caras casi planas, con retoque normalmente en todos los bordes, poco marcados, regulares y muy abruptos.
Retoque
En tipolog�a l�tica, �ltima operaci�n que se efect�a, de modo muy ligero, sobre un �til preparado y que act�a casi siempre en los bordes de las piezas, eliminando irregularidades con objeto de obtener un mejor filo, una punta m�s aguzada o, por el contrario, disminuirlos. Los retoques sobre piedra son de muchas clases y suelen estudiarse y analizarse seg�n los
siguientes principales criterios: por su amplitud o grado en que invaden la pieza (marginal, profundo), por el �ngulo que forman con el borde (simple, normal, plano, abrupto), por su delineaci�n (continuo, discontinuo, recto, denticulado) y por la cara de la pieza en que est�n hechos (directo, inverso, alterno, alternante, mixto, unifacial, bifacial).
Ri��n
Gruesa piedra de s�lex en estado natural; n�dulo de s�lex. S�lex. Pedernal. Piedra de elevado grado de dureza, s�lo superada por el topacio, el corind�n y el diamante, susceptible de ser trabajada por talla. Es muy quebradiza y de fractura concoidea, capaz de dar filos muy cortantes. Fue el material empleado frecuentemente por el hombre en las
industrias de la Edad de Piedra, y sobre todo en el Paleol�tico, gracias a sus peculiares condiciones naturales.
Talla (sobre piedra en el Paleol�tico)
Labor primera de desbastamiento del ri��n de s�lex, anterior al retoque propiamente dicho.

G. Fat�s y G. Borr�s, Diccionario de t�rminos de Arte y Arqueolog�a, Madrid, 1989

Revoluci�n Francesa

La Revoluci�n Francesa
INTRODUCCI�N
La revoluci�n industrial comenzada en Inglaterra y las revoluciones en Am�rica y en Francia crearon un sistema pol�tico de car�cter liberal.
El s. XIX fue una �poca de cambios culturales, de gustos y de formas de vida. La ciencia fue ocupando el espacio; la educaci�n se convirti� en la formaci�n para ciudadanos; la representaci�n del mundo pasa de ser objetiva y realista a ser un mundo incierto y abierto en la est�tica del impresionismo.
Las tres grandes ideas: liberalismo, nacionalismo y socialismo, q nacen y se desarrollan a partir de finales del s. XVIII. Las monarqu�as absolutistas del A. R�gimen son sustituidas por reg�menes pol�ticos de car�cter constitucional y parlamentario.
LA REVOLUCI�N FRANCESA
Revoluci�n.- Revoluci�n quiere decir "cambio radical". Un ejemplo de revoluci�n es el cambio que se produjo del Paleol�tico al Neol�tico: en el primero, el hombre es cazador, lo que implica que sea n�mada y que no exista la propiedad privada. Lo que caza uno es para todos. En cambio, en el Neol�tico, el hombre se convierte en agricultor, lo que conlleva convertirse en sedentario y, a su vez, aparece la propiedad privada. Esta revoluci�n fue una revoluci�n econ�mica.
La Revoluci�n Francesa es una revoluci�n pol�tica, econ�mica y social: en el Antiguo R�gimen, la econom�a estaba estancada, la sociedad era estamental y la pol�tica, absolutista. Tras la Revoluci�n, la econom�a estaba en fase de crecimiento, la sociedad es mental y la pol�tica es dem�crata.
La Revoluci�n sucedi� en Francia y no en otro sitio porque es donde mejor se conocen las ideas ilustradas. En el s. XVIII el Antiguo R�gimen est� agotado; la econom�a, mediante los burgueses, pretende renacer; las ideas de la Ilustraci�n, como ya comentaba, est�n muy arraigadas y el sistema es muy criticado.
ETAPAS DE LA REVOLUCI�N FRANCESA.-
1� etapa (1789 ? 1791): Monarqu�a Constitucional. Constituci�n de 1791.
2� etapa (1792 ? 1794): 1� Rep�blica. Convenci�n. Terror Revolucionario.
3� etapa (1794 ? 1804): 1� Rep�blica. Directorio. Consulado. Moderados en el poder. Rep�blica de los Banqueros.
4� etapa (1804 ? 1814): Imperio. Napole�n Bonaparte.
DEFINICI�N DE CONSTITUCI�N.-
Ley fundamental de un pa�s. Las Constituciones establecen un marco legal. Todas las nuevas leyes que se creen, deben estar dentro de ese marco. Son propias de reg�menes de tipo liberal.
HECHOS QUE LLEVAN A LA REVOLUCI�N.-
En 1787 y 1788 hay malas cosechas en Francia (crisis agr�cola), por lo que se pasa hambre. Cuando en 1788 se elabora el presupuesto para 1789, se encuentran con que Hacienda est� en bancarrota. Francia ten�a una deuda exterior de cinco mil millones de libras. En este presupuesto, los gastos son superiores a los ingresos. La mayor�a de los ingresos de Francia en el Antiguo R�gimen proced�an de los impuestos. Los ministros de Hacienda llegan a la conclusi�n de que la �nica soluci�n es imponerle impuestos al grupo privilegiado. El Rey, viendo que esto no le favorec�a en absoluto, ces� a los ministros que llegaran a esta conclusi�n, en total cuatro. Los no privilegiados ya est�n al l�mite de sus posibilidades en cuanto a gastos.
Si a�n por encima tenemos en cuenta que en esos dos a�os hubo una crisis agr�cola, deducimos que no se les pueden subir los impuestos.
La aristocracia solicita a Luis XVI la convocatoria de los Estados Generales. Estos llevaban sin reunirse desde 1614 porque en la Edad Moderna, los nobles no prestan dinero al rey y el rey no necesita el consejo de los nobles. La convocatoria es realizada a finales de 1788 y se decide que la reuni�n sea el 5 de mayo de 1789. En los meses que transcurren desde la convocatoria hasta la reuni�n (5 meses) se elaboran los llamados cuadernos de quejas.
Los Estados Generales estaban formados por representantes de la nobleza, del clero y del Tercer Estado. Se reun�an en tres c�maras separadas: en una los nobles, en otra el clero y en la �ltima los representantes del Tercer Estado. En esas c�maras independientes se discuten las posiciones a tomar y se decide un voto que posteriormente se emitir�a cuando se reunieran todos juntos.
CUADERNOS DE QUEJAS.-
En los cuadernos de quejas, los distintos grupos sociales expresan su malestar. Hay grandes diferencias en los cuadernos de los privilegiados y los no-privilegiados.
Cuadernos de los no privilegiados: expresan el malestar de la poblaci�n por las crisis agr�colas y por el hambre que provocan. Aparecen unas nuevas ideas pol�ticas en las que se rechaza el absolutismo y se reclama la monarqu�a parlamentaria, la separaci�n de poderes, la soberan�a popular... siguiendo la ideolog�a ilustrada.
Cuadernos de los privilegiados: rechazan el pago de impuestos y hacen saber al rey que se sienten ofendidos por ello. Sostienen que siempre ha mantenido su lealtad al rey y que son sus principales apoyos.
JURAMENTO DEL JUEGO DE PELOTA (19 DE JUNIO DE 1789. -
El 5 de mayo de 1789 se re�nen los Estados Generales. Esta reuni�n tiene la caracter�stica de que cada grupo social tiene un voto: la nobleza, uno; el clero, otro; y el Tercer Estado, otro. En este sistema de votaci�n por estamentos, los votos de nobleza y clero ganan siempre al voto del Tercer Estado (2-1). La nobleza tiene 300 representantes, el clero otros 300 y el Tercer Estado, 600. En estos datos se basa el Tercer Estado para reclamar el voto por cabeza. Ser�a la �nica forma de que pudieran ganar alguna votaci�n.
Empezaron los enfrentamientos entre nobleza, clero y monarca contra los representantes del Tercer Estado, que acabaron cuando el Rey prohibi� a los representantes de la gente com�n reunirse, cerrando la sala donde esto tendr�a lugar. Estos se encerraron en la Sala del Juego de Pelota y all� crearon la Asamblea Nacional, que quiere decir que se consideran a s� mismos representantes del pueblo.
El 19 de junio de 1789, esta Asamblea realiza el juramento del Juego de Pelota. Juraron que no se separar�an hasta darle a Francia una Constituci�n. Por esta raz�n pasan a denominarse Asamblea Constituyente. En este momento comienza la Revoluci�n Francesa. Se pasa de un r�gimen absolutista a una monarqu�a constitucional. La Asamblea asume el poder legislativo.
ASALTO A LA BASTILLA (14 DE JULIO DE 1789). -
El pueblo de Par�s asalt� la Bastilla porque Luis XVI destituy� al �nico ministro burgu�s que hab�a en el Gobierno. Otra causa fue que el Rey enviaba ej�rcitos a las reuniones de la Asamblea para vigilarlos.
La Bastilla era la c�rcel de Par�s. Era un s�mbolo del Antiguo R�gimen, porque en ella hab�a multitud de presos pol�ticos. Los ciudadanos, sabiendo esto, se dirigieron armados hacia all�, lucharon con la fuerza que la custodiaba, entraron dentro al asalto y la destruyeron.
A distintos lugares rurales de Francia, llegaron rumores de que los nobles iban a retomar antiguos derechos feudales, endureciendo su situaci�n con los campesinos. Producen un Gran Miedo, que lleva a los campesinos a armarse con lo que tienen a mano y a asaltar las mansiones se�oriales, quemando los archivos de los nobles. La intenci�n de los campesinos es evitar que la nobleza pueda recuperar estos derechos.
A Par�s llegan noticias de lo que sucede en el campo y, el 4 de agosto de 1789, la Asamblea Constituyente aprueba un decreto de abolici�n de los derechos feudales. Los revolucionarios no quieren que la revoluci�n se les vaya de las manos. Por eso aplicaron este decreto, para tranquilizar a los campesinos. Este hecho supone el fin del feudalismo.
DECLARACI�N DE LOS DERECHOS DEL HOMBRE Y CIUDADANO FRANC�S (AGOSTO DE 1789). -
En agosto de 1789, la Asamblea Nacional aprueba la Declaraci�n de los Derechos del Hombre y Ciudadano Franc�s, un documento en el que se recogen los derechos y libertades individuales defendidos por la Ilustraci�n. Las caracter�sticas son:
La soberan�a es nacional.
Libertad de pensamiento y de expresi�n escrita.
Derecho a la libertad.
Igualdad de todos los ciudadanos ante la ley (igualdad jur�dica). Este art�culo supone el fin de la sociedad estamental.
La propiedad privada es sagrada. Esto es una muestra de la influencia de la burgues�a en el documento, ya que siempre defendieron la propiedad privada.
LA CONSTITUCI�N CIVIL DEL CLERO (1790). -
La Asamblea elabor� en 1790 un documento por el cual:
El clero regular (frailes y monjes) desaparece y todas sus propiedades son confiscadas.
El clero secular (obispos, p�rrocos) perdi� tambi�n sus propiedades, pero no fue suprimido: segu�a ejerciendo sus funciones, pero con importantes cambios. Tanto los p�rrocos como los obispos eran elegidos por los fieles de la zona. Vivir�an de una paga que les dar�a el Estado.
Este decreto fue un medio para pagar la deuda exterior de Francia. Adem�s, la burgues�a pudo comprar estas propiedades, cumpli�ndose uno de los principios de la Declaraci�n de los Derechos del Hombre y Ciudadano Franc�s.
LA CONSTITUCI�N DE 1791. -
Fue aprobada en 1791 por la Asamblea Constituyente. Es la primera Constituci�n francesa y tambi�n de toda Europa. Defiende las ideas ilustradas, como la soberan�a nacional y la separaci�n de poderes en:
Ejecutivo: pertenece al Rey y al gobierno.
Legislativo: pertenece a la Asamblea Nacional.
Judicial: es independiente. Pertenece a jueces elegidos por votaci�n.
La Constituci�n de 1791 recoge los derechos y libertades individuales, considera que el sufragio debe ser restringido: S�lo pueden votar los varones mayores de 25 a�os y que paguen a Hacienda el equivalente a 3 d�as de trabajo. Los empleados del servicio dom�stico no tienen derecho a voto.
Se reconoce la igualdad jur�dica, pero se establece una desigualdad civil porque no todos pueden ejercer el voto. Esta situaci�n de desigualdad civil puede sorprender, ya que la Revoluci�n quiere cambiar todo radicalmente y esto es un "recuerdo" del Antiguo R�gimen. Esto es debido a que la nobleza y el clero de la Asamblea influyeron en alg�n art�culo. �ste es uno de ellos.

