miércoles 30 de noviembre de 2005

NUEVAS FORMAS DE EXPRESI�N

NUEVAS FORMAS DE EXPRESI�N


1.- EL CARTEL


El cartel es un medio visual y de comunicaci�n de masas que sirve como reclamo publicitario; por eso nace con la industrializaci�n, para incitar al consumo. Un cartel debe llamar, pues, la atenci�n del espectador recurriendo a im�genes f�ciles puestas al servicio de lo que se quiere vender. Su soporte m�s com�n es el papel y sus caracter�sticas pl�sticas son las formas grandes, la graf�a rotunda y n�tida, las figuras aisladas, la simplificaci�n compositiva y los colores planos y vistosos.

El primer gran cartelista fue el franc�s Jules Ch�ret, qui�n influy� profundamente en los postimpresionistas como Toulouse- Lautrec. Durante todo el s. XX la producci�n cartelista se ha ido intensificando y adhiri�ndose a las m�s variadas tendencias, desde el modernismo hasta el racionalismo.



2.- LA FOTOGRAF�A

Se invent� gracias al desarrollo cient�fico e industrial de principios del s. XIX y destaca por su capacidad para reproducir la realidad, con lo que libera al lenguaje pict�rico de la esclavitud del naturalismo.

Desde la primera fotograf�a de Niepce y los daguerrotipos de Daguerre, la fotograf�a se va perfeccionando. En la segunda mitad del s. XIX se crea la fotograf�a en color y durante los a�os veinte se generaliza el uso de las c�maras peque�as en Europa y EE.UU.

El resultado desde el punto de vista art�stico es una imagen bidimensional, est�tica y con un s�lo punto de vista. Adem�s, en su lenguaje se consideran otros elementos, como la luz, el encuadre, el color.

Exceptuando las c�maras ?pocket? o tur�stica y la ?polaroid? o instant�nea, ambas autom�ticas, el papel del fot�grafo es fundamental en el resultado final, porque en las c�maras r�flex controla la velocidad de obturaci�n, la abertura del diafragma, la composici�n, la profundidad de campo, e incluso puede modificar la fotograf�a con fines art�sticos mediante filtros distintos, objetivos, etc.


3.- EL COMIC


Es un relato ilustrado gr�ficamente que nace a finales del s, XIX como tira c�mica en los peri�dicos americanos, normalmente en forma de s�tira pol�tica. Su popularizaci�n tuvo lugar en los EE.UU. tras la crisis del 29, popularizaci�n que tuvo como consecuencia la aparici�n del libro de c�mics, �lbumes dedicados a un s�lo personaje, etc. En este contexto aparece el g�nero de aventura, con h�roes como Tarz�n, Superm�n, Flash Gordon, Tint�n, Dyck Tracy o el Capit�n Trueno.

A partir de 18550 se produce un renacimiento del c�mic, pero no ya de los historietas de ciencia ficci�n o super-h�roes, sino del c�mic de humor. En esta l�nea hay que destacar el humor de Ch. M. Schultz y su Charlie Brown y la cr�tica esc�ptica del mundo de los mayores que realiza Mafalda. Algo posterior son las conocidas aventura de Ast�rix, mientras que en Italia triunfa el c�mic negro, con elementos sadoer�ticos como Valentina.

Desde entonces el c�mic se viene valorando como obra de arte, en buena medida, gracias al Pop. Art. El c�mic tiene muchos puntos en com�n con el cine, porque recibe muchas influencias de este y ambos integran el tiempo caracter�stico de la narrativa y el espacio caracter�stico de la pl�stica.

De la narrativa toma el texto y del dibujo la bidimensionalidad, el estatismo, el color, etc. Del cine el c�mic toma la estructura y el lenguaje, ya que en cada vi�eta existe un encuadre, una angulaci�n, una profundidad de campo, etc.







4.- EL CINE

Supone un paso m�s en la reproducci�n de la realidad, porque supera a la fotograf�a al ser capaz de representar tiempo y espacio bidimensionalmente. Su nacimiento es consecuencia directa de la evoluci�n de la fotograf�a, y se basa en la sucesi�n de fotogramas cuya imagen permanece en nuestra retina durante una fracci�n de segundo.

El cine se ha convertido hoy en el medio de comunicaci�n de masas, en un fen�meno comercial, en una industria, en un factor de ocio, pero tambi�n en un nuevo g�nero art�stico. Es al mismo tiempo, parecido a la literatura (por su sentido narrativo y el ritmo del gui�n), al teatro 8por la interpretaci�n de los actores) y a la televisi�n, su hija directa, y contiene asimismo elementos del lenguaje pict�rico, la m�sica e incluso la danza.


OR�GENES:

Si dejamos a un lado los experimentos de Licoln o Edison, el verdadero inventor fue Luis Lumiere, qui�n patent� la primera c�mara cinematogr�fica en 1985. Un a�o m�s tarde el invento se aplica Espa�a, con lo que puede calificarse como la primera filmaci�n en Espa�a (la salida de misa del Pilar de Zaragoza).

En estos primeros momentos, el cine no pasa de ser un espect�culo de barraca, pero no pasa de ser un espect�culo de barraca, pero poco a poco ir� encontrando su propio lenguaje y se convertir� en un arte total.

Del realismo inicial se pasa a una l�nea m�s fant�stica como el Viaje a la Luna de G. Meli�s. En adelante se ir�n aplicando nuevas t�cnicas, tanto en Europa como en EE.UU. y el cine pasa a ser una industria m�s, con figuras como Giffith, un director que mezcl� magistralmente los primeros planos con encuadres generales grandiosos en obras como Intolerancia o el Nacimiento de una Naci�n. Tambi�n en el primer tercio del s. XX aparece el cine c�mico, con la s�tira de M. Senmet.

En Rusia, nada m�s estallar la revoluci�n el cine se pone al servicio de los ideales pol�ticos gubernamentales. La principal figura es Eisenstein, director del inmortal filme ?El Acorazado Potenkim?, donde l masa se convierte en protagonista de un drama a la vez realista y simb�lico. En la misma l�nea nacionalista se enmarcan ?La Madre? de Pudovin y la Tierra de DouzhenKo.

Por otra parte, en EE.UU., se coloca a la cabeza de la cinematograf�a mundial al acabar la gran guerra: la ley seca, que provoca el nacimiento del cine negro o de gagnsters (como la Ley del Hampa de Von Stenberg) y al mismo tiempo aparecen las primeras pel�culas sonoras. La crisis de los a�os 30 tiene su respuesta cr�tico-humor�stica-humana en ?Tiempos Modernos? y ?Luces de la Ciudad? del actor y director, Charles Chaplin.

Sin embargo, en 1934 entra en vigor la censura que obliga alas grandes industrias a dar una versi�n idealizada y feliz de la sociedad americana. S�lo se salva la s�tira de Hitler que realiz� Chaplin en ?El Gran Dictador?.

Durante este periodo, en Europa el cine estaba al servicio de los reg�menes fascistas excepto en Francia. Hitler y Mussolini, fomentan las cintas de exaltaci�n nacionalista e imperial y acaban con el cine cr�tico. Frente a esta tendencia se sit�a el naturalismo po�tico o realismo negro del franc�s Jean Big�, Rene Clair y Jean Renoir, que cuentan historias realistas de personajes de clase baja, desde una idealizada visi�n rom�ntica y po�tica.

En Italia al acabar la Segunda Guerra Mundial, se desarrolla el neorrealismo, una cr�nica de los hechos cotidianos m�s tristes, de problemas como la guerra, el paro, el hambre, los ni�os abandonados. Adem�s De Santi, Luigi Zampa y Pietro Germi, los directores neorrealistas fundamentales son: L. Visconti (con Tierra Tiembla), donde aborda os problemas desesperanzadores sicilianos y propone la solidaridad de las clases para su liberaci�n) y de Sica (con el ladr�n de bicicletas, amarga visi�n sobre la falta de trabajo y la supervivencia).

En Am�rica dirige la -generaci�n perdida- (Rosen, Kazan, Huston...) que tratan temas como la corrupci�n, la marginaci�n de los negros, el antisemitismo. Sin embargo, la intensificaci�n de la Guerra Fr�a propiciar� la constituci�n de este realismo cr�tico por superproducciones de escaso valor art�stico basado en grandes decorados y en el movimiento de masas, como -El Cid, con honrosas excepciones (Espartaco o Ben-Hur). Ante el neocapitalismo nace una tendencia m�s atenta a temas contempor�neos representada por Truffaut, Godar, Antonioni y W. Wilder.

Entre los sesenta y los ochenta el cine sufri� un descalabro propiciado por la extensi�n de la televisi�n. No obstante, aparecen t�tulos brillantes, como las distintas entregas de El Padrino, de Coppola, y otros no tanto como las pel�culas sobre la guerra de Vietnam. M�s recientes son obras de arte como Cinema Paradiso de G. Tornatore.


El cine, a pesar de las influencias que recibe de otras formas de expresi�n art�stica tiene unos elementos caracter�sticos de su lenguaje:
? El Plano o toma- conjunto de fotogramas que recorren una unidad de tiempo. Se distinguen distintos tipos de planos, el m�s amplio es el general (capta el ambiente), el seguido del americano (filma a las personas de rodillas para arriba), luego el plano medio (de cintura para arriba), el primer plano (de busto) y el plano detalle o primer�simo. Adem�s, cada plano se agrupa formando escenas, y las escenas formando secuencias que determinar�n el ritmo de la obra.
? El encuadre, es la composici�n, la colocaci�n de los elementos en cada fotograma. Normalmente recurre a recursos como el plano-contraplano (en los di�logos), la elipsis, composiciones arbitrarias con valor simb�lico (como el encuadre inclinado), etc.
? Los �ngulos de toma o puntos de vista desde los que filma la c�mara, pueden ser centrales (neutra, colocados frontalmente), picados (si la c�mara est� por debajo), laterales, dorsales. Asimismo, cada imagen puede ser objetiva o subjetiva.
? Los movimientos de c�mara, son caracter�sticos del cine y se clasifican en: acompa�amiento del personaje, tr�veling (movimiento de la c�mara sin rotaci�n sobre su eje), panor�mica (rotaci�n de la c�mara sobre su eje sin movimiento) y trayectoria (mezcla de tr�veling y panor�mica).


Adem�s hay que tener en cuenta los elementos no f�lmicos heredados de otras artes, como la iluminaci�n, el color, el vestuario, el decorado, la m�sica o los actores.


ELEMENTOS ESTRUCTURALES DEL CINE:

En toda pel�cula se sigue este proceso de realizaci�n.

-El Gui�n. Realizado o no por el director, es el texto que contiene el argumento de la pel�cula y contempla adem�s todos los datos sobre el plano: duraci�n, situaci�n y movimientos de las c�maras, di�logos, interpretaci�n de los actores, iluminaci�n, etc. A veces se establece un predise�o para mayor claridad y se dibujan los fragmentos m�s dif�ciles de la cinta.

-El Rodaje. El rodaje es la puntualizaci�n de todos los elementos del lenguaje cinematogr�fico puesta al servicio de la idea que se ha plasmado en el gui�n, todo ello bajo las �rdenes del director.

-El Montaje. Supone el ensamblaje de una escena tras otra. Es la parte m�s importante de todo el proceso porque determina el resultado final de la pel�cula al marcar el ritmo y la estrategia de la narraci�n, que puede ser lineal, in media res, flash-back, tiempo simult�neo, etc.

ESCULTURA Y PINTURA DEL SIGLO XIX.

ESCULTURA Y PINTURA DEL SIGLO XIX.
El Romanticismo.
La Revoluci�n francesa, las guerras napole�nicas que azotan Europa y la Crisis interna de los sistemas de Antiguo R�gimen provocan la p�rdida de la fe en la Raz�n. Como reacci�n, aparece una nueva sensibilidad que se caracteriza por conceder un valor primordial al sentimiento, la exaltaci�n de las pasiones, la intuici�n, la libertad imaginativa y al individuo. El romanticismo es, ante todo, una manera de sentir.
La pintura rom�ntica.
Caracter�sticas generales.
La pintura rom�ntica rechaza las convenciones neocl�sicas, las reglas, supone un momento de renovaci�n t�cnica y est�tica de importantes consecuencias para el futuro:
? Utiliza diferentes t�cnicas; el �leo, acuarelas grabados y litograf�as.
? La textura comienza a ser valorada en s� misma y aparecen las superficies rugosas junto con las formas m�s sutiles. La pincelada es libre, viva y llena de expresividad.
? Desaparece la l�nea frente al color. Se recupera la potencia sugestiva del color, liber�ndose las formas y los l�mites excesivamente definidos. Es el agente emocional de primer orden
? La luz es important�sima y se cuidan sus gradaciones dando un car�cter efectista y teatral.
? Las composiciones tienden a ser din�micas, marcadas por las l�neas curvas y los gestos dram�ticos. Algunos autores como Friedrich prefieren esquemas geom�tricos m�s reposados.
? Los temas son variados. Se cultiva el paisaje como recurso para transmitir los estados de �nimo, dominado por lo infinito de la naturaleza ante la que el hombre aparece relegado y oprimido. Otros temas son las revoluciones pol�ticas, los desastres, religiosos, retratos, lo ex�tico y fant�stico.
El Romanticismo franc�s.
Los dos autores m�s representativos son G�ricault y Delacroix, maestros del color, la representaci�n del vigor, de la voluntad y de la energ�a contenida. Del primero destaca su obra La Balsa de la Medusa que se convierte en un alegato pol�tico contra la pasividad del gobierno cuya incompetencia provoca el naufragio de la fragata Medusa. Delacroix se consagra como el m�ximo exponente del romanticismo con su obra La Matanza de Qu�os, donde reflejaba la carnicer�a realizada por las tropas turcas contra los griegos. Pero la obra m�s notable es el cuadro que conmemora la Revoluci�n de 1830 y que lleva por t�tulo La Libertad guiando al pueblo.
El Romanticismo alem�n.
La figura m�s importante es Friedrich. La representaci�n de la naturaleza alcanza la expresi�n m�s elevada donde el hombre cumple el insignificante papel de espectador frente a la magnitud del paisaje. Algunas de sus obras son Salida de la luna sobre el mar o Viajero sobre un mar de niebla.
El romanticismo ingl�s.
En los �ltimos a�os del siglo XVIII, Inglaterra aporta su contribuci�n a la pintura del paisaje rom�ntico a trav�s de las figuras de Constable y Turner.
Constable. Los paisajes de Constable transpiran autenticidad y verdad. Est�n llenos de manchas de colores y se preocupa sobre todo por captar los efectos de la luz y las cambiantes condiciones atmosf�ricas a trav�s de una t�cnica r�pida y precisa.
Turner. Su obra expresa la preocupaci�n por el color y la luz que utiliza de manera revolucionaria al representar los medios por los que el color parece propagarse a trav�s de la atm�sfera: niebla, vapor y humo. Con su obra Lluvia, vapor y velocidad, se convierte en abanderado de la pintura moderna.
La Escultura Rom�ntica.
Es opini�n generalizada entre los rom�nticas que la escultura es el arte que menos se presta a la expresi�n de la sensibilidad rom�ntica. La �nica excepci�n digna la encontramos en el grupo del escultor franc�s Fran�ois Rude denominado La marcha de los voluntarios de 1792, alto relieve situado en el Arco de la Estrella en Par�s. La lectura rom�ntica de esta obra se deduce por el vigoroso ritmo de los personajes que marchan contra las tropas invasoras al son de La Marsellesa.
El Realismo
El realismo Pict�rico.
Caracter�sticas Generales.
Durante la segunda mitad del XIX asistimos a cambios importantes del mundo del arte, se pasar� de una pintura realista a otra impresionista que abrir� las puertas de todos los cambios posteriores.
A nivel pol�tico es el siglo de las revoluciones burguesas. Durante todos estos a�os una rica burgues�a controla la pol�tica y tambi�n el gusto art�stico a trav�s de los Salones, medio por el que los artistas exponen su obra y se dan a conocer; frente a ella estar�n el socialismo y buena parte de la intelectualidad y de los artistas que claman por una mayor libertad.
El realismo reivindica el apogeo de la realidad, la importancia de los temas cotidianos tratados de un modo objetivo sin idealizaci�n ni pintoresquismo, frente a los grandes temas del pasado- religi�n, mitolog�a, alegor�a, historia...- . En este sentido el romanticismo les ha abierto las puertas al haber insistido tanto en el paisaje, sin mitos, y en lo popular.
En realidad lo escandaloso de los realistas est� en los temas, la manera que tienen de afrontar la realidad ya que la t�cnica es m�s tradicional. Se niegan a idealizar las im�genes y el hombre aparece en sus tareas normales. El gusto burgu�s mira con a�oranza las realizaciones m�s fr�volas del arte del Antiguo R�gimen y la aparici�n de las obras de Courbet suponen un provocador revulsivo.
Los pintores realistas.
Courbet (1819-1877). Considera funci�n de la pintura reproducir la realidad tal como es, libre de todo prejuicio filos�fico, moral, pol�tico o religioso. Obras importantes son El estudio del pintor y Un entierro en Ornans.
Daumier (1808-1879). Realiza grabados y litograf�as y caricaturas que critican la hipocres�a de la monarqu�a de Luis Felipe. En la pintura al �leo utiliza una pincelada en�rgica que da la sensaci�n de abocetamiento. Sus temas reflejan el compromiso y la solidaridad con las clases humildes. Como en La lavandera o en el Vag�n de tercera.
Millet (1814-1875).Es el primer pintor que nos presenta como exclusivo protagonista de un cuadro al trabajador, pero siempre en actitud resignada y paciente como en el Angelus o El sembrador.
El Paisaje realista. El principal art�fice del cambio fue Corot y tras �l la escuela de Barbizon, cuyos pintores intentan plasmar en la tela la realidad del paisaje franc�s. Corot no se deja llevar por la interpretaci�n de la naturaleza propia de los rom�nticos, sino que ve la naturaleza tal como es, no tal como se la imagina. Los paisajes de Corot captan el instante, la luz huidiza, la atm�sfera que sabemos que cambia seg�n las horas. Obras importantes son La catedral de Chartre y El puente de Nantes.
Escultura realista.
El mejor representante de la escultura realista es Meunier. Consigue sustituir a los dioses antiguos o a los burgueses por los nuevos h�roes de la vida moderna: los proletarios an�nimos.

FAUVISMO, CUBISMO Y FUTURISMO

FAUVISMO, CUBISMO Y FUTURISMO
INTRODUCCION.
En el XX los valores establecidos desde hacia siglos se alteran. El artista, inmerso en estos cambios, se sit�a en una nueva dimensi�n y la innovaci�n en todos los campos de la expresi�n art�stica definen esta etapa. Es importante tener en cuenta la fecundidad del arte contempor�neo, que provoca la aparici�n de corrientes yuxtapuestas, a veces de ef�mera duraci�n, reflejo de los cambios acontecidos y de la gran capacidad creadora del hombre.
LA PINTURA
Sufre la mayor transformaci�n rompiendo con las convenciones establecidas desde el Renacimiento sobre la perspectiva y sobre la representaci�n figurativa. El artista busca una forma diferente de expresar las realidades cambiantes, dan valores subjetivos al color e insisten en la velocidad y la simultaneidad como elementos condicionantes de la vida contempor�nea.
Las tensiones sociales y pol�ticas son graves durante la primera mitad de siglo, y tanto la guerra como el per�odo en entreguerras provocan en los artistas su ira, su frustraci�n ante lo absurdo, su necesidad de expresar la dureza del mundo que est�n viviendo, distanci�ndose de los lenguajes y de las formas tradicionales. Es importante tener en cuenta que muchos de los artistas de las primeras vanguardias se afilian o participan activamente en movimientos pol�ticos de diferentes signos. La guerra afecta directa e indirectamente a los hombres y la presi�n psicol�gica y el testimonio de la cat�strofe quedan presentes en la obra gr�fica de los vanguardistas.

El Fauvismo.
El fauvismo puede considerarse como uno de los primeros movimientos de vanguardia del siglo, aunque la cohesi�n y el prop�sito com�n del grupo de pintores que la forma es ef�mera: 1905-1910.
Las caracter�sticas comunes del grupo son las siguientes:
? Libertad en el color hasta llegar a la exaltaci�n o la violencia, sin mezclas o matices. El color se independiza del objeto, haciendo un uso arbitrario de este respecto de la naturaleza, cuyos resultados son rostros verdes, �rboles azules, mares rojos,...
? Extrema simplificaci�n de formas y elementos: los objetos y contornos se perfilan con pinceladas gruesas, anchas, bastas y se rellenan con manchas de color planas.
? Interpretaci�n l�rica y emocional de la realidad con temas agradables paisajes o retratos.
? La profundidad desaparece y los vol�menes se perfilan con pinceladas fuertes y no con el claroscuro. La ruptura con la perspectiva tradicional es un hecho consumado.
? Es figurativo pero bastante antinatural.
Los pintores m�s importantes son: Matisse (Mujer con sombrero) y Derain.
El Cubismo.
El nacimiento del cubismo es uno de los acontecimientos m�s importantes del arte contempor�neo. Esto se debe a que el cubismo no es " un movimiento m�s", sino que representa la ruptura clara y definitiva con la pintura tradicional: desaparici�n de la perspectiva (profundidad ), utilizaci�n de una gama de colores apagada ( grises, tonos pardos y verdes suaves), introducci�n de la visi�n simult�nea de varias configuraciones de un objeto (vista de frente y de perfil, por ejemplo) con lo cual desaparece el punto de vista �nico y la referencia a un espacio fijo e inmutable, se profundiza en el interior de los cuerpos tratando de representar el espacio interior. Las formas de la naturaleza quedan reducidas a las figuras geom�tricas fundamentales: prismas, rect�ngulos, cubos...; de ah� precisamente procede el nombre de cubismo. En definitiva, lo que los pintores cubistas intentaron y consiguieron fue elaborar un nuevo lenguaje pict�rico a base de descomponer la realidad (lo que se ve) en m�ltiples elementos geom�tricos y presentar en sus obras los aspectos m�s significativos de los objetos.
Las ra�ces del cubismo hay que buscarlas en los intentos de realizar una representaci�n pict�rica que tuviera una base cient�fica, como realizaron los neoimpresionistas y C�zanne. Para los cubistas solo es posible captar la verdadera naturaleza de la realidad a trav�s de su estructura interna. La exposici�n retrospectiva de C�zanne en 1907 influye decisivamente en Picasso y Braque. Con la obra de Picasso Les Demoiselles d'Avignon (1907) se inicia la ruptura con el concepto del espacio en perspectiva creado en el Renacimiento de forma irreversible.
Entre los pintores cubistas existen divergencias en cuanto a los presupuestos te�ricos de los que parte el cubismo.
Braque (1882-1963). Ha dejado penetrantes escritos sobre los prop�sitos del cubismo: ?No podr�a retratar a una mujer en toda su belleza natural..No tengo capacidad para ello. Nadie la tiene. Por eso he de crear un nuevo g�nero de belleza en t�rminos de volumen, de l�nea, de masa, de peso, y a trav�s de esa belleza interpretar mi impresi�n subjetiva?.
Braque respeta o, al menos, no se separa tanto de la realidad visual como Picasso. Se ha observado que los cubistas no introducen nuevos objetos de la civilizaci�n t�cnica: el autom�vil, el tren, o las m�quinas; se mantiene vinculados a los tradicionales: jarras, vasos, figuras humanas, instrumentos musicales y en una fase avanzada incorporan recortes de peri�dicos (collage).
Picasso (1881-1973). Es, junto con Braque, el fundador del cubismo. El ambiente de la bohemia modernista catalana prepara al pintor para su vida en Par�s, a donde llega, por primera vez en 1900. Los cuadros de Picasso en esta �poca revelan su asimilaci�n del impresionismo y del postimpresionismo.
Todas sus experiencias cristalizan en una obra decisiva, Las se�oritas de Avignon (1907), donde ha adoptado un nuevo punto de vista, con varias vistas simult�neas. Durante los a�os siguientes elabora un nuevo lenguaje: el cubismo anal�tico con obras como Cabeza de Mujer o Muchacha con mandolina, y continua con el cubismo sint�tico. En 1936 estalla la guerra civil espa�ola y Picasso carga su pintura de acentos tr�gicos. En su obra Guernica utiliza todos los conocimientos que hab�a tejido a lo largo de los a�os.
El cubismo anal�tico.
Hacia finales de 1909 se inicia esta fase del cubismo que se caracteriza por analizar la realidad y descomponerla en m�ltiples planos geom�tricos anchos y simples que sugieren escasa profundidad y con tonos crom�ticos ocres y grises.
En estas obras de Picasso y de Braque, El Portugu�s, se crea un nuevo concepto de cuadro, de pintura y de espacio. No existe ning�n tipo de profundidad ni de espacio ilusorio; s�lo formas que desmigajan el objeto desde diferentes puntos de vista y nos las presentan sobre la misma superficie.
El cubismo sint�tico.
Ahora el objeto no se descompone sino que se resume (sintetiza) en sus aspectos m�s esenciales sin ning�n tipo de sujeci�n a las leyes de la imitaci�n de la apariencia. La aplicaci�n del Collage (papeles u otros materiales pegados al cuadro) ayuda a formas la visi�n sint�tica de los objetos. Destacan como artistas importantes Braque (1882-1963) con su obra Vaso, botella y peri�dico; Picasso, Vive la France; Juan Gris (1887-1927) y L�ger (1881-1955).
El Futurismo
El t�rmino futurismo se encuentra por primera vez aplicado al arte en un manifiesto del poeta italiano Marinetti, que pretend�a iniciar un humanismo din�mico: Declaramos que el esplendor del mundo se ha enriquecido con una belleza nueva: la belleza de la velocidad. Un autom�vil rugiente que parece correr sobre la metralla, es m�s bello que la Victoria de Samotracia?. Con furor iconoclasta terminaba diciendo: ?Queremos demoler los museos, las bibliotecas, combatir el moralismo, el feminismo y todas las vilezas oportunistas y utilitarias. M�s adelante pintores que representan esta tendencia como Boccioni o Severini apoyan otro manifiesto de los pintores futuristas en el que insisten en el tema de la velocidad como expresi�n de la vor�gine de la vida moderna
? Para estos el impresionismo se hab�a detenido en el umbral y a la representaci�n de un caballo de cuatro patas hay que a�adirle otras veinte y darle una impresi�n triangular.
? De igual manera el sonido puede ser representado como una sucesi�n de ondas y el color como una vibraci�n de forma prism�tica.
? Caracter�stico de este estilo ser� otorgar a os objetos posiciones sobre el plano con deseo de representar movimiento
? Fue un movimiento con muchos autores comprometidos con el fascismo que no encontr� demasiados seguidores, dej�ndonos como herencia la sensibilidad por los objetos t�picos de nuestro tiempo -m�quinas- y una dimensi�n de ala vida moderna, la velocidad.

EXPRESIONISMO, DAD�, SURREALISMO Y ABSTRACCION
El Expresionismo.
Con este t�rmino se denomina una pintura en la que prima la expresi�n subjetiva sobre la representaci�n de la objetividad. Se plantean las angustias vitales del hombre y por esto tiene una carga dram�tica, pesimista y cr�tica.
Este t�rmino engloba obras y autores de un amplio per�odo, aunque el pa�s donde esta vanguardia alcanza mayor intensidad es en Alemania. Sus rasgos generales se acent�an en per�odos de crisis.
El valor fundamental es la libertad individual de expresi�n, pero con unos nexos comunes: El artista expresa emociones, queriendo reproducir en el espectador sus sentimientos. Los momentos de tensi�n, frustraci�n y desgarramiento pol�tico provocan en la paleta de estos pintores la expresi�n de un grito de protesta.
En Alemania, las ciudades de Dresde, Munich y Berl�n son los centros culturales y de contactos art�sticos, junto con Par�s, donde surgen agrupaciones de artistas que perfilan el expresionismo.
Los pintores m�s importantes son los siguientes:
? Munch (1863-1944). Cuando expone por primera vez en Berl�n, en 1892, escandaliza y su exposici�n es clausurada. Munch se consagra al estudio de los problemas psicol�gicos de la sociedad moderna, por ellos enfermedad y muerte se convierten en una constante en su obra. La forma nace con la participaci�n subjetiva en el objeto del cuadro, objeto que en primer lugar es el hombre con sus sentimientos y sus sensaciones, elementos que hasta entonces han estado vedados. El grito, su obra m�s conocida la describe el autor como expresi�n de soledad, angustia y miedo al sentir la fr�a, vasta e infinita naturaleza, con colores irreales, violentos, que enlazan el paisaje y sit�an en el centro la persona en situaci�n desesperada
? Ensor (1860-1949). Su t�cnica es de colores vivos y textura fina o compacta. Las m�scaras, presentes en sus obras, son grotescas hasta llegar a lo macabro, Vieja con m�scara.
? El grupo de Dresde. Tienen en com�n algunas t�cnicas y prop�sitos, como el uso de colores planos y arbitrarios, el alargamiento de las figuras, las coincidencias tem�ticas (desnudos, animales, bailarinas,...), los contornos negros y la fuerza de la l�nea. Destacan dentro de este grupo Kirchner (1880-1938) y Nolde (1867-1956).
? El grupo de Munich. En Munich surge la segunda oleada expresionista. Las caracter�sticas comunes de este grupo son el dinamismo y el simbolismo en el uso del color y la tendencia a la abstracci�n. Destaca dentro de este grupo Kandinsky (1866-1944). Considerado como uno de los m�s brillantes te�ricos del siglo.
? El Grupo de Viena. Durante la guerra algunos pintores necesitan expresar su dolor ante la irracionalidad y la destrucci�n. Kokoschka (1886-1980), utiliza trazos gruesos y manchas de color como torbellinos, que no abandona durante toda su vida.
El dada�smo.
Este nuevo movimiento nace cuando en Europa se ha iniciado la guerra de 1914, a la vez se desarrolla el cubismo y el surrealismo. Zurich, Nueva York y Berl�n son los centros de los dada�stas.
La palabra "Dad�" es una voz buscada en el diccionario al azar y que no pretende significar nada. Algunos intereses comunes identifican a todo este gran grupo dad�: expresar el estado de �nimo negativo a trav�s de la destrucci�n, frente a la hecatombe b�lica. El manifiesto de 1918 dice: el arte es una idiotez... todo lo que se ve es falso. Adem�s se sienten desencantados, personalmente, ante lo absurdo de la pol�tica y adoptan un aire an�rquico, tomando el lema de Bakunin como bandera en el campo art�stico: la destrucci�n tambi�n es creaci�n.
La forma que adoptan es la provocaci�n, el esc�ndalo, la destrucci�n como manifiesto de ruptura y negaci�n del arte. El dada�smo critica al arte y a la cultura burguesa, niega la racionalidad habitual y extiende la cr�tica al capitalismo y al fascismo. Partiendo de estos pensamientos, dad� es una de las vanguardias m�s radicales que imponen una aut�ntica mutaci�n en el arte contempor�neo. Se abandonan las preocupaciones est�ticas tradicionales, y el esp�ritu de ruptura a trav�s del esc�ndalo, provocando una gran libertad creadora que da sus frutos en collages, fotomontajes y pinto-esculturas, t�cnicas que se mantendr�n de moda en la d�cada de 1960-1970.
Los artistas m�s importantes de esta vanguardia son Duchamp, Arp, Picabia y Grosz.

El Surrealismo.
El surrealismo es un movimiento amplio, que inspira una nueva sensibilidad. Sus fines son provocar la expresi�n libre de aquello que considera lo m�s interno en el hombre; su inconsciente y su imaginaci�n.
Breton firma el primer manifiesto surrealista en 1924 y a trav�s de su lectura se encuentran las bases de este movimiento: Creo en el encuentro futuro de estos dos estados, en apariencia contradictorios, como son el sue�o y la realidad en una especie de realidad absoluta, de surrealidad. El surrealismo expresa el funcionamiento real del pensamiento, sin control de la raz�n, libremente frente a preocupaciones est�ticas o morales. Existe un punto en el esp�ritu a partir del cual la vida y la muerte, lo real y lo imaginario, lo pasado y lo futura, dejan de percibirse contradictoriamente.
Recursos comunes para plasmar estos contenidos te�ricos en las artes figurativas son introducir m�quinas fant�sticas, aislar fragmentos anat�micos, la animaci�n de lo inanimado, las metamorfosis, las perspectivas vac�as, las creaciones evocadoras del caos, la confrontaci�n de objetos incongruentes, las tem�ticas er�ticas como referencia a la importancia que el psicoan�lisis otorga al sexo, aunque cada artista imprime su propio sello.
Los artistas m�s importantes son los siguientes:
? Salvador Dal� (1904-1989). Su obra se pude resumir en surrealismo y provocaci�n, se marchar� de la escuela de Bellas Artes de Madrid por juzgar de incompetentes a sus profesores y ya en Par�s se alista a la tendencia Surrealista (1929).
Su obra siempre inquietante, cercana al lenguaje oral po�tico, a veces cinematogr�fica, tiende a romper los valores espaciales caracter�sticos de la pintura y adentrarse en los de la literatura.
-Es excepcional en sus calidades pl�sticas, de asombroso dibujo, se deja influir intencionadamente por el Renacimiento y el Barroco, con una luz limpia y transparente.
-Ya en los trabajos de muchacha en la ventana, donde la correcci�n del dibujo, de la composici�n y del color hace pensar en una obra cl�sica, sorprende por su intento de ruptura con los convencionalismos usuales, al situar a la muchacha (su hermana) de espaldas al espectador.
-Su primera etapa surrealista es furiosa y �cida, las formas se alargan, se descomponen o resultan de apariencia equ�voca, como la Persistencia de la Memoria, en el �ngelus Arquitect�nico, o en la Premonici�n de la Guerra Civil (1936). M�s adelante se tornar� grandiosamente barroco y sus obras, Leda At�mica o el Cristo de San Juan de la Cruz estar�n imbuidas de un sentido del espacio y de la composici�n m�s cl�sico pero siempre inquietante. Dal� abandona pr�cticamente la pintura en 1982, al morir su musa y compa�era. Gala Eluard.
-Algunos temas llegan a ser obsesivos, como las im�genes dobladas o las simb�licas asociadas al sexo. Su colorido es brillante; los objetos, los paisajes, las personas son asociaciones simb�licas envueltas en una atm�sfera on�rica.
? Joan Mir� (1893-1983). De lenguaje preciso y minucioso, ya en 1923 se inicia en plasmar la realidad surgida del sue�o. Sus creaciones est�n formadas por asociaciones fant�sticas, signos simb�licos, ondulaciones y curvas que imponen a su obra un car�cter r�tmico y festivo. Este estilo tan propio aparece en todas sus obras con una constante de vivos colores, estrellas, lunas, filamentos, repiti�ndose hasta la saciedad, llenos de lirismo y emotividad como en El carnaval de arlequ�n.

LA ABSTRACCION
El objeto hab�a sido sometido en la pintura del s. XX a toda suerte de experimentos: reducido a color en el Fauvismo, geometrizado en el Cubismo, distorsionado en el expresionismo, vibrado din�micamente en el Futurismo, so�ado en el Surrealismo; ahora el arte abstracto se procede definitivamente a su eliminaci�n. El lienzo se transforma en un grito, en lago inarticulado e incomprensible que para algunos responde a la ra�z destructiva de la sociedad moderna.
-El prop�sito de los artistas abstractos es prescindir de todos los elementos figurativos para concentrar la fuerza expresiva en formas y colores que no ofrezcan relaci�n con la realidad visual.
-La obra se convierte en una realidad aut�noma, sin conexi�n con la naturaleza, y por tanto ya no representa hombres, paisajes, casas, flores, sino simplemente combinaciones de colores que intentan expresar con un lenguaje sin formas, como el de la m�sica, la necesidad interior. El color se ordena libremente, a impulsos de la inspiraci�n.
-V. Kandinsky y P. Klee son considerados los padres de la pintura no figurativa, y les siguen otros autores llamados neoplasticistas que reducen la abstracci�n a representaciones geom�tricas de colores delimitados por franjas negras, llegando a representar en la madurez a eliminar todo rasgo concreto de un objeto visible, comenzando el cuadro por una idea intelectual.
-Un siguiente paso ser� la utilizaci�n de otros materiales tales como sacos, metal, arena, para dar al lienzo una realidad tridimensional, que muchos interpretan como una desesperaci�n por el presente industrial y una nostalgia por lo natural.

LA ESCULTURA.
La escultura sufre en el XX una revoluci�n radical, que levemente se apuntaba ya en algunos escultores desde mediados del siglo anterior. Su evoluci�n, m�s lenta que la pintura, quiz� se deba a su mayor supeditaci�n al encargo y a los costosos materiales necesarios, actuando como un freno a la experimentaci�n.
La escultura cobra valor en s� misma, se independiza fuera de un conjunto o ambiente determinado y tiende igual que la pintura a la abstracci�n y al uso de nuevos materiales.
Los inicios
? Pablo Picasso. Rompe con la tradici�n formal e introduce la descomposici�n geom�trica como un nuevo lenguaje en la escultura que apuntala el desarrollo de la abstracci�n, e introduce concavidades que sirven para incorporar el vac�o como elemento escult�rico. Entre 1904 y 1914 realiza esculturas introduciendo nuevos materiales (chapa, alambre, cordeles), que cobra vida propia con su manipulaci�n.
? Pablo Gargallo (1881-1934) Trabaja con chapas de hierro d�ndoles formas cubistas. El Profeta.
?Constantino Brancusi (1876-1957). De esp�ritu independiente, experimenta con inquietud c�mo penetrar m�s all� de la apariencia, hasta llegar a la esencia y alcanzar la belleza eliminando detalles y simplificando formas. Le atrae el volumen cerrado, tradicional, aunque da vida deforma diferente a los objetos con gran simbolismo y estilizaci�n. El beso
Per�odo de entreguerras.
?Julio Gonz�lez. Es quiz� el principal escultor del periodo en entreguerras. Catal�n, de familia de orfebres y herreros, familiarizados con la forja y los dise�os ornamentales de joyer�a modernista, reside en Pa�s desde 1900, donde realiza dibujos, pinturas, trabajos de orfebrer�a y escultura en bronce. En 1937 presenta en la Exposici�n Internacional de Par�s su Montserrat, de tremendo dramatismo, reflejo del dolor de la situaci�n de una Espa�a desgarrada por la guerra. Es el primero en utilizar el hierro de forma sistem�tica.
La segunda mitad del siglo hasta la actualidad.
? Henry Moore. Para el es m�s importante la fuerza que la belleza convencional. Uno de sus temas preferidos es la figura femenina reclinada, consiguiendo crear una sugerente mujer, muy vital y madre. Otro tema com�n es la mujer asociada a la fertilidad, de inspiraci�n prehist�rica. Disfruta trabajando el material y descubriendo el camino que este le indica, antes que alterar deliberadamente la forma natural de una pieza de piedra, bella por s� misma. Figura recostada y Madre reclinada e hijo.
? Alexander Calder. Es una figura singular, inventos de la escultura m�vil, para la cual estaba muy preparado gracias a sus estudios de ingenier�a. Sus "objetos libres", apoyados o colgantes, hechos con l�minas de metal, se mueven casi siempre con las m�nimas corrientes de aire.
? Eduardo Chillida (1924). Trabaja el hierro, el acero, la madera, el hormig�n, el alabastro. Se observa gran elegancia en sus estructuras de corte arquitect�nico y majestuosa presencia.

Impresionismo y postimpresionismo

IMPRESIONISMO Y POSTIMPRESIONISMO.
AUTORES IMPRESIONISTAS: MANET, MONET, RENOIR, SIGNAC Y DEGAS.
AUTORES IMPRESIONISTAS: GAUGUIN, CEZANNE Y VAN GOGH.

1.- EL IMPRESIONISMO:
Introducci�n
El crecimiento capitalista y la industrializaci�n desencadenan un desarrollo sin precedentes que transforman radicalmente a Europa. La concepci�n de la realidad cambia a un ritmo vertiginoso y todo esto afecta profundamente al arte. Los conceptos de espacio y tiempo se transforman, las comunicaciones son cada vez m�s r�pidas, la fotograf�a permite ver cosas que el ojo humano no percib�a. Ante este mundo cambiante, el arte pict�rico de la segunda mitad del siglo XIX ofrece el camino del impresionismo que supone el origen del arte contempor�neo despu�s de las experiencias postimpresionistas.
Durante el siglo XIX el medio por el que los artistas consegu�an su aceptaci�n era a trav�s de los Salones o Exposiciones Nacionales. Para un pintor el no ser aceptado en un Sal�n supon�a su marginaci�n y su fracaso. La decisi�n de incluir o excluir las obras compet�a a los jurados formados por autoridades acad�micas cuyos criterios se basan en las tradiciones m�s conservadoras y se rechazaban las obras originales que supon�an una ruptura con el arte oficial. En 1863 se organiz� una exposici�n con las obras que el jurado no hab�a admitido. A esta exposici�n se la llam� " Sal�n de los rechazados", entre los que se encontraba Manet y algunos a�os m�s tarde, en 1874, organizan la primera exposici�n impresionista: Monet, Renoir y Pissarro, entre otros.
Caracter�sticas Generales:
? Se utiliza el �leo sobre lienzo principalmente, aunque tambi�n el pastel sobre papel.
? Nuevos temas. Los impresionistas descubren que no existe el tema insignificante sino cuadros bien o mal resueltos. Hacen una recuperaci�n de lo banal que favorece la atenci�n a los problemas formales. Hay una marcada preferencia por los paisajes tanto rurales como urbanos; interesa la captaci�n de lo fugaz- el agua, el humo, aire...-. Son paisajes reales, no compuestos, donde aparecen elementos considerados feos como el ferrocarril, las estaciones,... Tambi�n hay escenas intranscendentes, de ocio - bailes, tabernas-. Se renuncia los temas "importantes", con mensaje; son la negaci�n del tema.
? Nueva valoraci�n de la luz. El color no existe, ni tampoco la forma; sol� es real para el pintor la relaci�n aire-luz. De este modo, la luz es el verdadero tema del cuadro y por esto repiten el mismo motivo a distintas horas del d�a. La calidad y la cantidad de luz (no la l�nea o el color) es la que nos ofrece una u otra configuraci�n visual del objeto. Esto les obliga a pintar al aire libre y a emplear una factura r�pida capaz de captar algo tan cambiante. Los cuadros son muy luminosos y claros.
? El color est� directamente relacionado con la luz. Utiliza colores claros, vivos y puros que se aplican de forma yuxtapuesta para que la mezcla se produzca en la retina: es lo que se llama mezcla �ptica. Con este recurso se gana viveza crom�tica. Las sombras dejan de ser oscuras y se reducen a espacios coloreados con las tonalidades complementarias, ya que el color se hace m�s vigoroso acerc�ndolo a su complementario (Ej. el rojo y el verde se potencian mutuamente). El negro desaparece por considerar que no existe en la naturaleza por esto el sombreado no se realiza a la manera tradicional coloreando las sombras.
? Pincelada suelta, corta y r�pida. Para traducir mejor las vibraciones de la atm�sfera rehuyen cualquier retoque de las pinceladas y prefieren la mancha pastosa y gruesa. La l�nea desaparece y son la pincelada y el color los valores dominantes.
? El modelado al modo tradicional, con gradaciones de color y luz, no existe y con el tiempo se acabar� disolviendo las formas y vol�menes en impactos luminosos y crom�ticos.
? Pintura al aire libre. Esta proyecci�n hacia los lugares abiertos viene impuesta por la tem�tica pero m�s todav�a por el deseo de " limpiar de barro" los colores, de verlos y reproducirlos puros, y de hallar un correctivo a la composici�n demasiada mec�nica, de pose, del estudio.
? Nueva valoraci�n del espacio ilusorio. No hay inter�s por el espacio que finja profundidad, desaparece la concepci�n tradicional del cuadro como escaparate o ventana. Se pretende que sea algo vivo, un trozo de naturaleza, por lo que se huye de la perspectiva y la composici�n tradicional. En muchos cuadros lo llamativo es el encuadre que corta figuras y objetos como el objetivo de una c�mara fotogr�fica.
Pintores impresionistas.
Manet. Rechaza la tradici�n acad�mica. Su pol�mica entrada en el mundo pict�rico la realiza en el Sal�n de los rechazados con su obra El almuerzo sobre la hierba, cuadro que escandaliza al p�blico y a la cr�tica porque ofrece una visi�n de la luz y la composici�n que los ojos de sus contempor�neos no estaban preparados para asumir. La sensaci�n de volumen no se crea a partir del claroscuro y las figuras no se sit�an en un espacio ambiental sino que se funden en �l. Otras obras de Manet son Olimpia y El bar del Folies Berg�re.
Monet. El m�s po�tico de los pintores impresionistas, tiene una concepci�n fluida de la naturaleza. Uno de los primeros objetivos de Monet es fijar la inmediatez de la sensaci�n visual. Para ello escoge los motivos acu�ticos, destacando los efectos de la luz sobre el agua. Su preocupaci�n por las variaciones luminosas seg�n la hora del d�a le lleva a ejecutar varios cuadros simult�neamente sobre el mismo motivo: La catedral de Ruan, Acantilados,...El cuadro de Monet Impresi�n: sol naciente sirve de pretexto para que un cr�tico ir�nicamente bautice a este grupo con el nombre de impresionistas.
Renoir. Es al mismo tiempo un revolucionario y un artista con un fuerte peso de la tradici�n. Con tonalidades fuertes, rojas y amarillas, capta las vibraciones de la luz ondulante entre hojas. Prefiere como motivo al ser humano, sobre todo la mujer, que para �l expresa la belleza., as� puede admirarse en su obra m�s famosa Le moulin de la Galette.
Signac. Es despu�s de Seurat, el representante m�s destacado de la escuela neoimpresionista o puntillista. Por influencia de Seurat sigue la t�cnica divisionista, estudiando cuidadosamente los efectos de luces, y llega a veces a superar a su maestro en la luminosidad del colorido. Presidente del sal�n de independientes, centra su labor principalmente en el paisaje
Degas. Es un impresionista de la forma m�s que del color. En muchos cuadros la luz brillante de la atm�sfera es desplazada por la luz de las candilejas; la irisaci�n de las ondas de Monet es en �l brillos de faldas de bailarinas captadas en momentos fugaces. Considera que la forma tiene valor en s� misma y conserva su volumen. Siente especial inter�s por la figura humana como en sus temas de bailarinas.
Otros: Pissarro y Sisley.
Seurat. Intenta representar la realidad partiendo de una construcci�n rigurosamente cient�fica. Se inicia as� el llamado Puntillismo o divisionismo. Su t�cnica consiste en representar la vibraci�n luminosa mediante la aplicaci�n de peque�os puntos que, al ser percibidos por el ojo, recomponen la unidad de las formas y de la luz. Este procedimiento se ve en la obra Un domingo de verano en la Grande Jatte.