LA CA�DA DE LA MONARQU�A (1792). -
Luis XVI, ante la Revoluci�n, adopta dos posturas diferentes: la oficial, que consiste en aceptar los cambios que est�n sucediendo en el pa�s y la postura real, que es que el rey rechaza la Revoluci�n y defiende el absolutismo mon�rquico.
Viendo como se ponen las cosas, el Rey intenta huir del pa�s, pero lo detienen antes de que lo consiga y se ve obligado a volver. En 1791, jura la Constituci�n y se compromete a obedecerla.
Luis XVI sigue un doble juego. Por un lado da la postura oficial, pero mantiene contactos con otros reyes europeos para recuperar el poder. Los nobles que se fueron de Francia organizan la Contrarrevoluci�n y Luis XVI mantiene contactos secretos con ellos.
El Rey solicita a la Asamblea Constituyente que declare la guerra contra los estados alemanes (Prusia y Austria), ya que estos critican la Revoluci�n. Aunque parte de la Asamblea se muestra contraria, alegando que el ej�rcito est� desorganizado, finalmente se acepta.
Francia cae derrotada por Prusia, que llega hasta las puertas de Par�s. El duque de Brunswick, jefe alem�n, emite un comunicado diciendo que si el Rey Luis XVI o su familia sufre alg�n da�o habr� duras represalias. Con este comunicado la poblaci�n parisina descubre el enga�o de su rey, que estaba compinchado con los alemanes, y lo acusan de alta traici�n al pa�s. En agosto de 1792, el pueblo asalta el palacio de Tullir�as y detiene al Rey y su familia. Luis XVI es juzgado y condenado a muerte en la guillotina en enero de 1793. En este momento cae la Monarqu�a en Francia.
LA 1� REP�BLICA Y LA CONVENCI�N (AGOSTO 1792). -
Cuando cae la monarqu�a de Luis XVI se establece la Primera Rep�blica. �sta se caracteriza por la radicalizaci�n de la Revoluci�n y la creaci�n de la Convenci�n, que sustituye a la Asamblea, es elegida por sufragio universal y posee el poder legislativo y parte del ejecutivo. Tiene parte de este poder porque es su competencia nombrar y cesar los comit�s que forman el Gobierno.
TENDENCIAS IDEOL�GICAS POL�TICAS DE LA 1� REP�BLICA.-
Ultra conservadores: defensores del absolutismo. Muchos est�n exiliados y otros son perseguidos.
Moderados (liberales): defienden la Monarqu�a Constitucional, el Sufragio Restringido y la soberan�a compartida por la Asamblea y el Rey.
Radicales (liberalismo revolucionario): defienden la Rep�blica, el sufragio universal y la soberan�a popular.
Los dominadores son los liberales, pero tendr�n que enfrentarse con los contra revolucionarios, y por la izquierda, con los sans-culottes.
GUERRA Y TERROR REVOLUCIONARIO (1792 ? 1794). -
Desde 1792, Francia va a estar enzarzada en una guerra contra los dem�s pa�ses europeos. Ser�a una guerra de la Revoluci�n Francesa contra el absolutismo europeo. Al ser el Rey guillotinado, en 1793, los reyes europeos se unen contra Francia. Del 1792 al 1794, la guerra no es favorable para Francia, ya que est� reorganizando su ej�rcito.
Dentro, Francia tambi�n tiene problemas. Se enfrenta a un problema econ�mico y a uno pol�tico. Hay una pol�tica de represi�n contra los contra revolucionarios. Esta pol�tica se denomina Terror Revolucionario. Todo el que defienda el absolutismo ser� condenado a muerte. Esto implica que no hay libertad de pensamiento. Una cosa es que Luis XVI traicione a su patria y por ello sea ejecutado, y otra muy distinta es perseguir a los defensores del absolutismo, ya que en la constituci�n se defiende la libertad de pensamiento. Llega un momento en que a la Convenci�n se le escapa esta pol�tica de represi�n de las manos, llegando a condenar, por error, a los propios revolucionarios.
Robes Pierre es un radical. Es uno de los m�ximos dirigentes de la Convenci�n y tambi�n form� parte de los Comit�s. Acaba derivando su pol�tica en una represi�n indiscriminada contra cualquiera que parezca sospechoso de estar en contra de la Convenci�n. Robes Pierre acaba convirti�ndose en una especie de dictador: partiendo de unas ideas leg�timas, como son las de la Revoluci�n, el sistema pol�tico de Francia acaba convirti�ndose en un R�gimen de Terror Revolucionario.
Robes Pierre cre� el Comit� de Salud P�blica, que se encargaba de guillotinar a los sospechosos de ir en contra de la Revoluci�n. M�s adelante, la Convenci�n lo detendr�, juzgar� y guillotinar�.
Adem�s del Terror Pol�tico, tambi�n existi� un Terror Econ�mico y uno Cultural. El Cultural consisti� en cambiar los nombres de los meses y en comenzar a contar como a�o 1, 1789, tratando de borrar la etapa absolutista. El Econ�mico consiste en que la Convenci�n establece unos precios m�ximos y/o m�nimos, impidiendo la libertad econ�mica y salt�ndose una de las principales ideas ilustradas.
El poder perteneci� a Robes Pierre durante dos a�os, tras los cuales la burgues�a, aprovech�ndose de su ejecuci�n, intent� empezar una nueva etapa.
CONSOLIDACI�N DE LA REVOLUCI�N BURGUESA (1794 ? 1799). -
Tras el fracaso de la Convenci�n, la burgues�a se hace con el poder y crea el Directorio, instituci�n de gobierno formada por varias personas. Tambi�n se crean dos asambleas. Se encargan del poder legislativo. El sufragio es restringido. Se pretende fundamentalmente el orden y la estabilidad porque la burgues�a lo necesita para sus negocios. Este orden va a ser dif�cil de conseguir porque los ultra conservadores (absolutistas) y los sans-culottes se oponen a �l. La burgues�a contacta con los militares, en concreto con un general joven con muchos �xitos en Egipto, Napole�n Bonaparte. Le piden que de un golpe de estado para llegar al poder y darles la estabilidad que requieren sus negocios, provocada por un gobierno dictatorial. Le dicen tambi�n que ellos lo apoyar�n llegado el momento. Estos hechos suceden en noviembre de 1799.
Los burgueses conf�an en que un militar de ese prestigio sea aceptado en toda Francia y garantice el orden que todos deseaban.
As� sucede y Napole�n, tras dar el golpe de estado, llega al poder. Desaparece el Directorio y se forma el Consulado.
CONSULADO (1799 ? 1804). -
Est� formado por tres personas que tienen el poder ejecutivo. El Primer C�nsul, que tiene m�s poder, es Napole�n. En 1802, Napole�n es nombrado C�nsul Vitalicio (de por vida) y asume el poder de los otros dos c�nsules.
LA REORGANIZACI�N DEL GOBIERNO POR NAPOLE�N.-
En 1804, Napole�n se corona Emperador: ah� comienza una nueva etapa, el Imperio, que no es otra cosa que la vuelta a la Monarqu�a. No la vuelta al absolutismo, porque Napole�n acepta la separaci�n de poderes y defiende, en teor�a, alg�n principio revolucionario. La separaci�n de poderes la controla �l, ya que presenta a los candidatos que son votados.
Napole�n es un personaje contradictorio. Es, en muchos casos, un defensor de la Revoluci�n de 1789. Pero la teor�a y la pr�ctica son distintas: Napole�n apoya la Guerra Revolucionaria, llevar la Revoluci�n por toda Europa. Pero lo hace aplicando un gobierno franc�s a toda Europa, por lo que la poblaci�n est� disconforme. Napole�n es contradictorio porque cree en unas cosas y aplica otras.