2.- EL POSTIMPRESIONISMO:
El impresionismo con su af�n por captar la luz del natural hab�a ido disolviendo las formas en su ambiente y todos los elementos del cuadro hab�an ido perdiendo volumen, dibujo y sentido del espacio. En los �ltimos a�os del XIX y principios del XX nos encontramos con unos pintores que partiendo del impresionismo derivan hacia una pintura personal que anuncian algunos de los movimientos pict�ricos m�s importantes del siglo XX. El postimpresionismo supone entre otras cosas una recuperaci�n de la importancia del dibujo y de la preocupaci�n por captar no s�lo la luz sino tambi�n la expresividad de las cosas y de las personas iluminadas.
Paul Gauguin. Se inicia en el impresionismo con Pissarro; deja una vida confortable, familia, mujer e hijos y se instala pobremente en Par�s y Breta�a y despu�s se traslada a Tahit�, donde pinta sus series de mujeres tahitianas. Destaca por el uso tan expresivo que hace del color con tonos fuertes, vivos y muchas veces arbitrarios que dispone en grandes planos delimitados por ritmos lineales curvos. Tiene dos temas preferentes: el mundo ex�tico de Tahit� y el "primitivismo" de Breta�a. Su obra es preferente del simbolismo y su sentido del color influir� en los fauvistas y expresionistas. Renuncia a la perspectiva, suprime el modelado y las sombras e identifica la sensaci�n de plano igual que en las pinturas japonesas.
Paul C�zanne. En su pintura se recupera el volumen gracias a la geometr�a, el dibujo y la definici�n de las formas mediante pinceladas que han sido llamadas constructivas; todo esto sin renunciar al color de gran intensidad mediante los contrastes y las sombras coloreadas. En sus cuadros se potencia el primer plano y realiza peque�as distorsiones fruto de la utilizaci�n de m�s de un punto de vista (bodegones). Su pintura es el punto de arranque del cubismo y ha influido en coloristas como Matisse. Los jugadores de cartas, la monta�a de Santa Vitoria..
Van Gogh. Se establece en Arles entusiasmado por la luz de la Provenza pinta figuras y paisajes de formas serpenteantes flam�geras que traducen su fuego interior. Es un apasionado del color como veh�culo para expresar las frecuentes depresiones y angustias que padeci�. Su pincelada es muy caracter�stica, sinuosa, cursiva y espesa; los colores son a veces agresivos con contrastes no frecuentes- amarillo sobre naranja-. Abre las puertas al expresionismo del XX. Autorretrato, Noche estrellada, La siembra,...
Toulouse-Lautrec. Nos refleja el ambiente de los salones nocturnos: bailarinas, cantantes y prostitutas son sus modelos. En su t�cnica el dibujo, la captaci�n del movimiento y la carga ir�nica y caricaturesca es esencial. Moulin Rouge.

La escultura:
Rodin (1840-1917).
Al mismo tiempo que se desarrolla en la pintura la corriente impresionista, el arte escult�rico inicia la b�squeda de un nuevo lenguaje que est� en consonancia con los planteamientos est�ticos que surgen a finales del XIX.
La obra escult�rica de Rodin replantea los presupuestos del realismo, asume algunos de los planteamientos del impresionismo como la valoraci�n del fragmento y la importancia de la sensaci�n luminosa. Es el primer escultor que consigue que lo que parece un boceto sea visto como una obra acabada. Todo ello lo consigue gracias a una gran facilidad para el modelado, replanteando bajo nuevos criterios la configuraci�n del espacio escult�rico mediante superficies y vol�menes sobre los que la luz crea fuertes contrastes. Obras importantes son: Los burgueses de Calais, Balzac y El Beso.

Aquitectura S.XX

LA ARQUITECTURA EN EL SIGLO XX
Introducci�n.
En el siglo XX los problemas del hombre actual son nuevos y por ello sus necesidades tambi�n, sin antecedentes referenciales. Ante todo se revisa el verdadero significado de la arquitectura y a partir de este momento no podr� juzgarse suficientemente una obra si no la visitamos en su interior. Esta nueva est�tica radica en la funci�n. Si el edificio est� armoniosamente distribuido en su interior, si est� integrado en el entorno, si resulta grata su habitabilidad, el edificio es bello.
Desligados del compromiso del pasado, los arquitectos de este siglo manejan los vol�menes y los espacios con criterios absolutamente distintos producto de los nuevos materiales y de las nuevas necesidades.
EL RACIONALISMO.
El movimiento denominado Racionalismo agrupa las m�s fuertes personalidades de este siglo; su obra y su teor�a son individuales pero tienen el denominador com�n de la simplicidad de las formas, la forma sigue a la funci�n:
? Usa materiales altamente industrializados especialmente el hormig�n armado. Es un material barato, adaptable, incombustible, anticorrosivo y que permite la construcci�n en esqueleto dejando la planta libre. Adem�s permite la prefabricaci�n en serie. Se alterna con otros como acero, cristal o ladrillo.
? El muro no es soporte, quedando reducido a una ligera membrana de cerramiento con gran n�mero de ventanas que proporciona a los interiores luz y aire. Los soportes son pilares de diferente secci�n de acero y hormig�n. Las cubiertas en general son adinteladas apoyando en los soportes con los que forman el esqueleto, consiguiendo un efecto ligero e ingr�vido de gran audacia constructiva.
? Los elementos decorativos desaparecen a favor de la forma recta y desnuda. Hay una gran preocupaci�n por la proporci�n, la simplicidad y la asimetr�a. El espacio interno se basa en la planta libre con paredes interiores que se curvan y mueven libremente adapt�ndose a las diferentes funciones. En los exteriores los voladizos, los bajos libres y las terrazas en horizontal definen la nueva imagen.
? Hay un gran inter�s por los temas urban�sticos ya que tratan de acomodar a los hombres al nuevo ritmo de vida y organizar sus agrupaciones, proponiendo nuevas f�rmulas como la ciudad-jard�n de Howard o la ciudad industrial de T. Ganier. Los edificios m�s representativos son las viviendas sociales, en especial rascacielos de viviendas, construcciones industriales, edificios administrativos, teatros, salas de conciertos y estadios deportivos.
A-Protorracionalismo, Adolf Loos: La mayor parte de sus obras fueron para la ciudad de Viena. Estaba totalmente en contra de la ornamentaci�n de la arquitectura. Esta ha de ser seg�n �l, utilidad, y sus formas y vol�menes han de estar en relaci�n con el ser humano
Peter Brebens: es, ante todo un arquitecto de f�bricas como la AEG o la de turbinas de Berl�n. Aprovech� las m�ximas cualidades de de los diferentes materiales para conseguir la m�xima econom�a y simplificaci�n, sin re�ir con la est�tica.
Auguste Perret.: representa el racionalismo en Francia, y es el autor de la Casa Franklin de Par�s (1902), en la que se sirve de cemento armado y cristal, igual que Tony Garnier que present� una ciudad industrial para 35.000 habitantes a base de los mismos materiales. Su obra se sit�a en utop�as socialistas de Owen y Fourier.
B- La BAUHAUS, fundada por Gropius en Alemania como centro pedag�gico y experimental de arquitectura y dise�o. Aunque entra en decadencia en 1930, ejerce una enorme influencia que crece al emigrar sus componentes a otros pa�ses de Europa y EEUU.
Walter Gropius: Su primera obra importante fue la F�brica Fagus (1911) concebida como una hermosa combinaci�n de hierro y vidrio, pero su gran obra es el edificio Bauhaus en el que colaboraron tanto profesores como estudiantes. La planta est� formada por tres brazos que se extienden con libertad y multiplica los puntos de vista. Los muros son de cemento armado y vidrio.
Mies van der Rohe: La primera obra de este autor que podemos considerar revolucionaria data de 1919: el edificio de oficinas de la Friedrichstrasse de Berl�n, tres torres unidas en el centro en el que se situaron escaleras y ascensores. Entre 1923 y 1924 proyecta dos casas de campo y en 1929 el pabell�n de Alemania en la Exposici�n Universal de Barcelona, en el que demuestra que su arquitectura se fundamenta en el adecuado manejo de los materiales modernos, en los vol�menes n�tidos y en el empleo del muro cortina que sustituye al muro tradicional. Emigrado a EE.UU., construye un gran n�mero de rascacielos que parecen grandes cajas de cristal, en los que se percibe la devoci�n del arquitecto por las formas puras.
Le Corbusier: nace en Suiza, aunque la mayor parte de su obra se desarrolla en Francia. Aprende con Perret el uso del hormig�n armado. Uno de sus primeros proyectos es la casa de Dom-Ino, en la que se contempla la posibilidad de su construcci�n en serie.
Funda junto a su Primo J. Jeanneret y Ozefant un estudio del que salen propuestas urban�sticas: ciudades para tres millones de habitantes. En 1926 realiza una de sus obras m�s conocidas, la Villa Savoye, que consiste en una estructura de hormig�n armado encalada de inspiraci�n mediterr�nea que se fundamento en los cinco puntos en los que se resume su arquitectura:
? Empleo de pilotis: A modo de pilares para que la estructura quede sustentada y separada del suelo quedando un espacio transitable.
? Fachada libre.
? Terraza jard�n: factible gracias al uso de hormig�n que facilita la construcci�n de techos planos.
? Multiplicaci�n infinita de los vanos: ventanales corridos divididos por varillas met�licas.
? La planta libre: al variar la funci�n del muro, las plantas son mucho m�s di�fanas.
En su tratado de 1935, Le Modulor, recoge todas sus propuestas urban�sticas. Es un te�rico, pero no ut�pico, ya que la mayor�a de sus propuestas se aplican en las obras. Una de sus aplicaciones inmediatas fue la Unidad de Habitaci�n de Marsella (1946-52), conjunto destinado a familias obreras, habitable y a bajo precio.
Hacia 1950 se suaviza su Racionalismo y se aproxima al Organicismo expresado en su obra maestra, Notre-Dame du Haut en Ronschamps.

EL ORGANICISMO
Por arquitectura org�nica debemos entender todas aquellas manifestaciones arquitect�nicas que tratan de adecuarse y aliarse con la naturaleza. Esta idea la podemos encontrar en la arquitectura desde tiempos muy remotos, pero su verdadera formulaci�n la redacta Frank Lloyd Wrigt (1869-1959). Se define por:
? El sentido de lo interior como realidad.
? La planta libre como flexibilidad y continuidad de ambientes.
? La unidad entre interior y exterior.
? El uso de materiales naturales.
? La casa como protecci�n.
Con F. LL. Wrigt el Racionalismo comienza a ser olvidado y se ensayan nuevos caminos para la arquitectura de origen norteamericano, viaja a Tokio, donde se siente fascinado por la arquitectura japonesa, igual que por los templos mayas del Yucat�n, por lo que puede decirse que tiene una formaci�n cosmopolita. A esta amplia formaci�n debemos la Casa de la Cascada en Pensilvania, bella simbiosis entre naturaleza y arquitectura.
Con las formas curvas experiment� en el Museo Guggenheim de New York (1943-58). En este caso se encarg� de que el museo poseyera espacios luminosos con luz controlada, no relejada por las superficies, por otro lado un espacio para disfrutar ascendiendo una rampa de un modo continuo y sin rupturas la exposici�n de objetos.


LA ARQUITECTURA EN LOS A�OS 50
La nota que mayor define la arquitectura a partir de estos a�os es la diversidad.
Aparecen arquitectos como Le Corbusier, que interpretan la arquitectura como si de un objeto escult�rico se tratase. Es el caso de P. Luigi Nervi que basar� sus creaciones en tres aspectos: La c�pula esf�rica, la b�veda cil�ndrica y los pilares inclinados en forma de Y. En esa l�nea est�n F�lix Candela, nacido en Madrid, pero avecindado en M�xico, donde realiz� la mayor parte de sus obras.
J�rn Utzon, nacido en Copenhague es el autor de la Opera de Sydney (iniciada en 1957). Edificio realizado con cascarones de hormig�n prefabricados superpuestos unos sobre otros que avanzan hacia la bah�a.
Alvar Aalto (1898-1976), finland�s que funde en sus obras el esp�ritu racionalista con la tradici�n popular y los materiales tradicionales, preferentemente de madera. Son edificios c�lidos y adecuados a la dimensi�n del ser humano, en los que se percibe la influencia de Wrigt

LA ARQUITECTURA DE LOS A�OS 60
Son tiempos de revoluciones utop�as y propuestas, dentro de las que sobresalen los arquitectos japoneses, los m�s creativos e innovadores del momento.
El urbanismo experimenta cambios extraordinarios. Una de las propuestas m�s significativas es la del grupo Archisgram, de origen ingl�s, procedente de la est�tica Pop y del mundo del comic, que lleg� a discernir una ciudad que podr�a moverse gracias a las patas de las casas que semejan grandes naves espaciales.
Uno de los arquitectos m�s interesantes es Kenzo Tange, que junto a Korokawa y Arata Isozaki, representan lo que se ha venido denominando Metabolismo, que se fundamenta en:
? Megaestructuras: torres formadas por diversas c�lulas con un eje central.
? Vigas voladizas, elementos horizontales volados.
? Mallas colgantes
? Edificios a domo de cajas c�bicas.
En este tiempos e sigue desarrollando la tecnolog�a s�smica para dotar de mayor estabilidad a los rascacielos, c�pulas geod�sicas, etc.

Arquitectura del S. XIX

LA ARQUITECTURA DEL XIX

El siglo de la industrializaci�n.
El siglo XIX es un tiempo de gestaci�n. La nueva sociedad, la nueva cultura industrial, necesitaba una respuesta arquitect�nica a sus necesidades y esta respuesta, que no ser� dada satisfactoriamente hasta el sigo XX, se elabora durante el XIX.
Es un per�odo en el que se entrecruzan diferentes tendencias, con una cierta confusi�n, pero sobretodo est� marcado por el enfrentamiento entre tradici�n arquitect�nica y las nuevas t�cnicas, materiales y necesidades aportados por la revoluci�n industrial. Esto provoca la existencia de dos tendencias art�sticas que se prolongan a lo largo de todo el siglo:
Arquitectura Historicista
Es un retorno a los estilos pasados. Tanto en sus aspectos constructivos como en los decorativos tiene caracteres tradicionales; es una arquitectura de pocas novedades. Se construyen edificios de diversa �ndole como iglesias, palacetes,... y se utiliza para cada uno un estilo diferente dependiendo del cliente y del artista. El Neog�tico fue el estilo m�s importante. En Francia Viollet-Le-Duc se dedic� a la restauraci�n de las catedrales g�ticas. En Inglaterra destaca el Parlamento de Londres.
Otros medievalismos tambi�n utilizados pero de menor importancia son el Neorrom�ntico, Neobizantino o Neomudejar.
La Arquitectura del Hierro.
Nace en relaci�n a la revoluci�n industrial, que ofrece otras posibilidades y necesidades. Aporta una nueva visi�n de la construcci�n muy diferente a la tradicional, lo que supone cambios no solo de materiales, sino de t�cnicas de construcci�n, valores pl�sticos, tipolog�as, etc. Las caracter�sticas m�s importantes son las siguientes:
? El material que utilizan es el hierro, hierro colado, de gran consistencia, m�s el�stico indicado para soportes de gran carga. Desde 1845 se impone el acero de producci�n industrial y se generaliza el uso del cristal. En los revestimientos de los muros se utilizan materiales tradicionales (mamposter�a, ladrillo, piedra,..)
? Los muros son simples cerramientos de los edificios sin otra funci�n ya que la carga est� sustentada por un armaz�n interno. Los soportes aislados suelen ser columnas de fundici�n trabajadas como las cl�sicas y pies derechos de hierro laminado m�s resistente para cargas de gran empuje o construcciones amplias.
? Las cubiertas son techumbres de armaz�n met�lico de diferentes formas o b�vedas met�licas cubiertas con l�minas de cristal, teja o pizarra.
? La decoraci�n hecha en metal es casi inexistente pero aparece a menudo otra decoraci�n de materiales tradicionales en los revestimientos externos.
? En el espacio interno aporta un nuevo concepto espacial de extensi�n indefinida, amplia, despejada y luminosa. Muestra respeto por la simetr�a, proporci�n y armon�a pero no teoriza sobre esto.
? Se centr� en la construcci�n de edificios acordes con los nuevos tiempos: puentes, f�bricas, invernaderos, estaciones de ferrocarril, mercados, edificios para exposiciones, lo que significa el nacimiento de nuevas tipolog�as. Cre� una nueva tradici�n constructiva que se ajusta al principio de que la forma sigue a la funci�n. Se impone lentamente a mediados del XIX con sus innovaciones: construcci�n en esqueleto que permite edificar en altura, las paredes de vidrieras casi continuas, la planta libre y origina una nueva visi�n arquitect�nica
Los edificios m�s significativos son : el Palacio de Cristal de Paxton (Londres 1850-51), la Galer�a de las m�quinas de Dutert y Contamin, la Torre de Gustavo Eiffel (Par�s 1889), la Estaci�n de Atocha y el Palacio de Cristal del Retiro de Madrid.
La Escuela de Chicago. A finales del siglo XIX esta arquitectura conoce un gran apogeo en EE.UU. Los centros de negocios se centralizan y se hace necesaria la construcci�n en altura para rentabilizar el valor de los terrenos. El desarrollo de los ascensores y las estructuras met�licas se conjugan produciendo una nueva arquitectura, la de los rascacielos, basada en un sentido utilitario y funcional. El representante de esta escuela es Louis Sullivan que realiza el Auditorio de Chicago, los almacenes Carson, etc.
El Modernismo.
A caballo entre los siglos XIX y XX surge un estilo art�stico fugaz pero de gran intensidad, el Modernismo, transmisor de la herencia cultural de siglo XIX y fundamento de muchas de las corrientes arquitect�nicas del XX. El modernismo es un fen�meno complejo que se produce en las ciudades de aquellos pa�ses por donde se alcanza un cierto desarrollo industrial. Pretende ser el reflejo de una sociedad moderna y activa para hacer una ciudad alegre, nueva y elegante. Es el estilo de una rica y refinada burgues�a de fin de siglo, la m�s preparada social e intelectualmente.
A pesar de las diferentes interpretaciones y nombres que recibe en los pa�ses en que se desarrolla, mantiene unas caracter�sticas m�s o menos comunes:
? En materiales junto con los tradicionales se utilizan el hierro y el vidrio de forma constructiva y decorativa.
? Los muros tiene un modelado pl�stico y sinuoso con formas caprichosas y los soportes son columnas, con aspectos de tallos vegetales, y pilares de piedra con formas fant�sticas.
? Las cubiertas son estructuras met�licas con revestimiento de vidrio coloreado de poco peso permitiendo libertad de formas y espacios abiertos.
? La decoraci�n es un elemento important�simo. Las superficies curvas y la decoraci�n floral y ondulaste dan forma a los edificios y recubren los muebles y las paredes. Las algas marinas, los lirios y los tulipanes, las mariposas, las vestiduras y los largos cabellos femeninos se unen en una curiosa mezcla con un sentido org�nico. Est�n realizadas en cer�micas, relieves o vidrieras y el color es un elemento fundamental.
? La falta de simetr�a y las extra�as formas que a veces adoptan los planos, revelan un alto grado de racionalizaci�n en la integraci�n de todos los elementos del edificio: interiores y exteriores, escaleras y habitaciones, materiales y decoraci�n, todos los elementos de la casa se ajustan al estilo creando una atm�sfera �ntima.
V�ctor Horta es el pionero en B�lgica y en toda Europa. Su obra La casa Tassel de Bruselas es la primera manifestaci�n de este estilo.
El Modernismo en Espa�a.
El desarrollo industrial de Catalu�a permite incluirla en las corrientes art�sticas europeas y "el modernisme" alcanza un desarrollo y una vigencia mayores que en otros lugares, pues se prolonga hasta los a�os veinte. Caracter�sticas del "modernisme" es el acento neog�tico de muchas de sus obras, consecuencia del nacionalismo de la burgues�a catalana que pretende encontrar en lo medieval un esplendor mod�lico.
Entre los arquitectos del "Modernisme", Gaud� es el m�s importante, pero otros muchos arquitectos hacen que Barcelona cobre especiales tonos modernistas como Llu�s Dom�nech i Montaner y Josep Puig i Cadafalch.
Antoni Gaud�.
Es el mejor y m�s creativo arquitecto de la �poca del Modernisme. Su arquitectura es m�s audaz y libre de prejuicios t�cnicos y formales que la de su tiempo y demuestra la capacidad de la arquitectura como veh�culo de expresi�n l�rica, de no estar casi siempre limitada por el utilitarismo y las tradiciones.
Sus obras m�s importantes son: El Capricho de Comillas, El palacio Episcopal de Astorga con elementos neog�ticos, La reforma de la casa Batll� donde las paredes se ondulas, La casa Mil�, llamada tambi�n "la Pedrera", el parque G�ell, y La Sagrada Familia. Recibe el encargo en 1883 y trabaja toda su vida en ella, en especial en sus �ltimos a�os. Es un proyecto de grandes dimensiones que no lleg� a terminarse. Constituye uno de los m�s audaces y sorprendentes monumentos religiosos de nuestro siglo en el que se conjuga una f�rtil y susreal fantas�a con una avanzada soluci�n estructural.



LA ARQUITECTURA EN EL SIGLO XX
Introducci�n.
En el siglo XX los problemas del hombre actual son nuevos y por ello sus necesidades tambi�n, sin antecedentes referenciales. Ante todo se revisa el verdadero significado de la arquitectura y a partir de este momento no podr� juzgarse suficientemente una obra si no la visitamos en su interior. Esta nueva est�tica radica en la funci�n. Si el edificio est� armoniosamente distribuido en su interior, si est� integrado en el entorno, si resulta grata su habitabilidad, el edificio es bello.
Desligados del compromiso del pasado, los arquitectos de este siglo manejan los vol�menes y los espacios con criterios absolutamente distintos producto de los nuevos materiales y de las nuevas necesidades.
EL Racionalismo.
El movimiento denominado Racionalismo agrupa las m�s fuertes personalidades de este siglo; su obra y su teor�a son individuales pero tienen el denominador com�n de la simplicidad de las formas, la forma sigue a la funci�n:
? Usa materiales altamente industrializados especialmente el hormig�n armado. Es un material barato, adaptable, incombustible, anticorrosivo y que permite la construcci�n en esqueleto dejando la planta libre. Adem�s permite la prefabricaci�n en serie. Se alterna con otros como acero, cristal o ladrillo.
? El muro no es soporte, quedando reducido a una ligera membrana de cerramiento con gran n�mero de ventanas que proporciona a los interiores luz y aire. Los soportes son pilares de diferente secci�n de acero y hormig�n. Las cubiertas en general son adinteladas apoyando en los soportes con los que forman el esqueleto, consiguiendo un efecto ligero e ingr�vido de gran audacia constructiva.
? Los elementos decorativos desaparecen a favor de la forma recta y desnuda. Hay una gran preocupaci�n por la proporci�n, la simplicidad y la asimetr�a. El espacio interno se basa en la planta libre con paredes interiores que se curvan y mueven libremente adapt�ndose a las diferentes funciones. En los exteriores los voladizos, los bajos libres y las terrazas en horizontal definen la nueva imagen.
? Hay un gran inter�s por los temas urban�sticos ya que tratan de acomodar a los hombres al nuevo ritmo de vida y organizar sus agrupaciones, proponiendo nuevas f�rmulas como la ciudad-jard�n de Howard o la ciudad industrial de T. Ganier. Los edificios m�s representativos son las viviendas sociales, en especial rascacielos de viviendas, construcciones industriales, edificios administrativos, teatros, salas de conciertos y estadios deportivos.
Su centro principal lo constituye la BAUHAUS, fundada por Gropius en Alemania como centro pedag�gico y experimental de arquitectura y dise�o. Aunque entra en decadencia en 1930, ejerce una enorme influencia que crece al emigrar sus componentes a otros pa�ses de Europa y EEUU. Los m�s destacados arquitectos de este momento son en Francia Le Corbusier (Villa Saboya y Unidad de Habitaci�n) y en Alemania Mies van der Rohe y Walter Gropius.

NEOCLASICISMO, GOYA Y ROMANTICISMO.

NEOCLASICISMO, GOYA Y ROMANTICISMO.


1.- CONCEPTO DE NEOCLASICISMO Y ACADEMIA.

El Neoclasicismo surgi� a mediados del s. XVIII como reacci�n contra el Barroco, volviendo a tomar como modelos las construcciones y esculturas de la antig�edad cl�sica. Contribuyen a su difusi�n y �xito los descubrimientos arqueol�gicos, principalmente los de Pompeya y Herculano, y los escritos principalmente de J. Winkelmann ?Historia del Arte en la Antig�edad?, Lessing con su ensayo est�tico sobre el Laoconte, Visconti, etc. Tambi�n las academias creadas a lo largo del siglo y ven confirmados sus m�todos en los brillantes descubrimientos ya rese�ados. Sus campa�as antibarrocas en pos del ?Buen Gusto? ver�n as� coronados sus esfuerzos.
Por otra parte el cansancio y agotamiento de las formas decorativas del rococ� sin apenas trascendencia en los exteriores, cuyos trazados se repiten a lo largo del tiempo, produce una crisis est�tica cuyas salidas eran el ingente esfuerzo por crear un nuevo estilo o bien confiar en la ejemplaridad del pasado e imitar la antig�edad cl�sica, que los arque�logos est�n redescubriendo.
El Neoclasicismo es tambi�n un lenguaje pl�stico de los revolucionarios empe�ados en borrar cualquier vestigio est�tico del Antiguo R�gimen. Los representantes de la revoluci�n ven en esto la derrota de la aristocracia y de sus salones... El arte Neocl�sico se prolongar� hasta el periodo napole�nico y su estilo imperio.
El epicentro es Francia, pero sus consecuencias afectaran toda Europa, afectando a la arquitectura, escultura, pintura y otras artes figurativas.

? Utiliza los elementos m�s representativos del arte greco-romano: orden d�rico con fuste acanalado, j�nico o corintio, frontones poblados de estatuas, c�pulas, etc.
? Templos cl�sicos convertidos en iglesias como la Madeleine en Par�s, El arco romano en el Arco de la Estrella de Par�s, puertas como la de Brandemburgo en Alemania, etc.
? En Espa�a, por el gran peso del barroco, el arte neocl�sico tendr� que vencer una mayor resistencia; pero en el XVIII hay un esfuerzo por depurar las formas, fruto de ello es la Puerta de Alcal�, Museo del Prado... Sigui� vigente con el romanticismo, conviviendo con los gustos rom�nticos.
? En escultura, se imponen los ideales de la escultura cl�sica, especialmente la griega. Contribuyen a su difusi�n las creadas Academias de Bellas Artes, que dirigen y dan las normas necesarias para a ejecuci�n de las esculturas conforme a c�nones cl�sicos. El autor m�s representativo, que influye en todos los dem�s es el italiano Antonio C�nova, de qui�n son las obras ?Amor y Psiquis?, ?Paulina Bonaparte?.
? En la pintura destacan J. Louis David, con sus cuadros de historia antigua ?Juramento de los Horacios?, ?Rapto de las Sabinas, etc. Para otros J. A. Ingres es superior al anterior, dirigi� la Academia francesa frente a los rom�nticos.

En Espa�a sobresalen Mengs, Maella y Bayeu.


2.- FRANCISCO DE GOYA Y LUCIENTES.

Naci� en Fuendetodos, Zaragoza; a los catorce a�os entr� a trabajar en el taller de Jos� Luz�n, donde comenz� a copiar cuadros de otros autores. M�s tarde, tras presentarse al concurso de la Academia de Bellas Artes de San Fernando y marchar a Italia, regresa a Espa�a, recibiendo el encargo de pintar los frescos de la bas�lica del Pilar (Zaragoza).
En 1773, se casa con Francisca Bayeu, hermana de dos importantes pintores de la corte, al tiempo que comenzaba su serie de dibujos sobre cartones para tapices.
En 1780 con su Cristo Crucificado consigue convertirse en acad�mico de San Fernando, hecho que le permitir� obtener trabajos para iglesias y casas como los duques de Osuna y Medinaceli. Al a�o siguiente es nombrado pintor de la corte junto a su cu�ado, primero de Carlos III y despu�s de Carlos IV, monarcas ambos a los que retrat� con frecuencia.
El esp�ritu liberal del pintor sirvi� para que Goya cambiara su manera de percibir la vida y con ello se acercara a una mayor madurez. En 1792, sufre una enfermedad que le deja como secuela la sordera, factor que contribuy� a aislarle y a favorecer su creaci�n de un mundo propio repleto de pesadillas y miedos personales, que se reflejan en su obra, cada vez m�s tormentosa y oscura.
Entre los a�os 1792 y 1799 realiz� la serie de grabados de Los Caprichos, que reflejan muy bien lo expuesto anteriormente. Tras ellos se inici� un momento verdaderamente esplendoroso para el artista: pint� los frescos de San Antonio de la Florida, La familia de Carlos IV y las dos Majas.
En 1808 sufri� una nueva crisis debido a la Guerra de la Independencia, de este momento ser�n los cuadros del Fusilamiento del dos de Mayo, los Desastres y La Tauromaquia.
Los �ltimos a�os los pas� s�lo y enfermo en La Quinta del Sordo, cuyas paredes decor� con lo que se conocen como pinturas negras. En 1823 la situaci�n en Espa�a era insufrible para �l por la represi�n que ejerc�a la monarqu�a, por lo que decide abandonar el pa�s e instalarse en Francia, donde morir�a en 1828. All� pint� la lechera de Burdeos, una de las m�s bellas creaciones y un importante punto de referencia para el impresionismo.
Su factura es de una libertad total y dominio completo de la materia, aunque con los a�os tendi� a ser amplia, larga, suelta y expresiva. Las texturas van desde el aspecto liso de los cartones hasta el rugoso de las pinturas negras. Dibuja con rapidez, sugiriendo por medio de trazos, o insiste en los contornos por medio de l�neas marcadas. Lleg� a utilizar gruesos empastes, modelando la pintura a veces con los dedos o la esp�tula. En sus cuadros son el color y la pasta los elementos dominantes. Pasa de los tonos de sus cartones, a obras m�s contrastadas con colores fuertes; en las pinturas negras su gama se redujo a ocres, negros y marrones. Goya emple� procedimientos de composiciones diferentes desde una ordenaci�n geom�trica conforme a tri�ngulos, cuadrados, hasta la libertad compositiva, aunque no ca�tica ya que siempre hay l�neas rectoras.
Centra su atenci�n en la figura humana y el marco ambiental le interesa menos. En sus obras percibimos la vida del pueblo, como elemento pol�tico, y la agitaci�n de las masas. Goya representa la verdad, y no se detiene ante lo m�s horrible: pint� lo bello con delicadeza exquisita, pero supo tambi�n destacar lo feo, terrible y monstruos. Cultiv� muchos temas: religiosos, populares, retratos,...
Su pintura pasa del idealismo de los cartones al expresionismo de las pinturas negras. Su obra abre las puertas de muchos movimientos del XIX y en parte del XX, anuncia el impresionismo (La lechera de Burdeos), el expresionismo (pinturas negras) y el surrealismo (Los Caprichos).

LOS CARTONES PARA TAPICES.

Uno de los primeros encargos que recibi� Goya en su carrera, fueron los cartones para que con ellos se tejieran tapices en la Real F�brica. Estas obras son un testimonio de la vida, festejos, distracciones y h�bitos del pueblo. En un primer momento no se diferencian de otros pintores, pero poco a poco comienzan a separarse y a distinguirse. Sus protagonistas son majas, ni�os, vendedores ambulantes, que bailan y se divierten: -Merienda a la orilla del Manzanares, El Quitasol, El Pelele, etc.
Goya tuvo problemas con los tapiceros, pues el primero no comprend�a que fueran cuadros sin m�s, sino para utilizarlos de referente en la confecci�n de tapices, con todas las dificultades que ellos comportaba, por lo que abandonar�a durante bastante tiempo la confecci�n de los mismos. Sus temas preferidos se extraen de la naturaleza: -La Vendimia, la Nevada, la Florera...etc.


OBRA DE TEMATICA RELIGIOSA
No sobresale en este campo, pero posee bellas creaciones como -El Cristo crucificado-, que guarda gran parecido con el de Vel�zquez; un cuadro de dibujo acad�mico, carente de emoci�n. Las pinturas para la c�pula de la Bas�lica del Pilar y la ermita de San Antonio de la Florida en Madrid revelan la gran seguridad t�cnica con la que se mov�a el artista.

EL RETRATO Y LA HISTORIA

Al mismo tiempo que pintaba cartones para tapices se le encargaron algunos retratos. Goya fue en este campo un pintor de habilidad excepcional a la hora de plasmar la personalidad del modelo y la situaci�n social. Es uno de los pintores que mejor supo captar las transparencias, la ligereza de los tejidos y su voluminosidad.
? En los retratos de monarqu�a se muestra muy cr�tico. Pint� a Carlos II cazador. Hizo lo mismo con Carlos IV y su esposa. Goya est� en cualquier caso lejos de la idealizaci�n y muestra la antipat�a que algunos personajes le inspiraban. En la familia de Carlos IV se autorretratara el mismo, como lo hiciera Vel�zquez. En La familia de Carlos IV (1800-1801), la familia real es retratada como si se tratara de una instant�nea fotogr�fica. Sobre un fondo sobre el que cuelgan dos enormes lienzos se sit�a el plano en el que aparece la familia real. La riqueza crom�tica de esta obra es excepcional. Al contrario que los modelos neocl�sicos, aqu� todo es una explosi�n de colores, dorados, azules y rojos de vivos contrates. La familia real aparece haciendo ostentaci�n de su lujosa riqueza. Sin renunciar a la fidelidad de los rasgos f�sicos, Goya penetra en los rasgos psicol�gicos de los rostros de los personajes.

? -Retratos de la nobleza y a la burgues�a fueron numerosos: Duques de Osuna y sus hijos, condesa de Chinch�n, duquesa de Alba, la marquesa de Villafranca, etc.Las Majas son obras pol�micas, pues no se sabe que representan, aunque algunos estudiosos sostienen que se trata de la duquesa de Alba.

? -La Guerra de la Independencia fue uno de los hechos que m�s impactaron en Goya. La Guerra era interpretada por �l como una sinraz�n y se sinti� traicionado, en gran medida por las ideas que defendi�, puesto que Goya fue un afrancesado, defensor del pensamiento ilustrado que ve�a como los propios franceses eran incoherentes con sus ideas. El Coloso refleja la premonici�n de la guerra (un pueblo que huye despavorido ante la presencia de un gigante). Goya quiso dejar constancia de lo sucedido en Madrid el dos y el tres de Mayo en la Carga de los Mamelucos y los Fusilamientos de la Monta�a del Pr�ncipe P�o.





LA PINTURA NEGRA Y EL GRABADO

Las Pinturas negras fueron pintadas por Goya en 1819 en la casa que compr� cerca del Manzanares, conocida como la Quinta del Sordo. En este momento de su vida, la sordera le hab�a llevado a encerrarse en s� mismo creando un mundo personal, desesperanzado, sombr�o y s�rdido.
Los colores que emplea ahora son el negro, el marr�n, los verdes muy oscuros y alg�n tono rojizo. El dolor y la muerte son temas predominantes. En este sentido se consideran el antecedente del Expresionismo por su recurrencia a la deformaci�n como mecanismo de expresi�n. De este momento es el Duelo a Garrotazos (la obra alude a la ignorancia del hombre empe�ado en autodestruirse). El Aquelarre es una cr�tica a la supercher�a y a la irracionalidad que tanto arraigo tuvieron en Espa�a.
En Espa�a no ha existido, hasta la llegada de Goya, una gran tradici�n en la t�cnica del grabado al aguafuerte. Los grabados se agrupan en cuatro series:
? Los Desastres de la Guerra: representa con crudeza las barbaries de la misma.
? La Tauromaquia: Se interesa por la fiesta nacional, a la que era un gran aficionado.
? Los Disparates.
? Los Caprichos: estos dos �ltimos constituyen una dura cr�tica a la superstici�n, la maldad y a la opresi�n en general.

Su �ltima obra es La lechera de Burdeos, pintura que realiz� en Francia y que es un punto de referencia vital para los impresionistas por la pincelada suelta. En esta obra los colores primarios est�n destinados a fundirse en la retina del espectador.


3.- CONCEPTO DE ROMANTICISMO.
La Revoluci�n francesa, las guerras napole�nicas que azotan Europa y la Crisis interna de los sistemas de Antiguo R�gimen provocan la p�rdida de la fe en la Raz�n. Como reacci�n, aparece una nueva sensibilidad que se caracteriza por conceder un valor primordial al sentimiento, la exaltaci�n de las pasiones, la intuici�n, la libertad imaginativa y al individuo. El romanticismo es, ante todo, una manera de sentir.
La pintura rom�ntica.
Caracter�sticas generales.
La pintura rom�ntica rechaza las convenciones neocl�sicas, las reglas, supone un momento de renovaci�n t�cnica y est�tica de importantes consecuencias para el futuro:
? Utiliza diferentes t�cnicas; el �leo, acuarelas grabados y litograf�as.
? La textura comienza a ser valorada en s� misma y aparecen las superficies rugosas junto con las formas m�s sutiles. La pincelada es libre, viva y llena de expresividad.
? Desaparece la l�nea frente al color. Se recupera la potencia sugestiva del color, liber�ndose las formas y los l�mites excesivamente definidos. Es el agente emocional de primer orden
? La luz es important�sima y se cuidan sus gradaciones dando un car�cter efectista y teatral.
? Las composiciones tienden a ser din�micas, marcadas por las l�neas curvas y los gestos dram�ticos. Algunos autores como Friedrich prefieren esquemas geom�tricos m�s reposados.
? Los temas son variados. Se cultiva el paisaje como recurso para transmitir los estados de �nimo, dominado por lo infinito de la naturaleza ante la que el hombre aparece relegado y oprimido. Otros temas son las revoluciones pol�ticas, los desastres, religiosos, retratos, lo ex�tico y fant�stico.
El Romanticismo franc�s.
Los dos autores m�s representativos son G�ricault y Delacroix, maestros del color, la representaci�n del vigor, de la voluntad y de la energ�a contenida. Del primero destaca su obra La Balsa de la Medusa que se convierte en un alegato pol�tico contra la pasividad del gobierno cuya incompetencia provoca el naufragio de la fragata Medusa. Delacroix se consagra como el m�ximo exponente del romanticismo con su obra La Matanza de Qu�os, donde reflejaba la carnicer�a realizada por las tropas turcas contra los griegos. Pero la obra m�s notable es el cuadro que conmemora la Revoluci�n de 1830 y que lleva por t�tulo La Libertad guiando al pueblo.
El Romanticismo alem�n.
La figura m�s importante es Friedrich. La representaci�n de la naturaleza alcanza la expresi�n m�s elevada donde el hombre cumple el insignificante papel de espectador frente a la magnitud del paisaje. Algunas de sus obras son Salida de la luna sobre el mar o Viajero sobre un mar de niebla.

El romanticismo ingl�s.
En los �ltimos a�os del siglo XVIII, Inglaterra aporta su contribuci�n a la pintura del paisaje rom�ntico a trav�s de las figuras de Constable y Turner.
? Constable. Los paisajes de Constable transpiran autenticidad y verdad. Est�n llenos de manchas de colores y se preocupa sobre todo por captar los efectos de la luz y las cambiantes condiciones atmosf�ricas a trav�s de una t�cnica r�pida y precisa.
? Turner. Su obra expresa la preocupaci�n por el color y la luz que utiliza de manera revolucionaria al representar los medios por los que el color parece propagarse a trav�s de la atm�sfera: niebla, vapor y humo. Con su obra Lluvia, vapor y velocidad, se convierte en abanderado de la pintura moderna.

Glosario tipolog�a l�tica

Tipolog�a l�tica.
PREHISTORIA. CULTURA MATERIAL. TECNOLOG�A Y TIPOLOG�A L�TICAS. CONCEPTOS B�SICOS.

La tipolog�a l�tica (T.L.): "reconoce, describe y clasifica" las industrias humanas en piedra. Se basa en la observaci�n de las se�ales de los �tiles prehist�ricos para deducir y reproducir los gestos t�cnicos que realiz� el hombre prehist�rico en su elaboraci�n. Estos gestos t�cnicos abarcan desde la elecci�n de la materia prima hasta el objeto terminado y abandonado tras su uso. Las piedras son aut�nticos textos que presentan estigmas o marcas del proceso tecnol�gico que han sufrido. Fuentes de informaci�n de la T.L.:
1. los objetos que se encuentran en los yacimientos en diferentes fases de fabricaci�n y uso.
2. los paralelos etnogr�ficos.
3. la experimentaci�n en la fabricaci�n y uso de los objetos.

Conceptos o definiciones b�sicas:
N�DULO: es el guijarro, canto o bloque de piedra tal y como aparece en la naturaleza.
CORTEX: superficie o corteza externa del n�dulo. (Suele representarse mediante puntos).
TALLA: es el proceso de trabajo sobre los n�dulos (y n�cleos), mediante el cual se les transforma en n�cleos, lascas, l�minas etc.
PERCUTOR: objeto de piedra, madera o hueso que sirve para tallar. Si es de piedra se le llama percutor duro, si es de hueso o madera, p. blando.
DESBASTE o DESCORTEZAMIENTO: es la labor inicial de talla para eliminar el cortex del n�dulo. El descortezamiento puede ser total o parcial.
N�CLEO: es el n�dulo total o parcialmente desbastado y aprovechado. La tipolog�a de los n�cleos var�a seg�n las piezas extra�das (si son lascas o l�minas), el n� de planos de percusi�n (un solo plano, dos o varios), la preparaci�n etc.
(LAPLACE los clasifica en: n�cleos poli�dricos, ecaill�s [irregular bipolar], prism�tico, piramidal, bipiramidal, discoidales [musteriense] y en tortuga [levallois]).
LASCA: es el trozo de roca obtenido mediante talla intencionada del n�dulo o del n�cleo. Tipom�tricamente se caracteriza porque su longitud es inferior a dos veces su anchura (LL�MINA: es una lasca alargada, cuya longitud es superior a dos veces su anchura (L>l). Adem�s las aristas tienden a ser paralelas a los bordes (Tiene al igual que la lasca los estigmas propios de la extracci�n).
TAL�N de la lasca o l�mina: es el trozo de plano de percusi�n arrancado al n�cleo.
ORIENTACI�N DE LOS OBJETOS: los productos de lascado se orientan siempre con el tal�n hacia abajo (eje tecnol�gico), apoyando la cara inferior o de lascado.
TAL�N: es el trozo de plano de percusi�n arrancado al n�cleo. Puede ser: liso/cortical, punctiforme, diedro y facetado.
T�CNICAS DE TALLA La clasificaci�n de las t�cnicas de talla se hace atendiendo al modo de la talla (si se golpea/percusi�n o si se empuja/presi�n) y al papel m�s o menos activo del percutor. El empleo de cada una de estas t�cnicas de talla deja estigmas diferentes en n�cleos, lascas y l�minas:
1. Por PERCUSI�N: a) con percutor activo =-percusi�n directa
-percusi�n indirecta
b) con percutor mixto = -t�cnica bipolar
c) con percutor pasivo = -percusi�n inversa
-percusi�n lanzada
2. Por PRESI�N manual o pectoral.

Caracter�sticas de las lascas y l�minas extra�das con percutor duro (activo o pasivo):
Los estigmas de las lascas en estas piezas son: cono y bulbos desarrollados, a veces dobles; puntos de percusi�n bien marcados; talones anchos, bigotes marcados, a veces saltan peque�as esquirlas par�sitas, en ocasiones quedan adheridas al n�cleo.
Caracter�sticas de las lascas y l�minas extra�das con percutor blando, con percusi�n indirecta y con presi�n:
Cono y bulbo difusos, poco salientes; talones peque�os y a veces lineales; �ngulo de lascado ligeramente obtuso. Se aprecia cierta delgadez.
RETOQUE: retalla fina que modifica el aspecto formal de lascas, l�minas y n�cleos. Puede afectar a sus bordes o a sus caras.
CLASIFICACI�N DEL RETOQUE (seg�n LAPLACE) :
-Modos del retoque: -Simple (y/o Sobreelevado), afecta a los bordes robusteci�ndolos.
-Abrupto, afecta a los bordes elimin�ndolos.
-Plano, afecta a las caras adelgaz�ndolas.
-Buril, afecta a los bordes para crear un bisel.
-Ecaill�e, puede afectar a bordes y caras, se obtiene por t�cnica bipolar y combina el efecto del Plano (S) y del Buril.

-Por su direcci�n o posici�n:-directo; -inverso;-alterno; -alternante
-Por su amplitud: :-profundo; -marginal.
-Por su delineaci�n: -continuo; -discontinuo; -parcial.

PIEZAS TIPOL�GICAS: Son aquellas lascas, l�minas o n�cleos que han sido modificados intencionalmente mediante retoque o retalla. Su clasificaci�n tipol�gica tiene, frecuentemente, un gran valor cronol�gico.
L�mina de s�lex
Tipo especial de lasca, a veces llamado hoja, cuya longitud es mayor que el doble de su anchura. Su cara dorsal est� cruzada por una, dos o tres aristas longitudinales. Generalmente sus bordes son paralelos.
Lasca
Fragmento o esquirla desprendido de un n�cleo de s�lex u otra piedra semejante.
Levalloisiense (de Levallois, Francia)
Nombre de una t�cnica de talla de la Edad de Piedra, consistente en trabajar los n�cleos de manera que, en cierto modo, se prefigure en ellos la forma que quiere obtenerse para la lasca que se va a desprender y cuya forma, naturalmente adaptada siguiendo esta t�cnica, es de punta. Si la superficie del n�cleo ha sido bien preparada y el golpe se da con correcci�n, puede predecirse con bastante exactitud cual es la forma que la lasca va a adoptar. Aunque se descubri� posiblemente en el Paleol�tico Inferior, forma el substrato m�s fuerte y potente del Paleol�tico Medio.
Musteriense (de Le Moustier, Dordo�a, Francia)
Per�odo del Paleol�tico Medio en el que se difundi� notablemente la t�cnica llamada de levallois para trabajar la piedra. En cifras aproximadas, puede situ�rsele entre el 100.000 y el 40.000 a. C.
N�cleo
Ri��n de s�lex u otra piedra semejante, previamente trabajado para la mejor obtenci�n de lascas.
Paleol�tico
Per�odo de la Prehistoria tradicionalmente dividido en Paleol�tico Inferior (600.000-100.000): Abbevillense (400.000), Achelense (300.000); Paleol�tico Medio (100.000-40.000): Musteriense (100.000); Paleol�tico Superior (40.000-8.000): Auri�aciense (32.000), Perigordiense (22.000), Solutrense (17.000), y Magdaleniense (15.500).
Raedera
Pieza l�tica elaborada sobre lasca con retoque continuo sobre uno o m�s bordes de modo que existan uno o varios semicortantes, sin denticulados o escotaduras. El borde ocupa, en la raedera, la direcci�n m�xima de la pieza.
Raspador
L�mina o lasca l�tica que, en una o en las dos extremidades, ha sido retocada de modo continuo y simple, de modo que presente un frente m�s o menos redondeado y convexo apto para raspar.
Rasqueta
Pieza de s�lex sobre lasca, de caras casi planas, con retoque normalmente en todos los bordes, poco marcados, regulares y muy abruptos.
Retoque
En tipolog�a l�tica, �ltima operaci�n que se efect�a, de modo muy ligero, sobre un �til preparado y que act�a casi siempre en los bordes de las piezas, eliminando irregularidades con objeto de obtener un mejor filo, una punta m�s aguzada o, por el contrario, disminuirlos. Los retoques sobre piedra son de muchas clases y suelen estudiarse y analizarse seg�n los
siguientes principales criterios: por su amplitud o grado en que invaden la pieza (marginal, profundo), por el �ngulo que forman con el borde (simple, normal, plano, abrupto), por su delineaci�n (continuo, discontinuo, recto, denticulado) y por la cara de la pieza en que est�n hechos (directo, inverso, alterno, alternante, mixto, unifacial, bifacial).
Ri��n
Gruesa piedra de s�lex en estado natural; n�dulo de s�lex. S�lex. Pedernal. Piedra de elevado grado de dureza, s�lo superada por el topacio, el corind�n y el diamante, susceptible de ser trabajada por talla. Es muy quebradiza y de fractura concoidea, capaz de dar filos muy cortantes. Fue el material empleado frecuentemente por el hombre en las
industrias de la Edad de Piedra, y sobre todo en el Paleol�tico, gracias a sus peculiares condiciones naturales.
Talla (sobre piedra en el Paleol�tico)
Labor primera de desbastamiento del ri��n de s�lex, anterior al retoque propiamente dicho.

G. Fat�s y G. Borr�s, Diccionario de t�rminos de Arte y Arqueolog�a, Madrid, 1989

Revoluci�n Francesa

La Revoluci�n Francesa
INTRODUCCI�N
La revoluci�n industrial comenzada en Inglaterra y las revoluciones en Am�rica y en Francia crearon un sistema pol�tico de car�cter liberal.
El s. XIX fue una �poca de cambios culturales, de gustos y de formas de vida. La ciencia fue ocupando el espacio; la educaci�n se convirti� en la formaci�n para ciudadanos; la representaci�n del mundo pasa de ser objetiva y realista a ser un mundo incierto y abierto en la est�tica del impresionismo.
Las tres grandes ideas: liberalismo, nacionalismo y socialismo, q nacen y se desarrollan a partir de finales del s. XVIII. Las monarqu�as absolutistas del A. R�gimen son sustituidas por reg�menes pol�ticos de car�cter constitucional y parlamentario.
LA REVOLUCI�N FRANCESA
Revoluci�n.- Revoluci�n quiere decir "cambio radical". Un ejemplo de revoluci�n es el cambio que se produjo del Paleol�tico al Neol�tico: en el primero, el hombre es cazador, lo que implica que sea n�mada y que no exista la propiedad privada. Lo que caza uno es para todos. En cambio, en el Neol�tico, el hombre se convierte en agricultor, lo que conlleva convertirse en sedentario y, a su vez, aparece la propiedad privada. Esta revoluci�n fue una revoluci�n econ�mica.
La Revoluci�n Francesa es una revoluci�n pol�tica, econ�mica y social: en el Antiguo R�gimen, la econom�a estaba estancada, la sociedad era estamental y la pol�tica, absolutista. Tras la Revoluci�n, la econom�a estaba en fase de crecimiento, la sociedad es mental y la pol�tica es dem�crata.
La Revoluci�n sucedi� en Francia y no en otro sitio porque es donde mejor se conocen las ideas ilustradas. En el s. XVIII el Antiguo R�gimen est� agotado; la econom�a, mediante los burgueses, pretende renacer; las ideas de la Ilustraci�n, como ya comentaba, est�n muy arraigadas y el sistema es muy criticado.
ETAPAS DE LA REVOLUCI�N FRANCESA.-
1� etapa (1789 ? 1791): Monarqu�a Constitucional. Constituci�n de 1791.
2� etapa (1792 ? 1794): 1� Rep�blica. Convenci�n. Terror Revolucionario.
3� etapa (1794 ? 1804): 1� Rep�blica. Directorio. Consulado. Moderados en el poder. Rep�blica de los Banqueros.
4� etapa (1804 ? 1814): Imperio. Napole�n Bonaparte.
DEFINICI�N DE CONSTITUCI�N.-
Ley fundamental de un pa�s. Las Constituciones establecen un marco legal. Todas las nuevas leyes que se creen, deben estar dentro de ese marco. Son propias de reg�menes de tipo liberal.
HECHOS QUE LLEVAN A LA REVOLUCI�N.-
En 1787 y 1788 hay malas cosechas en Francia (crisis agr�cola), por lo que se pasa hambre. Cuando en 1788 se elabora el presupuesto para 1789, se encuentran con que Hacienda est� en bancarrota. Francia ten�a una deuda exterior de cinco mil millones de libras. En este presupuesto, los gastos son superiores a los ingresos. La mayor�a de los ingresos de Francia en el Antiguo R�gimen proced�an de los impuestos. Los ministros de Hacienda llegan a la conclusi�n de que la �nica soluci�n es imponerle impuestos al grupo privilegiado. El Rey, viendo que esto no le favorec�a en absoluto, ces� a los ministros que llegaran a esta conclusi�n, en total cuatro. Los no privilegiados ya est�n al l�mite de sus posibilidades en cuanto a gastos.
Si a�n por encima tenemos en cuenta que en esos dos a�os hubo una crisis agr�cola, deducimos que no se les pueden subir los impuestos.
La aristocracia solicita a Luis XVI la convocatoria de los Estados Generales. Estos llevaban sin reunirse desde 1614 porque en la Edad Moderna, los nobles no prestan dinero al rey y el rey no necesita el consejo de los nobles. La convocatoria es realizada a finales de 1788 y se decide que la reuni�n sea el 5 de mayo de 1789. En los meses que transcurren desde la convocatoria hasta la reuni�n (5 meses) se elaboran los llamados cuadernos de quejas.
Los Estados Generales estaban formados por representantes de la nobleza, del clero y del Tercer Estado. Se reun�an en tres c�maras separadas: en una los nobles, en otra el clero y en la �ltima los representantes del Tercer Estado. En esas c�maras independientes se discuten las posiciones a tomar y se decide un voto que posteriormente se emitir�a cuando se reunieran todos juntos.
CUADERNOS DE QUEJAS.-
En los cuadernos de quejas, los distintos grupos sociales expresan su malestar. Hay grandes diferencias en los cuadernos de los privilegiados y los no-privilegiados.
Cuadernos de los no privilegiados: expresan el malestar de la poblaci�n por las crisis agr�colas y por el hambre que provocan. Aparecen unas nuevas ideas pol�ticas en las que se rechaza el absolutismo y se reclama la monarqu�a parlamentaria, la separaci�n de poderes, la soberan�a popular... siguiendo la ideolog�a ilustrada.
Cuadernos de los privilegiados: rechazan el pago de impuestos y hacen saber al rey que se sienten ofendidos por ello. Sostienen que siempre ha mantenido su lealtad al rey y que son sus principales apoyos.
JURAMENTO DEL JUEGO DE PELOTA (19 DE JUNIO DE 1789. -
El 5 de mayo de 1789 se re�nen los Estados Generales. Esta reuni�n tiene la caracter�stica de que cada grupo social tiene un voto: la nobleza, uno; el clero, otro; y el Tercer Estado, otro. En este sistema de votaci�n por estamentos, los votos de nobleza y clero ganan siempre al voto del Tercer Estado (2-1). La nobleza tiene 300 representantes, el clero otros 300 y el Tercer Estado, 600. En estos datos se basa el Tercer Estado para reclamar el voto por cabeza. Ser�a la �nica forma de que pudieran ganar alguna votaci�n.
Empezaron los enfrentamientos entre nobleza, clero y monarca contra los representantes del Tercer Estado, que acabaron cuando el Rey prohibi� a los representantes de la gente com�n reunirse, cerrando la sala donde esto tendr�a lugar. Estos se encerraron en la Sala del Juego de Pelota y all� crearon la Asamblea Nacional, que quiere decir que se consideran a s� mismos representantes del pueblo.
El 19 de junio de 1789, esta Asamblea realiza el juramento del Juego de Pelota. Juraron que no se separar�an hasta darle a Francia una Constituci�n. Por esta raz�n pasan a denominarse Asamblea Constituyente. En este momento comienza la Revoluci�n Francesa. Se pasa de un r�gimen absolutista a una monarqu�a constitucional. La Asamblea asume el poder legislativo.
ASALTO A LA BASTILLA (14 DE JULIO DE 1789). -
El pueblo de Par�s asalt� la Bastilla porque Luis XVI destituy� al �nico ministro burgu�s que hab�a en el Gobierno. Otra causa fue que el Rey enviaba ej�rcitos a las reuniones de la Asamblea para vigilarlos.
La Bastilla era la c�rcel de Par�s. Era un s�mbolo del Antiguo R�gimen, porque en ella hab�a multitud de presos pol�ticos. Los ciudadanos, sabiendo esto, se dirigieron armados hacia all�, lucharon con la fuerza que la custodiaba, entraron dentro al asalto y la destruyeron.
A distintos lugares rurales de Francia, llegaron rumores de que los nobles iban a retomar antiguos derechos feudales, endureciendo su situaci�n con los campesinos. Producen un Gran Miedo, que lleva a los campesinos a armarse con lo que tienen a mano y a asaltar las mansiones se�oriales, quemando los archivos de los nobles. La intenci�n de los campesinos es evitar que la nobleza pueda recuperar estos derechos.
A Par�s llegan noticias de lo que sucede en el campo y, el 4 de agosto de 1789, la Asamblea Constituyente aprueba un decreto de abolici�n de los derechos feudales. Los revolucionarios no quieren que la revoluci�n se les vaya de las manos. Por eso aplicaron este decreto, para tranquilizar a los campesinos. Este hecho supone el fin del feudalismo.
DECLARACI�N DE LOS DERECHOS DEL HOMBRE Y CIUDADANO FRANC�S (AGOSTO DE 1789). -
En agosto de 1789, la Asamblea Nacional aprueba la Declaraci�n de los Derechos del Hombre y Ciudadano Franc�s, un documento en el que se recogen los derechos y libertades individuales defendidos por la Ilustraci�n. Las caracter�sticas son:
La soberan�a es nacional.
Libertad de pensamiento y de expresi�n escrita.
Derecho a la libertad.
Igualdad de todos los ciudadanos ante la ley (igualdad jur�dica). Este art�culo supone el fin de la sociedad estamental.
La propiedad privada es sagrada. Esto es una muestra de la influencia de la burgues�a en el documento, ya que siempre defendieron la propiedad privada.
LA CONSTITUCI�N CIVIL DEL CLERO (1790). -
La Asamblea elabor� en 1790 un documento por el cual:
El clero regular (frailes y monjes) desaparece y todas sus propiedades son confiscadas.
El clero secular (obispos, p�rrocos) perdi� tambi�n sus propiedades, pero no fue suprimido: segu�a ejerciendo sus funciones, pero con importantes cambios. Tanto los p�rrocos como los obispos eran elegidos por los fieles de la zona. Vivir�an de una paga que les dar�a el Estado.
Este decreto fue un medio para pagar la deuda exterior de Francia. Adem�s, la burgues�a pudo comprar estas propiedades, cumpli�ndose uno de los principios de la Declaraci�n de los Derechos del Hombre y Ciudadano Franc�s.
LA CONSTITUCI�N DE 1791. -
Fue aprobada en 1791 por la Asamblea Constituyente. Es la primera Constituci�n francesa y tambi�n de toda Europa. Defiende las ideas ilustradas, como la soberan�a nacional y la separaci�n de poderes en:
Ejecutivo: pertenece al Rey y al gobierno.
Legislativo: pertenece a la Asamblea Nacional.
Judicial: es independiente. Pertenece a jueces elegidos por votaci�n.
La Constituci�n de 1791 recoge los derechos y libertades individuales, considera que el sufragio debe ser restringido: S�lo pueden votar los varones mayores de 25 a�os y que paguen a Hacienda el equivalente a 3 d�as de trabajo. Los empleados del servicio dom�stico no tienen derecho a voto.
Se reconoce la igualdad jur�dica, pero se establece una desigualdad civil porque no todos pueden ejercer el voto. Esta situaci�n de desigualdad civil puede sorprender, ya que la Revoluci�n quiere cambiar todo radicalmente y esto es un "recuerdo" del Antiguo R�gimen. Esto es debido a que la nobleza y el clero de la Asamblea influyeron en alg�n art�culo. �ste es uno de ellos.

LA CA�DA DE LA MONARQU�A (1792). -
Luis XVI, ante la Revoluci�n, adopta dos posturas diferentes: la oficial, que consiste en aceptar los cambios que est�n sucediendo en el pa�s y la postura real, que es que el rey rechaza la Revoluci�n y defiende el absolutismo mon�rquico.
Viendo como se ponen las cosas, el Rey intenta huir del pa�s, pero lo detienen antes de que lo consiga y se ve obligado a volver. En 1791, jura la Constituci�n y se compromete a obedecerla.
Luis XVI sigue un doble juego. Por un lado da la postura oficial, pero mantiene contactos con otros reyes europeos para recuperar el poder. Los nobles que se fueron de Francia organizan la Contrarrevoluci�n y Luis XVI mantiene contactos secretos con ellos.
El Rey solicita a la Asamblea Constituyente que declare la guerra contra los estados alemanes (Prusia y Austria), ya que estos critican la Revoluci�n. Aunque parte de la Asamblea se muestra contraria, alegando que el ej�rcito est� desorganizado, finalmente se acepta.
Francia cae derrotada por Prusia, que llega hasta las puertas de Par�s. El duque de Brunswick, jefe alem�n, emite un comunicado diciendo que si el Rey Luis XVI o su familia sufre alg�n da�o habr� duras represalias. Con este comunicado la poblaci�n parisina descubre el enga�o de su rey, que estaba compinchado con los alemanes, y lo acusan de alta traici�n al pa�s. En agosto de 1792, el pueblo asalta el palacio de Tullir�as y detiene al Rey y su familia. Luis XVI es juzgado y condenado a muerte en la guillotina en enero de 1793. En este momento cae la Monarqu�a en Francia.
LA 1� REP�BLICA Y LA CONVENCI�N (AGOSTO 1792). -
Cuando cae la monarqu�a de Luis XVI se establece la Primera Rep�blica. �sta se caracteriza por la radicalizaci�n de la Revoluci�n y la creaci�n de la Convenci�n, que sustituye a la Asamblea, es elegida por sufragio universal y posee el poder legislativo y parte del ejecutivo. Tiene parte de este poder porque es su competencia nombrar y cesar los comit�s que forman el Gobierno.
TENDENCIAS IDEOL�GICAS POL�TICAS DE LA 1� REP�BLICA.-
Ultra conservadores: defensores del absolutismo. Muchos est�n exiliados y otros son perseguidos.
Moderados (liberales): defienden la Monarqu�a Constitucional, el Sufragio Restringido y la soberan�a compartida por la Asamblea y el Rey.
Radicales (liberalismo revolucionario): defienden la Rep�blica, el sufragio universal y la soberan�a popular.
Los dominadores son los liberales, pero tendr�n que enfrentarse con los contra revolucionarios, y por la izquierda, con los sans-culottes.
GUERRA Y TERROR REVOLUCIONARIO (1792 ? 1794). -
Desde 1792, Francia va a estar enzarzada en una guerra contra los dem�s pa�ses europeos. Ser�a una guerra de la Revoluci�n Francesa contra el absolutismo europeo. Al ser el Rey guillotinado, en 1793, los reyes europeos se unen contra Francia. Del 1792 al 1794, la guerra no es favorable para Francia, ya que est� reorganizando su ej�rcito.
Dentro, Francia tambi�n tiene problemas. Se enfrenta a un problema econ�mico y a uno pol�tico. Hay una pol�tica de represi�n contra los contra revolucionarios. Esta pol�tica se denomina Terror Revolucionario. Todo el que defienda el absolutismo ser� condenado a muerte. Esto implica que no hay libertad de pensamiento. Una cosa es que Luis XVI traicione a su patria y por ello sea ejecutado, y otra muy distinta es perseguir a los defensores del absolutismo, ya que en la constituci�n se defiende la libertad de pensamiento. Llega un momento en que a la Convenci�n se le escapa esta pol�tica de represi�n de las manos, llegando a condenar, por error, a los propios revolucionarios.
Robes Pierre es un radical. Es uno de los m�ximos dirigentes de la Convenci�n y tambi�n form� parte de los Comit�s. Acaba derivando su pol�tica en una represi�n indiscriminada contra cualquiera que parezca sospechoso de estar en contra de la Convenci�n. Robes Pierre acaba convirti�ndose en una especie de dictador: partiendo de unas ideas leg�timas, como son las de la Revoluci�n, el sistema pol�tico de Francia acaba convirti�ndose en un R�gimen de Terror Revolucionario.
Robes Pierre cre� el Comit� de Salud P�blica, que se encargaba de guillotinar a los sospechosos de ir en contra de la Revoluci�n. M�s adelante, la Convenci�n lo detendr�, juzgar� y guillotinar�.
Adem�s del Terror Pol�tico, tambi�n existi� un Terror Econ�mico y uno Cultural. El Cultural consisti� en cambiar los nombres de los meses y en comenzar a contar como a�o 1, 1789, tratando de borrar la etapa absolutista. El Econ�mico consiste en que la Convenci�n establece unos precios m�ximos y/o m�nimos, impidiendo la libertad econ�mica y salt�ndose una de las principales ideas ilustradas.
El poder perteneci� a Robes Pierre durante dos a�os, tras los cuales la burgues�a, aprovech�ndose de su ejecuci�n, intent� empezar una nueva etapa.
CONSOLIDACI�N DE LA REVOLUCI�N BURGUESA (1794 ? 1799). -
Tras el fracaso de la Convenci�n, la burgues�a se hace con el poder y crea el Directorio, instituci�n de gobierno formada por varias personas. Tambi�n se crean dos asambleas. Se encargan del poder legislativo. El sufragio es restringido. Se pretende fundamentalmente el orden y la estabilidad porque la burgues�a lo necesita para sus negocios. Este orden va a ser dif�cil de conseguir porque los ultra conservadores (absolutistas) y los sans-culottes se oponen a �l. La burgues�a contacta con los militares, en concreto con un general joven con muchos �xitos en Egipto, Napole�n Bonaparte. Le piden que de un golpe de estado para llegar al poder y darles la estabilidad que requieren sus negocios, provocada por un gobierno dictatorial. Le dicen tambi�n que ellos lo apoyar�n llegado el momento. Estos hechos suceden en noviembre de 1799.
Los burgueses conf�an en que un militar de ese prestigio sea aceptado en toda Francia y garantice el orden que todos deseaban.
As� sucede y Napole�n, tras dar el golpe de estado, llega al poder. Desaparece el Directorio y se forma el Consulado.
CONSULADO (1799 ? 1804). -
Est� formado por tres personas que tienen el poder ejecutivo. El Primer C�nsul, que tiene m�s poder, es Napole�n. En 1802, Napole�n es nombrado C�nsul Vitalicio (de por vida) y asume el poder de los otros dos c�nsules.
LA REORGANIZACI�N DEL GOBIERNO POR NAPOLE�N.-
En 1804, Napole�n se corona Emperador: ah� comienza una nueva etapa, el Imperio, que no es otra cosa que la vuelta a la Monarqu�a. No la vuelta al absolutismo, porque Napole�n acepta la separaci�n de poderes y defiende, en teor�a, alg�n principio revolucionario. La separaci�n de poderes la controla �l, ya que presenta a los candidatos que son votados.
Napole�n es un personaje contradictorio. Es, en muchos casos, un defensor de la Revoluci�n de 1789. Pero la teor�a y la pr�ctica son distintas: Napole�n apoya la Guerra Revolucionaria, llevar la Revoluci�n por toda Europa. Pero lo hace aplicando un gobierno franc�s a toda Europa, por lo que la poblaci�n est� disconforme. Napole�n es contradictorio porque cree en unas cosas y aplica otras.


ELEMENTOS B�SICOS DEL SISTEMA POL�TICO NAPOLE�NICO.-
Administraci�n territorial: Francia est� dividida en 83 departamentos. Napole�n nombra un prefecto para gobernar cada uno de ellos, que se limitan a hacer cumplir lo que se les diga desde Par�s.
Administraci�n judicial: se cambia algo con respecto a la Constituci�n de 1791: de aquella, los jueces eran elegidos por votaci�n. Ahora los nombra Napole�n.
Control de la libertad pol�tica: Napole�n establece una censura, reduciendo la libertad de expresi�n escrita y contradiciendo sus ideas de libertad. Apoya a todos los escritores que ensalcen su persona, como suced�a con los m�ximos dirigentes de Egipto o Roma. Esto es otra muestra del desequilibrio que padece Napole�n.
El C�digo Civil: el sistema de Napole�n no represent� un retroceso hacia el Antiguo R�gimen. Aunque Napole�n concentre todo el poder en su persona, no pretende volver al absolutismo, quiere llevar las ideas revolucionarias a todas partes.
El nuevo C�digo Civil de Francia establece la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley y la abolici�n de los privilegios del Antiguo R�gimen.
Pol�tica religiosa: Francia hab�a roto relaciones con el Vaticano debido al decreto de la Constituci�n Civil del Clero, emitido en 1790 por la Asamblea constituyente.
Napole�n quer�a restablecer relaciones con el Papado, aunque �l no era demasiado religioso, para consolidar su poder: si el pueblo ve�a que el Papa apoyaba a Napole�n ellos estar�an tambi�n de su parte. Para conseguirlo, plante� la situaci�n como en cualquiera de sus batallas. Era una gran estrategia y se aprovechaba de ello para conseguir vencer a sus enemigos.
Una de las claves del acuerdo fue que el Papa reconociera la expropiaci�n de las tierras. A cambio, Napole�n los compensar�a econ�micamente. La otra clave fue que acept� pactar con el Papa sobre el nombramiento de los obispos: ser�an elegidos entre los dos. A su vez, los cl�rigos ser�an nombrados por los obispos.
LAS GUERRAS REVOLUCIONARIAS EN EUROPA. EL IMPERIO NAPOLE�NICO.-
? 1792: La guerra contra Prusia evidenci� la descomposici�n del ej�rcito franc�s.
? 1793: Se reforma el ej�rcito mediante las "levas en masa".
? 1794: Francia rechaz� a los invasores y comenz� a invadir territorios fuera de sus fronteras.
? 1796: Napole�n fue enviado a Italia.
? 1797: Buena parte del norte y centro de Italia estaban bajo dominio franc�s.
? 1800: Napole�n llega al poder e intenta negociar la paz.
? 1801: Paz con Austria.
? 1802: Paz con Inglaterra. En estos tratados, Francia ve reconocido su dominio sobre Holanda, B�lgica, Suiza, el norte de Italia y parte de los territorios alemanes.
? 1803: Alianza entre Austria, Rusia e Inglaterra para frenar a los franceses.
? 1805-1810: Napole�n derrota en varias batallas (Austerlitz, Xena) a los ej�rcitos de Austria, Prusia y Rusia.
? 1805: Derrota francesa contra los ingleses en el cabo de Trafalgar. Obliga a Napole�n a dise�ar una nueva estrategia contra Inglaterra: el bloqueo continental.
? 1806: Napole�n pone en marcha ese bloqueo contra Inglaterra.
? 1808: Sublevaci�n en Espa�a.
? 1809: Sublevaci�n en Alemania.
? 1813: Derrota de Napole�n contra Rusia.
? 1814: Napole�n abandona el poder.


RELACIONES DE LA REVOLUCI�N FRANCESA Y ESPA�A.-
En el siglo XVIII, Francia y Espa�a est�n unidas contra Inglaterra por dos razones: la primera, que Gran Breta�a es en ese siglo la principal potencia y Espa�a y Francia quieren frenarla y la segunda, que existen lazos familiares entre los reyes de ambos pa�ses, ya que en ambos reinan los Borbones.
Cuando sucede la Revoluci�n de 1789, la primera reacci�n espa�ola es de sorpresa, ya que hasta aqu� s�lo llegan rumores, a veces contradictorios. La postura oficial de Espa�a es apoyar a Luis XVI. Como hasta 1792 Luis XVI es el rey, Espa�a apoya a Francia. En 1792 es derrocado, tras lo cual se establece la Convenci�n. Espa�a no apoya ahora a Francia, se produce un distanciamiento entre ambos pa�ses. Al ascender Napole�n al poder, vuelven las buenas relaciones.
Napole�n pretende invadir Portugal, para lo que pretende pasar por Espa�a. Negocia con Carlos IV y con Godoy, su ministro, para que sus tropas puedan entrar e invadir a nuestro pa�s vecino.
Carlos IV es un mal rey, y deja todas las decisiones en manos de su ministro, Godoy, que no es ni mucho menos un buen ministro y que de lo �nico que se preocupa es de su propia imagen.
Permiten la entrada de Napole�n a Espa�a, sin ver que �ste puede intentar, de paso que ataca Portugal, quedarse con Espa�a.
Pero Napole�n comete un gran error, confundir a los dirigentes espa�oles con el pueblo. El pueblo ve mucho m�s claro que lo que Napole�n quiere es invadir Espa�a, y as� lo demuestra al levantarse contra Godoy en el mot�n de Aranjuez (1808). Godoy es cesado y Carlos IV abdica en su hijo Fernando. En ese momento hay una gran crisis pol�tica en Espa�a. Es una situaci�n ideal para Napole�n. Convoca a Carlos IV y a su hijo a una reuni�n en Bayona (Francia) para ponerlos de acuerdo, aunque en la pr�ctica busca otra cosa, como veremos.
Los dirigentes espa�oles se trasladan a Francia y en ese momento se produce un vac�o pol�tico en Espa�a. La crisis es total, ya que Carlos IV, su esposa Mar�a Luisa y Fernando, su hijo se marcha a Bayona sin nombrar ning�n regente ni nada. Espa�a en ese momento est� sin representante del poder. Adem�s, las tropas francesas est�n en territorio espa�ol. No pudo ser peor.
En Bayona, Napole�n consigue que Carlos abdique en su hijo y �ste, a su vez, lo haga en el propio Napole�n. Estos sucesos se denominan las "abdicaciones de Bayona". En ese momento se produce el secuestro de la Corona Espa�ola. Napole�n nombra rey de Espa�a a su hermano Jos� Bonaparte. El pueblo espa�ol lo acepta con rabia.
El 2 de mayo de 1808, el pueblo espa�ol, harto de la opresi�n francesa, se levanta contra la invasi�n francesa. Al mismo tiempo que el pueblo se rebela, tambi�n se organiza pol�ticamente, creando las llamadas Juntas. Hay una convocatoria de las Cortes de C�diz, en las que se elabora una Constituci�n, la primera en Espa�a, que cree en las ideas ilustradas. Fue promulgada el 19 de marzo de 1812.
En 1813, Espa�a derrota al ej�rcito franc�s. En 1814, Fernando VII vuelve al poder.

Tema 13 H� Bachillerato

LA CONSOLIDACI�N DEMOCR�TICA.


1.- EVOLUCI�N DE LA ECONOM�A
Las pol�ticas de todos los gobiernos, desde 1982, han estado orientadas al crecimiento econ�mico, como medio de disminuir las tasas de paro, y a la reducci�n del d�ficit comercial, del endeudamiento estatal y la inflaci�n. En este proceso se distinguen las siguientes fases:
? Primer ajuste econ�mico: al llegar el PSOE al poder se procedi� a un ajuste econ�mico para alcanzar las metas citadas. Para lograrlo devalu� la peseta un 8 %, con el fin de incrementar las exportaciones, se aplicaron altos tipos de inter�s y se elev� la presi�n fiscal (para contener el gasto p�blico).
En 1983 se puso en marcha la reconversi�n industrial, que afect� a sectores tradicionalmente intervenidos y a empresas como el holding Rumasa (expropiado ese a�o).
? Pol�tica expansiva: reducida la inflaci�n al 8?2 % y con un super�vit exterior del 1?7 %, se procedi� a aplicar una pol�tica (keynesiana) basada en la expansi�n econ�mica y el aumento de dinero disponible (bajada del IRPF). Se foment� una nueva reindustrializaci�n (ZUR) y los acuerdos econ�mico-sociales redujeron la conflictividad laboral. Adem�s, la entrada en la CEE permiti� una fuerte inversi�n extranjera, deseosa de establecerse en pa�ses con bajos costes salariales. La econom�a creci� en 1987 y 1988 m�s del 5 %, y se crearon m�s de un mill�n de puestos de trabajo. Son los a�os del boom econ�mico y del ?pelotazo?, de fuertes especulaciones y ganancias en Bolsa; y, para luchar contra el fraude, se cre� la Agencia Tributaria, dependiente del Ministerio de Econom�a y Hacienda.
? Segundo ajuste econ�mico. A partir de 1989 creci� la actividad econ�mica y el empleo, pero eso origin� el incremento del consumo y de las importaciones, aumentando la inflaci�n y el d�ficit en la balanza comercial. Por esa raz�n, el Banco de Espa�a aplic� pol�ticas restrictivas para enfriar la econom�a (retenciones de capital y subida de los tipos de inter�s).
Sin embargo, tras la Huelga General del 14-D (1988), el Gobierno aument� el gasto social y las inversiones p�blicas (Expo 92, Juegos Ol�mpicos, aeropuertos, AVE, autov�as...) y las transferencias a comunidades aut�nomas.
Eso hizo subir el d�ficit p�blico, lo que supuso un incremento del paro, el hundimiento de la inversi�n y la inflaci�n se mantuvo alta. Por eso, el Gobierno decidi� levantar las restricciones.
Pero la crisis energ�tica y las tormentas monetarias convulsionaron la econom�a espa�ola (del mismo modo que los ciclos expansionistas la hab�an favorecido antes) y, a partir de 1993, Espa�a sufri� un aumento del paro (casi 3.000.000, un 20 %), d�ficit p�blico e inflaci�n.
? Recesi�n econ�mica. A partir de 1993, la pol�tica econ�mica tuvo como principal objetivo cumplir los requisitos establecidos en la Cumbre de Madrid (1995) de convergencia hacia el euro: estabilidad de precios, equilibrio presupuestario, privatizaciones, libertad de movimiento de capitales (en una econom�a globalizada), competitividad, moderaci�n salarial, etc.
El gobierno fija entonces unos presupuestos restrictivos e inicia una pol�tica de flexibilizaci�n laboral, lo que le llev� al enfrentamiento con los sindicatos (nueva Huelga General). El Banco de Espa�a accedi� en 1994 a la total autonom�a del Gobierno, lo que significaba que el Estado no pod�a recurrir a �l para sanear el d�ficit p�blico.
? Nuevo crecimiento. Tras las Elecciones de 1995 y el triunfo del PP, su actuaci�n se bas� en la continuidad de la pol�tica del PSOE: rigor presupuestario para reducir el d�ficit y luchar contra la inflaci�n, cumpliendo Espa�a en 1998 los requisitos de la UE para ingresar en el euro.
A partir de 1999, el crecimiento espa�ol se bas� en el consumo interno, favorecido por la moneda �nica y los bajos tipos de inter�s.
? Transformaciones en el sistema productivo. La estabilidad pol�tica, la pertenencia de Espa�a a la UE y la moneda �nica ha hecho posible un espectacular crecimiento econ�mico, que se pone de manifiesto en la mejora de infraestructuras y la modernizaci�n de las estructuras productivas.
En el transporte se opt� por el modelo de autov�as frente al de autopistas. En materia de ferrocarril se lleva cabo una pol�tica de saneamiento, cerr�ndose l�neas no rentables y se comenzaba la modernizaci�n con el AVE.
Debido a los frecuentes periodos de sequ�a, se redacta el borrador del futuro Plan Hidrol�gico Nacional, en el que se define al agua como un bien social.
Se modernizan las estructuras productivas, mejorando la educaci�n y la especializaci�n laboral, incrementando la cantidad y la calidad del equipo productivo, al progreso tecnol�gico.




2.- TRANSFORMACIONES DE LA SOCIEDAD
Desde 1982 se han experimentado grandes cambios: sube la esperanza de vida (una de las m�s altas del mundo), baja la tasa de fecundidad (la m�s baja del orbe, por m�ltiples causas).
Espa�a ha pasado de ser un pa�s emigrante a uno de inmigraci�n, quienes realizan los trabajos no deseados por los espa�oles, buscando en nuestra econom�a una posibilidad de progreso. Pero esto ha dado origen a algunos brotes de racismo y xenofobia.
La sociedad ha modificado el sistema de valores: se ha hecho m�s solidaria, liberal y permisiva. Se ha incrementado la objeci�n de conciencia y se ha movilizado contra atentados y contra el recurso de la fuerza para defender posiciones pol�ticas o sociales. Han crecido las preocupaciones medio ambientales, hasta el punto de realizar numerosas movilizaciones.
En los aspectos laborales, la actuaci�n socialista se centr� en la fijaci�n de una semana laboral de 40 horas, vacaciones anuales de 30 d�as y aumento de la edad del trabajo a los 16 a�os.
En materia de pensiones, se establecieron las pensiones m�nimas y las no contributivas, con las que se respond�a al aumento del n�mero de jubilados. En los momentos de crisis se establecieron l�mites en las m�s altas y se endurecieron los requisitos para acceder a las mismas. El Pacto de Toledo sirvi� para subir las pensiones en funci�n de la subida del IPC.
En materia sanitaria, la Ley General Sanitaria (1986) supuso la universalizaci�n de la asistencia sanitaria a trav�s del Sistema Nacional de Salud. Pero eso origin� un desmesurado gasto farmac�utico y asistencial, debido a incremento de la esperanza de vida. Este incremento se ha visto hoy corregido mediante el medicamentazo (recortes de prestaciones).
En cuestiones educativas, la LOGSE estableci� la escolarizaci�n obligatoria hasta los 16 a�os. Esto se tradujo en un incremento sustancial del n�mero de alumnos y de la cuant�a y valor de las becas concedidas.
Desde 1975 se ha registrado una gran dinamizaci�n cultural, en las comunicaciones y en otros m�ltiples aspectos de la vida y de las ciudades.



3.- ELECCIONES Y EVOLUCI�N POL�TICA

3.1.- Los Comicios de 1982

El cambio en esas elecciones fue espectacular, y pudo influir mucho el 23-F, la moderaci�n del PSOE, las crisis del PCE y de UCD, el hundimiento de los partidos centristas y de derecha (CDS, AP-PDP), las promesas del PSOE (800.000 empleos..., ?Por el cambio?...), etc.
? El PSOE duplic� casi sus esca�os, consiguiendo el 48?2 % de los votos; la 1� vez que un partido obten�a mayor�a absoluta, y que la izquierda superaba a la derecha tras la Guerra Civil.
? La UCD se desmoron� debido a sus luchas internas, a la debilidad de sus gobiernos y a la situaci�n econ�mica del pa�s.
? AP-PDP se convierte en la segunda fuerza pol�tica del pa�s, reemplazando al anterior.
? El CDS, a pesar del carisma de Su�rez, fracas� (s�lo 2 esca�os?).
? Algo parecido le ocurri� al PCE (4 diputados), obligando a dimitir a Carrillo en su direcci�n.
? De los regionalistas s�lo sobreviven Convergencia i Uni� (CIU) y Ezquerra Republicana de Catalu�a (ERC) en esa regi�n; y el Partido Nacionalista Vasco (PNV), Euskadiko Ezquerra (EE) y Herri Batasuna (HB) en Vascongada.
? Desaparece la extrema derecha del marco electoral, al no alcanzar ning�n esca�o.

3.2.- Las sucesivas Elecciones
El bipartidismo continu� imperando en Espa�a, como podemos observar en los siguientes Comicios legislativos:
? En las de 1986, aunque el PSOE perdi� 18 esca�os y m�s de un mill�n de votos (?), a�n conservaba la mayor�a absoluta en el Congreso. A destacar la reconversi�n industrial, el plan de choque econ�mico y la primera crisis interna (Guerra-Boyer). Crisis que tambi�n afect� a AP (Fraga dimite), siendo derrotado moment�neamente por el CDS.
? Las de 1989 estuvieran marcadas por la Huelga General del 14-D (diciembre de 1988), los primeros esc�ndalos econ�micos que afectaron a algunos miembros del PSOE, la actuaci�n de los GAL (Grupos Antiterroristas de Liberaci�n, terrorismo de Estado amparado por el Gobierno?) contra ETA y la preparaci�n de los actos del 92 (Olimpiada de Barcelona y EXPO de Sevilla). Aunque ya no consigue mayor�a absoluta, volvi� a ganar el PSOE; mientras el PP (que sustituye a AP) se mantiene e IU (que reemplaza al PCE) sube.
? En 1993 destacan los esc�ndalos pol�ticos que salpican al PSOE (judicial e internamente). Sin embargo, obtiene m�s votos pero menos esca�os que en los anteriores: al no tener mayor�a absoluta, comete un grave error pol�tico, ya que tuvo que pactar con los nacionalistas (PNV y CIU), que a cambio consiguen poder econ�mico y auton�mico. Comienza el declive del PSOE.
Esa legislatura fue muy conflictiva, por lo ya se�alado (esc�ndalos econ�micos, financiaci�n ilegal del PSOE, GAL, apoyo nacionalista, etc.). La vida pol�tica se radicaliza y las acusaciones se multiplican (el propio IU arremete contra el PSOE, pretendiendo recuperarse a su costa).
? Las de 1996 vienen a ser un calco ?pero al rev�s? de las de 1982: ahora gana el PP, tras unas victorias previas en las Elecciones Europeas (1994) y Municipales-Auton�micas (1995); aunque no logra mayor�a absoluta (en realidad, los resultados fueron similares a los de 1993, pero se invirtieron). Por los mismos motivos, tambi�n tuvo que pactar con los nacionalistas (aunque en esta ocasi�n hay una mayor coincidencia de ideolog�a centro-derecha).
? En el 2000 consigue el PP de nuevo la victoria, pero ahora ya con mayor�a absoluta: lo que le evita pactar con los regionalistas.

4.- LA CONSTRUCCI�N DEL ESTADO AUTON�MICO

Al llegar el PSOE al poder, quedaban pendientes de aprobaci�n los Estatutos Auton�micos de Baleares, Castilla-Le�n, Extremadura y Madrid; que ser�an finalmente promulgados en febrero de 1983. Restaba entonces, para cerrar el mapa auton�mico, los estatutos correspondientes a las ciudades de Ceuta y Melilla.
La construcci�n del denominado Estado de las Autonom�as se ha realizado sobre la base de transferencias de servicios, personal y presupuesto desde la administraci�n central a las comunidades. Las denominadas comunidades hist�ricas (Galicia, Euskadi y Catalu�a), m�s Andaluc�a, obtuvieron con mayor rapidez las transferencias b�sicas fijadas en sus respectivos estatutos; lo que les permiti� desarrollar sus propios modelos de servicios, como educaci�n o sanidad: aunque de modo asim�trico, pues no todas ellas disfrutan de las mismas transferencias. Los antiguos Gobiernos Civiles dieron paso a las delegaciones y subdelegaciones del Gobierno, en cuyos organigramas se han adscrito los servicios perif�ricos de la Administraci�n Central no transferidos.
Entre las acciones m�s controvertidas figura la pol�tica de normalizaci�n ling��stica, que supone primar las lenguas propias de las comunidades a trav�s de los medios de comunicaci�n, la educaci�n y los incentivos a funcionarios y empresas.
La debilidad del gobierno socialista oblig� a aceptar en su �ltima legislatura (1993-1996) demandas de nuevas transferencias a las comunidades gobernadas por partidos nacionalistas, que inclu�an la cesi�n del 15 % del IRPF como medio de financiaci�n adicional de sus presupuestos. Lo que fue incrementado hasta el 30 % por el PP en el per�odo 1996-2000?
Las tensiones nacionalistas se han ido incrementando desde 1998, y las demandas a favor de un Estado Federal comenzaron a ser defendidas incluso por sectores socialistas en 1999.
En 1998, en la declaraci�n de Estella/Lizarra, todos los partidos nacionalistas vascos, junto a IU, acordaron dialogar sin l�mites con ETA y exig�an el acercamiento de presos etarras al Pa�s Vasco. Anteriormente, ETA hab�a declarado una tregua despu�s de una campa�a de amedrantamiento y asesinatos de concejales del PP.
Electoralmente, en 1998 los nacionalistas vascos repitieron mayor�a, el PP subi� en esca�os, hasta convertirse en la segunda fuerza. Los nacionalistas unidos a EH, acordaron una concurrencia en las listas a las municipales a la par que se alejaban de las posturas de condena de asesinatos y la lucha por la paz.
En Catalu�a se produjo una escalada del partido de Jordi Pujol (cosoberan�a, tratamiento para Catalu�a de Estado, relectura de la Constituci�n y Estatuto de Autonom�a, modificaci�n del modelo de financiaci�n. estas peticiones fueron despu�s defendidas por los socialistas catalanes.
En Galicia el Bloque Nacionalista Galego se convirti�, tras las elecciones de 1997, en la segunda fuerza electoral, mientras el PP repet�a la mayor�a absoluta en el Parlamento gallego... Es el BNG el que l�der las peticiones de autodeterminaci�n frente al PP de Manuel Fraga, quien en apenas 8 a�os, se ha convertido en un defensor de las ideas auton�micas, hasta el punto de primar el gallego sobre el castellano.


5.- EL TERRORISMO

En los a�os ochenta, adem�s de los Grupos de Resistencia Antifascista Primero de Octubre (GRAPO), cuyas acciones terroristas se desarrollaron en todo el territorio nacional, el Exercito Guerrilleiro do Povo Galego Ceibe, en Galicia, Terra LLiure, en Catalu�a, y Euskadi ta Askatasuna (ETA: Euskadi y Libertad), en el Pa�s Vasco, conceb�an la lucha armada como complemento de la acci�n pol�tica, en la creencia que las acciones violentas pod�an obligar al Estado a negociar sus respectivas independencias.
La acci�n policial y pol�tica conjunta, logr� desarticular a los grupos de Galicia y Catalu�a, mientras que los GRAPO lo fueron policialmente, dado que este grupo y su brazo pol�tico, el Partido Comunista Reconstituido (PCEr) se negaron a negociar su disoluci�n.
El PSOE lleg� al poder con la esperanza de que ETA militar siguiera los pasos de la ETA pol�tica que hab�a renunciado a la violencia, pero los atentados continuaron.
Por esta raz�n se combinaron la acci�n pol�tica y la policial. Por ejemplo las buenas relaciones con es Estado franc�s ayudaron a la desarticulaci�n de numerosos comandos y a su persecuci�n en el santuario franc�s.
La eficacia de los CFSE (Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado), se basaron en la mejor formaci�n de especialistas, dotaciones y aunque no se impidieron los atentados con coches bomba o el tiro en la nuca, pero en acciones cada vez m�s desesperadas de los terroristas. Para lograr la paz se constituyeron dos mesas, primero la de Ajuria Enea y otra en la capital de Espa�a que el Pacto de Estella desbarat�.
En la lucha antiterrorista se intercala el episodio de los GAL, seg�n la sentencia de la Audiencia Nacional, estuvieron organizados por el Ministerio del Interior y constituidos por mercenarios y Fuerzas de Seguridad. Sus atentados se dirigieron a destacados miembros aberzales y a exiliados vascos.