ELEMENTOS B�SICOS DEL SISTEMA POL�TICO NAPOLE�NICO.-
Administraci�n territorial: Francia est� dividida en 83 departamentos. Napole�n nombra un prefecto para gobernar cada uno de ellos, que se limitan a hacer cumplir lo que se les diga desde Par�s.
Administraci�n judicial: se cambia algo con respecto a la Constituci�n de 1791: de aquella, los jueces eran elegidos por votaci�n. Ahora los nombra Napole�n.
Control de la libertad pol�tica: Napole�n establece una censura, reduciendo la libertad de expresi�n escrita y contradiciendo sus ideas de libertad. Apoya a todos los escritores que ensalcen su persona, como suced�a con los m�ximos dirigentes de Egipto o Roma. Esto es otra muestra del desequilibrio que padece Napole�n.
El C�digo Civil: el sistema de Napole�n no represent� un retroceso hacia el Antiguo R�gimen. Aunque Napole�n concentre todo el poder en su persona, no pretende volver al absolutismo, quiere llevar las ideas revolucionarias a todas partes.
El nuevo C�digo Civil de Francia establece la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley y la abolici�n de los privilegios del Antiguo R�gimen.
Pol�tica religiosa: Francia hab�a roto relaciones con el Vaticano debido al decreto de la Constituci�n Civil del Clero, emitido en 1790 por la Asamblea constituyente.
Napole�n quer�a restablecer relaciones con el Papado, aunque �l no era demasiado religioso, para consolidar su poder: si el pueblo ve�a que el Papa apoyaba a Napole�n ellos estar�an tambi�n de su parte. Para conseguirlo, plante� la situaci�n como en cualquiera de sus batallas. Era una gran estrategia y se aprovechaba de ello para conseguir vencer a sus enemigos.
Una de las claves del acuerdo fue que el Papa reconociera la expropiaci�n de las tierras. A cambio, Napole�n los compensar�a econ�micamente. La otra clave fue que acept� pactar con el Papa sobre el nombramiento de los obispos: ser�an elegidos entre los dos. A su vez, los cl�rigos ser�an nombrados por los obispos.
LAS GUERRAS REVOLUCIONARIAS EN EUROPA. EL IMPERIO NAPOLE�NICO.-
? 1792: La guerra contra Prusia evidenci� la descomposici�n del ej�rcito franc�s.
? 1793: Se reforma el ej�rcito mediante las "levas en masa".
? 1794: Francia rechaz� a los invasores y comenz� a invadir territorios fuera de sus fronteras.
? 1796: Napole�n fue enviado a Italia.
? 1797: Buena parte del norte y centro de Italia estaban bajo dominio franc�s.
? 1800: Napole�n llega al poder e intenta negociar la paz.
? 1801: Paz con Austria.
? 1802: Paz con Inglaterra. En estos tratados, Francia ve reconocido su dominio sobre Holanda, B�lgica, Suiza, el norte de Italia y parte de los territorios alemanes.
? 1803: Alianza entre Austria, Rusia e Inglaterra para frenar a los franceses.
? 1805-1810: Napole�n derrota en varias batallas (Austerlitz, Xena) a los ej�rcitos de Austria, Prusia y Rusia.
? 1805: Derrota francesa contra los ingleses en el cabo de Trafalgar. Obliga a Napole�n a dise�ar una nueva estrategia contra Inglaterra: el bloqueo continental.
? 1806: Napole�n pone en marcha ese bloqueo contra Inglaterra.
? 1808: Sublevaci�n en Espa�a.
? 1809: Sublevaci�n en Alemania.
? 1813: Derrota de Napole�n contra Rusia.
? 1814: Napole�n abandona el poder.


RELACIONES DE LA REVOLUCI�N FRANCESA Y ESPA�A.-
En el siglo XVIII, Francia y Espa�a est�n unidas contra Inglaterra por dos razones: la primera, que Gran Breta�a es en ese siglo la principal potencia y Espa�a y Francia quieren frenarla y la segunda, que existen lazos familiares entre los reyes de ambos pa�ses, ya que en ambos reinan los Borbones.
Cuando sucede la Revoluci�n de 1789, la primera reacci�n espa�ola es de sorpresa, ya que hasta aqu� s�lo llegan rumores, a veces contradictorios. La postura oficial de Espa�a es apoyar a Luis XVI. Como hasta 1792 Luis XVI es el rey, Espa�a apoya a Francia. En 1792 es derrocado, tras lo cual se establece la Convenci�n. Espa�a no apoya ahora a Francia, se produce un distanciamiento entre ambos pa�ses. Al ascender Napole�n al poder, vuelven las buenas relaciones.
Napole�n pretende invadir Portugal, para lo que pretende pasar por Espa�a. Negocia con Carlos IV y con Godoy, su ministro, para que sus tropas puedan entrar e invadir a nuestro pa�s vecino.
Carlos IV es un mal rey, y deja todas las decisiones en manos de su ministro, Godoy, que no es ni mucho menos un buen ministro y que de lo �nico que se preocupa es de su propia imagen.
Permiten la entrada de Napole�n a Espa�a, sin ver que �ste puede intentar, de paso que ataca Portugal, quedarse con Espa�a.
Pero Napole�n comete un gran error, confundir a los dirigentes espa�oles con el pueblo. El pueblo ve mucho m�s claro que lo que Napole�n quiere es invadir Espa�a, y as� lo demuestra al levantarse contra Godoy en el mot�n de Aranjuez (1808). Godoy es cesado y Carlos IV abdica en su hijo Fernando. En ese momento hay una gran crisis pol�tica en Espa�a. Es una situaci�n ideal para Napole�n. Convoca a Carlos IV y a su hijo a una reuni�n en Bayona (Francia) para ponerlos de acuerdo, aunque en la pr�ctica busca otra cosa, como veremos.
Los dirigentes espa�oles se trasladan a Francia y en ese momento se produce un vac�o pol�tico en Espa�a. La crisis es total, ya que Carlos IV, su esposa Mar�a Luisa y Fernando, su hijo se marcha a Bayona sin nombrar ning�n regente ni nada. Espa�a en ese momento est� sin representante del poder. Adem�s, las tropas francesas est�n en territorio espa�ol. No pudo ser peor.
En Bayona, Napole�n consigue que Carlos abdique en su hijo y �ste, a su vez, lo haga en el propio Napole�n. Estos sucesos se denominan las "abdicaciones de Bayona". En ese momento se produce el secuestro de la Corona Espa�ola. Napole�n nombra rey de Espa�a a su hermano Jos� Bonaparte. El pueblo espa�ol lo acepta con rabia.
El 2 de mayo de 1808, el pueblo espa�ol, harto de la opresi�n francesa, se levanta contra la invasi�n francesa. Al mismo tiempo que el pueblo se rebela, tambi�n se organiza pol�ticamente, creando las llamadas Juntas. Hay una convocatoria de las Cortes de C�diz, en las que se elabora una Constituci�n, la primera en Espa�a, que cree en las ideas ilustradas. Fue promulgada el 19 de marzo de 1812.
En 1813, Espa�a derrota al ej�rcito franc�s. En 1814, Fernando VII vuelve al poder.

Tema 13 H� Bachillerato

LA CONSOLIDACI�N DEMOCR�TICA.