6.- LA INTEGRACION EN EUROPA

La incorporaci�n a Europa fue el eje del proyecto pol�tico del PSOE cuando lleg� al gobierno. Dos eran los elementos de dicha incorporaci�n: la Comunidad Econ�mica Europea (CEE) y la Organizaci�n del tratado del Atl�ntico Norte (OTAN).
Para la primera, los escollos fundamentales estaban en la agricultura y la pesca francesas, a pesar del acceso del socialista F. Mitterand a la presidencia gala, y la financiaci�n de las reformas estructurales y de ampliaci�n, que deber�an recaer, b�sicamente, sobre la Rep�blica Federal Alemana. Con el fin de salvar el segundo de ellos, Felipe Gonz�lez efectu� una visita a BONN, donde logr� la aportaci�n alemana a cambio de una modificaci�n de la actitud espa�ola ante la OTAN y otros temas colaterales. Un mes m�s tarde, el canciller Hermut Kohl acced�a a la reforma presupuestaria comunitaria, pero s�lo si se produc�a la ampliaci�n.
El tratado de adhesi�n fue firmado en Madrid el 12 de junio de 1985 y entr� en vigor el 1 de enero de 1986., pero su integraci�n plena se retrasar�a hasta diez a�os, tras un largo y complejo periodo transitorio de liberalizaciones mutuas y con terceros, con los que Espa�a se adaptaba, al mismo tiempo, a las condiciones del acervo comunitario.
Espa�a ostent� la presidencia sacando partido a sus relaciones internacionales, aumentando su influencia y logrando el crecimiento de los Fondos Estructurales y la segunda presidencia despej� el camino hacia la moneda �nica.
Espa�a se incorpor� a la OTAN el 1 de Enero de 1986 y el 12 del mismo a�o convoc� un refer�ndum sobre su permanencia o no en la Alianza ganado por los partidarios de su integraci�n con un margen de 13 puntos.


Tema 12 H� Bachillerato

LA TRANSICI�N


1.- LA INSTAURACI�N MON�RQUICA
Franco muere el 20 de Noviembre de 1975. Se activa la ?Operaci�n Lucero? (para impedir la alteraci�n del orden p�blico) y, dos d�as despu�s, el pr�ncipe Juan Carlos es coronado Rey de Espa�a. La esperanza democr�tica se generaliza en el pa�s.
En ese mismo acto, el Rey desvela algunas de las inc�gnitas de lo que ser�a el futuro gobierno, ofreciendo una monarqu�a integradora de todos los espa�oles, apoyando una salida democr�tica (sorprendiendo a muchos?, realizando el proyecto de su padre). Y ser�a apoyado por la Iglesia, sobre todo por su presidente (Vicente Enrique Taranc�n).
Arias Navarro segu�a representando al b�nker y, como tal, siempre trat� de oponerse a cualquier tentativa democr�tica. Sin embargo, el Rey le mantuvo al frente del gobierno; mientras en las Cortes nombraba a una persona de su confianza, T. Fern�ndez Miranda, desde donde podr�a preparar mejor el cambio. Ambig�edad presente en el primer gobierno de la monarqu�a, pues inclu�a a continuistas, aperturistas y reformistas democristianos.
El principal problema de esta etapa eran las confusas declaraciones de Arias, pues tan pronto hablaba de un proceso constituyente como dec�a lo contrario. Esta decepci�n moviliz� a las fuerzas democr�ticas, que exig�an la amnist�a y la eliminaci�n de las restricciones a las libertades p�blicas. Mientras se endureci� la represi�n debido a varios conflictos y al endurecimiento de las acciones etarras. A la vez que el pa�s se sum�a en una crisis energ�tica, inflacionista, con altas tasas de paro y ca�da del PIB y Balanza Comercial.
1.2.- Fin de Arias Navarro y primer gobierno de Su�rez
Mientras la Platajunta pugnaba por conseguir la democracia, casi todos coincid�an en que Arias no pod�a ignorar la realidad social del pa�s.
En 1976, las Cortes inician el debate sobre la futura Ley de Asociaciones, proyecto defendido por Adolfo Su�rez, cuya intervenci�n result� un magn�fico alegato en defensa de las libertades pol�ticas. La ley fue aprobada por mayor�a, aunque hab�a que cambiar el C�digo Penal, que a�n consideraba ilegales a los partidos...
Espa�a descubri� entonces a un joven pol�tico, Su�rez, que pod�a dar un giro a esa situaci�n incierta: con un Gobierno desunido y una oposici�n expectante. S�lo hac�a falta promover un cambio desde arriba: y eso ocurri� en ese mismo de junio de 1976, en el viaje de los reyes a EEUU, cuando Juan Carlos anunci� ante el Congreso de los EEUU que estimular�a las libertades y la democracia. As� pues, hab�a coincidencia entre el Rey y Su�rez, por lo que Arias decide presentar su dimisi�n (era continuista?), que es aceptada por Juan Carlos, quien elige a Su�rez el 3 de julio como nuevo presidente de Gobierno: lo que a muchos sorprendi�, otros consideraron un error (tanto de la izquierda como de la derecha) y algunos aprobaron (incluyendo a los inmovilistas, que no desconfiaban de �l por proceder del Movimiento?). El papel desempe�ado por Fern�ndez Miranda fue clave.
Sin embargo, pocos d�as despu�s daba a conocer su nuevo gabinete, integrado en su mayor�a por personalidades de ideolog�a democristiana y centrista (Marcelino Oreja, Abril Martorell, Leopoldo Calvo Sotelo, Landelino Lavilla, Alfonso Osorio, etc.); si exceptuamos a los militares en la vicepresidencia y en las carteras del Ej�rcito y Marina, o a R. Mart�n Villa, ligado al gobierno anterior.
Los objetivos de este gobierno fueron claros:
? Promover la reforma democr�tica, para lo que deb�a contar con todas las fuerzas pol�ticas y realizar cambios legislativos.
? Posibilitar la participaci�n pol�tica, legalizando los partidos los partidos y amnistiando a los presos pol�ticos (excepto los condenados por delitos de sangre).
? Someter a refer�ndum la reforma pol�tica, en base a la soberan�a nacional.
? Garantizar el ejercicio de la libertad de expresi�n.
? Reconocer los particularismos regionalistas y hacer posible sus deseos auton�micos (pero dentro de la unidad de Espa�a).
Propuestas que fueron acogidas con confianza por la mayor�a (exceptuando a los ultras?), sobre todo cuando poco despu�s (agosto) se puso en pr�ctica la mencionada amnist�a general.
Su�rez se puso en contacto con los dirigentes de partidos a�n no legalizados (Tierno Galv�n y Ra�l Morodo del PSP, Ruiz Gim�nez de Izquierda Democr�tica y Felipe Gonz�lez del PSOE), con miembros de los sindicatos (UGT y USO) y altos mandos militares (nerviosos muchos de ellos por esas legitimaciones, especialmente porque pronto ser�a legalizado el PCE, algo que no agradaba a una oficialidad fiel a los prejuicios del r�gimen anterior).








2.- LA REFORMA POL�TICA
Las fuerzas pol�ticas espa�olas planteaban diferentes posibilidades para programar el cambio pol�tico:
? Rechazo al cambio, por parte de sectores inmovilistas, que deseaban la continuidad del anterior sistema franquista (sin Franco?).
? Continuidad, pero con t�midas reformas. Planteo defendido por el sector aperturista del franquismo (incluyendo a Arias Navarro y Fraga).
? Reformismo: posibilidad planteada por un sector conservador de la oposici�n, que pactar�a con los sectores aperturistas del franquismo. Este proceso deber�a contar con un respaldo jur�dico, para lo cual se elabor� una Ley de Reforma Pol�tica, y tambi�n habr�a de ser apoyado por el pleno delas Cortes elegidas democr�ticamente. Aqu� se incluye a Su�rez.
? Ruptura total con el franquismo. Defendida por casi toda la oposici�n democr�tica del interior y del exilio (desde la Democracia Cristiana hasta la izquierda m�s radical, pasando por el PSOE y PCE).

En los meses que siguen a la muerte del dictador, surgi� la controversia sobre cual de las formular ser�a viable, entre las que se imponen las dos �ltimas. Al final, se llev� a cabo una reforma que vino impuesta desde arriba por los reformistas (con el Rey, Torcuato Fern�ndez Miranda y Su�rez al frente), que buscaron el consenso de las restantes fuerzas democr�ticas.
Pero esa Reforma hab�a que hacerse dentro de la legalidad vigente, por lo que se elabora la Ley para la Reforma Pol�tica, donde se reflejaba la sustituci�n del sistema dictatorial por el democr�tico, cuyo contenido puede resumirse en tres partes:
a. Fundamentos pol�ticos: donde se recoge la afirmaci�n de la democracia, de la soberan�a popular (mediante sufragio universal directo y secreto), la supremac�a de la ley y la inviolabilidad de los derechos humanos (por encima de cualquier instituci�n).
b. Fundamentos institucionales: que establecen la funci�n del Rey y del Gobierno, y la composici�n de las Cortes (bicamerales y aut�nomas, elegidas por sufragio universal).
c. Proceso de la propia reforma pol�tica: establec�a la elaboraci�n de un texto constitucional por el Gobierno y por las Cortes, debatido y aprobado en ambas C�maras, y sometido despu�s a refer�ndum popular.
Adolfo Su�rez present� su proyecto de reforma pol�tica a primeros de septiembre de 1976, en un clima de crispaci�n pol�tica (con numerosos atentados ultras y etarras). Y ten�an que dar su aprobaci�n tanto las Cortes (con muchos representantes a�n inmovilistas, que se opon�an), como el Consejo General del Movimiento (que desaparecer� con la reforma) y el ej�rcito (donde hab�a todav�a una oposici�n a las citadas legalizaciones, lo que motiva la dimisi�n del vicepresidente del gobierno, el general De Santiago; sustituido por Guti�rrez Mellado, que llevar�a a cabo la democratizaci�n del ej�rcito).
Por fin, el 18-XI-1976, las Cortes aprueban el proyecto por mayor�a (con la oposici�n del procurador ultraderechista Blas Pi�ar, cuyos argumentos no surtieron efecto). S�lo faltaba el mencionado refer�ndum (al que se opon�a la derecha; y con la petici�n de abstenci�n a cargo de la izquierda, porque a�n no hab�an sido legalizados). Refer�ndum que se celebr� el 15 de diciembre, con una participaci�n del 77 %, triunfando los partidarios de la reforma: el 94,2 % vot� que s�.
Tan s�lo quedaba legalizar a los partidos y convocar elecciones. A partir de ese momento las Cortes llevar�an a cabo los cambios legislativos necesarios para establecer una democracia real, respaldada por una Constituci�n escrita elaborada mediante consenso. Pero los extremistas de ambos bandos pretenden que una hubiese transici�n democr�tica. Y as�, en los primeros meses de 1977 secuestran (los GRAPOS) y asesinan (los ultras, a cinco abogados laboralistas vinculados a CCOO y al PCE) con el fin de provocar al ej�rcito, para que diesen un golpe de estado y acabaran las reformas. Sin embargo, la respuesta castrense y de los comunista fue de serenidad, y el secuestro se resolvi� por v�a policial.
En febrero se legalizaron los partidos pol�ticos (8-2-1977); salvo el PCE, que ser�a autorizado en Semana Santa (con gran malestar del ej�rcito, donde se produjeron dimisiones). Y, una vez que �stos (en la primera reuni�n del PCE) aceptan la bandera y la monarqu�a, se tranquilizan los militares y el Gobierno. En marzo se legitimaron los sindicatos.

















3.- LAS ELECCIONES DE 1977 Y EL PROCESO CONSTITUYENTE

El 15-VI-1977 se celebraron los primeros comicios democr�ticos desde la Segunda Rep�blica, con la participaci�n de m�s de un centenar de partidos de todas las ideolog�as. Veamos el proceso:
3.1.- Las Partidos
- UCD (Uni�n de Centro Democr�tico): coalici�n de elementos democristianos, liberales y socialdem�cratas; surgida a partir de varios grupos pol�ticos y algunas asociaciones regionalistas (AREX: Acci�n Regionalista Extreme�a). A esta compleja coalici�n se unieron Adolfo Su�rez y otros pol�ticos de la etapa final del franquismo.
Adolfo Su�rez infundi� a la coalici�n un car�cter centrista (aunque toma elementos de izquierda, en realidad era un partido de derechas y democristiano), creado desde el poder para que su m�ximo l�der, Adolfo Su�rez, se pudiera mantener (a la larga, ese fue el error?).
Defend�a la democracia, la econom�a de mercado, la propiedad privada, la familia,?, y un modelo de sociedad capitalista, liberal y democr�tica.
- PSOE (Partido Socialista Obrero Espa�ol): era el partido de mayor solera de Espa�a cuando fue legalizado en 1976 (casi un siglo). Renovado y dirigido por Felipe Gonz�lez desde el Congreso de Suresnes (1974), con Alfonso Guerra, Enrique M�jica, Javier Solana y otros en la ejecutiva (la mayor�a contaba con menos de 40 a�os de edad).
Se defin�a como antifranquista, partido de clase, democr�tico y marxista (aunque Felipe y otros reconoc�an su car�cter socialdem�crata, similar al de otros partidos socialistas europeos).
- PSP (Partido Socialista Popular): fundado y dirigido por Tierno Galv�n, que no difer�a del PSOE (represent� al socialismo dentro de Espa�a durante le franquismo). Prefer�a consolidar el marxismo sobre las bases ideol�gicas tradicionales, lo que provoc� algunas desavenencias con el PSOE, finalmente resueltas con la refundici�n de los dos en 1977.
- AP (Alianza Popular): surgi� de una coalici�n electoral de fuerzas lideradas por antiguos cargos del franquismo (Arias Navarro, Fraga Iribarne, L�pez Rod�, etc.), por cuyo motivo fue tachado de franquista; si bien, la mayor�a estaba en disposici�n de aceptar el nuevo sistema.
Su ideolog�a resum�a los valores que hab�a defendido el r�gimen anterior: autoritarismo, orden y el anticomunismo; cat�lico y defensor de la econom�a de mercado; conservador, pero que aceptaba el juego democr�tico para asegurar su propia supervivencia.
- PCE (Partido Comunista de Espa�a): su l�der natural era Santiago Carrillo, de ideolog�a eurocomunista (entre el socialismo democr�tico y el comunismo autoritario). Defend�a el control estatal de la econom�a, en la l�nea socialista (por lo que fue criticado por el PSOE, ya que se inmiscu�a en su l�nea de programa). Fue el partido que m�s cost� legalizar.
3.2.- Las Elecciones del 15-J
La Ley Electoral del 18 de Marzo fue el resultado del consenso entre partidos y el Gobierno. Seg�n la normativa, todos tendr�an derecho a publicidad gratuita y cada uno recibir�a fondos en funci�n de los votos y esca�os obtenidos.
Habr�a un sistema proporcional corregido (que garantizaba la representaci�n de las provincias menos pobladas), y se exig�a un m�nimo del 3 % de los votos emitidos para conseguir un esca�o. El n�mero de senadores era fijo: cuatro por provincia. El sistema de listas fue cerrado: lo que permit�a el poder de los partidos sobre sus militantes, ya que s�lo saldr�an elegidos los candidatos situados en los primeros lugares (y el orden de las listas era impuesto por el partido).
Despu�s de una intensa campa�a de m�tines y pegadas de carteles, vot� casi el 80 % del electorado (algo m�s que en el refer�ndum).
Los resultados mostraron una concentraci�n de votos en los principales partidos que presentaban la opci�n moderada de centro (UCD) y de izquierda (PSOE). Los nacionalistas alcanzaron unos resultados modestos.
En la pr�ctica, era una retorno al t�pico bipartidismo espa�ol. Y as�, la UCD (centro-derecha) consigue el 34 % de los votos, mientras que el PSOE (centro-izquierda) alcanza el 28,5 %. Los radicales de izquierda y derecha apenas obtienen representaci�n, mientras el PCE y AP s�lo obtienen unos modestos resultados (9 % y 8 % de los votos, respectivamente).
Espa�a recuperaba la libertad y la democracia, pero restaba la dura tarea de consolidar las estructuras en todos los planos a partir de una Constituci�n, atendiendo adem�s las exigencias autonomistas (que inician su reconocimiento, caso de la Generalitat de Catalu�a) y a la grave crisis econ�mica (�sta se intenta resolver mediante un acuerdo entre los partidos pol�ticos -excepto AP- en el famoso Pacto de la Moncloa -octubre de 1977-).
El 13 de julio de 1977 se inauguran las nuevas Cortes democr�ticas, cuyo primer objetivo fue el de elaborar la deseada Constituci�n. Con ese fin, a finales de julio qued� constituida una Comisi�n de Asuntos Constitucionales, integrada por 36 parlamentarios (en n�mero proporcional a los esca�os obtenidos en el Parlamento); que encarg� la elaboraci�n de un anteproyecto a un grupo (siete) de diputados expertos, con preparaci�n jur�dica suficiente (3 de UCD, y uno de cada una de las dem�s fuerzas importantes: PSOE, PCE, AP y minor�as nacionalistas).



LA DEMOCRACIA

1.- EL PACTO DE LA MONCLOA
Seg�n dec�amos, se firm� para resolver la grave crisis econ�mica existente. Y sus principios b�sicos se basaban en la contenci�n de la inflaci�n mediante la moderaci�n salarial y la limitaci�n del cr�dito, frenar el paro con la promoci�n de obras p�blicas, extender el seguro de desempleo a todos los parados, control de los precios y otras medidas sociales.
Sin embargo, aunque lo primero se consigui� (la inflaci�n, mejora de la Balanza de Pagos, incremento de divisas y reforzamiento de la peseta), otros aspectos no: como el paro, que subi�.
Urg�a una reforma fiscal justa, por lo que se presenta la Ley de Medidas Urgentes y un Plan para el Saneamiento y la Reforma Econ�mica, aprob�ndose los dos primeros proyectos: el Impuesto sobre la Renta de las Personas F�sicas (con el fin de que pagara m�s quien m�s tuviera) y el Impuesto de Sociedades. Otros proyectos se paralizan, ante la grave crisis industrial derivada de la Crisis del Petr�leo (iniciada en 1973, pero que perduraba).

2.- REDACCI�N DE LA CONSTITUCI�N
La constituci�n aprobada en diciembre de 1978, fue el resultado de un acuerdo y del consenso de la mayor�a de las fuerzas pol�ticas con representaci�n parlamentaria.
Las Cortes elegidas en 1977 contaron con la presidencia del extreme�o A. Hern�ndez Gil, que desempe�o su cargo con imparcialidad. La presidencia del Congreso la ostent� Fernando �lvarez de Miranda, y la del senado Antonio Font�n.
La redacci�n fue complicada, en medio de problemas regionales, econ�micos y terroristas. UCD pretend�a que fuera un texto corto, que defendiese la monarqu�a y remitiese a leyes org�nicas el desarrollo constitucional; mientras el PSOE se manifestaba republicano, y exigi� una extensa enumeraci�n de derechos e intenciones. En tanto que AP se manifestaba favor de una reforma de las leyes franquistas, el PCE insist�a en los contenidos sociales y en las libertades pol�ticas, y los catalanes actuaron de moderadores e insist�an en la singularidad de Catalu�a.
? Las premisas b�sicas de las que se partieron fueron:
- Moderaci�n en los planteamientos, para no asustar a los inmovilistas.
- Aceptaci�n de la monarqu�a parlamentaria, renunciando los partidos de izquierda a sus demandas republicanas.
- Lealtad al proceso constituyente, entendida como aceptaci�n del marco democr�tico y olvido del pasado franquista.
- El consenso, con concesiones mutuas entre los partidos para redactar una Constituci�n en la que cupieran todos los planteamientos democr�ticos. Por eso es un texto largo y ambiguo en algunos art�culos, lo que permite la alternancia pol�tica sin variarlos.
? Los temas m�s conflictivos fueron:
1. La articulaci�n territorial: con autogobierno auton�mico y restablecimiento de los estatutos aprobados con la 2� Rep�blica de Catalu�a, Euskadi y Galicia, y su desarrollo posterior. El t�rmino nacionalidad s�lo fue rechazado por AP.
2. El sistema electoral: UCD y AP apoyaban el modelo brit�nico (mayoritario), pero el consenso estableci� una representaci�n proporcional, parcialmente corregida por la ley D�Hont.
3. La forma del Estado: se acept� la f�rmula planteada por los nacionalistas catalanes en lo relativo a la forma pol�tica del Estado como monarqu�a parlamentaria.
4. El papel de la Iglesia: el sector democristiano logr� plasmar en la Constituci�n los deseos de la Conferencia Episcopal: Estado aconfesional, pero no laico, con menci�n expresa a la Iglesia cat�lica. La actitud de la iglesia fue muy diferente a la del proceso de 1931, entre otras cosas porque la sociedad y sus sistemas de valores tambi�n hab�a cambiado.
5. El divorcio y el aborto eran temas delicados para la Iglesia. El primero qued� emplazado a lo que dispusieran leyes posteriores; mientras el segundo se resolvi� con un texto abierto, que proclamaba el derecho a la vida, pero que permit�a la posterior despenalizaci�n del aborto en tres supuestos.
6. La ense�anza privada fue objeto de controversias entre los partidarios de la ense�anza p�blica (PSOE) y los de mantener unas subvenciones a los centros privados (UCD), que al final quedaron garantizadas.
7. Propiedad privada e intervenci�n p�blica. Se reconoci� el derecho a la propiedad privada y a la herencia, pero matizada por su funci�n social; lo que fue objeto de protestas por los empresarios, pues seg�n ellos se permit�a la posibilidad de socializar la propiedad.
8. El asunto vasco. Se intent� el consenso con el PNV, que insist�a en que se reconocieran los derechos forales. Pero no fue posible, provocando la oposici�n vasca, que pidi� la abstenci�n en el refer�ndum constitucional.
El 31 de octubre de 1978 las Cortes aprobaron definitivamente la Constituci�n. Sometida a refer�ndum el 6-XII-1978, fue apoyada por el 87?8 % de los votos emitidos (67?1 % del Censo).


3.- CONTENIDO DE LA CONSTITUCI�N
Consta de 11 t�tulos y 109 art�culos, a los que hay que a�adir las disposiciones adicionales, transitorias y derogativas. Contiene:
- Una parte dogm�tica: declaraci�n o derechos fundamentales.
- Una parte org�nica: reglas sobre las formas y el funcionamiento de las instituciones y de los �rganos del Estado.
? Declaraci�n de Derechos
- El art�culo 1� declara que Espa�a se constituye en un ?Estado social y democr�tico de Derecho, que propugna valores como la justicia, la igualdad, la libertad y el pluralismo pol�tico?.
- Defensa de la libertad: de expresi�n, de ense�anza, de residencia, la presunci�n de inocencia, religiosa, etc.
- La igualdad ante la Ley, sin ninguna raz�n para la discriminaci�n. La igualdad alude al acceso a las funciones y cargos p�blicos, a la igualdad de c�nyuges, de los hijos ante la filiaci�n. Se garantiza asimismo el derecho al honor, a la intimidad personal y familiar, a la propia imagen; y se reconoce la inviolabilidad de domicilio y el secreto de las comunicaciones.
- Reconoce el derecho a la propiedad y a la herencia, pero delimitando su funci�n social.
- Y los derechos colectivos: los de sindicaci�n, reuni�n y asociaci�n. As� como los de disfrute com�n, es decir, los referidos al medio ambiente y al patrimonio hist�rico, cultural y art�stico de los pueblos de Espa�a.
? Instituciones del Estado
Las principales instituciones son:

a) La Corona. El Rey es el Jefe del Estado y la Corona de Espa�a corresponde a sus sucesores. El heredero recibe el t�tulo de Pr�ncipe de Asturias. Sus funciones son: garantizar el funcionamiento regular de las instituciones y servir de �rbitro de la vida pol�tica.
b) Las Cortes Generales: son la representaci�n del pueblo espa�ol, tiene el poder legislativo y la capacidad para crear y aprobar leyes. Se establece un sistema bicameral: el Congreso, con un n�mero de parlamentarios que puede oscilar entre 300 y 400; y un Senado, con cuatro senadores por provincia, m�s los representantes elegidos por las asambleas auton�micas.
Las C�maras se re�nen en dos per�odos ordinarios de sesiones al a�o, y pueden funcionar en pleno y en comisiones (que pueden ser permanentes o extraordinarias, o de investigaci�n). Les corresponde aprobar los proyectos de ley que salen del Consejo de Ministros, despu�s se ratifican o no en el Senado (incluso se introducen modificaciones). Si no hay acuerdo entre las C�maras, una comisi�n mixta decide y, tras su aprobaci�n, se convierte en ley.
c) Gobierno y Administraci�n. El gobierno dirige la pol�tica interior y exterior, as� como la Administraci�n civil y militar, y ejerce la funci�n ejecutiva y la potestad reglamentaria. El Presidente dirige la acci�n del Gobierno y coordina las funciones de los ministros, elabora el programa pol�tico, lo expone al Congreso, lo impone a sus ministros y dirige su gesti�n.
El Gobierno responde solidariamente de su gesti�n y ha de presentar su dimisi�n al Rey si el Congreso aprueba una moci�n de censura a su gesti�n o le niega su confianza. Los ministros son responsables de su departamento y el Presidente de la pol�tica global.
Las relaciones del Gobierno y las C�maras se basan en el principio de colaboraci�n, y �stas pueden recabar informaci�n del Gobierno cuando lo precisen. La moci�n se puede plantear con el respaldo de una d�cima parte de los diputados, y siempre que se disponga de una candidatura alternativa. Para su aprobaci�n se requiere mayor�a absoluta de la c�mara. Si �sta prospera, el Gobierno debe presentar su dimisi�n.
d) La Justicia. El poder judicial recae en manos de los jueces y magistrados, que son independientes y sometidos s�lo al imperio de la Ley. La Ley Org�nica del Poder Judicial estructura el Consejo General del Poder Judicial. Destacan dos grandes �rganos: el Tribunal Supremo, como �rgano supremo de justicia; y el Tribunal Constitucional, cuya funci�n es establecer si las leyes y otros actos se ajustan a la norma constitucional.
? Estado de las Autonom�as
1. Se configura un Estado descentralizado, pero sin alcanzar la legalidad de un estado federal (aunque muchas autonom�as poseen m�s atribuciones que muchos estados federales).
2. Los estatutos de autonom�a se han generalizado para todas las nacionalidades y regiones espa�olas, a pesar de que la derecha era partidaria de mancomunidades por provincias o que los nacionalistas hist�ricos pretend�an que s�lo deber�an poseerlos ellos.
3. A pesar de la generalizaci�n auton�mica, se mantiene cierta centralizaci�n.
El establecimiento de las autonom�as hist�ricas y la creaci�n de los entes-preauton�micos fue el fruto de una sensibilizaci�n y de un deseo de ruptura clara con el r�gimen anterior, muy centralista. Esos entes correspond�an a nacionalidades hist�ricas de reinos medievales (Arag�n, Valencia, Castilla), a las regiones insulares o de personalidad acusada (Andaluc�a, Extremadura). No se ten�a en cuenta inicialmente a provincias como Logro�o o Cantabria, que finalmente accedieron al autogobierno; u otros como Le�n, partidarios de la diferenciaci�n con Castilla.
La Ley para la Armonizaci�n del Proceso Auton�mico fue obra de Mart�n Villa. La Constituci�n estableci� dos v�as para acceder a ella:
- Una r�pida para las autonom�as hist�ricas y aqu�llas que, como Andaluc�a, a trav�s de un refer�ndum quisieran equiparse a las anteriores (art. 151).
- Una v�a general, (art. 143) llamada v�a lenta, a la que se acogi� el resto. Supone techos de competencias m�s bajos y mayor tiempo para acceder a cotas de gobierno superiores. Algunas, como Canarias y Valencia, se equipararon a trav�s de sus respectivos estatutos a las hist�ricas.

En octubre de 1979 se aprobaron los Estatutos vasco y catal�n. Pero despu�s se ralentiz� el proceso por causas econ�micas y pol�ticas, hasta que culmina en febrero de 1983.




4.- EVOLUCI�N POL�TICA (1979-1982)
? Tras la aprobaci�n de la Constituci�n, Adolfo Su�rez disolvi� las Cortes y convoc� nuevas Elecciones Generales. Pas� la Transici�n y comenzaba la Etapa Democr�tica.
- En esas Elecciones, celebradas el 1-III-1979, UCD fue el partido ganador, pero perdiendo algo menos de un 1 % de su voto respecto a las anteriores. Mantuvo su implantaci�n urbana.
- El PSOE gan� tres diputados, pero considerando que ya se hab�a unido al PSP, sus resultados supon�an una disminuci�n. Paradojicamente, su voto creci� en todas las autonom�as menos en el Pa�s Vasco y en Andaluc�a.
- El PCE qued� casi igual y apenas creci� un 1%, revelando que carec�a de una implantaci�n nacional, pues la mayor parte de sus esca�os proced�an de Andaluc�a y Catalu�a.
- La Coalici�n Democr�tica, nombre con el que se present� la derecha espa�ola, sufri� una p�rdida del 2% de sus votos y s�lo en Galicia obtuvo buenos resultados.
- Aument� el voto regionalista en Andaluc�a y Pa�s Vasco, pero qued� similar en Catalu�a.
? Sin embargo, en las Elecciones Municipales efectuadas al mes siguiente (3-IV-1979), los resultados deben comentarse: aunque a nivel general (n�mero de concejales) tambi�n gan� UCD (con m�s del doble que el PSOE), en muchas de las ciudades triunf� la izquierda (gracias al pacto PSOE-PCE), caso de Madrid (gestionada por Tierno Galv�n) y Barcelona (con Narc�s Serra).
Cambiando de tema, el terrorismo continu� con su ola de secuestros, muertes y heridos. A pesar de ello, los espa�oles de entonces se mostraban esperanzados ante el futuro.
4.1.- La ca�da de Su�rez
El declive de Su�rez coincide con el ascenso de Felipe Gonz�lez, l�der del PSOE, que en el a�o 1979 celebraba su XXVIII Congreso para dilucidar si el marxismo deb�a de ser una de las directrices presentes en su base ideol�gica. Finalmente se retir� el t�rmino y sale elegido como l�der Felipe Gonz�lez.
Las debilidades de UCD se basaban en la abundancia de l�deres y en la escasez de ideas, lo que imped�a solucionar compromisos como la ense�anza, el divorcio o el empleo. Adem�s, la administraci�n, la polic�a y los medios de comunicaci�n p�blicos respiraban a�n aires poco democr�ticos. En 1980 Su�rez tuvo que cambiar de gobierno tres veces, y en mayo soport� una moci�n de censura: tras el debate, algunos parlamentarios abandonaron la UCD.
A causa de la aprobaci�n de la Ley del Divorcio, defendida por Fern�ndez Ord��ez, la crisis de UCD se hizo m�s fuerte; y las presiones militares fueron m�s insistentes ante los golpes del terrorismo. En enero de 1981, Su�rez no aguant� la presi�n y dimiti�; y, para evitar el vac�o de poder, nombr� a Leopoldo Calvo Sotelo como sustituto en la Presidencia del Gobierno.

4.2- El golpe de Estado del 23-F
Tras la dimisi�n de Su�rez, el Rey visit� el Pa�s Vasco donde se produjeron disturbios por parte de diputados extremistas. D�as despu�s apareci� asesinato un ingeniero, al que sigui� el de un etarra. Mientras, los militares y la derecha anunciaban que la patria estaba en peligro, que s�lo se pod�a conjurar mediante un golpe militar.
Fracasa la ?Operaci�n Galaxia?, siendo detenidos Tejero e Ynestrillas. Pero el primero lo intenta de nuevo el 23 de Febrero de 1981, al frente de 200 guardias civiles, secuestrando el Congreso de los Diputados cuando se produc�a la investidura del presidente Calvo Sotelo.
Tambi�n intervienen otros militares, como el capit�n general Milans del Bosch (en Valencia), el general Armada (al que muchos consideraban como la m�xima autoridad militar?), etc. Pero la crisis termina con la presencia del Rey en TVE, vestido de uniforme militar, en defensa de la democracia e instando al ej�rcito a retirarse a los cuarteles. As� salv� la situaci�n.
Tras el fracaso no se exigieron responsabilidades a los militares que no eran oficiales, pero a los dem�s se les conden� a penas de reclusi�n.
4.3.- El gobierno de Calvo Sotelo
Fue el �ltimo gobierno de UCD. Las Cortes aprobaron la Ley del Divorcio, mientras el partido se desintegraba en facciones m�s peque�as: CDS (nuevo partido de Su�rez) y otros.
En octubre de este a�o 1981 las Cortes aprueban (con el voto en contra del PSOE y PCE) la entrada de Espa�a en la OTAN. Y avanzaron las negociaciones para entrar en la CEE.
En el aspecto social, la necesidad de agua por la sequ�a se convirti� en un grave problema. Tambi�n se produjo la intoxicaci�n masiva por aceite de colza, que provoc� m�s de 500 muertos y m�s de 25.000 afectados.
Con su partido inmerso en una grave crisis, Calvo Sotelo no tuvo m�s remedio que convocar elecciones para el 28 de octubre de 1982, las cuales fueron ganadas por el PSOE.


Tema 11 H� Bachillerato

EL DESARROLLISMO Y EL FIN DEL R�GIMEN


1. LA POL�TICA ECONOMICA (1959-1975)

Hacia 1959 el objetivo de los ministros m�s desarrollistas era el de liberalizar la econom�a espa�ola para situarla al nivel de los pa�ses occidentales, a la vez que se favorec�an cambios profundos en la sociedad espa�ola; y, aunque esto �ltimo no agradaba ni a Franco ni a Carrero Blanco, se emprendi� la reforma con el argumento de que el empeoramiento econ�mico podr�a traer funestas consecuencias para el r�gimen.
- As� se aprueba el famoso Plan de Estabilizaci�n en 1959: plan de ordenaci�n econ�mica que intenta transformar las estructuras productivas, liberalizar el mercado y abandonar gradualmente el intervencionismo estatal. La mayor�a de los sectores productivos estuvieron de acuerdo, as� como numerosos organismos internacionales (como el FMI) y el gobierno de los Estados Unidos, que colaboraron con cuantiosas sumas de dinero.
- En 1962 se cre� la Comisar�a del Plan del Desarrollo (dirigida por L�pez Rod�), para transformar la econom�a espa�ola y reducir los desequilibrios regionales, mejorar el nivel de vida de los espa�oles y modernizar las estructuras productivas. De aqu� sali� el Primer Plan de Desarrollo Econ�mico y Social (1964-1967), puesto en pr�ctica tras una etapa de notable crecimiento econ�mico, que hab�a duplicado la renta nacional respecto a la d�cada anterior. Se basaba en la inversi�n privada y en la eliminaci�n de los desequilibrios regionales, surgiendo as� los Polos de Desarrollo y de Promoci�n Industrial.
Pero los resultados del Plan no fueron del todo satisfactorios, pues no se crearon tantas empresas como se preve�a y el empleo fue menor de los esperado: de hecho, la emigraci�n hacia el interior y hacia el exterior segu�a increment�ndose, siguiendo creciendo las zonas m�s ricas.
- El II Plan se realiz� entre 1969 y 1971: fue una continuaci�n del anterior y sus efectos no mejoraron. Igual que el III Plan, relanzado entre 1972 y 1975, en plena crisis econ�mica mundial (petr�leo), cuyo fin coincidir�a con el de la dictadura.


2.- CONSECUENCIAS DEL DESARROLLISMO
? Transformaciones socioecon�micas:
- La mayor�a de las empresas de los a�os setenta crecieron gracias a las inversiones de la banca, cuyo poder era enorme (fue la gran protagonista).
- Los desequilibrios regionales se mantuvieron y mientras Catalu�a, Madrid y Pa�s Vasco vieron crecer su renta, en las dem�s regiones disminuyeron. No obstante, si uno observa el PIB y otros indicadores (renta per c�pita y saldo de la Balanza de Pagos), se aprecia un progreso continuo entre 1960 y 1973 (con oscilaciones tambi�n).
- Por sectores, retrocedi� el agroganadero, creciendo el sector industrial en los a�os sesenta (sobre todo el autom�vil, astilleros, el�ctricas, siderurgia, miner�a, etc) y, a partir de mediados de los a�os setenta, el de servicios (especialmente en las ciudades).
- El notable incremento del turismo se debi� tanto a la apertura econ�mica como a las propias condiciones geogr�ficas. Los ingresos se multiplicaron, gracias a la entrada de capital; el empleo creci� y aument� el nivel de vida en las �reas afectadas; se modific� el urbanismo y crecieron las infraestructuras (carreteras, aeropuertos, etc.). Los cambios m�s notables tuvieron lugar en las islas y en la ribera del Mediterr�neo.
- El desarrollo urbano fue consecuencia tambi�n del �xodo rural, provoc� un crecimiento espectacular en ciudades como Madrid, Barcelona, Bilbao, Sevilla..., dando origen a la aparici�n de �reas metropolitanas y conurbaciones. As�, a comienzos de los setenta, la tercera parte de la poblaci�n espa�ola viv�a en las ciudades de m�s de 100.000 habitantes.
- Consecuencia importante del desarrollismo fue la emigraci�n hacia los pa�ses europeos, lo que sirvi� para amortiguar el paro existente y transferir divisas a Espa�a (ahorro).
- Las consecuencias medioambientales fueron funestas. La contaminaci�n urbana, en grandes ciudades y periferia, el incremento masivo de veh�culos; la inexistencia de l�mites al impacto medioambiental, los vertidos contaminantes a los r�os y a la atm�sfera, el crecimiento incontrolado de las ciudades, son efectos del desarrollo donde primo la cantidad sobre la calidad.

? La situaci�n de la agricultura
La modernizaci�n econ�mica afect� tambi�n al campo: las obras hidr�ulicas, pusieron en regad�o miles de hect�reas, el n�mero de tractores se duplic�, el uso de fertilizantes se generaliz�, as� como la especializaci�n de cultivos y la promoci�n ganadera...
A lo largo de la d�cada, el campo fue perdiendo poblaci�n (sobre todo j�venes), debido a las nuevas expectativas en otros sectores y como consecuencia de la crisis agraria que se agudiza a partir de ahora, originando el llamado �xodo rural, que vac�a y envejece los pueblos.
Lo m�s positivo de la disminuci�n de la mano de obra fue el aumento de los salarios; pero la producci�n, y por tanto la rentabilidad de las peque�as explotaciones, disminuy�; por esta raz�n se llev� a cabo una pol�tica de concentraci�n parcelaria, seguida de una de ordenaci�n rural, por la que se pretend�a concentrar explotaciones y hacerlas m�s rentables, en muchos casos creando cooperativas. Esta pol�tica permiti� la modernizaci�n del campo.
Adem�s, los organismos anteriores (como el INC) se convierten en el IRYDA (Instituto para la Reforma Y el Desarrollo Agrario).
La mecanizaci�n del campo espa�ol fue un proceso r�pido: tractores, cosechadoras y dem�s �tiles se incrementaron de forma espectacular, compensando la p�rdida de poblaci�n. Se abandonan tierras no mecanizables y se especializ� el cultivo, creciendo los regad�os.
En estas d�cada, aunque se dispar� la exportaci�n de productos como el aceite, vino, frutas y hortalizas, segu�a habiendo un d�ficit en la balanza comercial agraria, debido a las importaciones de cereales (para consumo humano) y piensos para la creciente caba�a ganadera.
La dieta alimenticia de los espa�oles mejor� gracias al incremento de la producci�n c�rnica y l�ctea, muy deficientes antes.
La ampliaci�n de superficies de regad�o fue una lucha constante por parte del IRYDA, que permiti� poner en regad�o m�s de un mill�n y medio de hect�reas.
En resumen el desarrollismo contribuy� al progreso econ�mico, modernizaci�n productiva y aumento en el nivel de vida de los espa�oles; pero consolid� los desequilibrios regionales con un �xodo rural que despobl� muchas aldeas, favoreci� la especulaci�n del suelo en las grandes ciudades, la dependencia tecnol�gica del exterior y la aparici�n de problemas medioambientales. La crisis de 1973, marca el fin de esta etapa de prosperidad.


3. TRANSFORMACIONES SOCIALES Y CULTURALES

? Cambios de mentalidad
EL progreso econ�mico y la apertura hacia el exterior modelaron gradualmente a una sociedad atrasada y rural, que fue entrando de lleno en el consumismo y en la modernidad. El proceso de urbanizaci�n, los electrodom�sticos, el turismo, los nuevos medios de comunicaci�n de masas favorecieron el cambio de mentalidad y la adopci�n de nuevos h�bitos sociales.
? Los cambios demogr�ficos
El desarrollo industrial, con el �xodo rural a que dio lugar, despobl� y envejeci� el �mbito rural (seg�n hemos explicado ya antes).
- En los a�os sesenta Espa�a asisti� a un crecimiento demogr�fico continuo (de 28 millones de habitantes en los a�os cincuenta se pasa a 35 millones a mediados de los setenta). Ese ascenso fue debido al mantenimiento de una elevada tasa de natalidad (20 por mil), al descenso progresivo de la mortalidad (incluyendo la infantil) y al aumento de la esperanza de vida. As� pues, la etapa de la posguerra hab�a sido superada. Sin embargo, a mediados de los sesenta se inicia un nuevo modelo demogr�fico (moderno), ya que empieza a desaparecer el baby boom de la etapa anterior, comenzando a disminuir la natalidad (empezando por la ciudades) debido a la gradual incorporaci�n de la mujer en el trabajo (fuera del �mbito familiar).
- La pol�tica llevada a cabo en materia de Seguridad Social permiti� a la poblaci�n Espa�a una mejor y m�s amplia asistencia sanitaria. Por otro lado, la difusi�n de nuevos h�bitos higi�nicos, la mejora de la nutrici�n, progresos de la medicina e general, etc, influy� en la paulatina disminuci�n de las cifras de mortalidad, aumentando la citada esperanza de vida.
- Tambi�n hemos hablado de las migraciones, que influyeron tanto en la distribuci�n de la poblaci�n espa�ola como en el crecimiento real. Afluy� sobre todo hacia regiones desarrolladas del pa�s, as� como hacia pa�ses europeos y suramericanos (tras el fin del aislamiento), con un crecimiento variable, hasta la crisis econ�mica mundial de 1973.
En zonas como Madrid, Barcelona o Pa�s Vasco la densidad poblacional se situ� en torno a los 120 habitantes por kil�metro cuadrado a mediados de los sesenta; sin embargo, la creaci�n de Polos de Desarrollo permitir� la expansi�n en torno a otros focos secundarios: como Sevilla, Zaragoza y Valencia.

? Los cambios sociales:
La modernizaci�n del pa�s ya se notaba a mediados de los sesenta, y se hizo m�s notorio en la d�cada de los setenta. A partir de ahora, la nobleza terrateniente y otros grupos conservadores pierden protagonismo a favor de los tecn�cratas (clases medias urbanas, con formaci�n universitaria).
- Respecto a los sectores sociales, en la d�cada de los setenta a�n continuaba casi igual la estructura de la sociedad espa�ola: con una minor�a (entre el 0?5 y el 1 % del total) que pose�a un elevado porcentaje (m�s del 20 %) de la riqueza. Destacaba una potente clase media (un 50 % de la poblaci�n), seguido de la clase obrera (32 %).
- Pero la situaci�n laboral segu�a anquilosada, pues el desarrollismo econ�mico no la moderniz� (no exist�a el derecho a la huelga ni a la libre sindicalizaci�n).
Fue a partir de 1960 cuando se establecieron normas que regulaban las funciones laborales: se estableci� el salario m�nimo y el gobierno se reserv� la potestad de intervenir para corregir una conflictividad que a la postre fue creciendo, sobre todo en la zonas industriales.
En la clandestinidad se extendieron las redes sindicales, en clara oposici�n al r�gimen: USO (Uni�n Sindical Obrera) y CCOO (Comisiones Obreras) estaban presentes en casi todas las empresas. La reacci�n del gobierno fue tard�a, ya en los a�os setenta y con una actitud represiva.
- En la ense�anza hubo grandes cambios, cuando a partir de los a�os sesenta se potencia la ense�anza estatal sobre la privada, se incrementa el presupuesto en Educaci�n, se pusieron en marcha campa�as de escolarizaci�n de adultos, se crearon medio centenar de institutos de Ense�anza Media, m�s colegios y redes de transporte, escuelas comarcales, becas y se impuso la edad de escolarizaci�n obligatoria hasta los 14 a�os.
Qued� aplazada sin embargo la reforma universitaria, que trataba a este ente como un problema de orden p�blico.
- La pol�tica social del franquismo en esta �poca sufre un ligero cambio: a pesar de la censura, hubo una mayor tolerancia y se redujo la influencia dela Iglesia y de la tradici�n.
Los cambios econ�micos derivados de la pol�tica liberalizadora dar�n origen a la Seguridad Social (1963), que sustituye a los antiguos seguros y Mutualidades y que garantizada las prestaciones de jubilaci�n y de asistencia sanitaria a todo trabajador dado de alta.
? Cambios socioculturales
- Los h�bitos delos espa�oles sufrieron una profunda transformaci�n, la juventud reclamaba m�s libertad frente al autoritarismo paternalista y la mujer aspiraba a una igualdad plena en su formaci�n y en el trabajo. Cambios que tambi�n afectaron a la familia tradicional.
- La clase media tom� el protagonismo, y surgen nuevas conductas consumistas al aumentar la renta: electrodom�sticos (que liberaban a la mujer de muchos trabajos caseros), el autom�vil (que dej� de ser un lujo y se convirti� en un medio habitual de transporte) y el turismo interior.
El turismo y la televisi�n hicieron posible el desarrollo sociocultural, que impact� en la juventud: la m�sica pop y rock desplazaron a la m�sica tradicional espa�ola, se adoptaron nuevos h�bitos en el vestir (vaqueros, pelo largo?) y en la concepci�n moral (demanda de mayor libertad sexual y de relaciones no estables). Las conductas se hicieron menos convencionales y m�s permisivas.
- La Iglesia a�n conservaba su protagonismo como entidad colaboradora en el mantenimiento del orden tradicional, controlando los h�bitos y velando por la moralidad. Pero, poco a poco, las normas impuestas desde el p�lpito ser�n sustituidas por h�bitos m�s laicos.
Los a�os sesenta fueron cr�ticos para esta instituci�n, que tard� en adaptarse a los nuevos tiempos, en los que se reduc�an dr�sticamente las vocaciones de seminaristas.