1.- EVOLUCI�N DE LA ECONOM�A
Las pol�ticas de todos los gobiernos, desde 1982, han estado orientadas al crecimiento econ�mico, como medio de disminuir las tasas de paro, y a la reducci�n del d�ficit comercial, del endeudamiento estatal y la inflaci�n. En este proceso se distinguen las siguientes fases:
? Primer ajuste econ�mico: al llegar el PSOE al poder se procedi� a un ajuste econ�mico para alcanzar las metas citadas. Para lograrlo devalu� la peseta un 8 %, con el fin de incrementar las exportaciones, se aplicaron altos tipos de inter�s y se elev� la presi�n fiscal (para contener el gasto p�blico).
En 1983 se puso en marcha la reconversi�n industrial, que afect� a sectores tradicionalmente intervenidos y a empresas como el holding Rumasa (expropiado ese a�o).
? Pol�tica expansiva: reducida la inflaci�n al 8?2 % y con un super�vit exterior del 1?7 %, se procedi� a aplicar una pol�tica (keynesiana) basada en la expansi�n econ�mica y el aumento de dinero disponible (bajada del IRPF). Se foment� una nueva reindustrializaci�n (ZUR) y los acuerdos econ�mico-sociales redujeron la conflictividad laboral. Adem�s, la entrada en la CEE permiti� una fuerte inversi�n extranjera, deseosa de establecerse en pa�ses con bajos costes salariales. La econom�a creci� en 1987 y 1988 m�s del 5 %, y se crearon m�s de un mill�n de puestos de trabajo. Son los a�os del boom econ�mico y del ?pelotazo?, de fuertes especulaciones y ganancias en Bolsa; y, para luchar contra el fraude, se cre� la Agencia Tributaria, dependiente del Ministerio de Econom�a y Hacienda.
? Segundo ajuste econ�mico. A partir de 1989 creci� la actividad econ�mica y el empleo, pero eso origin� el incremento del consumo y de las importaciones, aumentando la inflaci�n y el d�ficit en la balanza comercial. Por esa raz�n, el Banco de Espa�a aplic� pol�ticas restrictivas para enfriar la econom�a (retenciones de capital y subida de los tipos de inter�s).
Sin embargo, tras la Huelga General del 14-D (1988), el Gobierno aument� el gasto social y las inversiones p�blicas (Expo 92, Juegos Ol�mpicos, aeropuertos, AVE, autov�as...) y las transferencias a comunidades aut�nomas.
Eso hizo subir el d�ficit p�blico, lo que supuso un incremento del paro, el hundimiento de la inversi�n y la inflaci�n se mantuvo alta. Por eso, el Gobierno decidi� levantar las restricciones.
Pero la crisis energ�tica y las tormentas monetarias convulsionaron la econom�a espa�ola (del mismo modo que los ciclos expansionistas la hab�an favorecido antes) y, a partir de 1993, Espa�a sufri� un aumento del paro (casi 3.000.000, un 20 %), d�ficit p�blico e inflaci�n.
? Recesi�n econ�mica. A partir de 1993, la pol�tica econ�mica tuvo como principal objetivo cumplir los requisitos establecidos en la Cumbre de Madrid (1995) de convergencia hacia el euro: estabilidad de precios, equilibrio presupuestario, privatizaciones, libertad de movimiento de capitales (en una econom�a globalizada), competitividad, moderaci�n salarial, etc.
El gobierno fija entonces unos presupuestos restrictivos e inicia una pol�tica de flexibilizaci�n laboral, lo que le llev� al enfrentamiento con los sindicatos (nueva Huelga General). El Banco de Espa�a accedi� en 1994 a la total autonom�a del Gobierno, lo que significaba que el Estado no pod�a recurrir a �l para sanear el d�ficit p�blico.
? Nuevo crecimiento. Tras las Elecciones de 1995 y el triunfo del PP, su actuaci�n se bas� en la continuidad de la pol�tica del PSOE: rigor presupuestario para reducir el d�ficit y luchar contra la inflaci�n, cumpliendo Espa�a en 1998 los requisitos de la UE para ingresar en el euro.
A partir de 1999, el crecimiento espa�ol se bas� en el consumo interno, favorecido por la moneda �nica y los bajos tipos de inter�s.
? Transformaciones en el sistema productivo. La estabilidad pol�tica, la pertenencia de Espa�a a la UE y la moneda �nica ha hecho posible un espectacular crecimiento econ�mico, que se pone de manifiesto en la mejora de infraestructuras y la modernizaci�n de las estructuras productivas.
En el transporte se opt� por el modelo de autov�as frente al de autopistas. En materia de ferrocarril se lleva cabo una pol�tica de saneamiento, cerr�ndose l�neas no rentables y se comenzaba la modernizaci�n con el AVE.
Debido a los frecuentes periodos de sequ�a, se redacta el borrador del futuro Plan Hidrol�gico Nacional, en el que se define al agua como un bien social.
Se modernizan las estructuras productivas, mejorando la educaci�n y la especializaci�n laboral, incrementando la cantidad y la calidad del equipo productivo, al progreso tecnol�gico.




2.- TRANSFORMACIONES DE LA SOCIEDAD
Desde 1982 se han experimentado grandes cambios: sube la esperanza de vida (una de las m�s altas del mundo), baja la tasa de fecundidad (la m�s baja del orbe, por m�ltiples causas).
Espa�a ha pasado de ser un pa�s emigrante a uno de inmigraci�n, quienes realizan los trabajos no deseados por los espa�oles, buscando en nuestra econom�a una posibilidad de progreso. Pero esto ha dado origen a algunos brotes de racismo y xenofobia.
La sociedad ha modificado el sistema de valores: se ha hecho m�s solidaria, liberal y permisiva. Se ha incrementado la objeci�n de conciencia y se ha movilizado contra atentados y contra el recurso de la fuerza para defender posiciones pol�ticas o sociales. Han crecido las preocupaciones medio ambientales, hasta el punto de realizar numerosas movilizaciones.
En los aspectos laborales, la actuaci�n socialista se centr� en la fijaci�n de una semana laboral de 40 horas, vacaciones anuales de 30 d�as y aumento de la edad del trabajo a los 16 a�os.
En materia de pensiones, se establecieron las pensiones m�nimas y las no contributivas, con las que se respond�a al aumento del n�mero de jubilados. En los momentos de crisis se establecieron l�mites en las m�s altas y se endurecieron los requisitos para acceder a las mismas. El Pacto de Toledo sirvi� para subir las pensiones en funci�n de la subida del IPC.
En materia sanitaria, la Ley General Sanitaria (1986) supuso la universalizaci�n de la asistencia sanitaria a trav�s del Sistema Nacional de Salud. Pero eso origin� un desmesurado gasto farmac�utico y asistencial, debido a incremento de la esperanza de vida. Este incremento se ha visto hoy corregido mediante el medicamentazo (recortes de prestaciones).
En cuestiones educativas, la LOGSE estableci� la escolarizaci�n obligatoria hasta los 16 a�os. Esto se tradujo en un incremento sustancial del n�mero de alumnos y de la cuant�a y valor de las becas concedidas.
Desde 1975 se ha registrado una gran dinamizaci�n cultural, en las comunicaciones y en otros m�ltiples aspectos de la vida y de las ciudades.



3.- ELECCIONES Y EVOLUCI�N POL�TICA

3.1.- Los Comicios de 1982

El cambio en esas elecciones fue espectacular, y pudo influir mucho el 23-F, la moderaci�n del PSOE, las crisis del PCE y de UCD, el hundimiento de los partidos centristas y de derecha (CDS, AP-PDP), las promesas del PSOE (800.000 empleos..., ?Por el cambio?...), etc.
? El PSOE duplic� casi sus esca�os, consiguiendo el 48?2 % de los votos; la 1� vez que un partido obten�a mayor�a absoluta, y que la izquierda superaba a la derecha tras la Guerra Civil.
? La UCD se desmoron� debido a sus luchas internas, a la debilidad de sus gobiernos y a la situaci�n econ�mica del pa�s.
? AP-PDP se convierte en la segunda fuerza pol�tica del pa�s, reemplazando al anterior.
? El CDS, a pesar del carisma de Su�rez, fracas� (s�lo 2 esca�os?).
? Algo parecido le ocurri� al PCE (4 diputados), obligando a dimitir a Carrillo en su direcci�n.
? De los regionalistas s�lo sobreviven Convergencia i Uni� (CIU) y Ezquerra Republicana de Catalu�a (ERC) en esa regi�n; y el Partido Nacionalista Vasco (PNV), Euskadiko Ezquerra (EE) y Herri Batasuna (HB) en Vascongada.
? Desaparece la extrema derecha del marco electoral, al no alcanzar ning�n esca�o.

3.2.- Las sucesivas Elecciones
El bipartidismo continu� imperando en Espa�a, como podemos observar en los siguientes Comicios legislativos:
? En las de 1986, aunque el PSOE perdi� 18 esca�os y m�s de un mill�n de votos (?), a�n conservaba la mayor�a absoluta en el Congreso. A destacar la reconversi�n industrial, el plan de choque econ�mico y la primera crisis interna (Guerra-Boyer). Crisis que tambi�n afect� a AP (Fraga dimite), siendo derrotado moment�neamente por el CDS.
? Las de 1989 estuvieran marcadas por la Huelga General del 14-D (diciembre de 1988), los primeros esc�ndalos econ�micos que afectaron a algunos miembros del PSOE, la actuaci�n de los GAL (Grupos Antiterroristas de Liberaci�n, terrorismo de Estado amparado por el Gobierno?) contra ETA y la preparaci�n de los actos del 92 (Olimpiada de Barcelona y EXPO de Sevilla). Aunque ya no consigue mayor�a absoluta, volvi� a ganar el PSOE; mientras el PP (que sustituye a AP) se mantiene e IU (que reemplaza al PCE) sube.
? En 1993 destacan los esc�ndalos pol�ticos que salpican al PSOE (judicial e internamente). Sin embargo, obtiene m�s votos pero menos esca�os que en los anteriores: al no tener mayor�a absoluta, comete un grave error pol�tico, ya que tuvo que pactar con los nacionalistas (PNV y CIU), que a cambio consiguen poder econ�mico y auton�mico. Comienza el declive del PSOE.
Esa legislatura fue muy conflictiva, por lo ya se�alado (esc�ndalos econ�micos, financiaci�n ilegal del PSOE, GAL, apoyo nacionalista, etc.). La vida pol�tica se radicaliza y las acusaciones se multiplican (el propio IU arremete contra el PSOE, pretendiendo recuperarse a su costa).
? Las de 1996 vienen a ser un calco ?pero al rev�s? de las de 1982: ahora gana el PP, tras unas victorias previas en las Elecciones Europeas (1994) y Municipales-Auton�micas (1995); aunque no logra mayor�a absoluta (en realidad, los resultados fueron similares a los de 1993, pero se invirtieron). Por los mismos motivos, tambi�n tuvo que pactar con los nacionalistas (aunque en esta ocasi�n hay una mayor coincidencia de ideolog�a centro-derecha).
? En el 2000 consigue el PP de nuevo la victoria, pero ahora ya con mayor�a absoluta: lo que le evita pactar con los regionalistas.