4-LA SITUACI�N POL�TICA ESPA�OLA ENTRE 1960 Y 1975

4.1.- El Continuismo (d�cada de los sesenta)
Mientras crec�a la oposici�n interior y exterior, Franco quiso dejar asegurada la perpetuaci�n del r�gimen. Tan s�lo se produjeron algunos cambios, introduciendo con algunas leyes t�midas reformas que no afectaban a la continuidad. Las m�s importantes fueron:

- La Ley de Prensa, elaborada por M. Fraga en 1966, supuso un avance relativo, en cuanto que suavizaba el control sobre revistas, libros y peri�dicos y eliminaba la censura previa. Sin embargo, no se conced�a libertad de expresi�n y numerosos diarios sufrieron la censura.
- La Ley Org�nica del Estado (diciembre de 1966): redefini� al Estado espa�ol como una democracia org�nica (igual que antes), por la que la soberan�a y representaci�n individual era sustituida por la de �rganos (familia, sindicato y municipio). Pero desaparece la terminolog�a fascista y el poder se presenta menos concentrado en manos de Franco (separaci�n de funciones entre Presidente del Gobierno y del Jefe de Estado), a la vez que se preparaba la sucesi�n mon�rquica cuando Franco desapareciese. Adem�s, una parte de los procuradores a Cortes pod�an ser elegidos por cabezas de familia y mujeres casadas.
- La Ley de Libertad Religiosa (1967), forzada por el Concilio Vaticano II).
La Sucesi�n de Franco se plante� ya en esta etapa, por lo que en 1967 Franco nombra a Carrero Blanco vicepresidente del Gobierno, quien reconoci� que la continuidad del r�gimen pod�a quedar asegurada con la instauraci�n mon�rquica en la figura de Juan Carlos de Borb�n (de acuerdo con la Ley de Sucesi�n de 1947).
El pr�ncipe ya estudiaba en Espa�a desde 1948 (seg�n el acuerdo del Palacio de las Cabezas), y contrajo matrimonio con la princesa Sof�a en 1962. De ese modo en julio de 1969, ante las Cortes y en presencia de Franco, fue proclamado sucesor de Franco a su muerte y con el t�tulo de Rey; vi�ndose obligado a aceptar unas leyes que no le agradaban.
4.2.- La oposici�n al Franquismo (1960-1975)
Aunque el r�gimen insist�a en mantener su posici�n ideol�gica, la sociedad aspiraba a un cambio en todos los sentidos: libertad pol�tica, educativa, laboral, prensa, etc.
? La actitud dela iglesia
Con el Concordato de 1953 hubo colaboraci�n mutua entre la Iglesia y el Estado. Esa era la iglesia oficial, porque durante los a�os sesenta surge en los movimientos cat�licos juveniles la cr�tica a aquel esp�ritu colaboracionista, sobre todo ante la restricci�n y la represi�n de libertades que el gobierno aplicaba en los conflictos laborales y con los estudiantes.
La primera gran demostraci�n opositora fue una carta firma por 300 sacerdotes vascos denunciando el totalitarismo franquista y la ausencia de libertades, similares fueron las declaraciones del abad de Monserrat criticando la falta de libertad.
Catalu�a y Pa�s Vasco fueron las regiones en las que el clero no oficialista protagoniz� mayores actos de protesta contra el r�gimen, forzando a la Conferencia Episcopal a reconocer p�blicamente el derecho de los espa�oles a asociarse sindicalmente.
A partir de 1969, incluso en el Vaticano, se observa una tendencia a favor de la libertad en Espa�a. De hecho, los contactos para renovar el Concordato quedaron rotos por la negativa de Franco a renunciar al derecho de nombrar obispos. Destacan dos figuras en este e sector de la iglesia contestataria: A�overos (obispo de Bilbao) y Taranc�n (cardenal primado).
? La oposici�n obrera
A lo largo del desarrollismo los conflictos obreros fueron constantes, por las condiciones de trabajo y la ausencia del derecho de reuni�n y asociaci�n. Con la UGT en el exilio, Comisiones Obreras (CCOO, fundada por Marcelino Camacho y Juli�n Ariza) se convierte en la gran protagonista del sindicalismo clandestino. Llev� a acabo actuaciones que planteaban tanto la negociaci�n sindical como la reivindicaci�n activa en los conflictos obreros. Pero fue declarada ilegal por el Tribunal Supremo y sus dirigentes condenados en el famoso proceso 1.001, por supuesta vinculaci�n con el PCE, tambi�n clandestino. A partir de los a�os sesenta UGT y CCOO se convirtieron en los sindicatos mayoritarios.
? La oposici�n estudiantil universitaria
La Universidad plante� una clara oposici�n al r�gimen, sobre todo desde 1956; y en los a�os siguientes se mantuvo y creci�.
Frente a la postura del SEU, de tendencia falangista, estudiantes y profesores muestran su inconformismo con el sistema educativo; y las conferencias y otros actos fueron el medio de canalizar esas protestas. Por ello, numerosos estudiantes fueron detenidos, muchos profesores sancionados, expedientados o separados de sus c�tedras por declaraciones a favor de la democratizaci�n (Tierno Galv�n, Garc�a Calvo, L�pez Aranguren, etc).
En 1969 un estudiante muere al caer desde el tercer piso de una comisar�a, y las manifestaciones de estudiantes se sucedieron en se�al de protesta adhiri�ndose a ellas profesores y abogados en contra delos malos tratos policiales. Manuel Fraga impuso el estado de excepci�n y la represi�n se extendi�.
? La oposici�n pol�tica
En 1960 no exist�an en Espa�a partidos pol�ticos como los entendemos hoy en d�a, pero el activismo en la clandestinidad era muy vivo. As�, mientras en el exterior se enzarzaban en disputas, en el interior algunas formaciones con talante progresista continuaron con sus actividades desgastando al r�gimen.
- La oposici�n democristiana propugnaba el pluralismo pol�tico y la apertura democr�tica como �nico medio para acabar con el descontento popular. Entre ellos cabe destacar a J. M�. Gil Robles y J. Ruiz-Gim�nez.
- La oposici�n socialista fue particularmente activa en Asturias, Pa�s Vasco, Madrid y Sevilla. A la muerte de sus dirigentes hist�ricos, nuevas figuras del PSOE cobraron protagonismo a partir del XI Congreso celebrado en Toulouse (F. Gonz�lez, G. Peces Barba, E. M�jica, etc).
- Los comunistas del PCE tuvieron vinculaci�n muy directa con la lucha obrera a trav�s de CCOO. Por eso ejercer�a una labor de oposici�n desde el �mbito sindical. Adem�s de vivir la muerte y detenci�n de numerosos dirigentes, sufri� divisiones internas derivadas de las diferentes posturas. Sus l�deres m�s significados fueron: J. Sempr�n, D. Ibarruri y S. Carrillo.
- Una formaci�n de gran fuerza desde el a�o sesenta fue el FLP (Frente de Liberaci�n Popular, o felipe), cuyos miembros se autoproclamaban de izquierda (Nicol�s Sartorius). Sufri� una dura represi�n y con el tiempo sus miembros o se integraron en el PCE o abandonaron.
- Los nacionalismos tambi�n fueron una importante fuerza opositora. En Catalu�a cabe destacar la campa�a contra el director de La Vanguardia (franquista ac�rrimo), liderada entre otros por Jordi Pujol, que por entonces fue detenido y condenado. Mientras en el Pa�s Vasco el PNV aglutinaba las aspiraciones nacionalistas vascas; aunque una escisi�n de �ste en 1959 dio lugar a la aparici�n de ETA, que defend�a la oposici�n armada contra el r�gimen.
- En 1962, con ocasi�n del IV Congreso del Movimiento europe�sta celebrado en Munich, en el que participaron destacadas figuras de la pol�tica y la intelectualidad espa�ola (procedentes tanto de Espa�a como del exilio), se manifiestan contra la dictadura y a favor de la democracia. Aquel hecho se conoce por el nombre franquista de ?El Contubernio de Munich?, y la respuesta del gobierno hacia los participantes fue darles a elegir entre el destierro o el exilio.
Ante esa oposici�n casi generalizada, el Gobierno respond�a con la represi�n. Y a partir de los a�os sesenta la suspensi�n de los supuestos derechos civiles reflejados en el Fuero de los Espa�oles era un hecho bastante frecuente. Para ello, el Gobierno decretaba el estado de excepci�n y pod�a reprimir sin obst�culos cualquier manifestaci�n antifranquista.
La legislaci�n consideraba como contrario al orden p�blico los paros colectivos, cierres ilegales, manifestaciones y reuniones p�blicas ilegales, o cualquier actos de subversi�n y violencia, divulgaci�n de noticias ?falsas?, etc. Un tribunal de orden p�blico creado en 1963, el famoso TOP, era el �rgano encargado de la detenci�n y juicio contra los encausados por delitos pol�ticos. Estaba dirigido por un militar, y fue el responsable de las torturas y condenas dictadas sin el amparo de una defensa justa.
El Proceso de Burgos en 1970 fue famoso porque conden� a nueve etarras a pena de muerte y a siete m�s a cadena perpetua, en medio de una campa�a de presi�n internacional.


5. FIN DEL R�GIMEN
? El asesinato de Carrero Blanco
El hecho m�s trascendente de ETA fue el asesinato de Carrero Blanco el 20 de diciembre de 1973, en la llamada operaci�n ogro. Para muchos, esa operaci�n contra el mism�simo presidente del gobierno marcar�a el fin del franquismo.
Entre 1973 y 1975, el temor inicial a un endurecimiento represivo tras ese asesinato dio paso a una fase con expectativas de cambio; Carlos Arias Navarro, el nuevo presidente, hab�a planteado la posibilidad de una evoluci�n dentro del r�gimen. Pero cualquier intenci�n aperturista era contestada desde los sectores m�s conservadores del Ej�rcito, Guardia Civil, la polic�a, falange y otros miembros interesados en que todo siguiera igual. A ese sector se le dio el nombre de ?b�nker?, al frente del cual se encontraba un viejo falangista, J. A. Gir�n de Velasco.
En el ej�rcito, igual que hab�a oficiales partidarios de mantener el orden, hab�a otros partidarios de una democratizaci�n (en torno a la UMD: Uni�n Militar Democr�tica): como el general D�ez Alegr�a, que en el verano de 1975 abort� una trama ultraderechista. El fin de la dictadura en Portugal, guiada por militares (Revoluci�n de los Claveles), alentaba las esperanzas de quienes pensaban que se pod�a conseguir una ruptura democr�tica.
? La oposici�n entre 1973 y 1975
Santiago Carrillo, l�der del PCE, cre�a posible lograr una transici�n pac�fica hacia la democracia; aunque ello supusiera ir hacia una democracia capitalista y burguesa, pero hab�a que hacer ver a los trabajadores que era preferible una situaci�n as�, antes que retroceder a posturas fascistas; de ah� que se comprometiera con la libertad. En el PSOE, tras el Congreso de Suresnes de 1974, se optaba por un proyecto socialdem�crata.
En esas circunstancias de consenso por parte de las fuerzas democr�ticas, el dictador enferm� en julio de 1974. Entonces, Carrillo crea en Par�s la Junta Democr�tica, que agrupaba a la oposici�n democr�tica de izquierda: PCE, PTE (Partido de los Trabajadores de Espa�a) y PSP (Partido Socialista Popular, de Tierno Galv�n); a la vez que exig�a al Gobierno amnist�a, libertades y derechos fundamentales. Un a�o despu�s, de los contactos entre PSOE y los grupos democristianos de Ruiz Gim�nez nace la Plataforma de Convergencia Democr�tica.
? Crisis Final y muerte de Franco
Mientras ETA y el FRAP (Frente Revolucionario Antifascista y Patri�tico) contin�an la oposici�n violenta, numerosas manifestaciones exig�an el cambio democr�tico. Pero la dura represi�n de Arias Navarro demostraban la nula voluntad de �ste a ceder (por cierto, el pr�ncipe Juan Carlos no congeniaba con Arias Navarro?).
Adem�s, los miembros del b�nker presionan y critican a algunos miembros del ejecutivo considerados blandos (uno de ellos, P�o Cabanillas, ministro de Informaci�n y Turismo, es cesado). A comienzo de 1975, otra crisis origina nuevos cambios ministeriales, entre los que destaca la entrada de Adolfo Su�rez.
A finales de septiembre, dos miembros de ETA y tres del FRAP son fusilados tras aplicar la nueva ley antiterrorista. El 1 de octubre el dictador aparece en p�blico por �ltima vez en la Plaza de Oriente, donde acusa a los comunistas de provocar las reacciones que se suced�an en el extranjero por la muerte de los activistas citados.
La oposici�n ve�a m�s necesario que nunca acabar con el r�gimen y lograr la ruptura democr�tica, por lo que se unen las mencionadas Plataforma de Convergencia Democr�tica y la Junta Democr�tica (lo que se llam� ?plata-junta?) que supuso la puesta en pr�ctica de acciones para exigir el respeto a los derechos humanos y la libertad pol�tica y sindical.
En ese contexto, a finales de octubre Marruecos env�a a miles de personas al Sahara espa�ol (la famosa ?Marcha Verde?), reivindicando ese territorio. Te�ricamente, Espa�a deb�a haber efectuado un refer�ndum entre los saharahuis, para que decidieran si quer�an ser independientes o marroqu�es; pero al final se decidi� el reparto entre Marruecos y Mauritania, sin tener en cuanta la opini�n de los saharahuis.
El 20 de Noviembre de 1975 fallece Franco, y con �l termina el r�gimen personalista basado en el autoritarismo, el catolicismo, el patriotismo y el rechazo a cualquier democratizaci�n. A partir de entonces se inicia una etapa conocida como la Transici�n Pol�tica.


Tema 10 H� Bachillerato

LA DICTADURA DE FRANCO HASTA LA DECADA DE LOS A�OS SESENTA

1.-RASGOS ESENCIALES DEL REGIMEN FRANQUISTA
En su larga duraci�n (casi 40 a�os) la dictadura de Franco destaca por una serie de rasgos constantes: dictadura personal, represi�n pol�tica e ideol�gica e impronta pol�tica y cat�lica. Sin embargo, es posible establecer dos grandes per�odos:
? El primero de ellos se extiende entre el fin de la Guerra Civil y finales de la d�cada de los a�os cincuenta. En esta etapa destaca el alineamiento con las potencias fascistas en la 2� Guerra Mundial, el aislamiento internacional posterior, la autarqu�a y recesi�n econ�mica, la involuci�n social y cultural, etc.
? Un segundo se extiende desde esta fecha hasta comienzos de los a�os setenta, cuando se inician una serie de cambios: progresiva apertura al exterior (no en el interior), transformaci�n de la econom�a y sociedad, modernizaci�n industrial (PEN del 1959), auge tur�stico, crecimiento demogr�fico (baby boom), emigraci�n interior y exterior (�xodo rural), etc. Pero, a pesar de los cambios, aumenta la conciencia antifranquista.

2.- FUNDAMENTOS IDEOL�GICOS Y APOYOS SOCIALES
Centr�ndonos ahora en la primera etapa, el integrismo cat�lico y el fascismo constituyen las fuentes ideol�gicas del franquismo. Lo que se traduce en:
- Antiliberalismo: es decir, rechazo al parlamentarismo, a la divisi�n de poderes y a la representaci�n pol�tica a trav�s de partidos. Cuando al final de la Segunda Guerra Mundial se pretenda disimular de cara al exterior el car�cter dictatorial del r�gimen, se recurrir� a formas de representaci�n de tipo corporativo: elecci�n de procuradores a Cortes a trav�s del sindicato, la familia y el municipio = ser� la denominada democracia org�nica.
- Anticomunismo. El franquismo era ante todo anticomunista, y ello englobaba bajo el termino de ?rojos? a socialistas, comunistas, anarquistas, etc. �sta ser� la cara con la que tender� a identificarse con las potencias occidentales, sobre todo cuando comience la Guerra Fr�a (para evitar el aislamiento).
- Visi�n jer�rquico-autoritaria de la pol�tica y de la sociedad, de claro origen fascista. La figura de Franco se reverenciaba como un caudillo enviado por Dios para salvar a la Patria: as�, junto a la bandera y el crucifijo su efigie ser� habitual en los edificios p�blicos. Esta visi�n del l�der se extiende a la sociedad: la autoridad del padre de familia, el maestro de escuela, el patr�n, etc, participan de esas caracter�sticas.
- El nacional-catolicismo. Con este t�rmino se alude a la identificaci�n entre el r�gimen y el catolicismo, acu�ado por la iglesia cuando a Franco se le otorga el car�cter de cruzado victorioso. La iglesia vener� su figura y el franquismo impuso la doctrina cat�lica y facilit� su dominio cultural y social, independientemente de derogar toda la legislaci�n laica de la Rep�blica.
- El militarismo. Los valores castrenses destacan la ideolog�a que difunde el franquismo: honor, valor, obediencia ciega, dar la vida por la Patria... As�, la vida en los a�os 40 se impregnan de militarismo, en la educaci�n f�sica de la escuela, en las organizaciones juveniles (OJE, Secci�n Femenina, etc.). Adem�s, penetra en la administraci�n, donde excombatientes, mutilados, etc., tienen preferencia para entrar.
- Nacionalismo espa�olista. El separatismo, junto con el comunismo (y la supuesta conjura judeo-mas�nica?), fue la bestia negra del r�gimen, a los que atribu�an todos los males de Espa�a. Se trat� de borrar el sentimiento regionalista (catal�n y vasco, sobre todo), con la prohibici�n de ense�as, himnos, lenguas y defendiendo a ultranza lo espa�ol.
- Recurso al pasado como legitimaci�n del presente: especialmente a las etapas hist�ricas gloriosas pret�ritas (Reconquista, RRCC y �poca Imperial, de las que toman los s�mbolos y nombres); a la vez que rechazan las �pocas de decadencia de Espa�a (como los siglos XVII, XVIII y XIX), por los movimientos que as� lo estiman (Racionalismo, Liberalismo y Marxismo).
- Carencia de libertades. Desde la sublevaci�n y hasta 1945, los espa�oles no conocieron ning�n derecho. Se promulga entonces el Fuero de los Espa�oles: una ley que, de cara al exterior, pretend�a suplir el sistema de derechos y libertades de los que carec�a el pa�s. Es una lista con muchas restricciones y pocos derechos, sobre todo sino se era partidario del r�gimen.
- R�gimen de partido �nico. Los partidos y asociaciones del Frente Popular fueron declarados ilegales, y el Decreto de Unificaci�n de 1937 oblig� a todas las formaciones pol�ticas a integrarse en FET de las JONS: �nica organizaci�n pol�tica permitida, cuya jefatura era de Franco. De este modo, evit� que otros pudieran cuestionar su autoridad, y dispuso de un aparato pol�tico necesario para hacer incuestionable su liderazgo. De esta organizaci�n depend�an el frente de Juventudes, la Organizaci�n Sindical, el SEU (Sindicato Espa�ol Universitario) o la Secci�n Femenina. La pertenencia al partido no llevaba impl�cita la coincidencia de criterios, y hubo en su seno tendencias llamadas familias pol�ticas.
- Concentraci�n de poderes en Franco. Una vez que se convierte en General�simo y Jefe de Gobierno del Estado Espa�ol, asume todos los poderes y, aunque la intenci�n de los militares no era otorgarle estas funciones a perpetuidad, Franco consigui� convertirlo en vitalicio. A �l correspond�a el poder ejecutivo y legislativo (promulgaba leyes y decretos, incluso sin consulta previa al Consejo de Ministros). No ten�a limitaciones, pues el Consejo Nacional s�lo era un �rgano consultivo, compuesto por miembros elegidos por el dictador.
- Respecto a los apoyos sociales, y como es l�gico, cont� con importantes ayudas (por eso dur� tanto tiempo el franquismo?). Entre otras, destacan:
? Las clases dominantes: recuperan sus bienes y posici�n social debido a la anulaci�n de la Reforma Agraria o la confiscaci�n anterior, se anula la conflictividad social (huelgas, horarios, salarios, etc.). Por eso lo acepta tambi�n la burgues�a catalana, nacionalista.
? Las clases medias rurales: tambi�n le apoyan, porque desaparece la conflictividad y se restaura el orden, de acuerdo con su mentalidad cat�lica y tradicionalista.
? Las clases medias urbanas: fueron las m�s reprimidas, por su apoyo a la Rep�blica.
? Jornaleros y obreros industriales: como es natural, tampoco apoyan al franquismo, siendo duramente reprimidos y explotados por caciques y patronos.


3. EVOLUCI�N POL�TICA EN LOS A�OS CUARENTA Y CINCUENTA
El r�gimen franquista se vio condicionado por las circunstancias externas. Acabada la Segunda Guerra Mundial, se impon�a un cambio de fachada en el r�gimen para evitar la condena internacional. De ah� que se estudie conjuntamente la pol�tica exterior e interior en tres apartados:
3.1.- 1939-1945: los a�os de la Segunda Guerra Mundial
? La pol�tica exterior ser� clave en esta etapa, ante la situaci�n internacional:
? Primero se aproxima al Eje, por su afinidad ideol�gica y ayuda prestada en la Guerra Civil, por lo que se adhiere al Pacto Antikomintern. Aunque, al iniciarse la 2� Guerra Mundial, se declara neutral.
? Despu�s, con los avances alemanes y entrada de Italia, se pasa de la neutralidad a la NO beligerancia. Franco se entrevista con Hitler en Hendaya, con el fin de negociar la posible participaci�n (aunque Espa�a no interviene.
? Lo que s� hubo fue una colaboraci�n en materias primas (wolframio) y apoyo log�stico y, cuando Alemania invade la URSS, acuden voluntarios falangistas de la Divisi�n Azul (al mando del general Mu�oz Grandes). Este hecho sirvi� a Franco m�s tarde para justificar antes los aliados su doble comportamiento: neutralidad ante los aliados y apoyo a las potencias del Eje con el fin de luchar contra el comunismo.
? Nueva vuelta a la neutralidad, tras la evoluci�n de los acontecimientos.
? La Pol�tica interior:
Es la etapa azul, o fascista, del r�gimen, con predominio de falangistas en el gobierno y de la colaboraci�n con las potencias del Eje. Como es l�gico, influye la situaci�n exterior vista antes.
La figura clave el Ram�n Serrano S��er, art�fice de la institucionalizaci�n del franquismo desde su llegada al poder en 1938. �ste adopt� una pol�tica german�fila y, desde una posici�n de privilegio (ministro de Gobernaci�n y de Asuntos Exteriores), promocion� a los miembros de la familia falangista, en el Gobierno y en el Partido, con la intenci�n de convertirlo en un Partido totalitario: organizaciones de masas, dependientes de la FET y de la JONS (Frente de Juventudes, Secci�n Femenina, organizaci�n sindical, etc.).
Sin embargo, no lo consigue y el Partido se convirti� en un instrumento al servicio del Estado, que desnaturaliz� sus programas y organismos; al contrario de lo que suele suceder en los reg�menes fascistas, donde el Partido predomina sobre el Estado. Adem�s, siempre cont� con la competencia de la Iglesia y el Ej�rcito en las tareas de ideologizaci�n y encuadramiento de la juventud.
Son los a�os de la represi�n de la Masoner�a y del Comunismo, de la Ley de Responsabilidades Pol�ticas y de los Consejos de Guerra que se extienden por el territorio.
Pero, a partir de 1942, se redujo el poder de los pronazis y es destituido Serrano Su�er (le sustituye el angl�filo Jordana).
Asimismo, se promulgaba la Ley de Creaci�n de las Cortes, con la que se revest�a al franquismo de representatividad (para disimular la Dictadura): mediante sufragio restringido se eleg�an a diputados (procuradores) en representaci�n de sindical (1/3), Colegios Profesionales y Academias (otro 1/3) y FET de la JONS (el otro 1/3). Su actuaci�n era m�s deliberativa que legislativa.
3.2.- Entre 1945 y 1950: el Aislamiento Internacional
? Pol�tica exterior:
El desenlace de la Segunda Guerra Mundial, con la derrota del fascismo, oblig� a adaptarse al r�gimen, destacando las singularidades del mimo: anticomunismo, catolicismo y negando el totalitarismo; a la vez que suprime los signos externos fascistas (como el t�pico saludo...).
- En la Conferencia de Postdam (julio de 1945), USA, Gran Breta�a y la URSS condenan el r�gimen; y no permiten a Espa�a el ingreso en la ONU: organismo que tambi�n condena nuestro r�gimen y recomend� la retirada de embajadores de Espa�a. Era el inicio del aislamiento internacional de la Espa�a de Franco.
- Pero, como comienza la guerra fr�a, no hay intervenci�n extranjera...
- En estos a�os de aislamiento, y para conseguir productos b�sicos (como petr�leo y alimentos), el gobierno de Franco inicia una pol�tica de acercamiento a los pa�ses �rabes, con Portugal y Suram�rica (especialmente con la Argentina de Per�n, que suministr� a Espa�a cereal y carne).
? Pol�tica interior:
En julio de 1945 se remodela el Gobierno, entrando en �l (y en otros altos cargos de la Administraci�n) personajes significativos del catolicismo. As� se consigue el apoyo del Vaticano (sobre todo con la influencia de Mart�n Artajo).
- Paralelamente se promulg� el Fuero de los Espa�oles, donde se reflejaban los derechos y libertades de los espa�oles: aunque s�lo a favor del franquismo, pero no en contra.
- En octubre de 1945 la Ley de Refer�ndum Nacional, que ofrece la apariencia de sufragio universal: porque dispon�a que, cuando la trascendencia de determinadas leyes lo aconsejara, el Jefe de Estado las someter�a a refer�ndum. En cualquier caso las consultas nunca tendr�an garant�as democr�ticas, y s�lo se recurri� a �l dos veces: cuando la Ley de Sucesi�n de 1947, y en la Ley Org�nica del Estado de 1966.
La Ley de Sucesi�n defin�a a Espa�a como un estado cat�lico, social y representativo que, de acuerdo con la tradici�n, se declaraba constituido en Reino. Con esta ley se zanjaba una cuesti�n importante, pues eran numerosos los espa�oles que ped�an restaurar la monarqu�a. El problema estaba en el enfrentamiento entre Franco y D. Juan de Borb�n: hijo y heredero de Alfonso XIII, firmante del Manifiesto de Lausana, que defend�a la monarqu�a constitucional y el Estado de Derecho como �nico sistema pol�tico capaz de reconciliar a los espa�oles. Con la Ley de Sucesi�n Franco content� a los mon�rquicos y a los tradicionalistas, ya que la cuesti�n de la sucesi�n quedaba abierta. M�s adelante se solucionar� el problema con D. Juan.
- En 1947 se promulga la Ley de Represi�n del Bandidaje y el Terrorismo para la represi�n y persecuci�n del ?maquis?, que resist�a en las principales zonas monta�osas de la Pen�nsula.
3.3.- de 1950 a 1959: el reconocimiento internacional del R�gimen
? Exteriormente, en 1950 comienza la Guerra de Corea, primer conflicto entre bloques desde la Segunda Guerra Mundial, dentro de la guerra fr�a; y, en este contexto, tendr� lugar el fin del aislamiento franquista. El cambio lo indican la apertura de la frontera francesa, la negociaci�n de acuerdos comerciales con Francia y Gran Breta�a y la concesi�n de cr�ditos por los EEUU.
- En 1953 se firma el Concordato con el Vaticano, lo que supone por parte de Espa�a el reconocimiento de los privilegios otorgados a la Iglesia y, adem�s, la capacidad de Franco para presentar los obispos. Con EEUU, diversos acuerdos econ�mico-militares permitir�n obtener pr�stamos a cambio de ceder a los americanos bases en suelo espa�ol.
- En 1955, Espa�a es admitida en la ONU y en otros organismos internacionales.
? En el interior, son a�os de crisis econ�mica y de descontento social. La crisis pol�tica se resuelve con una reordenaci�n de las familias falangistas, adquiriendo protagonismo ahora los tecn�cratas vinculados al Opus Dei. Con ellos llegaran planteamientos modernos de la econom�a de corte neoliberal. Finaliza as� la autarqu�a, pero no hay cambios a nivel pol�tico.
- En esta coyuntura se publica la Ley de Principios Fundamentales del Movimiento Nacional, que reafirmaba las bases del sistema pol�tico franquista: la denominada democracia org�nica, que no era real (asunto ya explicado en p�ginas anteriores).
- En los �ltimos a�os de la d�cada de los cincuenta, ante la creciente contestaci�n al r�gimen, se promulgan medidas de car�cter represivo, como la Ley de Orden P�blico de 1959, en la que se consideraban contrarios al orden los paros colectivos, las manifestaciones y reuniones, o cualquier acto que alterase la paz p�blica, consider�ndolas un delito de rebeli�n y, por tanto, sujeta a la autoridad militar.

4. LA ECONOM�A ESPA�OLA: AUTARQU�A E INTERVENCIONISMO
En los a�os cuarenta la econom�a espa�ola entr� en una fase de recesi�n econ�mica sin parang�n en la historia de Europa, cayendo todos los valores de la producci�n, aumentando la distancia con respecto a otros pa�ses de Europa. Pero la causa principal no fue la guerra (como aseveraba el franquismo, pues el tejido industrial estaba intacto y la producci�n agr�cola s�lo comenz� a descender una vez finalizada la contienda), sino la pol�tica econ�mica del r�gimen.
La aplicaci�n de los modelos nazi y fascista de autoabastecimiento y la sustituci�n del sistema econ�mico liberal-capitalista por otro nacional-sindicalista, con el control de los medios de producci�n para lograr la autosuficiencia econ�mica, fueron los principios. Para ello, se crearon toda una red de organismos (INI, SNT, CGTA, etc) y una normativa para regular los intercambios, precios y mercados. Las consecuencias fueron nefastas:


? Ca�da de la producci�n, al faltar materia prima y desinter�s (bajos precios y ganancias).
? Desabastecimiento y racionamiento, lo que favorece el mercado negro (estraperlo).
? Corrupci�n pol�tica (amiguismo, nepotismo, etc.), en la concesi�n de licencias y otras.

. La agricultura cay� por los bajos precios: en 1937 se crea el Servicio Nacional del Trigo, con el fin de asegurar el abastecimiento. Con en ese fin. El Estado adquir�a toda la cosecha de los agricultores, pero a unos precios reducidos (para que la poblaci�n consiguiera alimentos baratos). Por lo que los campesinos reducen su producci�n (no era rentable) o la desv�an al mercado negro. Adem�s, tambi�n influyeron malas condiciones meteorol�gicas (inundaciones y sequ�as, los llamados a�os del hambre). S�lo los acuerdos con Argentina, salvaron al franquismo de una situaci�n alimentaria cr�tica.
. La industria se vio perjudicada por la pol�tica econ�mica del Estado impuesta en esos a�os: se necesitaban materias primas, bienes de equipo y divisas (entre otras cosas); pero las nuevas leyes limitaban la participaci�n extranjera, las importaciones y la peseta se manten�a alta por prestigio pol�tico (lo que no favorec�a las exportaciones). Las autoridades franquistas echaban la culpa a la iniciativa privada y deciden impulsar el sector publico creando el INI, especializado en industrias de base: energ�a y siderurgia, transporte, miner�a, qu�mica y metalurgia. As� se forj� una industria b�sica, pero ineficiente y falta de competitividad.
. El comercio fue controlado por el Estado para limitar las importaciones, implantando los cupos y ayudando s�lo las operaciones autorizadas por el Estado. Eso limit� las importaciones, originando el desabastecimiento (sobre todo de materias primas, energ�a y bienes de consumo), retrocediendo a situaciones d�cimon�nicas (como el consumo del carb�n, el transporte ferroviario, electricidad d�bil y con frecuentes cortes, etc.

A pesar de lo dicho antes, en los a�os cincuenta se inicia una recuperaci�n debido a diversos factores (ya analizados): el cambio en las relaciones exteriores, intercambios comerciales, entrada de capital extranjero, divisas por el turismo, disminuci�n del intervencionismo estatal, cierta apertura al exterior, etc.; facilitado todo ello por la buena coyuntura econ�mica internacional. Esto reactiv� la producci�n industrial y agraria, al permitir la importaci�n de semillas, maquinaria, abonos y al elevarse algo los precios de la cosecha. La ayuda alimentaria americana, unido al moderado crecimiento de la producci�n agraria, permiten que finalice el racionamiento en 1951; si bien, la dieta de los espa�oles de entonces rozaba la desnutrici�n.
Pero ese crecimiento en los a�os cincuenta provoc� agudas contradicciones: eran inferiores las exportaciones que las importaciones, por lo que Espa�a se endeud� con el resto del mundo, originando una elevada inflaci�n, que en 1956 alcanz� su punto cr�tico, desatando huelgas y protestas, dejando claro que la pol�tica econ�mica aut�rquica estaba agotada.
Ser� el nuevo gobierno tecnocr�tico quien haga realidad el necesario cambio, con el Plan de Estabilizaci�n y Liberalizaci�n Econ�mica, de 1959; que, al liberalizar la actividad econ�mica y los intercambios exteriores, provocar�a el intenso crecimiento de los a�os sesenta.
Es importante se�alar que en los a�os cincuenta se inici� una pol�tica agraria basada en la colonizaci�n (actuaciones en extensas superficies de secano, a cargo del INC) y en la concentraci�n parcelaria (para solucionar el minifundismo); que, al combinarlo con el Plan de Obras P�blicas Hidr�ulicas, permiten la extensi�n del regad�o: Plan Badajoz, Plan Rosarito, etc. Tambi�n entonces se llev� a cabo un importante plan de repoblaci�n forestal, que afect� a un mill�n de hect�reas: con especies de r�pido crecimiento, buscando r�pida rentabilidad.

5. LA VIDA EN LA POSGUERRA
? La Represi�n: los primeros a�os de la posguerra estuvieron marcados por una gran represi�n, ya que se juzgaban las actividades desarrolladas durante la guerra (y antes). Numerosos Consejos de Guerra juzgaron a los republicanos (presentes o ausentes, por exilio o muerte?) por m�ltiples causas (incluyendo la de rebeli�n militar?).
Fueron numerosas las condenas a muerte, dictadas en juicios sumar�simos y sin garant�as a menudo. Encubriendo a veces las ejecuciones realizadas por los sublevados en la Guerra Civil.
Mayores fueron las penas a cadena perpetua y de reclusi�n mayor (la poblaci�n reclusa alcanz� en 1940 el n�mero de casi trescientos mil). Se crearon campos de concentraci�n y numerosos edificios fueron habilitados como prisiones. All� el hacinamiento, la brutalidad de los carceleros, el peligro constante de muerte por las ?sacas? o por enfermedades fue terrible.
En 1941, con la revisi�n de penas, se redujo el n�mero de reclusos: se rebajan muchas condenas, se concede la libertad condicional o se redimen penas por trabajo. Adem�s, hay que recordar que, en muchos casos, tras la excarcelaci�n se obligaba al destierro lejos de sus casas? En 1945 se concedieron leyes de indulto para delitos cometidos antes de abril de 1939.
Tambi�n hemos hablado de la Ley de Responsabilidades Pol�ticas, que declaraba delito (con car�cter retroactivo, hasta 1934, incluso a menores de 16 a�os) haber pertenecido o simpatizado con el Frente Popular, o cualquier actividad desafecta con el Movimiento Nacional. El objetivo era castigar y someter a los perdedores, obteniendo dinero para el Estado; ya que las sanciones eran econ�micas (multas, incautaciones, etc.), inhabilitaciones o destierro,
A destacar la depuraci�n de los empleados p�blicos (1939), donde la arbitrariedad era la norma general en la resoluci�n de los expedientes. En 1940 se cre� tambi�n el Tribunal Especial para la Represi�n de la Masoner�a y el Comunismo, cuyo nombre lo explica todo.
Resumiendo, se viv�a en un estado de inseguridad permanente, por las delaciones y denuncias que a veces escond�an venganzas personales. Y los certificados de buena conducta eran b�sicos.
? Condiciones de vida y de trabajo: adem�s de por la represi�n, la vida de la posguerra tambi�n estuvo marcada por el hambre, siendo necesarias las cartillas de racionamiento, que no aseguraban en absoluto la nutrici�n. En esas condiciones se puso a prueba la capacidad de supervivencia de los espa�oles, obligados a recurrir al mercado negro, donde el precio del pan, el aceite o el az�car se disparaba (originando la riqueza de los estraperlistas).
El f�tbol y los toros constituyeron la v�a de escape de la triste realidad. Adem�s, el deporte se convirti� en un elemento de propaganda del r�gimen: en los primeros a�os era habitual el saludo fascista en el f�tbol, y se sustituy� la tradicional camiseta roja por otra azul, celebr�ndose las victorias de la selecci�n como si fueran en el campo de batalla (sobre todo se trataba de pa�ses tradicionalmente enemigos?).
En esos a�os, la radio acompa�� la vida de los espa�oles retransmitiendo corridas, f�tbol y canciones; pero tambi�n se convirti� en el instrumento de propaganda del r�gimen, a la vez que algunos recurr�an a la audici�n clandestina de emisoras extranjeras (BBC) o del exilio (desde Mosc�). Tambi�n el cine colabor� con el Estado, donde se insertaba obligatoriamente el NODO y proliferaban las pel�culas patri�ticas o costumbristas. En 1956 nacer�a la televisi�n, aunque tardar� en generalizarse en los hogares espa�oles.
En esos a�os 50 se inicia el �xodo rural, motivado por el subempleo agrario, que oblig� a un mill�n de andaluces, extreme�os, castellanos y gallegos a emigrar a la periferia de las ciudades.
Igualmente, en la misma �poca, por primera la poblaci�n empleada en la industria y servicios era superior a la del campo.
La pol�tica social se bas� en la sumisi�n de los trabajadores, la prohibici�n de cualquier conflicto laboral (como las huelgas) y su encuadramiento en el �nico sindicato oficial existente: vertical, dependiente de la FET y de la JONS; donde se procuraba adoctrinarlos o movilizarlos cuando era necesaria una demostraci�n de adhesi�n de masas al Caudillo.
El control laboral por el Estado era m�ximo, con actuaciones como la creaci�n de la cartilla profesional obligatoria, donde se hac�a constar sus datos, si hab�a tenido sanciones, si era militante de FET, etc; como contrapartida, se aseguraba estabilidad en el empleo y se cre� el seguro de enfermedad en 1943. El gobierno siempre mantuvo los sueldos bajos, asegurando as� la rentabilidad de las empresas marginales y generando grandes rentas empresariales.
? Mujer, familia y costumbres: tras las experiencias emancipadoras de la Rep�blica, el franquismo se encarg� de ?devolver a la mujer a su lugar en la sociedad?: el hogar, donde ejercer�a de madre y esposa. Esta ideolog�a coincide con la de los reg�menes fascistas y fue difundida tanto por la Secci�n Femenina como desde el p�lpito. La legislaci�n laboral establec�a la obligaci�n del retiro al contraer matrimonio: s�lo pod�an trabajar legalmente las mujeres cabezas de familia, o las solteras sin otro medio de vida, y se limit� su ascenso profesional. La educaci�n de las ni�as era distinta a la de los varones: hogar, puericultura y econom�a dom�stica eran obligatorias en el Bachillerato.
El franquismo prest� especial inter�s a la familia, a la que consideraba un pilar esencial de la sociedad: se declar� el matrimonio cat�lico como �nico v�lido, derogaron la ley del divorcio (los divorciados desde 1932 volvieron a estar legalmente casados), se estableci� diferencia entre hijos leg�timos e ileg�timos, los �nicos nombres permitidos ser�an los del santoral romano en castellano (obligaron a cambiar de nombre a los republicanos), se introdujo el delito de adulterio (s�lo para mujeres?) y se registr� el derecho del padre o marido a lavar con sangre su honra, se declar� el aborto como un crimen y se prohibi� la venta de anticonceptivos.
La Iglesia vigilaba la moral p�blica y las costumbres. Adem�s de llevar el peso de la censura sobre la literatura y el cine, se llegaron a prohibir bailes y fiestas (como Carnavales),a la vez que se dictaron normas sobre comportamiento p�blico e indumentaria.
? Educaci�n y cultura: el franquismo borr� la reforma educativa rep�blicana, volviendo a la ense�anza tradicional y a los m�todos represivos: se prohibi� la educaci�n conjunta de ni�os y ni�as, por moral y objetivos. El colectivo de maestros sufri� una gran depuraci�n, y numerosos docentes represaliados fueron reemplazados por religiosos, excombatientes, mutilados de guerra y personal de la Secci�n Femenina; pues lo que importaba no era la formaci�n, sino la adhesi�n al r�gimen. Crucifijo, estampas de Franco y Jos� Antonio y otros s�mbolos adornaban las escuelas, donde se adoctrinaba en el nacional-catolicismo.
La vida cultural estuvo marcada por el exilio y la censura, pues la mayor�a de los intelectuales se marcharon fuera del pa�s, donde continuaron su vida enriqueciendo a los pa�ses destinatarios. S�lo los adictos al r�gimen pod�an expresar sus opiniones, y fueron muy pocos los que lograr aunar una calidad intelectual y expresarla (Cela, Buero Vallejo y otros).
El cine nacional se limit� a rescatar el folklore tradicional y las gestas imperiales (como la pel�cula ?Raza?, con gui�n del propio Franco). Contrastaba con el cine extranjero, m�s mundano y por supuesto fuertemente censurado.
En los a�os cincuenta har� su aparici�n una nueva generaci�n de escritores, pensadores y artistas en medio del p�ramo cultura espa�ol.
La prensa sufr�a la censura y un intenso control, y se consideraba a los peri�dicos como meros transmisores dela voluntad del Estado.










6. EXILIO Y OPOSICI�N INTERIOR
? El exilio: cerca de medio mill�n de espa�oles tuvieron que exiliarse al finalizar la Guerra Civil; destacando los artistas, pol�ticos y cient�ficos. Sus destinos fueron Am�rica Latina, especialmente M�jico, la URSS o sur de Francia. En este �ltimo pa�s sufrieron la ocupaci�n nazi, el r�gimen filofascista de Vichy, por lo que muchos fueron internados en Campos de Concentraci�n (como Largo Caballero), otros fueron devueltos, incluso para ser fusilados (como el presidente de la Generalitat, Companys). Pero hubo bastantes que combatieron en la Segunda Guerra Mundial, ayudando al triunfo contra la invasi�n nazi (en Francia o Rusia).
La desuni�n y la dispersi�n caracterizan las organizaciones pol�ticas antifranquistas en el exilio, donde se acentu� el enfrentamiento entre comunistas y las dem�s fuerzas pol�ticas, as� como la divisi�n del partido socialista (entre los partidarios y de Prieto y de Negr�n). Todos confiaban en que los aliados impondr�an la democracia en Espa�a, por lo que se crearon organizaciones para preparar el retorno.
El PCE defend�a otra estrategia: pensaban que s�lo la lucha y la acci�n directa acabar�a con Franco, creyendo que el pueblo se podr�a levantar si existiese un movimiento de guerrillas con un mando com�n. Iniciaron as� una expedici�n tras la liberalizaci�n de Francia, cruzando los Pirineos; pero tuvieron que replegarse ante la llegada de tropas franquistas. Despu�s se opt� por reactivar la guerrilla en el interior (el Maquis), enviado tropas y cuadros para organizarla o apoyarla, mostrando a los aliados que hab�a una oposici�n interior (para tomar una decisi�n).
Con el mismo objetivo re re�nen en M�jico las Cortes de la Rep�blica, para ofrecer a los aliados un gobierno democr�tico. Pero, aunque el r�gimen de Franco no fue reconocido, el de la Rep�blica tampoco.
Por eso, algunos socialistas (de Prieto) negocian con D. Juan de Borb�n, pero tambi�n fracasa ese proyecto de restauraci�n democr�tica, quedando s�lo la oposici�n interior al r�gimen.
? Esa Oposici�n interior fue doble, aunque d�bil al principio por la represi�n y otras causas. Entre los principales grupos de oposici�n interna destacan:

- La Guerrilla: durante la Guerra Civil en las serran�as de la zona nacional quedaron n�cleos guerrilleros, cuyo objetivo principal era su propia supervivencia y esperar el desenlace de la 2� Guerra Mundial. Despu�s del conflicto se extiende a otras zonas del territorio espa�ol, e incrementa su n�mero con miembros del ej�rcito republicano o fuerzas obreras (PCE y CNT, sobre todo). Su �poca de mayor actividad fue entre 1945 y 1947; y en esos a�os se multiplicaron los robos, secuestros e incluso la guerrilla lleg� a tomar alguna localidad durante algunos d�as.La estrategia franquista para frenar la guerrilla fue la de reprimir a la poblaci�n campesina para cortar el abastecimiento a los guerrilleros, tarea que hizo la Guardia Civil. Numerosas matanzas sin juicio previo, prisi�n, tortura sobre los familiares de los huidos, etc., fueron una pr�ctica habitual (seg�n la Ley de Represi�n del Bandidaje y el Terrorismo, de 1947). Hacia 1948, ante el acoso y el escaso apoyo popular, el PCE decidi� anular la guerrilla.
- Los inicios de la oposici�n cat�lica. Al principio, el apoyo de la Iglesia al r�gimen fue mayoritario, con s�lo algunas t�midas cr�ticas ante la conflictividad laboral creciente. Pero en las organizaciones del apostolado obrero (HOAC y JOC) empiezan a crecer las cr�ticas ante la falta de libertad sindical y ante las condiciones de los trabajadores.En estos a�os se crea tambi�n grupos clandestinos con pol�ticos confesionales, como la Uni�n Democr�tica Cristiana, Izquierda Dem�crata Cristiana, etc.
- Primeras huelgas. En 1945 y 1946 tuvieron lugar las primeras huelgas del franquismo en Barcelona y Pa�s Vasco, pero de estas movilizaciones no se enter� el pa�s. M�s trascendente fue la huelga de Barcelona en 1951, a causa del aumento de las tarifas del tranv�a, con un boicot seguido por el 97 % de usuarios. En 1956 se sucedieron otras huelgas en Pa�s Vasco y Barcelona, contestadas con las Leyes de Orden P�blico y de Bandidaje y Terrorismo. Esta mayor actividad se explica por el creciente n�mero de activistas cat�licos y de izquierda, que reorganizaron el movimiento obrero, desplazando a la direcci�n desde el exilio.
- Las protestas universitarias. Con Ruiz Gim�nez al frente del MEC hubo cierto aperturismo en el �mbito universitario. Pero los estudiantes se opon�an a la sindicaci�n obligatoria al SEU y pretenden celebrar un Congreso Nacional de Estudiantes en Madrid, con delegados elegidos libremente. Como no fue autorizado, los estudiantes asaltaron la Facultad de Derecho, se produjeron enfrentamientos y heridos. El Gobierno destituy� al ministro de Educaci�n al secretario General del Movimiento y a algunos rectores.