4.- LA CONSTRUCCI�N DEL ESTADO AUTON�MICO

Al llegar el PSOE al poder, quedaban pendientes de aprobaci�n los Estatutos Auton�micos de Baleares, Castilla-Le�n, Extremadura y Madrid; que ser�an finalmente promulgados en febrero de 1983. Restaba entonces, para cerrar el mapa auton�mico, los estatutos correspondientes a las ciudades de Ceuta y Melilla.
La construcci�n del denominado Estado de las Autonom�as se ha realizado sobre la base de transferencias de servicios, personal y presupuesto desde la administraci�n central a las comunidades. Las denominadas comunidades hist�ricas (Galicia, Euskadi y Catalu�a), m�s Andaluc�a, obtuvieron con mayor rapidez las transferencias b�sicas fijadas en sus respectivos estatutos; lo que les permiti� desarrollar sus propios modelos de servicios, como educaci�n o sanidad: aunque de modo asim�trico, pues no todas ellas disfrutan de las mismas transferencias. Los antiguos Gobiernos Civiles dieron paso a las delegaciones y subdelegaciones del Gobierno, en cuyos organigramas se han adscrito los servicios perif�ricos de la Administraci�n Central no transferidos.
Entre las acciones m�s controvertidas figura la pol�tica de normalizaci�n ling��stica, que supone primar las lenguas propias de las comunidades a trav�s de los medios de comunicaci�n, la educaci�n y los incentivos a funcionarios y empresas.
La debilidad del gobierno socialista oblig� a aceptar en su �ltima legislatura (1993-1996) demandas de nuevas transferencias a las comunidades gobernadas por partidos nacionalistas, que inclu�an la cesi�n del 15 % del IRPF como medio de financiaci�n adicional de sus presupuestos. Lo que fue incrementado hasta el 30 % por el PP en el per�odo 1996-2000?
Las tensiones nacionalistas se han ido incrementando desde 1998, y las demandas a favor de un Estado Federal comenzaron a ser defendidas incluso por sectores socialistas en 1999.
En 1998, en la declaraci�n de Estella/Lizarra, todos los partidos nacionalistas vascos, junto a IU, acordaron dialogar sin l�mites con ETA y exig�an el acercamiento de presos etarras al Pa�s Vasco. Anteriormente, ETA hab�a declarado una tregua despu�s de una campa�a de amedrantamiento y asesinatos de concejales del PP.
Electoralmente, en 1998 los nacionalistas vascos repitieron mayor�a, el PP subi� en esca�os, hasta convertirse en la segunda fuerza. Los nacionalistas unidos a EH, acordaron una concurrencia en las listas a las municipales a la par que se alejaban de las posturas de condena de asesinatos y la lucha por la paz.
En Catalu�a se produjo una escalada del partido de Jordi Pujol (cosoberan�a, tratamiento para Catalu�a de Estado, relectura de la Constituci�n y Estatuto de Autonom�a, modificaci�n del modelo de financiaci�n. estas peticiones fueron despu�s defendidas por los socialistas catalanes.
En Galicia el Bloque Nacionalista Galego se convirti�, tras las elecciones de 1997, en la segunda fuerza electoral, mientras el PP repet�a la mayor�a absoluta en el Parlamento gallego... Es el BNG el que l�der las peticiones de autodeterminaci�n frente al PP de Manuel Fraga, quien en apenas 8 a�os, se ha convertido en un defensor de las ideas auton�micas, hasta el punto de primar el gallego sobre el castellano.


5.- EL TERRORISMO

En los a�os ochenta, adem�s de los Grupos de Resistencia Antifascista Primero de Octubre (GRAPO), cuyas acciones terroristas se desarrollaron en todo el territorio nacional, el Exercito Guerrilleiro do Povo Galego Ceibe, en Galicia, Terra LLiure, en Catalu�a, y Euskadi ta Askatasuna (ETA: Euskadi y Libertad), en el Pa�s Vasco, conceb�an la lucha armada como complemento de la acci�n pol�tica, en la creencia que las acciones violentas pod�an obligar al Estado a negociar sus respectivas independencias.
La acci�n policial y pol�tica conjunta, logr� desarticular a los grupos de Galicia y Catalu�a, mientras que los GRAPO lo fueron policialmente, dado que este grupo y su brazo pol�tico, el Partido Comunista Reconstituido (PCEr) se negaron a negociar su disoluci�n.
El PSOE lleg� al poder con la esperanza de que ETA militar siguiera los pasos de la ETA pol�tica que hab�a renunciado a la violencia, pero los atentados continuaron.
Por esta raz�n se combinaron la acci�n pol�tica y la policial. Por ejemplo las buenas relaciones con es Estado franc�s ayudaron a la desarticulaci�n de numerosos comandos y a su persecuci�n en el santuario franc�s.
La eficacia de los CFSE (Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado), se basaron en la mejor formaci�n de especialistas, dotaciones y aunque no se impidieron los atentados con coches bomba o el tiro en la nuca, pero en acciones cada vez m�s desesperadas de los terroristas. Para lograr la paz se constituyeron dos mesas, primero la de Ajuria Enea y otra en la capital de Espa�a que el Pacto de Estella desbarat�.
En la lucha antiterrorista se intercala el episodio de los GAL, seg�n la sentencia de la Audiencia Nacional, estuvieron organizados por el Ministerio del Interior y constituidos por mercenarios y Fuerzas de Seguridad. Sus atentados se dirigieron a destacados miembros aberzales y a exiliados vascos.


6.- LA INTEGRACION EN EUROPA

La incorporaci�n a Europa fue el eje del proyecto pol�tico del PSOE cuando lleg� al gobierno. Dos eran los elementos de dicha incorporaci�n: la Comunidad Econ�mica Europea (CEE) y la Organizaci�n del tratado del Atl�ntico Norte (OTAN).
Para la primera, los escollos fundamentales estaban en la agricultura y la pesca francesas, a pesar del acceso del socialista F. Mitterand a la presidencia gala, y la financiaci�n de las reformas estructurales y de ampliaci�n, que deber�an recaer, b�sicamente, sobre la Rep�blica Federal Alemana. Con el fin de salvar el segundo de ellos, Felipe Gonz�lez efectu� una visita a BONN, donde logr� la aportaci�n alemana a cambio de una modificaci�n de la actitud espa�ola ante la OTAN y otros temas colaterales. Un mes m�s tarde, el canciller Hermut Kohl acced�a a la reforma presupuestaria comunitaria, pero s�lo si se produc�a la ampliaci�n.
El tratado de adhesi�n fue firmado en Madrid el 12 de junio de 1985 y entr� en vigor el 1 de enero de 1986., pero su integraci�n plena se retrasar�a hasta diez a�os, tras un largo y complejo periodo transitorio de liberalizaciones mutuas y con terceros, con los que Espa�a se adaptaba, al mismo tiempo, a las condiciones del acervo comunitario.
Espa�a ostent� la presidencia sacando partido a sus relaciones internacionales, aumentando su influencia y logrando el crecimiento de los Fondos Estructurales y la segunda presidencia despej� el camino hacia la moneda �nica.
Espa�a se incorpor� a la OTAN el 1 de Enero de 1986 y el 12 del mismo a�o convoc� un refer�ndum sobre su permanencia o no en la Alianza ganado por los partidarios de su integraci�n con un margen de 13 puntos.


Tema 12 H� Bachillerato

LA TRANSICI�N


1.- LA INSTAURACI�N MON�RQUICA
Franco muere el 20 de Noviembre de 1975. Se activa la ?Operaci�n Lucero? (para impedir la alteraci�n del orden p�blico) y, dos d�as despu�s, el pr�ncipe Juan Carlos es coronado Rey de Espa�a. La esperanza democr�tica se generaliza en el pa�s.
En ese mismo acto, el Rey desvela algunas de las inc�gnitas de lo que ser�a el futuro gobierno, ofreciendo una monarqu�a integradora de todos los espa�oles, apoyando una salida democr�tica (sorprendiendo a muchos?, realizando el proyecto de su padre). Y ser�a apoyado por la Iglesia, sobre todo por su presidente (Vicente Enrique Taranc�n).
Arias Navarro segu�a representando al b�nker y, como tal, siempre trat� de oponerse a cualquier tentativa democr�tica. Sin embargo, el Rey le mantuvo al frente del gobierno; mientras en las Cortes nombraba a una persona de su confianza, T. Fern�ndez Miranda, desde donde podr�a preparar mejor el cambio. Ambig�edad presente en el primer gobierno de la monarqu�a, pues inclu�a a continuistas, aperturistas y reformistas democristianos.
El principal problema de esta etapa eran las confusas declaraciones de Arias, pues tan pronto hablaba de un proceso constituyente como dec�a lo contrario. Esta decepci�n moviliz� a las fuerzas democr�ticas, que exig�an la amnist�a y la eliminaci�n de las restricciones a las libertades p�blicas. Mientras se endureci� la represi�n debido a varios conflictos y al endurecimiento de las acciones etarras. A la vez que el pa�s se sum�a en una crisis energ�tica, inflacionista, con altas tasas de paro y ca�da del PIB y Balanza Comercial.
1.2.- Fin de Arias Navarro y primer gobierno de Su�rez
Mientras la Platajunta pugnaba por conseguir la democracia, casi todos coincid�an en que Arias no pod�a ignorar la realidad social del pa�s.
En 1976, las Cortes inician el debate sobre la futura Ley de Asociaciones, proyecto defendido por Adolfo Su�rez, cuya intervenci�n result� un magn�fico alegato en defensa de las libertades pol�ticas. La ley fue aprobada por mayor�a, aunque hab�a que cambiar el C�digo Penal, que a�n consideraba ilegales a los partidos...
Espa�a descubri� entonces a un joven pol�tico, Su�rez, que pod�a dar un giro a esa situaci�n incierta: con un Gobierno desunido y una oposici�n expectante. S�lo hac�a falta promover un cambio desde arriba: y eso ocurri� en ese mismo de junio de 1976, en el viaje de los reyes a EEUU, cuando Juan Carlos anunci� ante el Congreso de los EEUU que estimular�a las libertades y la democracia. As� pues, hab�a coincidencia entre el Rey y Su�rez, por lo que Arias decide presentar su dimisi�n (era continuista?), que es aceptada por Juan Carlos, quien elige a Su�rez el 3 de julio como nuevo presidente de Gobierno: lo que a muchos sorprendi�, otros consideraron un error (tanto de la izquierda como de la derecha) y algunos aprobaron (incluyendo a los inmovilistas, que no desconfiaban de �l por proceder del Movimiento?). El papel desempe�ado por Fern�ndez Miranda fue clave.
Sin embargo, pocos d�as despu�s daba a conocer su nuevo gabinete, integrado en su mayor�a por personalidades de ideolog�a democristiana y centrista (Marcelino Oreja, Abril Martorell, Leopoldo Calvo Sotelo, Landelino Lavilla, Alfonso Osorio, etc.); si exceptuamos a los militares en la vicepresidencia y en las carteras del Ej�rcito y Marina, o a R. Mart�n Villa, ligado al gobierno anterior.
Los objetivos de este gobierno fueron claros:
? Promover la reforma democr�tica, para lo que deb�a contar con todas las fuerzas pol�ticas y realizar cambios legislativos.
? Posibilitar la participaci�n pol�tica, legalizando los partidos los partidos y amnistiando a los presos pol�ticos (excepto los condenados por delitos de sangre).
? Someter a refer�ndum la reforma pol�tica, en base a la soberan�a nacional.
? Garantizar el ejercicio de la libertad de expresi�n.
? Reconocer los particularismos regionalistas y hacer posible sus deseos auton�micos (pero dentro de la unidad de Espa�a).
Propuestas que fueron acogidas con confianza por la mayor�a (exceptuando a los ultras?), sobre todo cuando poco despu�s (agosto) se puso en pr�ctica la mencionada amnist�a general.
Su�rez se puso en contacto con los dirigentes de partidos a�n no legalizados (Tierno Galv�n y Ra�l Morodo del PSP, Ruiz Gim�nez de Izquierda Democr�tica y Felipe Gonz�lez del PSOE), con miembros de los sindicatos (UGT y USO) y altos mandos militares (nerviosos muchos de ellos por esas legitimaciones, especialmente porque pronto ser�a legalizado el PCE, algo que no agradaba a una oficialidad fiel a los prejuicios del r�gimen anterior).