Tema 9 H� Bachillerato

LA GUERRA CIVIL ESPA�OLA (1936-1939)


1.- CAUSAS DE LA GUERRA

Algunas son estructurales (como consecuencia de problemas latentes no resueltos antes) y otras coyunturales (las que hemos expuesto en el tema anterior). Veamos:
? Causas Estructurales:
- El m�s importante fue el problema social: las enormes diferencias entre trabajadores y propietarios. Los odios eran profundos y la lucha de clases se hab�a radicalizado, debido a las esperanzas de los trabajadores en las reformas de la II Rep�blica y a la resistencia de los patronos, sobre todo en el campo. El tema agrario fue clave.

- El problema regional se produce por la oposici�n de la derecha y del ej�rcito a los nacionalismos perif�ricos. La concesi�n del Estatuto a Catalu�a (1932), y la tramitaci�n de los estatutos vascos y gallegos en 1936, se interpret� por los sectores citados como la divisi�n y la desmembraci�n de Espa�a, algo inaceptable desde su punto de vista.

- La cuesti�n religiosa es otra causa ya que contribuy� a dividir a la poblaci�n espa�ola y al alineamiento en uno u otro bando. Por un lado estaban los defensores de que todo siguiera como antes, manteniendo el poder predominante de la iglesia en la sociedad; y por otro los que se opon�an a ello, defendiendo un anticlericalismo radical, la separaci�n Iglesia-Estado, la ense�anza laica, etc., en una sociedad mayoritariamente cat�lica. El enfrentamiento entre ambas posturas, la legislaci�n republicana en este sentido y la falta de di�logo agudiz� el problema.

- Tambi�n influy� la tradicional man�a de los espa�oles en querer resolver los problemas por la fuerza, y no democr�ticamente: tanto la izquierda, con un movimiento obrero que deseaba alcanzar una revoluci�n social y el poder como fuera; como la derecha, que tem�a una revoluci�n marxista y estaba acostumbrada a solucionar los conflictos con los militares. Falt� paciencia, di�logo y voluntad.

En definitiva, la Guerra fue el resultado del enfrentamiento entre las dos Espa�as: por un lado, los viejos grupos olig�rquicos, que se opon�an al cambio y que contaron con gran parte del ej�rcito, de tradici�n golpista; por otro, la burgues�a media y el movimiento obrero, que ped�an la redistribuci�n del poder mediante la aplicaci�n de un sistema democr�tico con partidos pol�ticos, autonom�as, estado laico y constituci�n.

? Causas Coyunturales:
La crisis de las democracias y el auge de los movimientos totalitarios influyeron asimismo en el origen y desarrollo de la Guerra Civil, pues propici� el apoyo de los fascistas a la derecha espa�ola y de la URSS a los republicanos.
- Conviene recordar que en los a�os treinta Hitler en Alemania, con el modelo nazi, y Mussolini en Italia, con el modelo fascista, se hab�an aupado al poder. El avance del fascismo tiene consecuencias inmediatas en la pol�tica espa�ola, que se va a decantar mayoritariamente por el uso de la fuerza y por el desprecio a la democracia como sistema pol�tico, y que se manifiesta en la fundaci�n de Falange Espa�ola y otros grupos fascistas (como las JAP: Juventudes de Acci�n Popular).

- Tambi�n hay que se�alar el cambio de pol�tica de la URSS y la Internacional Comunista, que se tradujo en una alianza con la izquierda burguesa para la creaci�n de frentes populares frente al fascismo. Como contrapeso a los anteriores, los partidos del movimiento obrero organizan milicias comunistas y socialistas (como la JSU: Juventudes Socialista Unificadas).

La espiral de violencia fue creciendo y a un asesinato se suced�a otro en represalia, como el del teniente Castillo a manos de falangistas y como respuesta el de J. Calvo Sotelo. El orden p�blico, que desde el inicio dela Rep�blica fue un problema, fue instrumentalizado por la derecha y represent� el motivo final de la sublevaci�n.








2.- EL DESARROLLO DE LA GUERRA

2.1.- Los Proleg�menos
Desde las elecciones de 1936 hab�a rumores de golpe de Estado. Por esa raz�n, el gobierno hab�a cambiado de destino a algunos militares. Entre los m�s significativos estaban: Mola, que desde Navarra prepar� el levantamiento; Sanjurjo, exiliado en Portugal desde 1932 y que era el jefe supremo; Franco, a�n en segundo plano y que se hallaba en Canarias y Goded en Baleares.

La tarde del 17 de Julio, seg�n �rdenes de Madrid, tropas de regulares y la Legi�n ocupan Melilla; Yag�e hacia lo mismo en Ceuta y Franco viaja desde Canarias a Tetu�n para tomar el mando del ej�rcito africano. La rebeli�n se extiende r�pidamente a la Pen�nsula los d�as 18 y 19.

En Madrid, Casares Quiroga se entera de lo de Melilla, pero no toma medidas, neg�ndose a entregar armas a la poblaci�n como exig�an partidos obreros y sindicatos, a la vez que dimite ese d�a 18. Por lo que Aza�a nombra a Mart�nez Barrios como jefe del Gobierno, quien dimite al d�a siguiente; por lo que elige a Jos� Giral, que s� acepta armar a la poblaci�n. Paralelamente, y mientras Aza�a intenta sin �xito pactar con los sublevados, PCE y PSOE movilizaron a sus militantes para combatir la rebeli�n, relegando al Gobierno a un segundo plano, que pierde pronto el control en las zonas leales a la Rep�blica (esa fue una de las claves de la derrota).

En Sevilla, el general golpista Queipo de Llano consigue dominar la ciudad con temeridad y astucia, despu�s de vencer la resistencia de las fuerzas de Asalto (leales a al Rep�blica) y milicias obreras armadas. Desde ah�, la sublevaci�n se extendi� por Andaluc�a occidental.

El d�a 20, en Madrid, las fuerzas leales al Gobierno y las milicias sofocan el levantamiento tomando el Cuartel de la Monta�a, donde se hab�an atrincherado los rebeldes. En Toledo, el coronel Moscard� se hizo fuerte en el Alc�zar con un grupo de cadetes, guardias civiles y falangistas, mientras la ciudad era tomada por las milicias.

En Barcelona y Catalu�a fracasa el levantamiento, pero en Castilla y Le�n, parte de Arag�n y otros lugares aislados triunfan los sublevados, quienes declaran el estado de guerra y llevan a cabo diversas medidas represivas, incluyendo m�ltiples detenciones y ejecuciones.

Respecto al ej�rcito, en Infanter�a predominaban los golpistas (sobre todo entre los mandos); en Aviaci�n los leales a la Rep�blica; y en la Marina hab�a divergencia, ya que la mayor�a de los oficiales estaba con los sublevados, mientras que la mariner�a era fiel a la Rep�blica.

Los sublevados, ahora llamados nacionales, controlaron las provincias con la econom�a menos desarrollada, de base agr�cola y condicionada por el caciquismo. Tambi�n dominan la frontera portuguesa, por donde recib�an ayuda.

La zona controlada por la Rep�blica era la m�s productiva y poblada, m�s politizada y con una mayor conciencia de clase. Manten�a en su poder la producci�n industrial, el oro del Banco de Espa�a, la flota y la aviaci�n.

A pesar de esas diferencias, hay un cierto equilibrio entre ambos bandos (por varios motivos), por lo que el golpe militar inicial se convierte en Guerra Civil (al alargarse, pues unos se defienden y otros tardan en conseguir sus objetivos). La ocupaci�n de Extremadura permite unir las zonas nacionales, y la toma de Madrid se convierte en la siguiente meta.



2.2.- Los dos Bandos

Como se intuye de lo visto hasta ahora, la distribuci�n inicial fue �sta:

? Zona Republicana: adem�s de las fuerzas ya citadas (gran parte de la Marina y Aviaci�n, aunque desertaron los mandos), m�s un contingente destacado de Tierra y de las Fuerzas de Orden P�blico (Guardia Civil, Guardias de Asalto y Carabineros), hay que rese�ar a las milicias (civiles armados, a los que se unir�n despu�s las Brigadas Internacionales) y partidos pol�ticos republicanos: moderados (como IR y UR), obreros (PSOE, PCE, POUM, PSUC,?), fuerzas sindicales (CNT y UGT), regionalistas (ORGA, ERC y PNV -aunque es de derecha-).
? Zona Nacional: el resto de las fuerzas militares (mayor�a de Tierra y mandos nombrados), m�s el ej�rcito de �frica (con la Legi�n y Regulares), casi la mitad de las Fuerzas de Orden P�blico y las siguientes fuerzas sociales o pol�ticas: FE y de la JONS (que hab�a aumentado notablemente sus efectivos desde 1936, cuyas milicias contribuyeron notablemente al control de la zona nacional, organizando las represalias en la retaguardia, adem�s de constituir el embri�n del partido �nico de Franco), Carlistas (Tradicionalistas o Requet�s, pensando en la posibilidad de una restauraci�n mon�rquica de su l�nea din�stica), buena parte de la Iglesia (que no considera este hecho como una guerra, sino como una cruzada liberadora contra el mal: el Vaticano fue uno de los primeros estados en reconocer al r�gimen y gobierno de Franco) y del mundo empresarial o financiero (como Juan March y otros, que aportan dinero o movilizar las instituciones de cr�dito internacionales), la aristocracia, la CEDA, los mon�rquicos de Renovaci�n Espa�ola, etc.
?
El resto de ciudadanos civiles espa�oles (la llamada masa neutra), aunque hab�a quienes se inclinaban hacia uno u otro bando seg�n sus propios intereses (los m�s potentados hacia los sublevados, y viceversa), en general, influy� mucho el lugar de residencia (donde le toc�).

2.3- Fases de la Guerra

En el curso de la guerra se pueden distinguir cuatro fases:
? 1� Fase: julio de 1936-marzo de 1937

En s�ntesis, las operaciones militares consistieron en casi el mismo objetivo tanto para los nacionales como para los republicanos (aunque de distinto sentido: dominar la parte de Espa�a que no se hab�a sumado a la sublevaci�n (en el primer caso), y defender esa misma zona (en el caso de los republicanos), al tiempo que buscaban la derrota definitiva del enemigo. De acuerdo con eso, en esta fase destacan seis actuaciones:

? El paso del estrecho: gracias al puente a�reo establecido con aviones cedidos por Alemania e Italia, el ej�rcito de Franco pudo cruzar el estrecho y llegar a Andaluc�a. Ya quela Armada y Aviaci�n fue fiel ala Rep�blica.
? Avance desde Andaluc�a: desde esta regi�n se dirigen hacia Extremadura (que ten�a una gran importancia estrat�gica, pues ayudar�a a conectar con la zona Norte en poder de los nacionales) y Toledo (donde resist�a Moscard�), que logran con facilidad debido a la preparaci�n de las tropas de �frica, su mayor fiereza, sus expeditivos m�todos de Guerra y a la falta de organizaci�n a�n de las fuerzas obreras y ej�rcito de la Rep�blica.
? Ofensiva sobre Madrid: de m�xima prioridad, al ser la capital de Espa�a, las numerosas fuerzas republicanas all� existentes, el oro del Banco de Espa�a, etc. Pero Madrid resiste, con el esfuerzo de sus vecinos, la llegada de las Brigadas Internacionales y aviones sovi�ticos. Tras el fracaso, Franco decide una serie de maniobras envolventes para aislarla (batalla de la carretera de La Coru�a, Jarama, Guadalajara, etc.).
? La frontera francesa: Mola ataca la frontera francesa en su parte occidental, tomando Ir�n.
? Ofensiva republicana contra Arag�n y Mallorca, que llevan a cabo desde Catalu�a. Pero que fracasan en ambos casos: en el primero, por el comportamiento de la CNT-FAI (que ejecuta su pretendida revoluci�n); en el segundo, por la ayuda de la aviaci�n alemana.
? La ca�da de M�laga: fue debida a su defensa desorganizada, por lo que fue una presa f�cil para las tropas italianas, marroqu�es y voluntarios espa�oles, con apoyo de la Marina y Aviaci�n (desde donde bombardean y ametrallan a los que huyen por la carretera de la costa).

? 2� Fase: de abril a noviembre de 1937

En esta etapa destacan las siguientes acciones:

? Por parte republicana, dos batallas (ambas ten�an como objetivo aliviar el frente Norte y las ciudades cercanas): la de Brunete, en las cercan�as de Madrid; y la de Belchite, cerca de Zaragoza.
? Los nacionales liquidan el Frente Norte: las ciudades m�s importantes del Cant�brico fueron cayendo en manos de Franco, hasta liquidar los �ltimos reductos republicanos. Estas ciudades no s�lo eran importantes estrat�gicamente, sino que su industria y minas ayudar�an a Franco a pagar una parte de su deuda a Alemania y disponer de m�s fuerzas.



? 3� Fase: 1938

Etapa clave, pues los nacionales cortan a los republicanos en dos. Destacan:

? La ofensiva nacional hacia el Levante, tomando Teruel y Castell�n: cortando el frente de Guerra y dejando a Catalu�a aislada del resto de la Rep�blica.
? La Batalla del Ebro: el ej�rcito republicano lanz� la �ltima gran batalla, para intentar salvar la situaci�n que ya hab�a dado un vuelco fundamental a favor de los sublevados. Cruzan el Ebro el 25 de julio y mantienen las posiciones entre el fuego intenso de las tropas de Franco. Pero la destrucci�n de loa puentes, la riada desatada por la rotura de todos los embalses de la cuenca del Ebro, sucesivos contraataques nacionales, la retirada de los voluntarios brigadistas internacionales y la claudicaci�n de Francia y Gran Breta�a ante Hitler (Pacto de Munich), con el consiguiente cierre de la frontera francesa., las fuerzas republicanas se retiran y dan por perdida la Batalla del Ebro.

? 4� Fase: de diciembre de 1938 hasta el 1 de abril de 1939

Definitiva, pues los nacionales ocupan Catalu�a y cae Madrid.

Tras la batalla del Ebro las tropas nacionales avanzan sin excesiva oposici�n, entrando el 26 de enero de 1939 en Barcelona. A pesar de los esfuerzos de Negr�n por aprobar un plan de resistencia, el gobierno de Franco hab�a sido reconocido por Francia y Gran Breta�a; y, adem�s, las fuerzas republicanas estaban ya divididas entre los partidarios de resistir y los que cre�an que seguir con la guerra era una acto de crueldad y prefer�an negociar. Franco rechaz� la negociaci�n y promulg� una Ley de Responsabilidades Pol�ticas, que establec�a duras condiciones a los que hab�an colaborado con la Rep�blica. Soldados y civiles cruzan la frontera y Francia les recluye en campos de refugiados. Ya s�lo quedaba parte del Centro y Sureste.

En Madrid, la Rep�blica se derrumba con la divisi�n entre comunistas (partidarios de la resistencia hasta el final) y las fuerzas del coronel Casado (que deseaban la rendici�n, creyendo que Franco negociar�a con los militares). La flota republicana se rinde, y termina la Guerra oficialmente el 1 de abril de 1939.


3. LA INTERVENCI�N EXTRANJERA

La guerra habr�a sido m�s corta sin la ayuda de las potencias extranjeras, y esta actuaci�n estuvo condicionada por la coyuntura internacional. Francia y Gran Breta�a trataron de localizar y aislar el conflicto espa�ol, para evitar el la extensi�n del conflicto a Europa, sin importarles abandonar un gobierno leg�timo (como era el republicano).

Por eso, la Rep�blica s�lo cont� con la ayuda militar de la Uni�n Sovi�tica, que entend�a la guerra espa�ola como una lucha entre fascismo y democracia. M�jico fue, sin embargo, el que primero sirvi� un env�o de ayuda, ante la divisi�n p�blica y la presi�n de EEUU para que esta no fuera mayor.

Los sublevados contaron con la ayuda militar de la Italia fascista y la Alemania nazi. Asimismo, el dictador portugu�s Salazar mantuvo una estrecha colaboraci�n con Franco, al deportar a los republicanos que cruzaban la frontera y facilitar la ayuda de los sublevados a trav�s de la frontera.
El 1 de agosto de 1936, los gobiernos de Francia y Gran Breta�a propusieron al resto de los pa�ses europeos un Pacto de No Intervenci�n en la guerra espa�ola, con objeto de evitar que no variasen las relaciones internacionales. De los pa�ses mencionados anteriormente, M�jico fue �l �nico que no firm�; los dem�s se comprometieron a no enviar material b�lico a Espa�a, armas o voluntarios. Esta pol�tica consideraba en plano de igualdad a los dos contendientes, y de nada sirvieron las protestas de la Espa�a republicana ante la Sociedad de Naciones.

Es evidente que el pacto no fue respetado por los firmantes, pues Alemania e Italia por una parte, y Rusia por otra, ayudaron en el conflicto durante toda la guerra. Alemania incluso envi� a la c�lebre Legi�n C�ndor, responsable del bombardeo de Guernica. Los portugueses ayudaron estrat�gicamente.

Estados Unidos sigui� con su pol�tica de no intervenci�n en los asuntos de otros pa�ses. Fue rechazada la petici�n de ayuda del embajador espa�ol y la pretensi�n de algunas empresas de remitir material al gobierno republicano; sin embargo, los sublevados contaron con env�os de motores y combustible de la Ford, General Motors y Texaco.

La ayuda de la URSS fue para la Rep�blica la m�s importante, y se hizo en forma de equipos y material, t�cnicos, aviones. Esta ayuda se pag� con el oro del Banco de Espa�a, lo que alcanz� para env�os intermitentes; mientras que las fuerzas de Franco las recib�an ininterrumpidamente, contribuyendo decisivamente a la victoria de las tropas franquistas.
Sin embargo, entre los apoyos de la Rep�blica hay que destacar las mencionadas Brigadas Internacionales, organizadas en Francia desde 1936: estaban integradas por voluntarios de m�s de 60 nacionalidades y con una ideolog�a diversa, pero convencidos de que apoyar a la Rep�blica era combatir por la libertad y contra el fascismo. Tuvieron que abandonar el pa�s en diciembre de 1938, ante las presiones el Comit� de No Intervenci�n (y el Pacto de Munich).

La Guerra Civil se convirti� en la antesala de la Segunda Guerra Mundial, con una confrontaci�n de dos modelos de sociedad y de r�gimen pol�tico.


4. LA VIDA EN AMBAS ZONAS
? A) Zona Republicana
Una de las causas de que se perdiese la guerra, seg�n los historiadores, fue la divisi�n existente desde un principio en la zona Republicana. El dilema estaba en �qu� ten�a prioridad para la izquierda, ganar la guerra o hacer la revoluci�n?

- La segunda postura fue defendida por organizaciones como el POUM y la CNT, que llevaron a cabo colectivizaciones y experimentos de comunismo libertario.

- Otros grupos, como el PCE y un sector del socialismo, exig�an un esfuerzo primero para ganar la guerra, dejando la revoluci�n para despu�s. Esta posici�n significaba la desaparici�n de las colectivizaciones y la centralizaci�n de las decisiones del gobierno. Por eso, la negativa del POUM y de los anarquistas en apoyarlo motiv� diversos y graves conflictos.

Al comienzo de la guerra, muchas f�bricas y tierras fueron abandonadas por sus propietarios huidos al otro bando. El gobierno s�lo legaliz� algunas a posteriori, mediante leyes y decretos, que en muchos casos permitieron el acceso de los campesinos a la propiedad de la tierra. Por otra parte, el Estado se hizo cargo de los ferrocarriles, el�ctricas y monopolios de combustibles.

En zonas de Catalu�a y Arag�n, de fuerte implantaci�n anarquista, las empresas y campos quedaron bajo la direcci�n de comit�s obreros: la idea era hacer la revoluci�n, para ganar la guerra. Socialistas, republicanos y comunistas, por el contrario, eran partidarios de la nacionalizaci�n de los medios de producci�n, bajo una direcci�n centralizada, para dedicarlos a una econom�a de guerra; lo que plante� conflictos entre el gobierno central, catal�n y vasco.

- La evoluci�n pol�tica en la zona republicana fue compleja. Al principio, el gobierno estuvo presidido por Giral (de Izquierda Republicana); a la par que exist�an comit�s locales y juntas, a las que el gobierno tuvo que reconocer.

- M�s adelante, ser� Largo Caballero (PSOE) qui�n se haga cargo del Gobierno, con la inclusi�n de todos los grupos del Frente Popular y con el apoyo de los anarquistas de la CNT. Con ello, Largo Caballero persigue la reorganizaci�n del Estado para ganar la guerra, que inclu�a la expropiaci�n de las propiedades de los sublevados, intensificaci�n de los esfuerzos para logra el apoyo internacional, militarizar las milicias, intentar recuperar el poder que se hallaba disperso, reordenar el territorio. Es decir, abandonar toda pol�tica partidista y centrarse en ganar la guerra.

- En mayo de 1937, CNT y POUM protagonizaron unos sucesos que forzaron la dimisi�n de Largo Caballero y el paso a la presidencia de Juan Negr�n (PSOE), que fortaleci� el Estado para evitar cualquier intento revolucionario, apoy�ndose cada vez m�s en el PCE, el �nico que ten�a un modelo de ej�rcito eficiente, y la ayuda de la Uni�n Sovi�tica. Negr�n y los comunistas mantuvieron una pol�tica de resistencia a ultranza, esperando que la guerra que amenazaba Europa hiciera cambiar la posici�n de las democracias occidentales hacia la Rep�blica. La pol�tica de Negr�n, y la influencia que durante su gobierno adquiri� el PCE, dividi� al partido socialista y gener� un enfrentamiento entre republicanos, socialistas y anarquistas, que se mantuvo en el exilio.

? B) Zona Nacional

El levantamiento se produjo sin que los sublevados tuvieran claro un proyecto pol�tico definido. Entre ellos exist�a una amalgama de tendencias pol�ticas y sociales: mon�rquicos alfonsinos, carlistas, falangistas, cedistas, militares..., sin que ninguno renunciase a sus principios ideol�gicos; aunque, entre todos, Falange era el que mayor fuerza detentaba.

1.- Despu�s de la sublevaci�n, los militares constituyeron en Burgos una Junta de Defensa Nacional, que actu� como un poder soberano: declar� el estado de guerra, coordin� las operaciones militares, asumi� las tareas de administraci�n y las instituciones del Estado existentes en el territorio y legisl� en materia de educaci�n, familia y dio los primeros pasos para derogar las leyes republicanas. En lo econ�mico trat� de crear los instrumentos necesarios para financiar la guerra y anular las expropiaciones, devolviendo la tierra a sus antiguos propietarios.
2.- En agosto del 36, la necesidad de un mando �nico lleva a proclamar a Franco por encima de otros generales mejor situados (Mola y Queipo de Llano) como General�simo de todas las fuerzas nacionales y Jefe del Gobierno Espa�ol con todos los poderes.

Su primer acto de gobierno fue la creaci�n de la Junta T�cnica de Estado, integrada por militares y civiles, bajo el control del general�simo.

Era un estado sin articulaci�n pol�tica e ideol�gica, algo de lo que se encargar�a su cu�ado, R. Serrano Su�er. El primer paso fue integrar todas las fuerzas bajo la jefatura de Franco mediante el Decreto de Unificaci�n (19 de abril de 1937) que fusiona la FE y de las JONS con los tradicionalistas (FET de las JONS), con Franco como caudillo �nico, y en �l se integraron los dem�s partidos del bando sublevado (CEDA, Renovaci�n y otros menores).

Los falangistas intentaron mantener su esencia con M. Hedilla al frente, pero �ste es acusado de desacato, detenido y condenado a muerte (se libr� gracias a la mediaci�n de la iglesia y otros pol�ticos). La crisis se sald� con la consolidaci�n de la jefatura franquista. Despu�s se publicaron sus nuevos estatutos seg�n los cuales Franco s�lo respond�a ante Dios y ante la Historia.

3.- El primer gobierno de Franco se form� en enero de 1938, originando una nueva estructuraci�n pol�tica del r�gimen, con una representaci�n de todas las tendencias de los sublevados: destacando el ej�rcito con tres carteras, seguidos de los tradicionalistas y la iglesia.

Esto marca el inicio de un nuevo Estado Nacional, con el poder concentrado en su totalidad en manos de Franco. Su labor legislativa hasta el final de la guerra se resume en:

- Presentaci�n del Fuero del Trabajo, con al exposici�n de las principales ideas del r�gimen.
- La derogaci�n de la Ley del Divorcio.
- La creaci�n del Servicio Nacional de Reforma Econ�mica y Social de la Tierra.
- La Ley de Prensa, que establece la censura previa y el control gubernativo de los medios.
- Colaboraci�n entre Estado e Iglesia: retribuci�n, devoluci�n de bienes, educaci�n, etc.
- Ley de Responsabilidades Pol�ticas, que persegu�a a los enemigos del r�gimen.

5. CONSECUENCIAS DE LA GUERRA
? Una de las primeras consecuencias de la guerra fue la represi�n:

-En la zona sublevada, �sta fue institucional y sirvi� para vencer la resistencia de la poblaci�n mediante el terror.
-En la zona republicana fue una acci�n revolucionaria incontrolada, aprovechando el vac�o de poder y la impunidad. Es notorio el hecho de que las autoridades republicanas intentaran frenar las detenciones y los asesinatos arbitrarios de los comit�s revolucionarios, encauz�ndolo a trav�s de Tribunales Populares.

El m�todo represivo m�s com�n fue llamado el ?paseo?, pr�ctica que los dos bandos llevaron a cabo: unos contra la aristocracia, la burgues�a, los militares, eclesi�sticos, etc.; y los otros contra cualquier sospechoso de pertenec�a a un partido republicano, gobernantes y alcaldes durante la Rep�blica, obreros, m�dicos, maestros, etc.; como forma de escarmiento para aterrorizar a la poblaci�n, mezclando cuestiones pol�ticas muchas veces con cuestiones personales. Esa suma de odios motiv� una desconfianza de la poblaci�n, entre los propios vecinos e, incluso, entre gente de la misma familia, ante el clima de denuncias y delaciones.

Los que no perdieron la vida fueron separados de sus cargos y trabajos, encarcelados o muertos, incluso a�os despu�s de terminada la guerra. Los m�s afortunados marcharon al exilio.

? Entre las p�rdidas demogr�ficas, hay grandes discrepancias entre los historiadores, pero las cifras se aproximan al mill�n de muertos: contando los ejecutados por la represi�n en ambos bandos, fallecidos en combate, v�ctimas de bombardeos, muertos en las c�rceles una vez finalizada la guerra (como el poeta Miguel Hern�ndez), etc.
A ellos hay que sumar los exiliados o emigrados:, afectaron a la poblaci�n joven y en edad productiva, a intelectuales y artistas que hab�an protagonizado la Edad de Plata de la cultura espa�ola. Adem�s de los no nacidos en la guerra y a�os posteriores (poblaci�n hueca).
? Las p�rdidas econ�micas fueron muy cuantiosas. Especialmente afectada qued� la red de transportes y comunicaciones, sobre todo la ferroviaria. Tambi�n la gran cantidad de viviendas particulares destruidas y edificios p�blicos. El tejido industrial result� menos da�ado.
En endeudamiento de Espa�a al final era brutal: cerca de los 300.000 millones de pesetas (de las de entonces?), a lo que hab�a que sumar la p�rdida del oro del Banco de Espa�a.
Tambi�n se redujo considerablemente la superficie sembrada, debido a la falta de mano de obra y de ganado o equipamientos, requisados durante la guerra.
Eso tuvo como consecuencia el descenso brutal de la renta per c�pita, y s�lo hasta los a�os cincuenta no se recuperar�an los niveles de antes de la guerra:
? Pol�ticamente, la guerra trunc� el experimento democr�tico de la Segunda Rep�blica y la evoluci�n hacia una sociedad m�s moderna y solidaria e igualitaria. Pues con el triunfo de la derecha se aniquil� sistem�ticamente a toda la izquierda, con un r�gimen personal basado no en la voluntad popular, sino en la victoria: Dictadura personal de Franco, ideolog�a militarista y cat�lica, represora de toda disidencia pol�tica o ideol�gica.



Tema 8 H? Bachillerato

LA SEGUNDA REP?BLICA

1.- PROCLAMACI?N DE LA REP?BLICA

El 12 de Abril de 1931 se celebran las anunciadas Elecciones Municipales, acudiendo a las urnas el 67 % de los electores a nivel nacional. Sobre los resultados, hay una gran divergencia entre los diferentes historiadores: ya que continuaba en vigor el famoso art?culo 29 (cuando hab?a una sola Lista ?simple o compuesta?, o cuando se presentaban igual o menor n?mero de candidatos que plazas de concejales a cubrir, no se celebran elecciones, sino que eran autom?ticamente proclamados), por el que fueron elegidos directamente (sin necesidad de celebrar elecciones) unos 14.000 concejales mon?rquicos por unos 2.000 republicanos; adem?s, hab?a coaliciones o candidaturas dif?ciles de encuadrar (con numerosos grupos o individuos independientes, de matiz variable); y no hay que olvidar la influencia, que todav?a ejercieron los caciques en el ?mbito rural.

Estas elecciones constituyeron un aut?ntico refer?ndum sobre el r?gimen mon?rquico y, aunque salieron elegidos 22.150 concejales que apoyaban a Alfonso XIII, frente a los 5.875 que se opon?an a ?l (por las causas ya citadas), en la mayor?a de las ciudades del pa?s triunfaron los candidatos de la coalici?n republicana (a pesar de esa diferencia tan grande en el n?mero de ediles, en el c?mputo total de votos quedaron casi igualados: los republicanos obtienen en 49'53 %, por un 49'72 % de los fieles al rey). De manera que, en cifras absolutas, los espa?oles siguieron votando la monarqu?a, que fue la vencedora real; mientras que los antimon?rquicos fueron los vencedores morales, y la Corona no pod?a mantenerse con la oposici?n de casi todas las ciudades.

El d?a 13, fueron muchos los que se lanzan a la calle vitoreando a la Rep?blica. Y, el 14 (bien temprano), el ayuntamiento de ?ibar es el primero en proclamarla (seguido por el de Barcelona).

Entretanto, coexisten varios poderes: mientras el Comit? Revolucionario (elegidos tras el Pacto de San Sebasti?n, y que formar?n el primer Gobierno de la futura Rep?blica), conscientes de su fuerza exigen el inmediato exilio del rey; el monarca, desconcertado por los resultados y con sus ministros divididos ante las medidas a tomar (unos le aconsejaban abdicar y otros que declarara el estado de guerra), opta por abandonar el pa?s.

Ese d?a 14 de abril, el citado Comit? se convierte en Gobierno Provisional y proclama la Segunda Rep?blica, en medio de una insurrecci?n popular (NO de una insurrecci?n militar, secundada por una huelga obrera, tal y como hab?an previsto los republicanos y socialistas); evidenciando el agotamiento de la monarqu?a, al igual que los partidos tradicionales.

La derecha, sorprendida, tardar?a en reorganizarse. Mientras la conflictividad, desplazada de momento por el j?bilo popular, resurgir? inmediatamente y la Rep?blica se encontrar? en una grave disyuntiva: entre los que se sent?an perjudicados por las reformas (caso de los propietarios), y los que ten?an sus esperanzas depositadas en ella (jornaleros, obreros, yunteros, etc.).



2.- PARTIDOS Y FUERZAS POL?TICAS
La Izquierda

? La izquierda obrera se subdivid?a en varias fuerzas:

- PSOE: Era el principal partido de la izquierda, con 23.000 afiliados en 1930 (la colaboraci?n con Primo de Rivera fue positiva para ellos). En la Rep?blica se formar?n tres tendencias:
? La representada por Indalecio Prieto y Fernando de los R?os, que apoyaba la alianza con los republicanos para establecer la democracia burguesa.
? La segunda tambi?n defend?a esa alianza, pero con el fin de fortalecer la clase obrera y que sirviera para instaurar un r?gimen socialista. Su l?der era Largo Caballero.
? La tercera, representada por Juli?n Besteiro, rechazaba cualquier uni?n con los republicanos.
?
Los socialistas pretend?an lograr tres objetivos colaborando con los partidos burgueses: obtener mejoras para la clase trabajadora hasta implantar el socialismo; desplazar a la CNT como sindicato rival (la UGT alcanza un mill?n de trabajadores, y despu?s crear? la FNTT); y equilibrar fuerzas con la patronal, suavizando la lucha de clases.
- PCE (Partido Comunista de Espa?a): nacido en 1921 al escindirse el Partido Socialista, qued? fuera de las Cortes Constituyentes. Su influencia era m?nima y su estrategia abiertamente revolucionaria. Sus principales dirigentes fueron Jos? D?az y Dolores Ibarruri (la Pasionaria). Durante la Guerra Civil su organizaci?n eficaz le convirti? en el primer partido obrero.
- El POUM (Partido Obrero de Unificaci?n Marxista): surge en 1935 al fusionarse dos peque?os partidos de inspiraci?n trostkista. Dirigido por Andr?s Nin, s?lo destac? en Catalu?a.
- CNT (Confederaci?n Nacional de Trabajadores): se centraba en el sindicalismo rechazando la participaci?n pol?tica (defend?a la libertad personal, colectividad, rechazo a la autoridad y a la propiedad privada, etc.). Super? el mill?n de afiliados al iniciarse la Rep?blica. En 1936 se une al Frente Popular y participa pol?tica y militarmente durante la Guerra Civil.


? La izquierda burguesa estaba representada por Acci?n Republicana (AR), de Manuel Aza?a. Era un min?sculo partido integrado por intelectuales afines a su l?der. Y su ideario se basaba en la modernizaci?n de las estructuras pol?ticas y sociales del pa?s, sobre un fondo anticlerical, educativo, antimilitar y autonomista. Tuvo gran apoyo en el Campo Ara?uelo, con Jos? Giral. En 1934, al fundirse con el Partido Radical Socialista (liderado por Marcelino Domingo, que se hab?a escindido del partido de Lerroux) y con ORGA (de Casares Quiroga, que veremos a continuaci?n) se convierte en Izquierda Republicana (IR).

? La izquierda autonomista estaba constituida por dos partidos:


- ORGA (Organizaci?n Republicana Gallega Aut?noma), de car?cter republicano galleguista, cuyo l?der era Santiago Casares Quiroga.
- Esquerra Republicana de Catalu?a, de Francesc Maci? y Llu?s Companys, defiende un amplio programa de reformas sociales y econ?micas para Catalu?a. Su ideario le sit?a en posiciones cercanas al independentismo catal?n (como demostr? siempre que pudo).

El Centro:

? El m?s importante era el Partido Republicano Radical (PRR), de Alejandro Lerroux: que destacaba por su anticlericalismo y demagogia. Fue un partido bisagra, que comenz? gobernando con la izquierda y despu?s se inclin? hacia la derecha (Bienio Radical-Cedista).


Partidos de Derecha:

? La derecha nacional, que se divid?a en varias agrupaciones:
- Derecha Liberal Republicana, de Niceto Alcal? Zamora y Miguel Maura, defensora del orden, propiedad y catolicismo. Destac? por el cumplimiento de la estricta legalidad constitucional.
- Partido Agrario, de Mart?nez de Velasco y otros. Representaba los intereses de los grandes terratenientes, por lo que se opon?a a la Rep?blica y a la Reforma Agraria.
- Acci?n Popular, de Jos? Mar?a Gil Robles. El primer intento serio de crear un partido de derechas de ?mbito nacional, que acept? el proceso electoral pero no se integr? plenamente en el juego democr?tico (?). M?s adelante aglutinar? a un sector de la derecha bajo las siglas de la CEDA (Confederaci?n Espa?ola de Derechas Aut?nomas), que tendr? gran aceptaci?n en el ?mbito rural propietario, gobernando en la segunda mitad de la Rep?blica (Bienio citado).

? La Derecha Nacionalista, centrada en dos partidos:
- El Partido Nacionalista Vasco (PNV) que, aunque defend?a pol?ticas econ?micas y sociales de derecha, y siendo cat?lico radical, se aline? con la izquierda para sacar adelante la autonom?a regional vasca.
- La Lliga Regionalista en Catalu?a, apoyada por los empresarios de esa regi?n. Perdi? su liderazgo anterior por la expansi?n de Esquerra Republicana.

? Derecha mon?rquica, representada por Renovaci?n Espa?ola. Partido que fue creado por Antonio Goicoechea y Jos? Calvo Sotelo. Su actividad se centr? en el regreso a los valores tradicionales (incluyendo la Monarqu?a) y en apostar por el autoritarismo.

? Las corrientes fascistas, que giraban en torno a varios grupos minoritarios, entre los que destacaban dos: Falange Espa?ola (FE), de Jos? Antonio Primo de Rivera; y las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista (JONS), de On?simo Redondo.

? El carlismo o tradicionalismo segu?a vivo, en defensa de los Fueros, del integrismo cat?lico y del autoritarismo en pol?tica. Transformados en Requet?s, eran partidarios de derribar la Rep?blica por la fuerza.


3.- EVOLUCI?N DE LA SEGUNDA REP?BLICA

Tuvo cuatro etapas fundamentales, que se definen por los grupos pol?ticos que estaban en el poder, su acci?n de gobierno y las reacciones que provocaban la oposici?n.

3.1.- El Per?odo Constituyente (Gobierno Provisional): abril-diciembre de 1931

Se denomina as? porque en ?l se establecen las bases fundamentales del R?gimen, que ser?n plasmadas en la Constituci?n de la Rep?blica. Abarca desde la proclamaci?n del nuevo r?gimen hasta la promulgaci?n de la Constituci?n de 1931. Durante este per?odo, Espa?a estuvo regida por un R?gimen o Gobierno Provisional, cuya misi?n fundamentalmente fue la de convocar elecciones a Cortes Constituyentes; mientras se discut?a el texto constitucional, se gobernaba por Decreto. El presidente de este gobierno fue Niceto Alcal? Zamora, presidente del Comit? Revolucionario que proclam? la Rep?blica (surgido tras el Pacto de San Sebasti?n en 1930).

El gobierno estaba compuesto por republicanos de todas las tendencias y algunos socialistas: por lo que se bas? en las clases medias republicanas, la peque?a burgues?a, los intelectuales y la clase obrera organizada (PSOE y UGT). Por el contrario, las fuerzas de oposici?n eran de derecha, la oligarqu?a desplazada de poder, la izquierda radical y el proletariado revolucionario (como CNT). En la actuaci?n de este gobierno destacan las reformas militares y sociales:

- La reforma del ej?rcito fue promovida por M. Aza?a, Ministro de Guerra. Con ella, pretend?a crear un ej?rcito m?s reducido y moderno, as? como eliminar a sus miembros m?s conservadores y hacer de ?l una instituci?n m?s adaptada al r?gimen republicano.
- Las reformas sociales de Largo Caballero, Ministro de Trabajo socialista, pretend?an elevar el nivel de vida de los trabajadores, mejorar las condiciones laborales y de seguridad social, aumentar su participaci?n pol?tica; a la vez que deseaba limitar el poder y la influencia de los patronos, sobre todo en medios rurales.

Igualmente, tambi?n se preocupa de las reformas educativas y de acometer el tema auton?mico. Pero en seguida surgen los primeros problemas:
? Econ?micos: fuga de capitales y depreciaci?n de la peseta.
? Sociales: huelgas m?ltiples, invasiones de fincas y negativas de los propietarios a sembrar.
? Religiosos: quema de numerosos conventos y casas religiosas, al relacionar a la Iglesia con el antirrepublicanismo. Este conflictivo religioso se mantendr? durante casi todo el r?gimen.
? En esta etapa destacan las Elecciones a Cortes Constituyentes, que se celebran el 28 de junio de 1931, y que ser?n las encargadas de elaborar la Constituci?n de 1931. Pues, una vez anulada la Monarqu?a, ya no ten?a sentido la Constituci?n de 1876.
Las elecciones con un participaci?n del 70 % dieron el poder a la izquierda (socialistas y otros republicanos), mientras que la derecha no alcanzaba el centenar de esca?os. Estas Cortes aprobar?n la citada Constituci?n (el 9-XII-1931), una vez que la comisi?n encargada para este fin elabora un primer proyecto. El texto definitivo qued? as? (resumidamente):
? Respecto al sistema pol?tico, busca la creaci?n de un sistema aut?nticamente democr?tico, y que hiciera posible la aspiraci?n auton?mica de algunas regiones (Catalu?a y Pa?s Vasco, sobre todo). As?, se define a Espa?a como ?Rep?blica Democr?tica de Trabajadores de toda clase, organizados en un r?gimen de libertad y justicia? (aunque en art?culos posteriores se consagra al Estado como ?de Derecho y Democr?tico?).
? Defiende la divisi?n de poderes, concretando los controles que cada poder debe ejercer sobre los dem?s. As?, la potestad legislativa reside en el pueblo, que lo ejerce por medio de las Cortes (unicamerales: Congreso de los Diputados, elegidos por 4 a?os mediante sufragio universal, incluso femenino). La ejecutiva reca?a en el presidente de la Rep?blica (con un mandato por 6 a?os, elegido por los diputados y un n?mero igual de compromisarios, elegidos tambi?n por sufragio universal). Y la judicial establec?a la independencia de los jueces, con destacadas novedades (jurados, justicia gratuita para los pobres, etc.).
? La declaraci?n de derechos y libertades de los espa?oles era muy amplia, pues inclu?a la del sufragio universal ya mencionado, educaci?n, protecci?n social, libertad religiosa, expresi?n, reuni?n, asociaci?n, libre residencia, circulaci?n, elecci?n de profesi?n, inviolabilidad de domicilio, de correspondencia, propiedad privada (aunque pod?a expropiarse por el bien com?n), etc. El Tribunal de Garant?as Constitucionales velaba por su cumplimiento.
? En cuanto al tema regional o territorial, por vez primera, la Constituci?n reconoc?a el derecho de las regiones a dotarse de Estatutos de Autonom?a y se establec?a su ?mbito de gobierno aut?nomo pol?tico-administrativo, dentro del Estado espa?ol, que no estuviera en contradicci?n con la Constituci?n (se aprobar?a mediante plebiscito en la regi?n, y despu?s por las Cortes). Este sistema recibi? el nombre de Estado Integral.
? Por lo que se refiere al problema social, la Constituci?n preve?a una v?a reformista para disminuir las graves desigualdades existentes en la sociedad espa?ola: se suprim?a todo privilegio de clase social y de riqueza, lo que equival?a a anular a la nobleza como entidad jur?dica; aunque se mantiene la propiedad privada, se apunta la posibilidad de socializaci?n de la propiedad (expropiaci?n citada) y de los principales servicios p?blicos (aunque, en definitiva, los proyectos de nacionalizaci?n de la tierra, las minas, los bancos y los ferrocarriles nunca se llevaron a cabo). Se declara solamente la importancia del trabajo, y se promete para el futuro una legislaci?n laboral social avanzada.
? En cuanto al tema religioso, la mayor?a de los diputados entendieron que la Constituci?n de una democracia avanzada exig?a reducir al m?ximo el poder y la influencia de la Iglesia cat?lica espa?ola. En consecuencia, se declaraba el car?cter laico del Estado (queda anulada la asignaci?n econ?mica), as? como el de la ense?anza, la libertad de cultos, el matrimonio civil y el divorcio; tambi?n se decreta la disoluci?n dela Compa??a de Jes?s y el control sobre el resto de ?rdenes religiosas. De este modo, se separan las relaciones Iglesia-Estado: lo que enoja a los conservadores y republicanos de derecha (incluyendo a Alcal? Zamora).
? Respecto al ej?rcito, no se matizaba nada en la Constituci?n, ya que se considera incluido en el poder ejecutivo (el m?ximo poder lo tiene el presidente de la Rep?blica).

Como dec?amos, el 9-XII-1931, se aprueba la Constituci?n. Al d?a siguiente es elegido Alcal? Zamora como presidente de la Rep?blica, quien confirma a Manuel Aza?a como jefe del Gobierno.

3.2.- El Bienio Social-Aza?ista. La Rep?blica de Izquirda (1931-1933)

Una vez promulgada la Constituci?n se constituy? un nuevo gobierno. Y le correspondi? la tarea de gobierno a los ganadores de las Elecciones: socialistas y republicanos de izquierda. As?, el gobierno estar?a presidido por Aza?a y la Presidencia de la Rep?blica por N. Alcal? Zamora.

Durante los dos a?os que dur? el gobierno se vieron atacados por la Derecha, porque hac?an demasiadas reformas; y por la Izquierda, que aseveraba todo lo contrario (mucha lentitud). Los problemas a los que se enfrentaron fueron:

1.-Agrario: aunque en esta fecha la poblaci?n activa agraria ya no era mayoritaria (45 %), a?n era muy destacada, por lo que la demanda de trabajo era superior a la oferta, repercutiendo sobre el paro y los bajos salarios que imperaban. Adem?s, arrastr?bamos un p?simo e injusto reparto de la propiedad, con zonas donde el latifundismo era dominante. A todo ello hay que a?adirle la escasa productividad, que repercut?a en el consumo, comercio, industria, etc.
Debido a ello, urg?a la Reforma Agraria. Pero fue un gran problema para la Rep?blica desde los primeros a?os: la derecha se opon?a a ella (incluso el PRR y bastantes republicanos de derecha), se legislaba mediante Decretos (lo que originaba muchos recursos), hab?a una gran variedad de propietarios (no se pod?a tratar a todos por igual), la aplicaci?n era parcial (s?lo en las zonas latifundistas de Andaluc?a, Extremadura, Castilla la Mancha y Salamanca), se hizo con demasiada lentitud (por la realizaci?n del Censo Agrario, la falta de datos para conocer las tierras, su calidad, rendimientos, etc.), no se cre? un Banco Agr?cola (que aportara los cr?ditos para comprar los lotes adjudicados), el Presupuesto estatal destinado a este proceso fue insuficiente (ni siquiera para pagar las expropiaciones), hab?a una gran divisi?n entre los propios republicanos y gobernantes, etc. En definitiva, que el n?mero de campesinos que se preve?a asentar fue muy peque?o.
La Ley de Reforma Agraria establec?a la expropiaci?n con indemnizaci?n de las grandes fincas que no fuesen explotadas directamente por sus due?os, as? como las incultas y las de regad?o no regadas, para ser repartidas entre familias campesinas o entre colectividades de agricultores. Las tierras de la nobleza y de quienes hab?an participado en el golpe con Sanjurjo fueron expropiadas sin indemnizaci?n. Para llevar a cabo la redistribuci?n de las tierras se cre? el Instituto de Reforma Agraria, del que depend?an las Juntas Provinciales y las Comunidades de Campesinos. En ese orden se iban entregando las propiedades, hasta que llegaban a los campesinos.
Al final, ?sta fue aprobada el 9-IX-1932, tras el pronunciamiento de Sanjurjo y otros que se produjo en agosto de ese a?o. Su aplicaci?n se har?a progresivamente (en Navalmoral fue en 1934).
2-Religioso: teniendo como base la separaci?n de la Iglesia y el Estado, se promulg? una ley que preve?a la extinci?n en dos a?os del presupuesto del clero y el sometimiento de las ?rdenes religiosas a una ley especial. A?n hab?a muchos cat?licos, pero cada vez menos practicantes?
A lo largo del per?odo 1932-1933 se fueron promulgando leyes y decretos complementarios: disoluci?n de los Jesuitas y confiscaci?n de sus bienes, matrimonio civil y divorcio, secularizaci?n de los cementerios, prohibici?n de la ense?anza a las ?rdenes religiosas, etc. Lo ?ltimo supuso un problema, pues el Estado no estaba ten?a profesores ni instalaciones para atender a los alumnos.
Esto se tradujo en una oposici?n constante entre la Iglesia y el Estado, la expulsi?n del cardenal Primado de Espa?a (Segura) y el posicionamiento antirrepublicano de la Iglesia.
3- Ense?anza y Cultura: con la Dictadura se dio un gran impulso en la educaci?n, pero era a?n insuficiente: hab?a un gran ?ndice de analfabetismo (superior al 30 %) y la mitad de la poblaci?n infantil estaba sin escolarizar; faltaban escuelas, maestros (los ni?os se hacinaban en las aulas), material y presupuesto. Pero la Rep?blica acometi? ese gran reto, a pesar de contar con la oposici?n de la Iglesia (no aceptaba la ense?anza laica, mixta, obligatoria y gratuita, como pretend?a el Gobierno). As?, con el apoyo de la Instituci?n Libre de Ense?anza y otros organismos, se moderniz? la Universidad y se crean numerosas escuelas e institutos, aparece la educaci?n nocturna y las Bibliotecas Ambulantes.
4.- Militar: en este sentido, hab?a demasiados problemas: demasiado jefes (superior al 20 % de la tropa), escasa formaci?n y material obsoleto; adem?s, predominaban los mon?rquicos y sol?an intervenir en pol?tica. Por ese motivo, supon?an un peligro para el r?gimen republicano. Para solucionar el problema, Aza?a decidi? una depuraci?n pac?fica y, en ese sentido, aparecer? en 1931 la ?Ley Aza?a?, por la que exig?a a los mandos militares prestar juramento de fidelidad a la Rep?blica, o el retiro con el sueldo ?ntegro a los que no lo hicieran (muchos se jubilaron). Eso fue una soluci?n, pero tambi?n otro problema (algunos se dedican a conspirar?).
5.- Regional: la cuesti?n de la diversidad nacional dentro de Espa?a era m?s vieja que el cupl? (desde el siglo XVII) y, al precipitarse Maci? en abril de 1931 (cuando proclama la Rep?blica antes que Madrid), el gobierno republicano le aplica prioridad. Adem?s, la Constituci?n reconoc?a la posibilidad de conceder autonom?a a las regiones que lo solicitasen; y, celebrado un plebiscito en Catalu?a sobre el proyecto de un estatuto regional, recibi? un apoyo superior al 90 %.
As? pues, en septiembre de 1932 Catalu?a se convirti? en regi?n aut?noma, que ser?a regida por un gobierno propio, ?La Generalitat?, formada por un presidente, un Parlamento y un Consejo Ejecutivo; la Generalitat ten?a facultades legislativas, ejecutivas en hacienda, econom?a, educaci?n y cultura, transportes y comunicaciones; y el gobierno de la Rep?blica se ocupar?a de las relaciones exteriores, el orden p?blico y el ej?rcito. Los idiomas ser?an el catal?n y el castellano.
En el Pa?s Vasco y Navarra tambi?n ten?a fuerza el movimiento autonomista, pero estas regiones estaban a?n m?s preocupadas por conservar lo que quedaba de sus antiguos fueros. Adem?s, el catolicismo del PNV dificult? las conversaciones con el Gobierno, por lo que la autonom?a de Euskadi tendr? que esperar para ser aprobada hasta 1936 (en v?speras de la Guerra Civil).
Otras regiones elevaron sus proyectos, pero el citado conflicto b?lico impidi? su desarrollo.
6.- Social: en los primeros a?os de gobierno, siendo ministro de Trabajo Largo Caballero, la legislaci?n laboral alcanz? gran amplitud: se aprobaron leyes de jornadas m?ximas, de contrataci?n laboral, salarios m?nimos, jurados mixtos, regulaci?n del derecho a la huelga, etc.
La actitud de los sindicatos frente a esta l?nea fue diversa, siendo la m?s radical la protagonizada por la CNT, que suponiendo que con un gobierno socialista la situaci?n de los obreros mejorar?a notablemente, vio c?mo las protestas para acelerar esa mejor?a eran reprimidas, a veces con resultado de muertes; por este motivo, entendieron que hab?a llegado el momento de poner en pr?ctica lo que siempre hab?an defendido, la revoluci?n social; as?, en varias ocasiones decretaron la huelga insurreccional: una de ellas fue la de Casas Viejas (C?diz) en enero de 1933, donde los campesinos se apoderaron del pueblo y proclamaron el comunismo libertario, las fuerzas del orden reprimiendo brutalmente el hecho, causando numerosos muertos entre los insurrectos.
En 1933 la inestabilidad era evidente, a pesar de los logros de la Rep?blica en esos dos a?os: la reorganizaci?n de la derecha en ese a?o (en febrero se funda la CEDA, en marzo Renovaci?n Espa?ola y en octubre Falange Espa?ola), la radicalizaci?n de la izquierda (no s?lo de la CNT, que se echa al monte ya abiertamente; sino del propio PSOE, que apoya la l?nea dura de Largo Caballero). Adem?s, los citados levantamientos anarquistas (como los de Castilblanco, Casas Viejas y otros muchos) hicieron tambalear al gobierno. Y, por si fuera poco, en las Elecciones Municipales parciales celebradas en abril de 1933, as? como en la que tuvo lugar en el Tribunal de Garant?as Constitucionales (en septiembre) vencen los candidatos de derecha. Por lo que dimiti? Aza?a, teniendo Niceto A. Zamora que disolver las Cortes y convocar Elecciones Generales. Mientras, Lerroux se hace cargo del Gobierno.

3.3.- El Bienio Radical-Cedista: la Rep?blica de Derechas (XI-1933/febrero-1936)

En las nuevas elecciones celebradas el 19 de noviembre de 1933, la proporci?n de fuerzas se invirti? respecto a las de junio de 1931, siendo ahora la CEDA el partido con mayor n?mero de diputados, con el apoyo de otros partidos de la derecha o del centro.

Este giro se debi? a muchos factores, destacando ?stos: por un lado, el intento de la masa neutra del pa?s de mostrar su disconformidad con la labor realizada hasta entonces por la Rep?blica; por otro, tambi?n influy? la abstenci?n de la CNT, el que los socialistas se presentan separados de los republicanos, la elevada participaci?n de los cat?licos, el voto conservador de la mujer, etc.

Aunque gana la CEDA, Alcal? Zamora entreg? a Lerroux la jefatura de gobierno: para evitar una mayor derechizaci?n del pa?s. Quien gobierna en coalici?n con la CEDA, que a?n lidera Gil Robles (pues ir? siendo desplazado por Calvo Sotelo). De acuerdo con el nuevo sistema, deciden revisar toda la legislaci?n anterior, anulando la mayor?a de las reformas del per?odo anterior:

? Decretaron una amnist?a para los implicados en la sublevaci?n de agosto (Sanjurjada).
? Prepararon una revisi?n de la Constituci?n, en la que se restring?an las autonom?as regionales. En esta l?nea, el Estatuto de Catalu?a fue suspendido.
? Se aprob? una ley que era una contrarreforma de la Ley Agraria del bienio anterior. Tambi?n se deroga la Ley de T?rminos Municipales (prohib?a la contrataci?n de forasteros).
? En materia religiosa, se restablece (y aumenta) la subvenci?n al clero y la ense?anza religiosa.
? Es anulada la legislaci?n sobre salarios, que sufren un retroceso.
? Muchos funcionarios p?blicos de izquierda son sustituidos por otros de derecha.

Es decir, que ahora se benefician los sectores que se hab?an sentido perjudicados anteriormente, y viceversa. Hay pues, un giro radical, pero manteniendo en esencia la Rep?blica. Este gir? llev? a la radicalizaci?n de varios sectores de la sociedad:
? Del movimiento obrero y del socialismo. Desilusionados con esa rep?blica burguesa, los socialistas pasaron a una oposici?n cada vez m?s directa, decidiendo que hab?a llegado el momento de que el proletariado tomara el poder para poner en marcha la revoluci?n socialista. Con esta intenci?n montaron la ?Alianza Obrera?, que agrupaba a socialistas, anarquistas y comunistas. Adem?s, hay que tener en cuenta que el paro se hab?a disparado?
? Los militares se dividen en dos bandos: los de derecha crean la UME (Uni?n Militar Espa?ola), que contactan con falangistas y mon?rquicos; y los de izquierda fundan la UMRA (Uni?n Militar Antifascista Republicana), como r?plica a la anterior.
? Tambi?n se radicalizan los partidos, tanto de izquierda (como el PSOE, seg?n indic?bamos) como de derecha (la CEDA, y se une Falange con la JONS; contactan con Mussolini, etc.).
? En Catalu?a, una sentencia del Tribunal de Garant?as Constitucionales favoreciendo a los propietario frente a los campesinos, se interpret? como un intento de sometimiento por parte de los poderes centrales. Esta situaci?n influir? en el conflicto que veremos a continuaci?n.
? La Revoluci?n de Octubre (o de Asturias)

Gil Robles exige la entrada de la CEDA (claramente parafascista y antirrepublicana, que no se adhiere al r?gimen) en el Gobierno, para concluir la "rectificaci?n". En vista de ello, Samper (presidente del Consejo de Ministros) anuncia a Alcal? Zamora la crisis. ?ste llama a Lerroux para que forme gabinete, lo que hace el d?a 4 de octubre, en el que incorpora a tres ministros cedistas.
En la noche de ese d?a, la UGT y el PSOE (controlado por Largo Caballero), con el apoyo de las Juventudes Socialistas, deciden pasar a la acci?n (tem?an que la CEDA instaurara el fascismo, que estaba en auge en casi toda Europa), declarando la Huelga General en todo el pa?s (que se inicia el d?a 5); a la vez que pretenden alcanzar una "revoluci?n socialista proletaria". Tambi?n reciben el respaldo de los partidos republicanos en defensa de la legitimidad. El paro y la revoluci?n fue muy variable en el pa?s:
? En Vascongadas, tras estallar, es dominada pronto.
? En Madrid tambi?n fracasa, siendo detenidos numerosos dirigentes del PSOE.
? En Catalu?a, Lluis Companys proclama el Estat Catal?, dentro de una Rep?blica Federal Espa?ola; lo que equival?a a ponerse al margen de la Constituci?n, por lo que el Gobierno suspende el Estatuto de Autonom?a. Pero fracasa porque la CNT no entra en la Alianza Obrera, y porque el gobierno de la Generalitat se niega a conceder armas a los insurrectos. Es dominada la situaci?n.
? En Asturias, los hechos alcanzan mayor trascendencia, dando lugar a la Revoluci?n de Asturias: la primera revoluci?n socialista de Espa?a, de car?cter proletario, obrera.
Los socialistas, ugetistas y cenetistas forman la Alianza Obrera, o UHP (Uni?n de Hermanos Proletarios). Y, secundando la Huelga General, el mencionado 5 de octubre comienza en la cuenca minera: asaltan los cuarteles (como el de Sama y Mieres) y el primer intento de conquistar Oviedo.

Despu?s toman la f?brica de armas de Trubia, cogiendo 30.000 rifles y varias ametralladoras, que les facilitan la toma de Oviedo (excepto la Catedral y el palacio del Gobernador, donde resisten 1.000 soldados y polic?as), a la vez que se unen los obreros en Gij?n y Avil?s, y se constituye en Mieres el Comit? Revolucionario (presidido por los socialistas Gonz?lez Pe?a, Belarmino Tom?s y Teodomiro Men?ndez). El dominio alcanzar? a casi todo el Principado, que se reorganiza de forma revolucionaria: las f?bricas son incautadas; controlan el abastecimiento, la sanidad y las minas; crean un ej?rcito proletario, etc.

El general L?pez Ochoa, asesorado por Franco desde Madrid, con los regulares y la Legi?n, desembarca en Gij?n, la toman y marchan hacia Oviedo, que tambi?n es conquistada. El 17 de octubre ya est? sofocada la rebeli?n y, tras el pacto entre Ochoa y Belarmino Tom?s (para evitar que los moros entraran en las localidades...), el 19 se rinden todos los mineros.

Los m?todos empleados por el citado general fueron poco ?ticos, aunque muy efectivos: colocaba a los rehenes y prisioneros en vanguardia... Y los resultados fueron escalofriantes:

- 1.335 muertos: 1.051 revolucionarios y 284 miembros de las fuerzas de orden y del ej?rcito.
- 2.951 heridos (2.051 obreros y 900 gubernamentales).
- 30.000 prisioneros, para los que hubo que habilitar campos de reclusi?n especiales. Destacan las detenciones de Aza?a, Largo Caballero, Gonz?lez Pe?a, Belarmino Tom?s, P?rez Farr?s, etc. Otros huyen, como Indalecio Prieto (en el exilio hasta 1936).
- Represi?n, con numerosos condenados a muerte. Precisamente, este tema divide al PRR y a la CEDA. Incluso, Lerroux y Gil Robles temen que las ejecuciones compliquen la situaci?n (que se conviertan en m?rtires?). Adem?s, controlan a los partidos y se impone la censura.
A todos estos problemas se une otro de car?cter econ?mico, con problemas derivados de la crisis mundial. Y un esc?ndalo financiero en el que se vieron implicados varios ministros del partido de Lerroux: a mediados de septiembre de 1935 estalla el esc?ndalo del estraperlo, cuando Daniel Strauss y Perle intentan sobornar con dinero a varios personajes y pol?ticos (incluyendo a un sobrino y ahijado de Lerroux, Aurelio), con el fin de que les permitan legalizar un juego fraudulento de ruleta (se jugaba desde 1934, aunque el juego estaba prohibido en Espa?a).

Y uno muy conflictivo de ?ndole social: el 26 de julio de 1935, el ministro de Agricultura presenta el proyecto para revisar la Ley de la Reforma Agraria (del 9-IX-1932); y, en agosto, las Cortes votan la Ley de Reforma de la Reforma Agraria: que pretend?a derogar la expropiaci?n de los se?or?os y de las tierras de la grandeza sin indemnizaci?n (s?lo se incautar?an por necesidad social, mediante compra); a la vez que se anulan las ya efectuadas y se rebaja el presupuesto para el IRA (50 millones). No tendr? oposici?n, ya que los socialistas se hab?an retirado del Parlamento. Tampoco se renov? la Ley de Yunteros y todos fueron expulsados de las tierras al finalizar el verano, por lo que bajan los salarios agrarios (especialmente en los pueblos dominados por caciques) y aumenta el paro. Pese a ello, habr? poca conflictividad; pero ser? debido a las fuertes represiones y r?gido control por la Guardia Civil.

Con estas condiciones, se est? fraguando la Guerra Civil: los partidos de izquierdas preparan el Frente Popular, que firman ocho partidos (desde republicanos a comunistas) en enero de 1936, siguiendo la consigna de la Internacional Comunista, que propugnaba la formaci?n de frentes populares en todos los pa?ses ante el creciente avance del fascismo (por ese motivo, los comunistas cambian de m?todo y deciden colaborar con socialistas y burgueses republicanos); y los de derecha (sobre todo Acci?n Popular, JAP y Falange) traman la insurrecci?n, en la que Gil Robles representa la revoluci?n legalista y Calvo Sotelo la violenta. Izquierda y derecha, ambas muy radicalizadas.


3.4.- El Frente Popular: febrero de 1936-julio de 1936

El 7 de enero de 1936, Alcal? Zamora decreta la disoluci?n de las Cortes y la convocatoria de elecciones para el 16 de febrero.

Por eso, el 15 de enero se firma el citado pacto del Frente Popular: Izquierda Republicana, Uni?n Republicana, PSOE (con UGT), PCE, JJSS, Partido Sindicalista y POUM. En Catalu?a se forma otro similar. La CNT (que ya cuenta con mill?n y medio de afiliados, cifra similar a la UGT) no se une, pera lo votar? en febrero (reconociendo su error en noviembre de 1933).

Bajo el lema de ?Pan, Paz y Libertad?; entre sus promesas estaban la libertad para los presos pol?ticos (lo que agrada a CNT), restablecimiento del Estatuto de Catalu?a (ampliable a otras Comunidades), indemnizaci?n a las v?ctimas de la Revoluci?n de Asturias, reemprender la Reforma Agraria de 1932 (con prioridad) y derogar la Ley de Arrendamientos (que sustituy? a la anterior), pol?tica de obras p?blicas; impulso a la ense?anza primaria y media, abierta a todas las clases sociales y con democratizaci?n de la superior; reforma de las leyes municipales, reforma fiscal, etc. Resumiendo: restaurar la legislaci?n de los inicios de la Rep?blica, en un pacto de izquierda con un programa reformista, pero no revolucionario (ni tierra, ni banca ser?an nacionalizados).

Y llega el 16 de febrero, en que se celebran las anunciadas Elecciones Generales, con tranquilidad (salvo incidentes aislados), al que se presentan los siguientes bloques:

- El Frente Popular, formado por los partidos citados, al que se adhieren los nacionalistas vascos (a pesar de que el Vaticano presiona al PNV). En general, la CNT votar? por ?l.
- El Bloque Nacional, compuesto por la CEDA, los mon?rquicos de Renovaci?n Espa?ola y los tradicionalistas. Falange no se une, aunque s?lo contaba con unos 25.000 afiliados (entonces).

La participaci?n fue superior al 70 % y dio la victoria al Frente Popular (obtuvo el doble de diputados que el Bloque Nacional, y cinco veces m?s que el Centro): sobre todo en las zonas dominadas por el latifundismo y en todas las ciudades mayores de 150.000 habitantes; gracias al sistema electoral vigente, que premiaba a las mayor?as (pues, el n?mero de votos estuvo m?s igualado). Aunque los datos bailan (por las candidaturas mixtas, segundas vueltas y repeticiones en algunas provincias). Pero, ?ojo al dato!, se ha demostrado que hubo numerosas anomal?as o pucherazos, ahora a cargo del Frente Popular? (Por eso la derecha no acepta los resultados, solicitando que se anularan esas elecciones). He aqu? la composici?n aproximada del Congreso:

- Frente Popular = 288 (99 del PSOE, 87 de IR, 39 de UR, 36 de Ezquerra R. de C., 17 del PCE y 10 del PNV).
- Centro = 35 (12 de la Lliga, 10 independientes, 6 progresistas, 4 radicales y 3 republicanos conservadores). Como vemos, Lerroux fue el gran fracasado.
- Frente Nacional = 121 (88 de la CEDA, 13 mon?rquicos de Renovaci?n, 11 agrarios y 9 tradicionalistas).

En vista de los resultados, dimite Portela Valladares y Aza?a forma Gobierno (hasta el 13 de mayo), que contaba con el apoyo de comunistas y socialistas (aunque ninguno de ellos entre en el gabinete, ya que destacaban los de Izquierda Republicana y Uni?n Republicana. Gobierno republicano de izquierda, que representaban a la peque?a burgues?a y clases medias (casi todos los ministros eran abogados o catedr?ticos); lo que desagrada a las Juventudes Libertarias (cenetistas) y a las Juventudes Socialistas (cada vez m?s influidas por el PCE, que crece desde ahora).

Comienzan a cumplirse las promesas del Frente Popular: Franco cesa como Jefe del Estado Mayor Central, siendo destinado a Canarias; amnist?a penal para los presos pol?ticos, unos 30.000; amnist?a laboral, con readmisi?n forzosa para los obreros despedidos por motivos de huelga o ideas pol?ticas, con derecho a indemnizaci?n; es restablecida la Generalitat catalana, siendo liberado Companys para hacerse cargo de la Presidencia, a la vez que se inician los tr?mites para aprobar los estatutos vascos y gallegos; impulso a la Reforma Agraria, autorizando los asentamientos necesarios por causas de utilidad p?blica (mientras se repone la Ley de Bases de 1932, que ser? aprobada por el Parlamento el 15 de junio), lo que origina numerosas invasiones de fincas.

Pero hay una oposici?n general contra Alcal? Zamora, presidente a?n de la Rep?blica: los mon?rquicos le consideran traidor a la Monarqu?a, la CEDA le culpa del alejamiento del poder, y el Frente Popular piensa que es un enemigo de esta agrupaci?n (por cat?lico y conservador). Se basan en la propia Constituci?n: ha disuelto las Cortes dos veces, no siendo necesario, por lo que debe ser sustituido. Lo que aprueba el Parlamento el 7 de abril, por 238 votos a 5 (la derecha no vot?).

Por id?ntica votaci?n elegir?n Presidente de la Rep?blica a Manuel Aza?a, en mayo. Quien cont? con el apoyo de toda la izquierda y centro, y pretend?a que Indalecio Prieto formara gobierno; pero se le opone su propio partido (PSOE), dominado por Largo Caballero (siendo ?ste m?s radical y aqu?l m?s moderado, pues no quer?a asustar a la izquierda burguesa). Por lo que tiene que llamar a Casares Quiroga (ORGA), que comienza a gobernar (con Izquierda Republicana y Uni?n Republicana, de formas similar al anterior gobierno de Aza?a).

Fue un error nombrar a Aza?a y prescindir de Alcal? Zamora, ya que se origina la radicalizaci?n de la Rep?blica y se priva al Gobierno de la ?nica persona que aglutinaba al Frente Popular (Aza?a), pues Prieto ha perdido el apoyo de su propio partido. Adem?s, el nombramiento de Aza?a y la formaci?n de ese gobierno no agrad? a la izquierda (lo consideraban d?bil); pero, en cierto sentido, s? a la derecha (por eso mismo, y porque no aglutinaba al Frente Popular?).

Realmente, sirvi? para agudizar m?s a?n las diferencias entre las dos Espa?as. El Alzamiento es ya inminente, pues la derecha ha perdido el poder pol?tico y teme perder el econ?mico; ya que el pa?s se dirige hacia una revoluci?n agraria, hacia una rep?blica de trabajadores. Adem?s, el capital extranjero no ve con buenos ojos un gobierno de izquierda en Espa?a, en defensa de sus intereses (minas, bancos, f?bricas, etc.).

Adem?s, mientras Aza?a y los republicanos m?s moderados aspiraban a consolidar la revoluci?n desde arriba, las organizaciones obreras aspiraban a hacerlo desde abajo: tomando el poder, protagonizando frecuentes episodios de violencia. Mientras que, por la derecha, la CEDA insist?a en su antirrepublicanismo y Falange se constitu?a en una fuerza de choque paramilitar, recurriendo tambi?n a la violencia. Se intensifica la conflictividad y proliferan los atentados en ambos bandos.

Por si fuera poco, hay problemas con los militares, sobre todo con los altos mandos (los oficiales, especialmente los de Marina y Aviaci?n, apoyaban la Rep?blica); ya que los sucesivos gobiernos, en lugar de apartarlos del poder, los destina a puntos claves: Franco a Canarias (tras su paso por el Estado Mayor), Goded a Baleares, Mola a Navarra, Queipo de Llano a la Direcci?n del Cuerpo de Carabineros, etc. Ante el deterioro del orden p?blico, temiendo una revoluci?n marxista y disconforme con el posible fraude electoral, el ej?rcito (liderado por los generales anteriores y otros, como Sanjurjo), apoyado por grupos pol?ticos de extrema derecha y un considerable sector de la oligarqu?a econ?mica, empez? a preparar una sublevaci?n contra el r?gimen establecido (para evitar una revoluci?n popular; mientras Aza?a trataba de eludir una revoluci?n social.

En esas circunstancias, la chispa que desencaden? la sublevaci?n fue el asesinato de J. Calvo Sotelo (realizado por fuerzas de seguridad, como represalia por el asesinato del teniente Castillo por miembros de la derecha). As?, el 17 de julio de 1936 comenzaba la Guerra Civil en Melilla.

De ese modo termina la 2? Rep?blica, etapa que podr?amos definir como ?de la ilusi?n al desencanto?, que fracas? por muchas causas, destacando ?stas:

- La reforma de Espa?a implicaba da?os inevitables para las clases dominantes hasta ahora, quienes no estaban dispuestos a asumirlos.
- Los republicanos estaban m?s interesados en reformar la legislaci?n y las instituciones que en modificar la organizaci?n econ?mica y social, que era m?s urgente (muchas veces perdieron el tiempo con temas religiosos, militares, familiares, etc., que eran secundarios?).
- Hubo demasiados ego?smos particulares, personales o de partido, tanto en unos como en otros.
- Faltaron a las normas elementales democr?ticas: s?lo las cumpl?an si les interesaban?
- Los propios partidos mayoritarios (CEDA y PSOE) pecaban de totalitarismo, de actitudes dictatoriales, golpes de Estado, etc.


Tema 7 H� Bachillerato

LA DICTADURA DE PRIMO DE RIVERA Y LA CA�DA DE LA MONARQU�A


1.- ANTECEDENTES
Se ve�a venir, pues hay acontecimientos que son l�gicos a partir de una serie de causas:

- Hab�a una gran discrepancia entre la opini�n p�blica y la pol�tica.

- Como vimos, los propios partidos se hab�an dividido en facciones en torno a alguno de sus miembros m�s destacados, pues eran muy inestables y hab�a divergencia ante numerosos aspectos. Esto explica que, en los �ltimos 6 a�os, se produzcan 23 crisis de Gobierno totales (?). No hab�a recambio pol�tico, pues todos los partidos estaban inmersos en crisis:

? Los din�sticos (conservador y liberal) no hab�an hallado la f�rmula de la regeneraci�n.
? Ni siquiera el republicano (el m�s interesado en modificar las estructuras del poder) funcionaba.
? Los cat�licos estaban desmovilizados, a pesar del inter�s de los obispos y de la creaci�n en el a�o anterior del Partido Social Popular: el primer partido dem�crata-cristiano espa�ol, con un �rgano de difusi�n como ser�a el peri�dico "El Debate" (dirigido por Herrera Oria). Adem�s, la Iglesia estaba enfrentada a los liberales por el tema de la libertad religiosa: el clero se opon�a a la libertad de culto.
? Los anarquistas, con la violencia, no solucionaban nada. Precisamente, responden a la anterior oposici�n del clero asesinando en junio de 1923 al cardenal Juan Soldevila, arzobispo de Zaragoza.
? Los socialistas no prosperaban, estaban a�n muy verdes y eran minor�a.

- El ej�rcito, descontento, contin�a la tradici�n del siglo XIX: al considerarse int�rpretes de la soberan�a nacional, cre�an que pod�an derribar los gobiernos que no ejerc�an l�citamente. En este mismo concepto se apoyar�a Francisco Franco, en la d�cada siguiente, para justificar su rebeli�n. La Concentraci�n Liberal de principios de 1923, al mando de Manuel Garc�a Prieto, hab�a fracasado. Su delf�n, Santiago Alba, que representaba el ala izquierda del partido, era odiado por el ej�rcito debido al "expediente Picasso" (que se llev� a cabo por el fracaso o guerra de Marruecos).

- Como es habitual en este pa�s, que parece solucionar los problemas s�lo a base de huelgas, �stas se multiplican durante el verano de 1923, especialmente en los focos habituales: Catalu�a, Asturias y Bilbao.

- El ambiente catal�n era insostenible, siendo otra de las causas que propician la sedici�n. Por un lado el terrorismo de tipo laboral (pistolerismo) y por otro las ideas separatistas de Acci� Catalana.



2.- LOS PREPARATIVOS

As� pues, la mayor�a de los espa�oles eran conscientes de la llegada de un r�gimen autoritario: hasta el propio Maura hab�a aconsejado al rey que gobernaran los militares?

En junio de este a�o, los militares comienzan a actuar: pretenden dar un golpe militar y sustituir los pol�ticos profesionales por militares y t�cnicos civiles sin adscripci�n partidista. Algunos de ellos se re�nen en Madrid, encabezados por el denominado cuadril�tero: Berenguer (sobre el que hab�an reca�do las mayores culpas del fracaso de Marruecos), Cavalcanti, Saro y Dab�n. Despu�s ampl�an sus contactos a Barcelona y otros lugares. Son conscientes de que necesitan un l�der carism�tico para dar el golpe de Estado, y piensan en Miguel Primo de Rivera y Orbaneja, a la saz�n Capit�n General de Catalu�a. Esta idea es apoyada por casi todos los Capitanes Generales, menos el de Valencia; as� como por las principales guarniciones (Madrid, Catalu�a y Zaragoza).

Y no se equivocaban, pues Primo de Rivera reun�a una serie de cualidades id�neas para arrastrar a las multitudes: prestigioso militar (como destac� en Cuba, Filipinas y Marruecos), buena persona, muy simp�tico (como buen jerezano-andaluz), trabajador y sincero. El t�pico regeneracionista anhelado por los espa�oles desde 1898. Por lo que apenas tuvo oposici�n, al principio; sino m�s bien una buena acogida general, especialmente por el pueblo.





3.- DEL PRONUNCIAMIENTO AL DIRECTORIO MILITAR

Un enfrentamiento durante la Diada catalana (11-IX) entre separatistas y polic�as precipita el golpe, que se inicia en Barcelona. Con el apoyo de Zaragoza y del cuadril�tero de Madrid ya citado, se consuma el pronunciamiento la noche del 12 al 13 de septiembre, cuando Primo entrega su Manifiesto a la prensa en Barcelona, dirigido al pa�s y al Ej�rcito (firmado �l) se apodera de esta ciudad, proclama el Estado de Guerra y ocupa los lugares estrat�gicos (Telef�nica y Tel�grafos).

En el Manifiesto expone y aclara los temas urgentes que hay que resolver: terrorismo, propaganda comunista (sobre todo de la CNT), impiedad (reflejada, seg�n �l, en el asesinato del arzobispo de Zaragoza), separatismo (representado por Acci� Catalana; pues �l, al principio, admit�a las Autonom�as que defend�a la Lliga), dar fin a la inflaci�n y al desorden financiero, solucionar el tema de Marruecos, acabar con la inmoralidad pol�tica, etc. Acabando con un ataque a Santiago Alba y su pol�tica arancelaria (adem�s del asunto del "informe Picasso"). Astutamente, lo expone "en nombre de Espa�a y del Rey": sab�a que la gran mayor�a de los espa�oles, todav�a, apoyaban la Monarqu�a (especialmente, en ambientes rurales, donde viv�a gran parte de la poblaci�n).

Conocido el suceso, surge la divisi�n entre los ministros. Alfonso XIII veraneaba en San Sebasti�n (� imprudencia o astucia?, pues el levantamiento era "vox populi"). Espera hasta el 14 para viajar a Madrid (intentando ganar tiempo para sopesar los acontecimientos...). Llama al Gobierno, pero �ste dimite (una vez que el rey no se opone tajantemente a la sublevaci�n). Por lo que encarga a Primo de Rivera y Orbaneja que forme Gobierno (en contra de la Constituci�n?), mientras todo el mundo estaba a la expectativa...



4. EL DIRECTORIO MILITAR

Con esta decisi�n, Primo de Rivera se transforma en dictador militar y �nico, jura el cargo de presidente y se asiste de un Directorio Militar. En los primeros meses se publican una serie de Decretos encaminados a establecer las bases del funcionamiento y organizaci�n del nuevo r�gimen. M�s adelante completan las Reformas:

- Regeneraci�n pol�tica.

- Lucha contra el Caciquismo, aunque parezca mentira: lleg� a decir que los males de Espa�a radicaban en el caciquismo rural, y no estaba muy equivocado. Para ello interviene a nivel local, disolviendo todos los Ayuntamientos y las Diputaciones Provinciales: las Corporaciones son sustituidas por los Vocales Asociados (Mayores Contribuyentes) y los Gobernadores Civiles son reemplazados por Gobernadores Militares (que controlan los Ayuntamientos y Diputaciones), a la vez que nombra Delegados Gubernativos (militares en su mayor�a) en cada Partido Judicial, con misiones muy variadas, como el control pol�tico e ideol�gico de los Ayuntamientos, la autoridad sanitaria (a la vez que controlan el fraude en Consumo) y dinamizaci�n de la vida cultural del entorno (festejos, conferencias, etc.). Estos delegados perder�n influencia a partir de 1924, a medida que incrementan poder los alcaldes nombrados a dedo y los mayores contribuyentes (que controlan los Ayuntamientos como vocales asociados). Adem�s, muchos de ellos se corrompen al contacto con el poder y el dinero (?). As� pues, aunque lo intent�, no acab� con el Caciquismo.

- Tambi�n interviene, como es l�gico, a nivel nacional: disuelve las dos C�maras; seg�n manifest�, "por poco tiempo" (90 d�as pero, en realidad, durante m�s de dos a�os).

- El orden p�blico se control� con la restricci�n de libertades (declara el Estado de Guerra y suspende las garant�as constitucionales): como los derechos de asociaci�n, reuni�n, censura y persecuci�n de asociaciones obreras cenetistas. En este sentido, se crea el "Somat�n" (milicia civil armada, protectora del orden y la propiedad, controlada por los capitanes generales), formado por personas de clase media y alta, de probadas buenas costumbres, con influencia en sus localidades. Referente a los partidos y centrales sindicales, act�a con dureza contra los extremistas, fueran separatistas o de izquierda; sobre todo contra el PCE, CNT y Acci� Catalana. Siendo tolerante con el PSOE, UGT y el resto de grupos (siempre que actuaran dentro de la "legalidad" vigente). Pero no toma grandes medidas de rigor, a diferencia de otras Dictaduras...

- Para llevar a cabo esos cambios, "en poco tiempo", para poder gobernar, introduce la f�rmula del Directorio: con Primo de Rivera como presidente del mismo, encargado de la gobernaci�n del Estado, con las facultades de ?Ministro �nico?, aunque asesorado por 8 generales de brigada (uno por cada Regi�n Militar) y por un contraalmirante, que compart�an con �l las tareas de gobierno. Este Directorio dura hasta finales de 1925. Expone su lema: "bondad, sinceridad, laboriosidad y experiencia de la vida". Definiendo a su gobierno como "Dictadura Democr�tica".


5. ACTUACI�N DE LA DICTADURA ANTE PROBLEMAS PENDIENTES

La dictadura intent� resolver de forma r�pida dos de los principales problemas del momento:
- El Nacionalismo catal�n: algunos sectores catalanistas como la burgues�a industrial, deseosa de acabar con los problemas de orden p�blico, vieron en el dictador la persona adecuada para terminar con los enfrentamientos y las huelgas que perjudicaban sus negocios. Se habla de un posible pacto entre la burgues�a, la Lliga y Primo de Rivera (aunque Camb� lo neg�), a cambio de que el dictador impulsara la autonom�a que quer�an los sectores moderados y de una pol�tica econ�mica proteccionista favorable a la industria textil catalana. De todos modos, destacan los siguientes actos:

- La extensi�n o aplicaci�n de una instituci�n catalana, el Somat�n, a toda Espa�a.
- La elevaci�n de Mart�nez Anido a la subsecretar�a de Gobierno. Este personaje era apreciado por los patronos por su contundencia represiva ante los problemas de orden p�blico.
- La persecuci�n de sindicalista de la CNT.

Pero, realmente, P. de Rivera anul� toda manifestaci�n del catalanismo: el 18 de septiembre de 1923 prohibi� el uso del catal�n en los actos oficiales, intent� suprimirlo en el culto y la predicaci�n (por lo que se enfrent� a la Iglesia) y afirm� que s�lo deb�a utilizarse en el hogar. Para potenciar el centralismo, proh�be izar banderas catalanas, el himno de Els segadors y ordena disolver las organizaciones juveniles (porque inculcaban el separatismo y el desprecio a Espa�a). Tambi�n fortaleza las Diputaciones, en detrimento de la Mancomunidad.
- Marruecos: ya vimos en el tema anterior c�mo se obtienen esas posesiones, su evoluci�n y las guerras anteriores (como la de 1909). En realidad, la ocupaci�n de �frica era una forma de mantener la idea del imperio y el prestigio exterior ante una situaci�n de decadencia. Ya que no representaba un imperialismo econ�mico como el de otros pa�ses, pues el Rif era muy pobre (s�lo eran rentables las minas de hierro), con una orograf�a dif�cil, malas v�as de comunicaci�n y poblado por tribus belicosas.

Recordemos que era un Protectorado, bajo la soberan�a de un sult�n pero controlado por Espa�a, que lo hab�a dividido en dos zonas dependientes cada una de ellas de Ceuta y Melilla. La primera u occidental, controlada por Al-Raisuni, era menos conflictiva; pero la oriental (Melilla), dominada por Abd el Krim, se enfrent� constantemente a los espa�oles, dando lugar a los conocidos desastres del Barranco del Lobo (1909), Annual (1921) y Monte Arruit (1921).

En 1923, estas derrotas continuaban candentes entre la opini�n p�blica. Se abre el expediente Picasso, por el que se implica a varios oficiales en dichos desastres. Se produce un movimiento antibelicista. Algunos sectores de la burgues�a se niegan a pagar impuestos destinados a un dominio que no daba beneficios econ�micos. Y los militares se dividen en dos bandos: los partidarios de la retirada del ej�rcito de Marruecos, y los que deseaban continuar en la zona (los africanistas, como medio de obtener ascensos r�pidos).

Tambi�n en 1923, se movilizaron a todos los quintos de 1918, 1919 y 1920, incluso a los que antes pagaban para eximirse (soldados de cuota).

P. de Rivera era partidario del abandono, pero un hecho le har�a cambiar de opini�n: Abd el Krim, creyendo derrotados a los espa�oles, ocupa el terreno franc�s. Esto impulsa la colaboraci�n franco-espa�ola, que culmina en el desembarco de Alhucemas (8-IX-1925). Un moderno ej�rcito mixto de casi 500.000 hombres, apoyados por tanques, aviones y lanchas, se enfrenta a las cabilas de Abd el Krim, a las que infringen una severa derrota. Las operaciones concluyen cuando el l�der se entrega a los franceses ante el temor de ser capturado por los espa�oles. Ser� el mayor �xito militar de la dictadura, finaliza el problema de Marruecos y se restaura el prestigio del ej�rcito, garantizando la adhesi�n de los africanistas al r�gimen.


6. LA UNION PATRI�TICA

Desde el inicio del r�gimen, P. de Rivera propuso crear una organizaci�n civil de apoyo, que sirviese a sus fines propagand�sticos. As� cre� la Uni�n Patri�tica, y sus or�genes aparecen vinculados al catolicismo y conservadurismo agrario, caracter�stico de los propietarios castellanos de la �poca (de hecho nace en Valladolid, y de all� se extiende al resto de Espa�a).

El tipo de asociaci�n propuesta responde a la idea de partido �nico, similar al partido fascista creado por Mussolini (Primo de Rivera visita Italia en 1924). Aunque el papel de la Uni�n Patri�tica ser� menos relevante que el del Duce (pero, a la larga, �sta influy� notablemente sobre Falange Espa�ola Tradicionalista y de la JONS, que servir�a m�s tarde de base te�rica al franquismo).
Entre sus objetivos destacan:

- Traspasar a manos civiles funciones que estaba realizando el ej�rcito, evitando as� su desgaste.
- Buscar colaboradores para la reconstrucci�n de la Administraci�n con adictos al r�gimen.
- Dotar a la dictadura de un instrumento para relacionarla con el pueblo (como base de apoyo).

De este modo, se nutre de funcionarios adeptos al r�gimen, de antiguos caciques, del catolicismo pol�tico y su dependencia del gobierno ser� absoluta.

S�lo a partir de 1925 se dan los primeros pasos para alcanzar su independencia. Y en 1926 su reglamento interno aparece dividido en tres �rganos: Jefe Nacional (Primo de Rivera), Junta Directiva Nacional y Comit� Ejecutivo Central.

Realmente, fue un partido ecl�ctico, sin ideario concreto y con una amalgama de tendencias, lleno de oportunistas y sin ideolog�a clara: el poder estaba centralizado en el dictador.


7.- EL DIRECTORIO CIVIL

A finales de 1925, tras el triunfo en Marruecos, P. de Rivera se afianz� en el poder mediante la dotaci�n de nuevas estructuras al r�gimen. La necesidad de expertos en econom�a, legislaci�n civil, etc, le llevo a buscar colaboradores fuera de los c�rculos militares e incorporar civiles: es decir, se trataba de sustituir la dictadura militar por otra civil (entran ministros como Calvo Sotelo y otros).

Se inicia as� la implantaci�n de un R�gimen corporativista, basado en la intervenci�n del Estado como �rbitro en los conflictos sociales, buscando una revoluci�n desde arriba para evitar la de una verdadera desde abajo. Por esto busc� el apoyo de los sectores m�s moderados del obrerismo, entablando relaciones con el PSOE y UGT; mientras reprim�a duramente el anarquismo de la CNT y el comunismo del PCE. Esta pol�tica favoreci� el socialismo, que pudo monopolizar el movimiento obrero (se habl� de un posible nuevo turnismo UP-PSOE, aunque produjo disidencias en el PSOE).

A finales de 1926 se creaba el Estado corporativo, en el que las relaciones profesionales se regulaban mediante comit�s paritarios, formados por igual n�mero de obreros que de patronos, encabezados por un presidente y un vicepresidente nombrado por el Ministerio de Trabajo como representantes del Estado. Esta instituci�n se ofrec�a como la base de los oficios, asociaciones patronales o profesionales y sindicatos. La labor de estos comit�s fue notable en los sectores industriales y de servicios, y su repercusi�n se refleja en el descenso del n�mero de huelgas, aunque el �xito tambi�n hay que achacarlo a la pol�tica represiva del movimiento revolucionario obrero.
La legislaci�n en materia social tuvo car�cter paternalista, pero result� positiva. El C�digo del Trabajo de 1926 regulaba los contratos, los tribunales laborales y los seguros de accidente. Esto se complement� con subsidios a las familias numerosas, seguro de maternidad y normativa de apoyo a los emigrantes. En nuestra zona, se inicia la lucha antipal�dica (con Hospital en Navalmoral).

Pero esta pol�tica social fracas� en el �mbito rural, donde la abierta hostilidad de los terratenientes impidi� la creaci�n de Comit�s Paritarios. De este modo, la dictadura no pudo solucionar el problema estructural en el sector agrario: reparto de tierra (que manten�a en condiciones miserables a los jornaleros del sur y peque�os campesinos del norte), no se hizo una reforma agraria (s�lo asentamientos de colonos en tierras compradas que, junto al programa de obras p�blicas, sirvi� m�s para ensalzar el r�gimen que para disminuir el problema), etc.

Sin embargo, destacar el avance social de la mujer en el trabajo: por ejemplo, en el sector textil superaban en n�mero al de hombres; en los servicios, aument� su presencia como mecan�grafas, maestras, etc. Se increment� su nivel de alfabetizaci�n y se fue incorporando paulatinamente a las ense�anzas media y superior (en 1930, hab�a 1.681 estudiantes femeninas en la Universidad).