2.- LA REFORMA POL�TICA
Las fuerzas pol�ticas espa�olas planteaban diferentes posibilidades para programar el cambio pol�tico:
? Rechazo al cambio, por parte de sectores inmovilistas, que deseaban la continuidad del anterior sistema franquista (sin Franco?).
? Continuidad, pero con t�midas reformas. Planteo defendido por el sector aperturista del franquismo (incluyendo a Arias Navarro y Fraga).
? Reformismo: posibilidad planteada por un sector conservador de la oposici�n, que pactar�a con los sectores aperturistas del franquismo. Este proceso deber�a contar con un respaldo jur�dico, para lo cual se elabor� una Ley de Reforma Pol�tica, y tambi�n habr�a de ser apoyado por el pleno delas Cortes elegidas democr�ticamente. Aqu� se incluye a Su�rez.
? Ruptura total con el franquismo. Defendida por casi toda la oposici�n democr�tica del interior y del exilio (desde la Democracia Cristiana hasta la izquierda m�s radical, pasando por el PSOE y PCE).

En los meses que siguen a la muerte del dictador, surgi� la controversia sobre cual de las formular ser�a viable, entre las que se imponen las dos �ltimas. Al final, se llev� a cabo una reforma que vino impuesta desde arriba por los reformistas (con el Rey, Torcuato Fern�ndez Miranda y Su�rez al frente), que buscaron el consenso de las restantes fuerzas democr�ticas.
Pero esa Reforma hab�a que hacerse dentro de la legalidad vigente, por lo que se elabora la Ley para la Reforma Pol�tica, donde se reflejaba la sustituci�n del sistema dictatorial por el democr�tico, cuyo contenido puede resumirse en tres partes:
a. Fundamentos pol�ticos: donde se recoge la afirmaci�n de la democracia, de la soberan�a popular (mediante sufragio universal directo y secreto), la supremac�a de la ley y la inviolabilidad de los derechos humanos (por encima de cualquier instituci�n).
b. Fundamentos institucionales: que establecen la funci�n del Rey y del Gobierno, y la composici�n de las Cortes (bicamerales y aut�nomas, elegidas por sufragio universal).
c. Proceso de la propia reforma pol�tica: establec�a la elaboraci�n de un texto constitucional por el Gobierno y por las Cortes, debatido y aprobado en ambas C�maras, y sometido despu�s a refer�ndum popular.
Adolfo Su�rez present� su proyecto de reforma pol�tica a primeros de septiembre de 1976, en un clima de crispaci�n pol�tica (con numerosos atentados ultras y etarras). Y ten�an que dar su aprobaci�n tanto las Cortes (con muchos representantes a�n inmovilistas, que se opon�an), como el Consejo General del Movimiento (que desaparecer� con la reforma) y el ej�rcito (donde hab�a todav�a una oposici�n a las citadas legalizaciones, lo que motiva la dimisi�n del vicepresidente del gobierno, el general De Santiago; sustituido por Guti�rrez Mellado, que llevar�a a cabo la democratizaci�n del ej�rcito).
Por fin, el 18-XI-1976, las Cortes aprueban el proyecto por mayor�a (con la oposici�n del procurador ultraderechista Blas Pi�ar, cuyos argumentos no surtieron efecto). S�lo faltaba el mencionado refer�ndum (al que se opon�a la derecha; y con la petici�n de abstenci�n a cargo de la izquierda, porque a�n no hab�an sido legalizados). Refer�ndum que se celebr� el 15 de diciembre, con una participaci�n del 77 %, triunfando los partidarios de la reforma: el 94,2 % vot� que s�.
Tan s�lo quedaba legalizar a los partidos y convocar elecciones. A partir de ese momento las Cortes llevar�an a cabo los cambios legislativos necesarios para establecer una democracia real, respaldada por una Constituci�n escrita elaborada mediante consenso. Pero los extremistas de ambos bandos pretenden que una hubiese transici�n democr�tica. Y as�, en los primeros meses de 1977 secuestran (los GRAPOS) y asesinan (los ultras, a cinco abogados laboralistas vinculados a CCOO y al PCE) con el fin de provocar al ej�rcito, para que diesen un golpe de estado y acabaran las reformas. Sin embargo, la respuesta castrense y de los comunista fue de serenidad, y el secuestro se resolvi� por v�a policial.
En febrero se legalizaron los partidos pol�ticos (8-2-1977); salvo el PCE, que ser�a autorizado en Semana Santa (con gran malestar del ej�rcito, donde se produjeron dimisiones). Y, una vez que �stos (en la primera reuni�n del PCE) aceptan la bandera y la monarqu�a, se tranquilizan los militares y el Gobierno. En marzo se legitimaron los sindicatos.

















3.- LAS ELECCIONES DE 1977 Y EL PROCESO CONSTITUYENTE

El 15-VI-1977 se celebraron los primeros comicios democr�ticos desde la Segunda Rep�blica, con la participaci�n de m�s de un centenar de partidos de todas las ideolog�as. Veamos el proceso:
3.1.- Las Partidos
- UCD (Uni�n de Centro Democr�tico): coalici�n de elementos democristianos, liberales y socialdem�cratas; surgida a partir de varios grupos pol�ticos y algunas asociaciones regionalistas (AREX: Acci�n Regionalista Extreme�a). A esta compleja coalici�n se unieron Adolfo Su�rez y otros pol�ticos de la etapa final del franquismo.
Adolfo Su�rez infundi� a la coalici�n un car�cter centrista (aunque toma elementos de izquierda, en realidad era un partido de derechas y democristiano), creado desde el poder para que su m�ximo l�der, Adolfo Su�rez, se pudiera mantener (a la larga, ese fue el error?).
Defend�a la democracia, la econom�a de mercado, la propiedad privada, la familia,?, y un modelo de sociedad capitalista, liberal y democr�tica.
- PSOE (Partido Socialista Obrero Espa�ol): era el partido de mayor solera de Espa�a cuando fue legalizado en 1976 (casi un siglo). Renovado y dirigido por Felipe Gonz�lez desde el Congreso de Suresnes (1974), con Alfonso Guerra, Enrique M�jica, Javier Solana y otros en la ejecutiva (la mayor�a contaba con menos de 40 a�os de edad).
Se defin�a como antifranquista, partido de clase, democr�tico y marxista (aunque Felipe y otros reconoc�an su car�cter socialdem�crata, similar al de otros partidos socialistas europeos).
- PSP (Partido Socialista Popular): fundado y dirigido por Tierno Galv�n, que no difer�a del PSOE (represent� al socialismo dentro de Espa�a durante le franquismo). Prefer�a consolidar el marxismo sobre las bases ideol�gicas tradicionales, lo que provoc� algunas desavenencias con el PSOE, finalmente resueltas con la refundici�n de los dos en 1977.
- AP (Alianza Popular): surgi� de una coalici�n electoral de fuerzas lideradas por antiguos cargos del franquismo (Arias Navarro, Fraga Iribarne, L�pez Rod�, etc.), por cuyo motivo fue tachado de franquista; si bien, la mayor�a estaba en disposici�n de aceptar el nuevo sistema.
Su ideolog�a resum�a los valores que hab�a defendido el r�gimen anterior: autoritarismo, orden y el anticomunismo; cat�lico y defensor de la econom�a de mercado; conservador, pero que aceptaba el juego democr�tico para asegurar su propia supervivencia.
- PCE (Partido Comunista de Espa�a): su l�der natural era Santiago Carrillo, de ideolog�a eurocomunista (entre el socialismo democr�tico y el comunismo autoritario). Defend�a el control estatal de la econom�a, en la l�nea socialista (por lo que fue criticado por el PSOE, ya que se inmiscu�a en su l�nea de programa). Fue el partido que m�s cost� legalizar.
3.2.- Las Elecciones del 15-J
La Ley Electoral del 18 de Marzo fue el resultado del consenso entre partidos y el Gobierno. Seg�n la normativa, todos tendr�an derecho a publicidad gratuita y cada uno recibir�a fondos en funci�n de los votos y esca�os obtenidos.
Habr�a un sistema proporcional corregido (que garantizaba la representaci�n de las provincias menos pobladas), y se exig�a un m�nimo del 3 % de los votos emitidos para conseguir un esca�o. El n�mero de senadores era fijo: cuatro por provincia. El sistema de listas fue cerrado: lo que permit�a el poder de los partidos sobre sus militantes, ya que s�lo saldr�an elegidos los candidatos situados en los primeros lugares (y el orden de las listas era impuesto por el partido).
Despu�s de una intensa campa�a de m�tines y pegadas de carteles, vot� casi el 80 % del electorado (algo m�s que en el refer�ndum).
Los resultados mostraron una concentraci�n de votos en los principales partidos que presentaban la opci�n moderada de centro (UCD) y de izquierda (PSOE). Los nacionalistas alcanzaron unos resultados modestos.
En la pr�ctica, era una retorno al t�pico bipartidismo espa�ol. Y as�, la UCD (centro-derecha) consigue el 34 % de los votos, mientras que el PSOE (centro-izquierda) alcanza el 28,5 %. Los radicales de izquierda y derecha apenas obtienen representaci�n, mientras el PCE y AP s�lo obtienen unos modestos resultados (9 % y 8 % de los votos, respectivamente).
Espa�a recuperaba la libertad y la democracia, pero restaba la dura tarea de consolidar las estructuras en todos los planos a partir de una Constituci�n, atendiendo adem�s las exigencias autonomistas (que inician su reconocimiento, caso de la Generalitat de Catalu�a) y a la grave crisis econ�mica (�sta se intenta resolver mediante un acuerdo entre los partidos pol�ticos -excepto AP- en el famoso Pacto de la Moncloa -octubre de 1977-).
El 13 de julio de 1977 se inauguran las nuevas Cortes democr�ticas, cuyo primer objetivo fue el de elaborar la deseada Constituci�n. Con ese fin, a finales de julio qued� constituida una Comisi�n de Asuntos Constitucionales, integrada por 36 parlamentarios (en n�mero proporcional a los esca�os obtenidos en el Parlamento); que encarg� la elaboraci�n de un anteproyecto a un grupo (siete) de diputados expertos, con preparaci�n jur�dica suficiente (3 de UCD, y uno de cada una de las dem�s fuerzas importantes: PSOE, PCE, AP y minor�as nacionalistas).



LA DEMOCRACIA

1.- EL PACTO DE LA MONCLOA
Seg�n dec�amos, se firm� para resolver la grave crisis econ�mica existente. Y sus principios b�sicos se basaban en la contenci�n de la inflaci�n mediante la moderaci�n salarial y la limitaci�n del cr�dito, frenar el paro con la promoci�n de obras p�blicas, extender el seguro de desempleo a todos los parados, control de los precios y otras medidas sociales.
Sin embargo, aunque lo primero se consigui� (la inflaci�n, mejora de la Balanza de Pagos, incremento de divisas y reforzamiento de la peseta), otros aspectos no: como el paro, que subi�.
Urg�a una reforma fiscal justa, por lo que se presenta la Ley de Medidas Urgentes y un Plan para el Saneamiento y la Reforma Econ�mica, aprob�ndose los dos primeros proyectos: el Impuesto sobre la Renta de las Personas F�sicas (con el fin de que pagara m�s quien m�s tuviera) y el Impuesto de Sociedades. Otros proyectos se paralizan, ante la grave crisis industrial derivada de la Crisis del Petr�leo (iniciada en 1973, pero que perduraba).

2.- REDACCI�N DE LA CONSTITUCI�N
La constituci�n aprobada en diciembre de 1978, fue el resultado de un acuerdo y del consenso de la mayor�a de las fuerzas pol�ticas con representaci�n parlamentaria.
Las Cortes elegidas en 1977 contaron con la presidencia del extreme�o A. Hern�ndez Gil, que desempe�o su cargo con imparcialidad. La presidencia del Congreso la ostent� Fernando �lvarez de Miranda, y la del senado Antonio Font�n.
La redacci�n fue complicada, en medio de problemas regionales, econ�micos y terroristas. UCD pretend�a que fuera un texto corto, que defendiese la monarqu�a y remitiese a leyes org�nicas el desarrollo constitucional; mientras el PSOE se manifestaba republicano, y exigi� una extensa enumeraci�n de derechos e intenciones. En tanto que AP se manifestaba favor de una reforma de las leyes franquistas, el PCE insist�a en los contenidos sociales y en las libertades pol�ticas, y los catalanes actuaron de moderadores e insist�an en la singularidad de Catalu�a.
? Las premisas b�sicas de las que se partieron fueron:
- Moderaci�n en los planteamientos, para no asustar a los inmovilistas.
- Aceptaci�n de la monarqu�a parlamentaria, renunciando los partidos de izquierda a sus demandas republicanas.
- Lealtad al proceso constituyente, entendida como aceptaci�n del marco democr�tico y olvido del pasado franquista.
- El consenso, con concesiones mutuas entre los partidos para redactar una Constituci�n en la que cupieran todos los planteamientos democr�ticos. Por eso es un texto largo y ambiguo en algunos art�culos, lo que permite la alternancia pol�tica sin variarlos.
? Los temas m�s conflictivos fueron:
1. La articulaci�n territorial: con autogobierno auton�mico y restablecimiento de los estatutos aprobados con la 2� Rep�blica de Catalu�a, Euskadi y Galicia, y su desarrollo posterior. El t�rmino nacionalidad s�lo fue rechazado por AP.
2. El sistema electoral: UCD y AP apoyaban el modelo brit�nico (mayoritario), pero el consenso estableci� una representaci�n proporcional, parcialmente corregida por la ley D�Hont.
3. La forma del Estado: se acept� la f�rmula planteada por los nacionalistas catalanes en lo relativo a la forma pol�tica del Estado como monarqu�a parlamentaria.
4. El papel de la Iglesia: el sector democristiano logr� plasmar en la Constituci�n los deseos de la Conferencia Episcopal: Estado aconfesional, pero no laico, con menci�n expresa a la Iglesia cat�lica. La actitud de la iglesia fue muy diferente a la del proceso de 1931, entre otras cosas porque la sociedad y sus sistemas de valores tambi�n hab�a cambiado.
5. El divorcio y el aborto eran temas delicados para la Iglesia. El primero qued� emplazado a lo que dispusieran leyes posteriores; mientras el segundo se resolvi� con un texto abierto, que proclamaba el derecho a la vida, pero que permit�a la posterior despenalizaci�n del aborto en tres supuestos.
6. La ense�anza privada fue objeto de controversias entre los partidarios de la ense�anza p�blica (PSOE) y los de mantener unas subvenciones a los centros privados (UCD), que al final quedaron garantizadas.
7. Propiedad privada e intervenci�n p�blica. Se reconoci� el derecho a la propiedad privada y a la herencia, pero matizada por su funci�n social; lo que fue objeto de protestas por los empresarios, pues seg�n ellos se permit�a la posibilidad de socializar la propiedad.
8. El asunto vasco. Se intent� el consenso con el PNV, que insist�a en que se reconocieran los derechos forales. Pero no fue posible, provocando la oposici�n vasca, que pidi� la abstenci�n en el refer�ndum constitucional.
El 31 de octubre de 1978 las Cortes aprobaron definitivamente la Constituci�n. Sometida a refer�ndum el 6-XII-1978, fue apoyada por el 87?8 % de los votos emitidos (67?1 % del Censo).


3.- CONTENIDO DE LA CONSTITUCI�N
Consta de 11 t�tulos y 109 art�culos, a los que hay que a�adir las disposiciones adicionales, transitorias y derogativas. Contiene:
- Una parte dogm�tica: declaraci�n o derechos fundamentales.
- Una parte org�nica: reglas sobre las formas y el funcionamiento de las instituciones y de los �rganos del Estado.
? Declaraci�n de Derechos
- El art�culo 1� declara que Espa�a se constituye en un ?Estado social y democr�tico de Derecho, que propugna valores como la justicia, la igualdad, la libertad y el pluralismo pol�tico?.
- Defensa de la libertad: de expresi�n, de ense�anza, de residencia, la presunci�n de inocencia, religiosa, etc.
- La igualdad ante la Ley, sin ninguna raz�n para la discriminaci�n. La igualdad alude al acceso a las funciones y cargos p�blicos, a la igualdad de c�nyuges, de los hijos ante la filiaci�n. Se garantiza asimismo el derecho al honor, a la intimidad personal y familiar, a la propia imagen; y se reconoce la inviolabilidad de domicilio y el secreto de las comunicaciones.
- Reconoce el derecho a la propiedad y a la herencia, pero delimitando su funci�n social.
- Y los derechos colectivos: los de sindicaci�n, reuni�n y asociaci�n. As� como los de disfrute com�n, es decir, los referidos al medio ambiente y al patrimonio hist�rico, cultural y art�stico de los pueblos de Espa�a.
? Instituciones del Estado
Las principales instituciones son:

a) La Corona. El Rey es el Jefe del Estado y la Corona de Espa�a corresponde a sus sucesores. El heredero recibe el t�tulo de Pr�ncipe de Asturias. Sus funciones son: garantizar el funcionamiento regular de las instituciones y servir de �rbitro de la vida pol�tica.
b) Las Cortes Generales: son la representaci�n del pueblo espa�ol, tiene el poder legislativo y la capacidad para crear y aprobar leyes. Se establece un sistema bicameral: el Congreso, con un n�mero de parlamentarios que puede oscilar entre 300 y 400; y un Senado, con cuatro senadores por provincia, m�s los representantes elegidos por las asambleas auton�micas.
Las C�maras se re�nen en dos per�odos ordinarios de sesiones al a�o, y pueden funcionar en pleno y en comisiones (que pueden ser permanentes o extraordinarias, o de investigaci�n). Les corresponde aprobar los proyectos de ley que salen del Consejo de Ministros, despu�s se ratifican o no en el Senado (incluso se introducen modificaciones). Si no hay acuerdo entre las C�maras, una comisi�n mixta decide y, tras su aprobaci�n, se convierte en ley.
c) Gobierno y Administraci�n. El gobierno dirige la pol�tica interior y exterior, as� como la Administraci�n civil y militar, y ejerce la funci�n ejecutiva y la potestad reglamentaria. El Presidente dirige la acci�n del Gobierno y coordina las funciones de los ministros, elabora el programa pol�tico, lo expone al Congreso, lo impone a sus ministros y dirige su gesti�n.
El Gobierno responde solidariamente de su gesti�n y ha de presentar su dimisi�n al Rey si el Congreso aprueba una moci�n de censura a su gesti�n o le niega su confianza. Los ministros son responsables de su departamento y el Presidente de la pol�tica global.
Las relaciones del Gobierno y las C�maras se basan en el principio de colaboraci�n, y �stas pueden recabar informaci�n del Gobierno cuando lo precisen. La moci�n se puede plantear con el respaldo de una d�cima parte de los diputados, y siempre que se disponga de una candidatura alternativa. Para su aprobaci�n se requiere mayor�a absoluta de la c�mara. Si �sta prospera, el Gobierno debe presentar su dimisi�n.
d) La Justicia. El poder judicial recae en manos de los jueces y magistrados, que son independientes y sometidos s�lo al imperio de la Ley. La Ley Org�nica del Poder Judicial estructura el Consejo General del Poder Judicial. Destacan dos grandes �rganos: el Tribunal Supremo, como �rgano supremo de justicia; y el Tribunal Constitucional, cuya funci�n es establecer si las leyes y otros actos se ajustan a la norma constitucional.
? Estado de las Autonom�as
1. Se configura un Estado descentralizado, pero sin alcanzar la legalidad de un estado federal (aunque muchas autonom�as poseen m�s atribuciones que muchos estados federales).
2. Los estatutos de autonom�a se han generalizado para todas las nacionalidades y regiones espa�olas, a pesar de que la derecha era partidaria de mancomunidades por provincias o que los nacionalistas hist�ricos pretend�an que s�lo deber�an poseerlos ellos.
3. A pesar de la generalizaci�n auton�mica, se mantiene cierta centralizaci�n.
El establecimiento de las autonom�as hist�ricas y la creaci�n de los entes-preauton�micos fue el fruto de una sensibilizaci�n y de un deseo de ruptura clara con el r�gimen anterior, muy centralista. Esos entes correspond�an a nacionalidades hist�ricas de reinos medievales (Arag�n, Valencia, Castilla), a las regiones insulares o de personalidad acusada (Andaluc�a, Extremadura). No se ten�a en cuenta inicialmente a provincias como Logro�o o Cantabria, que finalmente accedieron al autogobierno; u otros como Le�n, partidarios de la diferenciaci�n con Castilla.
La Ley para la Armonizaci�n del Proceso Auton�mico fue obra de Mart�n Villa. La Constituci�n estableci� dos v�as para acceder a ella:
- Una r�pida para las autonom�as hist�ricas y aqu�llas que, como Andaluc�a, a trav�s de un refer�ndum quisieran equiparse a las anteriores (art. 151).
- Una v�a general, (art. 143) llamada v�a lenta, a la que se acogi� el resto. Supone techos de competencias m�s bajos y mayor tiempo para acceder a cotas de gobierno superiores. Algunas, como Canarias y Valencia, se equipararon a trav�s de sus respectivos estatutos a las hist�ricas.

En octubre de 1979 se aprobaron los Estatutos vasco y catal�n. Pero despu�s se ralentiz� el proceso por causas econ�micas y pol�ticas, hasta que culmina en febrero de 1983.




4.- EVOLUCI�N POL�TICA (1979-1982)
? Tras la aprobaci�n de la Constituci�n, Adolfo Su�rez disolvi� las Cortes y convoc� nuevas Elecciones Generales. Pas� la Transici�n y comenzaba la Etapa Democr�tica.
- En esas Elecciones, celebradas el 1-III-1979, UCD fue el partido ganador, pero perdiendo algo menos de un 1 % de su voto respecto a las anteriores. Mantuvo su implantaci�n urbana.
- El PSOE gan� tres diputados, pero considerando que ya se hab�a unido al PSP, sus resultados supon�an una disminuci�n. Paradojicamente, su voto creci� en todas las autonom�as menos en el Pa�s Vasco y en Andaluc�a.
- El PCE qued� casi igual y apenas creci� un 1%, revelando que carec�a de una implantaci�n nacional, pues la mayor parte de sus esca�os proced�an de Andaluc�a y Catalu�a.
- La Coalici�n Democr�tica, nombre con el que se present� la derecha espa�ola, sufri� una p�rdida del 2% de sus votos y s�lo en Galicia obtuvo buenos resultados.
- Aument� el voto regionalista en Andaluc�a y Pa�s Vasco, pero qued� similar en Catalu�a.
? Sin embargo, en las Elecciones Municipales efectuadas al mes siguiente (3-IV-1979), los resultados deben comentarse: aunque a nivel general (n�mero de concejales) tambi�n gan� UCD (con m�s del doble que el PSOE), en muchas de las ciudades triunf� la izquierda (gracias al pacto PSOE-PCE), caso de Madrid (gestionada por Tierno Galv�n) y Barcelona (con Narc�s Serra).
Cambiando de tema, el terrorismo continu� con su ola de secuestros, muertes y heridos. A pesar de ello, los espa�oles de entonces se mostraban esperanzados ante el futuro.
4.1.- La ca�da de Su�rez
El declive de Su�rez coincide con el ascenso de Felipe Gonz�lez, l�der del PSOE, que en el a�o 1979 celebraba su XXVIII Congreso para dilucidar si el marxismo deb�a de ser una de las directrices presentes en su base ideol�gica. Finalmente se retir� el t�rmino y sale elegido como l�der Felipe Gonz�lez.
Las debilidades de UCD se basaban en la abundancia de l�deres y en la escasez de ideas, lo que imped�a solucionar compromisos como la ense�anza, el divorcio o el empleo. Adem�s, la administraci�n, la polic�a y los medios de comunicaci�n p�blicos respiraban a�n aires poco democr�ticos. En 1980 Su�rez tuvo que cambiar de gobierno tres veces, y en mayo soport� una moci�n de censura: tras el debate, algunos parlamentarios abandonaron la UCD.
A causa de la aprobaci�n de la Ley del Divorcio, defendida por Fern�ndez Ord��ez, la crisis de UCD se hizo m�s fuerte; y las presiones militares fueron m�s insistentes ante los golpes del terrorismo. En enero de 1981, Su�rez no aguant� la presi�n y dimiti�; y, para evitar el vac�o de poder, nombr� a Leopoldo Calvo Sotelo como sustituto en la Presidencia del Gobierno.

4.2- El golpe de Estado del 23-F
Tras la dimisi�n de Su�rez, el Rey visit� el Pa�s Vasco donde se produjeron disturbios por parte de diputados extremistas. D�as despu�s apareci� asesinato un ingeniero, al que sigui� el de un etarra. Mientras, los militares y la derecha anunciaban que la patria estaba en peligro, que s�lo se pod�a conjurar mediante un golpe militar.
Fracasa la ?Operaci�n Galaxia?, siendo detenidos Tejero e Ynestrillas. Pero el primero lo intenta de nuevo el 23 de Febrero de 1981, al frente de 200 guardias civiles, secuestrando el Congreso de los Diputados cuando se produc�a la investidura del presidente Calvo Sotelo.
Tambi�n intervienen otros militares, como el capit�n general Milans del Bosch (en Valencia), el general Armada (al que muchos consideraban como la m�xima autoridad militar?), etc. Pero la crisis termina con la presencia del Rey en TVE, vestido de uniforme militar, en defensa de la democracia e instando al ej�rcito a retirarse a los cuarteles. As� salv� la situaci�n.
Tras el fracaso no se exigieron responsabilidades a los militares que no eran oficiales, pero a los dem�s se les conden� a penas de reclusi�n.
4.3.- El gobierno de Calvo Sotelo
Fue el �ltimo gobierno de UCD. Las Cortes aprobaron la Ley del Divorcio, mientras el partido se desintegraba en facciones m�s peque�as: CDS (nuevo partido de Su�rez) y otros.
En octubre de este a�o 1981 las Cortes aprueban (con el voto en contra del PSOE y PCE) la entrada de Espa�a en la OTAN. Y avanzaron las negociaciones para entrar en la CEE.
En el aspecto social, la necesidad de agua por la sequ�a se convirti� en un grave problema. Tambi�n se produjo la intoxicaci�n masiva por aceite de colza, que provoc� m�s de 500 muertos y m�s de 25.000 afectados.
Con su partido inmerso en una grave crisis, Calvo Sotelo no tuvo m�s remedio que convocar elecciones para el 28 de octubre de 1982, las cuales fueron ganadas por el PSOE.