8.- El INTERVENCIONISMO ECON�MICO

Los proyectos de la dictadura para fomentar la actividad econ�mica derivaron en una actitud intervencionista, que s�lo fue posible incrementando los gastos del Estado y la Deuda p�blica. La pol�tica de la �poca respond�a a las ideas nacionalistas, que potenciaban la econom�a nacional a trav�s del proteccionismo. Colabor� el auge econ�mico internacional de los a�os veinte (?felices a�os 20?), que fue positivo para la econom�a espa�ola y de paso ayud� a mantener el r�gimen. Esas teor�as no eran innovadoras, pues muchas hab�an sido planteadas por los regeneracionistas (XIX).
Las medidas tomadas:
- fomentaron la industria nacional,
- se moderniz� la red ferroviaria y se intervino en compa��as navieras;
- se realizaron concesiones en r�gimen de monopolios a empresas privadas, como la compa��a naviera Transmediterr�nea o el control de telefon�a a ITT (USA). En 1927 se cre� la Compa��a Arrendataria de Monopolio de Petr�leos (CAMPSA), consorcio formado por 41 bancos espa�oles.

Esas medidas se complementaron con:

- Avances en el transporte terrestre: se ampl�a la red de carreteras (como la de Guadalupe, la Vera y puentes sobre el Ti�tar y Tajo) y se mejoran las existentes, m�s caminos vecinales y se prest� atenci�n a la red de ferrocarriles (aunque las principales v�as ya exist�an). El autom�vil comienza a competir con el tren.
- Proyectos hidr�ulicos: se crean las confederaciones hidrogr�ficas, que mejoraron el regad�o y aumentaron la potencia el�ctrica.
Pero no se puso en marcha un sistema fiscal avanzado: as�, el proyecto del ministro de Hacienda, Clavo Sotelo (impuesto sobre la renta), recibi� las cr�ticas del sector privilegiado y hubo de dejarse.

Los m�s beneficiados, por tanto, fueron los m�s pudientes. Es la edad de oro de la Banca privada espa�ola, sobre todo de los bancos madrile�os, que se extiendes por las provincias absorbiendo peque�as entidades locales, mientras la banca vasca y catalana viven una situaci�n de crisis.

La dictadura no soluciona la problem�tica estructural de la econom�a espa�ola. S�lo fomenta pol�ticas de soluciones moment�neas: obras p�blicas para resolver el paro, ayudas sociales, etc.; pero ninguna que acabara con el desarraigo del campesinado, ni pol�tica agraria que erradicara el caciquismo. Estas cuestiones permanecen latentes y surgir�n con m�s fuerza al caer la dictadura.


9. OPOSICI�N A LA DICTADURA

Como dec�amos, la Dictadura fue apoyada por mucho al principio, que la consideraban como una fase transitoria; tras la que deber�a dejar paso a gobiernos civiles y democr�ticos (tras el Directorio Militar). Pero el triunfo en Marruecos y la bonanza econ�mica de los a�os veinte tentaron a Primo de Rivera, que pretendi� perpetuarse en el poder. Por lo que, superada la exaltaci�n inicial, creci� una oposici�n entre los distintos sectores de la opini�n espa�ola:

- Los liberales y conservadores, llamado por el dictador profesionales de la pol�tica, colaboraron con el ej�rcito en la realizaci�n de varios golpes de Estado.

- Los republicanos constituyen en 1926 la Alianza Republicana, basada en la uni�n de los distintos grupos antidin�sticos. Demandaban la implantaci�n de un sistema verdaderamente democr�tico que terminara con las pol�ticas personalistas y caciquiles. Figuras destacadas fueron Manuel Aza�a (Acci�n Republicana) y Alejandro Lerroux (PRRadical).

- En el �mbito obrero, la CNT hab�a sido reprimida duramente, por lo que tuvo que organizarse en la clandestinidad. Sus acciones se limitan a atentados y actos subversivos cada vez m�s localizados. Su persecuci�n foment� la radicalizaci�n y la fundaci�n de otro sindicato, la FAI, que pretend�a utilizar el sindicato para la insurrecci�n.

- Los socialistas mantienen su colaboraci�n hasta 1929, fecha en que niegan su apoyo a un plebiscito que Primo de Rivera pensaban someter a la voluntad popular.

- Los intelectuales se opusieron sistem�ticamente a la dictadura. En 1924, Unamuno es desterrado a Fuerteventura y Blasco Ib��ez critica la monarqu�a. Pero Eugenio D?Ors y Ramiro de Maetzu defienden la monarqu�a autoritaria y desempe�an cargos diplom�ticos en el extranjero.

- Los estudiantes supon�an para la dictadura un continuo quebrantamiento del orden p�blico. En 1924 se produce una huelga de estudiantes contrarios a un proyecto que reconocer�a los estudios de Deusto y El Escorial, de Jesuitas y Agustinos. Fueron clausuradas las universidades de Madrid y Barcelona, pero la renuncia a sus c�tedras de Ortega y Gasset y Fernando de los R�os fren� el proyecto ante el temor a un esc�ndalo internacional, algo que se deb�a evitar ante la inminencia de las Exposiciones Universales de Barcelona y Sevilla (1929).

- El ej�rcito conspir� con los pol�ticos para derrocar el r�gimen, en varios intentos de devolver el r�gimen al camino de la Restauraci�n (como la Sanjuanada en junio de 1926). La oposici�n de los militares creci� a ra�z de las reformas sobre ascensos basadas ahora en m�ritos de guerra, suprimiendo el ascenso por antig�edad en los cuerpos de Artiller�a e Ingenieros. La sublevaci�n del primero provoc� su disoluci�n.

10. CA�DA DE LA DICTADURA Y FIN DE LA MONARQU�A

Desde 1927 el r�gimen hab�a intentado institucionalizarse mediante la convocatoria de una Asamblea Nacional Consultiva. Elaboran un anteproyecto de Constituci�n, sin separaci�n de poderes, ni soberan�a nacional, con gran capacidad de intervenci�n para el rey y una sola C�mara (se suprim�a el Senado) formada por 400 miembros, de los cuales la mitad eran de elecci�n real. Este proyecto, le�do en 1929, no fue bien acogido y el plebiscito que Primo preparaba para su apoyo no fue secundado por las fuerzas pol�ticas (incluyendo al PSOE y UGT).

A partir de 1929, la situaci�n se agrav� con la crisis econ�mica a nivel mundial; que si bien no repercuti� en Espa�a como en otros lugares (Wall Street), porque nuestro pa�s no ten�a grandes intereses en los mercados internacionales, ni ten�a tanta dependencia del cr�dito internacional, s� vio como gran cantidad de capitales extranjeros eran retirados; si a ello unimos una balanza comercial desequilibrada y una Hacienda deficitaria, debido al aumento del gasto p�blico ocasionado por la pol�tica econ�mica del r�gimen, ocasion� la p�rdida del valor de la peseta. El fracaso de la pol�tica econ�mica se sald� con la dimisi�n en 1930 del ministro de Hacienda J. Calvo Sotelo.

Adem�s, se reavivan los conflictos sociales con la reorganizaci�n del movimiento obrero. Por ello, P. de Rivera consult� a los mandos militares sobre su permanencia en el poder. En vista del escaso apoyo recibido, y dado que estaba enfermo, el general dimiti� el 28 de enero de 1930; muriendo unos meses despu�s en Par�s, durante su exilio.

Esa dimisi�n no agrad� al rey, con el que no se hab�a contado. Encarg� entonces a D. Berenguer la formaci�n de un nuevo gobierno, con el objetivo puesto en salvar la monarqu�a y establecer la normalidad constitucional. Pero, tras el par�ntesis de la dictadura, era imposible volver a la situaci�n anterior, pues muchos pol�ticos se proclamaron republicanos.

En agosto de 1930 se firma en San Sebasti�n un Pacto entre partidos republicanos y regionalistas. Del mismo saldr�a un comit� revolucionario encabezado por Niceto Alcal� Zamora, que ten�a como misi�n organizar el cambio del r�gimen basado en la derrota de la Monarqu�a y en el establecimiento de la Rep�blica.

En octubre el PSOE, presionado por sus bases, se une al Pacto. La CNT aprueba el movimiento y el 12 de diciembre se produce una sublevaci�n en Jaca, mal preparada, que se salda con el fracaso y el fusilamiento de los capitanes que se hallaban a la cabeza (Gal�n y Garc�a Hern�ndez). Habr� una nueva en la Base de Cuatro Vientos, mientras en las ciudades se incrementa el desorden p�blico.

La idea del Gobierno era convocar elecciones legislativas a fines de 1931, proyecto que se viene abajo cuando los firmantes del Pacto anuncian su no participaci�n. Esto provoca la ca�da de Berenguer y se encarga la formaci�n de un nuevo gobierno a J. Bautista Aznar, qui�n acuerda convocar elecciones municipales el 12 de abril (previas a otras generales, en las que incidir�an).

Pero la idea de Aznar fall� (con las elecciones municipales pretend�a volver al viejo sistema caciquil, con el que ganar�a las generales?), pues la participaci�n de las fuerzas antimon�rquicas, con una propaganda y m�tines que les superaron en organizaci�n y participaci�n popular, tuvieron como resultado el triunfo de esta coalici�n republicano-socialista en las principales ciudades del pa�s (41 de las 50 capitales), aunque s�lo consigue el 49?5 % del total. Por lo que, al proclamarse los resultados, el 14 de abril de 1931, con el pueblo en las calles, Alfonso XIII abandona Espa�a y se proclama la Segunda Rep�blica.



Tema 6 H? Bachillerato

LA QUIEBRA DEL ESTADO LIBERAL: 1902-1923.


1.- CARACTER?STICAS DEL PER?ODO. LOS PARTIDOS POL?TICOS

El r?gimen pol?tico (turnismo) funcionaba bastante bien con la Constituci?n de 1876, gracias a la habilidad de C?novas; pero la desaparici?n de sus l?deres (C?novas, en 1897, y Sagasta en 1903), y el incremento del ritmo de las crisis ministeriales, provocada por la creciente intervenci?n del rey Alfonso XIII en asuntos de gobierno, debilitaron el sistema.

A ello se sum? la dificultad para manipular el voto urbano (donde el caciquismo era escaso, mientras segu?a en el ?mbito rural) y el incremento del fraccionamiento parlamentario, que alent? las coaliciones para poder gobernar. No son menores los problemas creados por el creciente desarrollo de las organizaciones obreras que provocaron numerosas huelgas durante el per?odo y el problema colonial marroqu?, as? como la 1? Guerra Mundial y la Crisis de Subsistencia. Todo ello desembocar? en el golpe de Primo de Rivera y la instauraci?n de la Dictadura.
1.1.- Los Partidos Pol?ticos

Comenzamos con los que se alternaban en el poder:
? El partido conservador, liderado ahora por A. Maura (tras otros dirigentes anteriores, como Silvela, Romero Robledo o Villaverde), se diferenciaba por sus ideas m?s derechistas de otro sector que tambi?n surge en el partido, el que lideraba Eduardo Dato, con ideas m?s centristas.
Los liberales tambi?n se dividieron en varias corrientes, siendo la principal la de Canalejas.
? Entre la oposici?n al r?gimen o el sistema, destacan los republicanos, caracterizado por asociar los males de Espa?a a la monarqu?a, hab?a logrado atraer a un sector de intelectuales, profesionales, funcionarios, comerciantes minoristas, etc. Entre las diversas familias destaca ahora la de A. Lerroux, fundador del Partido Republicano Radical (PRR).
? Dentro de las fuerzas obreras, como a finales del siglo pasado, sobresalen dos:
Los socialistas (PSOE) crecen lenta pero progresivamente. Atrajeron a intelectuales burgueses para dar credibilidad al partido. Se agrupaba en torno a Pablo Iglesias y contaba con una potente organizaci?n sindical que les respaldaba (la UGT).

Los anarquistas logran una amplia implantaci?n entre el proletariado y, entre las diferentes facciones, desde 1910 (fecha de su fundaci?n) sobresale la CNT, con un ?ndice alt?simo de afiliaciones. Defensores de la doctrina conocida como ?la propagada por el hecho?, o, ?acci?n directa?, fueron los responsables de los atentados a Canalejas o contra el Rey (como el d?a de su boda).
? No podemos olvidar a los partidos nacionalistas, m?s destacados en Catalu?a y en el Pa?s Vasco, y que alcanzan gran protagonismo. No eran grupos homog?neos, por lo que se pod?an encontrar nacionalistas de todas las tendencias. En Catalu?a la m?s representativa fue la Lliga Regionalista, mientras que en el Pa?s Vasco lo fue el Partido Nacionalista Vasco (PNV, que a?n sigue?).
? Ni a los regionalistas. Aunque ?stos eran minoritarios y reducidos a ciertos ambientes burgueses de los n?cleos urbanos provinciales, con mayor incidencia cultural que pol?tica y muy controlados por los caciques locales.
? Ni a los carlistas. Sin embargo, ?stos pierden influencia de forma progresiva debido a su permanente defensa de posturas ajenas a la realidad social. La muerte de Carlos VII en 1909 provoc? la escisi?n del partido en dos facciones enfrentadas: jaimistas (seguidores de D. Jaime) y tradicionalistas (en torno a V?zquez de Mella), que continuar?n durante todo el siglo XX con diferentes comportamientos seg?n las distintas ?pocas que se presenten.







2. LA EVOLUCION POL?TICA hasta la Crisis de 1917

2.1.- La crisis pol?tica de la Restauraci?n

El reinado de Alfonso XIII se caracteriz? por la inestabilidad pol?tica y social en la que los sucesivos cambios de gobierno fueron incapaces de hacer frente a los continuos problemas. Por esta raz?n, el Rey tuvo que asumir un papel activo en pol?tica y convertirse en ?rbitro de la crisis.

La crisis de los partidos din?sticos es un reflejo de esa inestabilidad. En el partido Liberal, a la muerte de Sagasta en 1903, se enfrenta a dos problemas: la definici?n del programa y el liderazgo. Esto llev? a que se escindiera en dos facciones (Canalejas-Moret), que no llegaron a la ruptura total para garantizar el ejercicio del poder. El partido se torno m?s anticlerical (sobre todo el grupo de Canalejas y L?pez Dom?nguez) y trat? de definir la acci?n social como una funci?n de los poderes p?blicos, que girar?a alrededor del abaratamiento de los art?culos de primera necesidad, la supresi?n de los impuestos de consumo, el fomento del cooperativismo, la previsi?n y regulaci?n de los contratos de trabajo. Otros pol?ticos liberales: Montero R?os, Garc?a Prieto, Romanones, etc.

El partido Conservador tuvo un l?der fugaz en F. Silvela, sustituido por A. Maura (tras otros, como Romero Robledo y Villaverde). Estos l?deres propondr?n modernizar la estructura econ?mica del pa?s, limitar la extensi?n e influencia del caciquismo (Maura), pero sin alterar el control pol?tico, social y econ?mico de las oligarqu?as y mantener el turno de partidos.

Veamos la evoluci?n de la situaci?n pol?tica (la revoluci?n desde arriba?):

Maura gobern? durante casi tres a?os impulsando la modernizaci?n del pa?s, sobre todo el sector industrial (como dec?amos, tambi?n deseaba acabar con el caciquismo); pero, ante la creciente agitaci?n social, el gabinete present? un plan contra el terrorismo que tuvo que ser retirado ante la presi?n del denominado Bloque de Izquierdas. Pero, como consecuencia del desarrollo de la Semana Tr?gica de Barcelona (como despu?s veremos), le cesa el Rey.

Su figura siempre fue controvertida, entre el autoritarismo y la moderaci?n. Aunque sus creencias parlamentarias y liberales quedar?n patentes por su oposici?n a la dictadura de Primo de Rivera.

Le sucede Canalejas (tras Moret), l?der liberal de talante progresista cuya obra gir? en torno a la supresi?n del impuesto de consumo (lo sustituy? por una contribuci?n sobre las rentas urbanas), el servicio militar obligatorio (anulando la redenci?n con dinero), mejoras en la ense?anza p?blica (en 1909 se decreta la ense?anza elemental obligatoria) y la lucha a favor de la libertad de culto (con anticlericalismo incluido, como la Ley del Candado, aprobada a finales de 1910).

Act?a en Marruecos, ocupando algunas plazas para cortar el progreso de los franceses hacia Fez y T?nger. En el tema de la conflictividad social, diferenci? entre huelgas l?citas (las que ten?an como objetivo las mejoras econ?micas) e il?citas (las revolucionarias, de tipo pol?tico).

Pero no content? ni a conservadores (que le odiaban), ni a la izquierda, ni a las fuerzas laborales y agrarias. Un anarquista le asesina en 1912, en la Puerta del Sol de Madrid.

Su cargo lo ocupa el Conde de Romanones, que aprueba la Ley de Mancomunidades: proyecto que pretend?a acercar el nacionalismo catal?n mediante la concesi?n de cierto grado de autonom?a.

Con el fin de Canalejas, y con Maura postergado, se frustraron las tentativas de reformar el sistema desde dentro.

Hasta 1917 no se producen hechos relevantes, sucedi?ndose los gobiernos conservadores (con Eduardo Dato) y liberales (Romanones y Garc?a Prieto), con frecuentes crisis y enfrentamientos.
A partir 1917, los partidos tradicionales se escinden en peque?os grupos, acabando el turno pac?fico. Los gobiernos de gesti?n son sustituidos por los de concentraci?n. El modelo de C?novas resultaba inservible, porque prescindi? de unas fuerzas sociales que ahora irrumpen con vigor. En ese a?o 1917, tres acontecimientos tuvieron una especial importancia: la actividad pol?tica de las Juntas de Defensa; los intentos de democratizaci?n de la burgues?a, a trav?s de una Asamblea de Parlamentarios de Barcelona, cohesionada por la Lliga; y el proletariado militante, dirigido por la UGT y CNT, es capaz de grandes movilizaciones obreras a nivel nacional.



3. LOS PROBLEMAS DEL R?GIMEN:

3.1.- El Problema de Marruecos:
Comenz? poco despu?s del desastre colonial de 1898, en una serie de posesiones que Espa?a pose?a en la costa del Rif: islas Chafarinas, Pe??n de Alhucemas, Pe??n de V?lez de la Gomera, Ceuta y Melilla (el denominado Marruecos espa?ol).

Pero esa zona interesaba tambi?n a Francia (due?a de Argelia y T?nez, y que trataba de extender su dominio por Marruecos), Alemania e Inglaterra (due?a de Gibraltar, que deseaba seguir con el control del estrecho). As? que, Espa?a no pod?a quedarse al margen de las potencias europeas... Tras la Conferencia de Algeciras (1906), se crea en Marruecos un doble protectorado hispano-franc?s, quedando el Rif en poder de Espa?a.

A continuaci?n, varias compa??as mineras espa?olas comienzan a explotar el hierro de esa zona, lo que origina que las kabilas rife?as comiencen a atacar a los obreros espa?oles.

La decisi?n de enviar a los reservistas a la guerra desencaden? la Semana Tr?gica de Barcelona (finales de julio de 1909), coincidiendo con el desastre espa?ol en el Barranco del Lobo.

Esto acab? con el dominio pac?fico de la zona, y la cuesti?n marroqu? se convirti? en un problema nacional: por cuesti?n estrat?gica (incluyendo el prestigio) y por intereses econ?micos (del capitalismo nacional). El conflicto tiene diversos altibajos y, en este contexto (1920), se cre? un nuevo cuerpo militar preparado para la guerra colonial: la legi?n.

Pero en 1921 vuelve a complicarse la guerra: una p?sima actuaci?n del general Silvestre, unido al empuje de las tropas ind?genas dirigidas por Abd-el-Krim, dan lugar a los desastres de Annual, Nador y Monte Arruit (con m?s de 15.000 espa?oles muertos). Y eso que s?lo hab?a 4.000 rife?os, frente a los 70.000 hispanos concentrados en esa zona?

Como es l?gico, este desastre abri? un cap?tulo de responsabilidades que trataron de llegar a las m?s altas instancias del Estado y dej? abierto el camino hacia el pronunciamiento militar favorecido por el propio Rey, que no confiaba en la ineptitud de los pol?ticos.

3.2.- La Semana Tr?gica:
Los hechos sucedieron en la ?ltima semana de julio de 1909 y, aunque la chispa que encendi? el conflicto fue la movilizaci?n de los reservistas para que acudieran a la Guerra de Marruecos, en realidad se trat? de un grave conflicto social alentado por diversos elementos: nacionalismo, anarquismo, republicanismo (sobre todo del PRR de Lerroux), anticlericalismo (por la influencia de la iglesia en la sociedad) y el antimilitarismo (motivado por la cuesti?n marroqu?).

Comenz? como una huelga pac?fica para protestar contra la citada movilizaci?n de reservistas. Pero en seguida se pas? a una huelga incontrolada, con barricadas por todo Barcelona, incendio de iglesias y conventos, y otros desmanes. El conflicto se extiende r?pidamente a otras localidades, hasta que el ej?rcito intervino para sofocarlo. Resultado: m?s de 100 muertos, 500 heridos y 112 edificios quemados. Cinco sentencias de muerte, entre las que destaca el fusilamiento del fundador de la Escuela Moderna (anarquista), Francisco Ferrer Guardia, y la suspensi?n de las garant?as constitucionales, saldaban las responsabilidades (en medio de una campa?a internacional contra esa ejecuci?n). El resultado fue la destituci?n de Maura y el descr?dito de Espa?a como una naci?n moderna y democr?tica.

3.3.- La Primera Guerra Mundial
Estall? en 1914, pero Espa?a se mantuvo neutral dada su debilidad en el contexto internacional, que la manten?a fuera de la pol?tica de alianzas y la incapacidad de los gobiernos para sostener una guerra. Era una neutralidad obligada. Aunque los espa?oles estaban con el coraz?n parti??

La neutralidad trajo un periodo de fuerte expansi?n econ?mica, ya que los pa?ses participantes en la guerra demandaban materias primas, alimentos y productos industriales. Creci? el comercio exterior y se acumularon grandes fortunas. Pero, tambi?n tuvo efectos negativos:

- La demanda exterior provoc? el desabastecimiento interno, as? como una fuerte subida de precios, que afect? sobre todo a la clase obrera empeorando sus ya malas condiciones de vida.
- El crecimiento econ?mico fue especulativo y apenas transform? o moderniz? el sistema productivo espa?ol. Dar? origen a una grave crisis econ?mica, y a grandes movilizaciones sociales.



3.4.- La Crisis de 1917
En 1917 Espa?a sufre una grave crisis en la que intervienen varias fuerzas: el catalanismo, el ej?rcito, , los partidos republicanos y los partidos o fuerzas proletarias. Tambi?n influy? -y mucho- la citada crisis de subsistencia. Tres sucesos destacar?n:
? Las Juntas de Defensa
Eran asociaciones de militares de media y baja graduaci?n, que surgieron en Barcelona entre oficiales de Infanter?a y Caballer?a, y que exigir?n corporativamente del Gobierno cambios b?sicos en la organizaci?n militar: negativa a los ascensos por m?rito de guerra, fin de la inflaci?n, cr?tica a los africanistas y a los pol?ticos, etc. Se movilizan tanto que el propio Rey ve?a en ellas un peligro.

En mayo de 1917 se agudiza el conflicto, al ser detenidos varios juntistas por asociarse (lo que estaba prohibido a los militares).

La mayor?a de sus compa?eros se solidarizan con ellos y presentan a Manuel Garc?a Prieto (liberal, jefe del gobierno) un ultim?tum: la libertad de los detenidos, que no haya represalias y el reconocimiento oficial de la asociaci?n. Como Garc?a Prieto no lo hace, tiene que dimitir en junio.

La situaci?n era grave y, para solucionarla. Alfonso XIII recurre a su forma habitual: cambiar en el partido de turno.

El 11 de junio vuelve Eduardo Dato (conservador, id?neo), que quiere evitar esa situaci?n de crisis por el procedimiento de la inercia y el silencio (como la postura del avestruz?): suspende las garant?as constitucionales y somete la prensa a censura. Pero al fin acepta el reglamento de las Juntas de Defensa (de nuevo, el poder militar se impone al civil, como en el siglo XIX...).

Sin embargo, estas soluciones no dan resultado: los renovadores se indignan contra ?l; Francisco Camb? (dirigente de la Lliga catalana, conservador, que ser? ministro de Fomento en 1918) se quejaba de que todo segu?a igual (exige la autonom?a de las regiones); desde intelectuales como Unamuno, hasta conservadores como Ossorio, protestan. La carencia de libertades multiplicaba su intensidad y hac?a imposible que el Gobierno las viera. Adem?s, se piden reformas econ?micas y el fin del conflicto militar

? La Asamblea de Parlamentarios
As? pues, con el nombramiento de Eduardo Dato como jefe del Gobierno y las medidas que toma ante la crisis reinante, surge la protesta social, militar y pol?tica.

Camb? quiere aprovechar el descontento en algo positivo: una reforma de la pol?tica espa?ola y de la Constituci?n. Alegando que Dato no quiere abrir las Sesiones de las Cortes, cita en Barcelona a los parlamentarios durante el mes de julio de 1917. Aunque asisten relativamente pocos (entre 60 y 70), y en su mayor?a de izquierdas: catalanistas de Camb?, republicanos de Lerroux, socialistas con Pablo Iglesias y reformistas de Melqu?ades ?lvarez. El conservador Antonio Maura (ahora en la oposici?n), duda y no asiste.

La idea general era clara y clave: conseguir una verdadera democracia en Espa?a. Esta asamblea pudo haber sido fundamental para la historia de Espa?a posterior a estas fechas. Pero no se consigui? por varios factores, que despu?s analizaremos.

Convocan otra reuni?n a celebrar en Oviedo, fijada para el 16 de agosto, pero no tuvo lugar porque estalla...
? La Huelga General de 1917
Los protagonistas fueron las fuerzas obreras (UGT y CNT), que durante los dos ?ltimos a?os hab?an multiplicado las huelgas.

Aunque sus objetivos eran diferentes (los primeros deseaban una revoluci?n democr?tico-burguesa, mientras que los anarquistas quer?an una revoluci?n social), en marzo de 1917 hab?an firmado un manifiesto conjunto la (CNT y UGT-PSOE), amenazando al Gobierno con la Huelga General si no remediaba el problema de subsistencia. Como no se soluciona, en junio firman un pacto conjunto ambas centrales sindicales, a la vez que negocian con la citada Asamblea de Parlamentarios: con el fin de formar un gobierno provisional, con Melqu?ades ?lvarez de presidente y Pablo Iglesias como ministro de Trabajo (iniciando as? un proceso constituyente, que no hab?a).

En un primer momento el Gobierno toma una actitud pasiva. Por lo que se inicia el conflicto:


Comienzan los ferroviarios de Valencia. Por lo que el 19 de julio decretan el Estado de Guerra en esta ciudad, ante la huelga de tranv?as y trenes. El 3 de agosto se les unen los ferroviarios de Zaragoza y los mineros y ferroviarios del Norte. Tienen que llamar y militarizar a los soldados en la reserva activa.

El 9 de agosto, la UGT ferroviaria decide la Huelga General, convocada para el d?a siguiente.

Los socialistas fueron los verdaderos protagonistas. Marcelino Domingo, fundador del Partido Radical-Socialista (con ?lvaro de Albornoz), llega a decir que de este conflicto nacer?a la revoluci?n (recordemos que la Revoluci?n Rusa surgi? en marzo de este a?o). Pero la llevan a cabo de forma confusa y contradictoria entre sus miembros: por ejemplo, Juli?n Besteiro rogaba moderaci?n, Pablo Iglesias daba prioridad a la consecuci?n de los objetivos obreros con orden, e Indalecio Prieto buscaba armas para conseguirlo (m?s adelante se moderar?).

El 13 de agosto decretan el Estado de Guerra en toda Espa?a, al extenderse la huelga ferroviaria. Hubo incidentes graves, sobre todo en Asturias; y la represi?n militar contra los huelguistas fue muy dura, destacando el general Burguete (propon?a "cazar como alima?as" a los huidos), y un joven comandante, Francisco Franco, que iniciaba su carrera militar...El d?a 17 finaliza, con los siguientes resultados oficiales: 71 muertos, 156 heridos y 2.000 detenidos.

La Huelga General fracas? estrepitosamente, por varias razones:

- S?lo la siguieron los socialistas, y no todos. Ni siquiera el total de ferroviarios.
- No participan los campesinos (eternos sufridores pasivos).
- Las Juntas de Defensas se enfrentan a los amotinados (con la declaraci?n de la Ley Marcial) y no se unen a ellos, olvidando su enfrentamiento con el Gobierno. Desde ahora intervendr?n m?s en pol?tica los militares, a la vez que se alejan del pueblo... No se pone de acuerdo el ej?rcito (m?s preocupado por resolver sus intereses) con los parlamentarios (que buscan una renovaci?n pol?tica) y los obreros (ansiosos por conseguir la revoluci?n). De ahora en adelante cada uno seguir? su camino por separado, para mal de Espa?a.
- Los republicanos vacilaron.
- Deserta la burgues?a catalana (representada por la "Lliga"), por miedo a la revoluci?n: Camb? se asusta.

El 4 de octubre se celebra Consejo de Guerra contra los once dirigentes de la Huelga General, condenando a "pena de muerte" (conmutada por la de "cadena perpetua") a los socialistas Francisco Largo Caballero, Juli?n Besteiro, Daniel Anguiano y Andr?s Saborit. Marcelino Domingo fue indultado en noviembre. Un d?a despu?s, se levanta el Estado de Guerra y, el 17, se restablecer?n las garant?as constitucionales.

Como se ha dicho, ser?a un fracaso; pero le cost? el cargo a Eduardo Dato. La Restauraci?n entra en crisis. La crisis de 1917 puso en evidencia las limitaciones de un sistema en el que s?lo dos partidos contaban con la confianza del Rey, en un tiempo en el que el pa?s reclamaba grandes reformas sociales.


4.- LA CRISIS DEFINITIVA DEL SISTEMA CANOVISTA (1918-1923)

4.1.- Crisis pol?tica
La divisi?n de los partidos din?sticos en m?ltiples facciones motiv? la parcelaci?n del Congreso, sin que hubiera gobierno de mayor?a: s?lo los hubo de gesti?n, para aprobar los presupuestos.

El r?gimen se fue degradando y sobreviv?a entre suspensiones de Cortes (que permit?an los gobiernos de minor?as) y declaraci?n del estado de excepci?n (controlando as? a la oposici?n).

Aunque cada vez era m?s dif?cil distinguir las diferencias entre conservadores y liberales, m?s dif?cil era a?n reconocer a las distintas facciones de ambos partidos. Adem?s, casi no exist?a una verdadera oposici?n, un alternativa para los partidos din?sticos: pues los republicanos y socialistas contaban con unas fuerzas limitadas, sin l?deres carism?ticos, con recelos pol?ticos, enfrentados entre s? y con discursos pol?ticos inaplicables a la realidad del pa?s.

S?lo los mauristas, aferrados a una tradici?n ultraconservadora y de aplicaci?n r?gida de la ley, continuaban con renovadas pretensiones de dar vida a un programa coherente.

Hacia 1922, imitando el modelo italiano, el Dr. Albi?ana fund? el Partido Social Popular (movimiento cat?lico democr?tico y reformista), como alternativa a la derecha conservadora. Pero la llegada de la dictadura no permiti? su desarrollo.

Entre los partidos pol?ticos liberales, s?lo el Reformista realiz? una formulaci?n doctrinal. Su programa resum?a la aspiraci?n mayoritaria de la izquierda liberal, pero no se llev? a la pr?ctica.
Hacia 1922 se llev? a cabo un ?ltimo esfuerzo para cambiar el sistema desde dentro, a cargo de Garc?a Prieto, que propuso varios cambios (como la revisi?n de la Constituci?n). Pero, en septiembre de 1923, Primo de Rivera liquid? el r?gimen constitucional.

4.2.- Crisis social
La sociedad espa?ola sufr?a una serie de convulsiones por varias causas:

? La oligarqu?a, con gran poder econ?mico y social, ejerc?a una gran influencia sobre el medio rural a trav?s del caciquismo.
? La burgues?a, que ya destacaba en zonas como Madrid y Catalu?a, aceptaba las reformas pol?ticas; pero no las econ?micas y sociales, porque le perjudicaban.
? Las clases medias, poco concienciadas pol?ticamente, permitieron el sistema canovista.
? Los anarquistas y socialistas se movilizan para alcanzar mejores condiciones de vida. Los primeros lideran las protestas, ya que los socialistas perdieron fuerza con la crisis de 1917.

Las repercusiones de la 1? Guerra Mundial incrementaron la agitaci?n social, como vimos. Despu?s (1919), dos focos de protesta destacan sobre los dem?s: Barcelona, donde los obreros de La Canadiense (electricidad) sostienen una huelga durante meses, obligando al Gobierno a recurrir a la militarizaci?n y a la declaraci?n del estado de guerra; y el campo andaluz, donde los obreros agrarios se organizan y acosan al Gobierno por medio de huelgas reivindicativas, que tuvieron que ser reprimidas con el ej?rcito y otros medios.

La muerte de Dato por tres anarquistas fue un duro rev?s para el sistema de la Restauraci?n, alternando los atentados con las fuertes medidas represivas. Adem?s, las acciones terroristas anarquistas eran respondidas por la patronal con pistoleros mercenarios. El endurecimiento del movimiento obrero, motivado tambi?n por la triunfante Revoluci?n rusa, se tradujo en un aumento de huelgas, p?rdidas de jornadas de trabajo dificultaron la paz social y propiciaron el advenimiento de la dictadura. Fueron a?os muy dif?ciles.



Tema 5 Hª Bachillerato

ECONOMÍA Y SOCIEDAD (del cambio de siglo a la Restauración)

1.- CAMBIOS Y PERVIVENCIAS DE LA ESPAÑA LIBERAL
A semejanza de otros países del sur y este de Europa, pero a diferencia de las más desarrolladas, durante el siglo XIX la sociedad española continuó siendo masivamente rural, tradicional, alejada de la democracia y atrasada cultural y económicamente.
Sin embargo, sí hubo cambios (aunque fueran despacio) respecto a épocas precedentes: creció más la población, mejoró la urbanización, surge una burguesía y proletariado similar al europeo, hay un incipiente desarrollo industrial y se asienta el liberalismo político y el parlamentarismo.

2.- LA POBLACIÓN
2.1. Características: la transición demográfica
- En el primer tercio del siglo XIX se produce un lento crecimiento de la población, provocado por: el cultivo de nuevas tierras, el despegue industrial, cierta estabilidad política y aplicación de medidas médicas e higiénicas. En realidad, este crecimiento se produce por más por avances médicos que por las transformaciones económicas, dando lugar a un desequilibrio entre población y recursos que serán los causantes de episodios de emigración y tensión social.
- A partir de 1830 tendremos más población, favorecido por: el número de matrimonios, el descenso de la emigración (emancipación de las colonias), nuevas posibilidades económicas, reducción de la mortalidad y natalidad elevada.
- Sin embargo las tasas de natalidad y mortalidad, comparada con las europeas, siguen siendo muy elevadas: la primera por la mentalidad, creencias, atraso cultural, necesidad, etc.; y la segunda debido a sucesivas crisis agrícolas, a la elevada mortalidad infantil y a las epidemias (aún en 1885 se registró la última gran epidemia de cólera del siglo).
- El crecimiento tendrá lugar sobre todo en la periferia, mientras disminuye en el interior (salvo Madrid y otras ciudades aisladas), lo que da lugar a una desigual distribución demográfica (algo que ya comenzó en el siglo XVIII).


2.2. Las Migraciones en el siglo XIX
Tuvieron gran incidencia sobre lo dicho antes. Como es lógico, hay que distinguir entre:
• Emigración interna, del campo a la ciudad: aunque había existido siempre, se intensifican desde 1850. A finales del siglo, Madrid, Barcelona, Valencia y Bilbao polarizan los desplazamientos.
• La emigración externa: también se generaliza a mediados de siglo, ante la permisividad del Gobierno. El crecimiento vegetativo no pudo ser absorbido por el país, debido a la crisis finisecular y otros factores, por lo que una masa de población (más de un millón de personas: gallegos, asturianos, castellanos y canarios, sobre todo) se traslada al continente americano (Argentina, Brasil, Antillas,…). Los emigrantes son en su mayoría obreros manuales, comerciantes y algunos técnicos.


2.3.- El proceso de urbanización
Las ciudades crecieron más que el ámbito rural (por las migraciones citadas), por lo que se origina un proceso de urbanización positivo. Aunque este incremento fue menor que en la Europa más desarrollada, por nuestra menor industrialización.
A pesar de lo dicho, aún existía mayor población rural que urbana (aunque creciera menos en el agro).
Además de las grandes ciudades españolas (Madrid, Barcelona, Valencia, Málaga, Bilbao,…), desde mediados de siglo vuelven a recuperarse las capitales de provincia, debido a varias causas: administración provincial, desarrollo de los servicios, la llegada del ferrocarril, industrias, comercio, etc.

3.- LA ESTRUCTURA DE LA SOCIEDAD
3.1.- La formación de una moderna sociedad de clases
A pesar de que la sociedad de ese siglo tenía todas las características de una sociedad preindustrial, básicamente agraria y típica del Antiguo Régimen, con la legislación liberal y el crecimiento económico de la segunda mitad de siglo se irá perfilando una moderna sociedad de clases, en la que surgen cambios:
- Lento descenso de la población rural y aumento de la industrial o terciaria (servicios).
- Incremento demográfico de las clases medias, mientras que se mantienen o descienden las bajas.
- Transformación de la población agraria: sube el nº de propietarios, aunque hay muchos jornaleros.
- Desarrollo de una burguesía de negocios, que adquiere conciencia de clase y un modo de vida propio.
- Aparece el proletariado industrial, que toma conciencia obrera y se moviliza.
- La conflictividad social moderna sustituye a los enfrentamientos feudales tradicionales.
- Desciende la población eclesiástica, debido a la exclaustración (por la desamortización).
- Aumentan las profesiones vinculadas al desarrollo del Estado, política y culturalmente activas.
- Las clases altas tradicionales cambian de modo de vida y de actividad económica.


3.2.- Las nuevas clases sociales
Como decíamos, gradualmente se dibuja ya una sociedad moderna de clases, entre las que destacan:
• Las Clases Altas:
Son aquellas que disfrutan de elevados niveles de renta, controlan el poder político (a pesar de su escaso número, con clientelas y prácticas caciquiles, la administración local y estatal, evitando cualquier intento democratizador del liberalismo español) y demuestran una ideología conservadora. Destacan dos:
- La nobleza: mantiene su poder económico y, a pesar de una pérdida de privilegios, mantiene su influencia política. Contactará con la alta burguesía, que accedía progresivamente a títulos nobiliarios, a través de matrimonios y relaciones políticas y económicas mutuas. Los burgueses imitarán su modo de vida: ostentoso, cultural, moral tradicional, exclusivista, católico (¿ farisaico?), etc.
- La gran burguesía: era un grupo más heterogéneos: grandes comerciantes, terratenientes agrarios, especuladores financieros o de cualquier tipo, una minoría de industriales catalanes y andaluces, propietarios varios, etc. Según anticipábamos, emularán a los anteriores en varios aspectos.
• Las Clases Medias:
Es un grupo más difuso, pero que iría aumentando su influencia a lo largo del siglo. Incluye a los medianos burgueses y propietarios medios, empleados cualificados de la administración, profesiones liberales del derecho o la sanidad, grandes arrendatarios, profesores, periodistas, rentistas y mandos intermedios de los cuerpos de seguridad del Estado.
Son muy tradicionales y acomodaticios desde el punto de vista económico, social y laboral. Pero ideológicamente se mueven entre el apoliticismo, el republicanismo y el liberalismo progresista. Pero muchos serán claves en el clientelismo que se pondrá de moda.
• Las clases bajas rurales:
Representan la mayoría de la población, a pesar de los cambios que hubo.
El grupo más significativo es el de jornaleros, que predominan en las explotaciones agrarias al sur del Tajo. Sufren condiciones muy duras de trabajo y un paro estacional muy largo, que les mantiene en el límite de la subsistencia. Con los bienes comunales y de propios ya desamortizados, se vieron obligados a mendigar las contrataciones o a emigrar. También hay que citar a los yunteros y pequeños agricultores.
El analfabetismo y la fuerte religiosidad, el aislamiento y dependencia caciquil mermaron su capacidad de actuación política; no obstante, se conocen muchos episodios violentos promovidos principalmente por el anarquismo libertario (incluso en el propio Navalmoral y comarca).
• Las clases bajas urbanas:
Tienen menor importancia, comparadas con la anterior. Forman parte del sector servicios: criados, domésticas, mozos de comercio, tenderos autónomos, artesanos individuales (que, siendo productores, estaban muy alejados de los niveles de renta de la clase media), etc.
El desarrollo económico de las ciudades supuso la aparición del proletariado industrial. Su desarraigo y condiciones laborales crearon un ambiente difícil para la vida de unos trabajadores, donde hombres, mujeres y niños trabajaban las mismas horas, y en pésimas condiciones.
Hay que incluir aquí a los obreros de la construcción, mineros, ferroviarios, marineros, etc. Las crisis económicas o fabriles les amenazaban constantemente, quedando en la miseria cuando sucedían (y a expensa de las epidemias y otras enfermedades, por lo que su esperanza de vida era muy baja).
La reformas sólo se inician a principios del s. XX, aunque se crea la Comisión de Reformas Sociales en 1883. Antes, los grupos en el poder no promulgaron leyes que mejoraran las condiciones laborales.

3.3.- El inicio del movimiento obrero
Fue un proceso lento y complejo, ante la falta de libertades y la represión de los gobiernos. Además, hasta finales del siglo XIX el proletariado no estuvo unido:
 Las movilizaciones campesinas eran espontáneas y violentas, de acuerdo con las variaciones de los precios o las crisis de subsistencia. Reprimidas por la Guardia Civil, y desesperanzados por los resultados obtenidos, surgen dos tendencias: anarquismo (Este y Sur de España) y clientelismo (entre los pequeños propietarios).
 Las clases populares urbanas estaban desmovilizadas, alejadas de la política y de los sindicatos (seguían la ideología de sus patronos, excepto en graves momentos de crisis, cuando explotaban…).
 El proletariado industrial, aunque minoritario, fue muy activo en el movimiento obrero. Al principio se orientó con el socialismo utópico o a través del mundo gremial (sociedades de ayuda mutua); pero, tras el Bienio Progresista y (sobre todo) en el Sexenio, se inicia el movimiento obrero moderno: entran ideas obreras internacionales (AIT), que darán origen al anarquismo, marxismo y socialismo (ugetismo)

4. EL DESARROLLO ECONÓMICO
España tuvo un crecimiento económico y un proceso industrial lento, incompleto y muy tardío, debido a que era un país rural; el mercado interior no demandaba productos industriales, se autoabastecía, había una fuerte dependencia tecnológica del extranjero, las inversiones extranjeras eran imprescindibles para sectores como minería y ferrocarril, la dureza de las crisis agrícolas y la escasa aportación de capitales españoles a las actividades productivas, etc.
4.1. Agricultura
Durante los gobiernos liberales (1835-60) se abre un proceso de reforma en la estructura agraria (ilustrados+fisiócratas+liberales) con el objetivo de poner la tierra en manos de propietarios con libertad para comprar, vender, arrendar y cultivar sin trabas feudales para obtener más productividad y mayor rentabilidad. Con las nuevas leyes se suprimen:
. Las vinculaciones nobiliarias de la propiedad, aboliendo los mayorazgos.
. La propiedad eclesiástica en forma de “manos muertas”.
. El régimen señorial de raíz feudal
. Las formas de propiedad colectiva (bienes de propios, comunes, etc).
Este fenómeno recibe el nombre de DESAMORTIZACIONES. Las de Mendizabal (1836) y Espartero (1841) se centraron en bienes raíces (fincas) e inmuebles eclesiásticos y militares. La de Madoz (1855) se realizó sobre los bienes municipales (tierras, dehesas y montes), entidades de beneficencia y enseñanza.
Los OBJETIVOS eran:
- Fiscales: sanear la Hacienda pública.
- Sociales: dar fin al latifundismo y crear una clase media de campesinos.
- Políticos: reforzar el poder del nuevo régimen, aparte de atraer hacia el liberalismo a aquellos sectores de las clases altas y medias con recursos económicos, capaces de comprar bienes desamortizados y ligar su destino a la defensa del liberalismo.
Las CONSECUENCIAS fueron negativas: la Desamortización sólo cumplió una parte del objetivo propuesto, el pase al sistema de producción capitalista sobre la base de una clase burguesa agraria. Por contra, los terratenientes feudales conservaron sus tierras y se aseguraron aún más el latifundismo, empeorando las condiciones de vida de los campesinos (no hubo Reforma Agraria).
Destacan, pues, las consecuencias sociales:
. Los mayores beneficiarios fueron las clases adineradas: especuladores, grandes propietarios, etc.
. Las ventas se realizaban en grandes lotes, lo que excluía a los campesinos pobres.
. El clero pasó a depender del Estado y su número se reduce.
. La gran nobleza no perdió su base económica y tampoco la transformó en una moderna empresa capitalista.
. La alta burguesía de las ciudades se convirtió en una clase de grandes terratenientes (en su mayoría absentistas: no vivían en la tierra que poseían).
. Los grandes arrendatarios dejaron de subarrendar la tierra y la dedicaron a cultivos extensivos.
. Los municipios perdieron casi todas sus propiedades y rentas, vieron disminuir sus ingresos y los campesinos pobres de un complemento indispensable para sus rentas.
. Los más perjudicados fueron los campesinos, pues muchos perdieron los contratos de arrendamiento o sufrieron la subida del mismo. De ahí la proliferación de mano de obra jornalera.
Pero también hubo unas consecuencias económicas:
. Provocó un latifundismo más extenso y estéril, sin excedentes baratos, el capital que genera no se traspasa a la industria y privando a los campesinos de una revolución agraria burguesa.
. La desamortización apenas sirvió para cancelar 1/3 de la deuda.
. La desamortización permitió la puesta en cultivo de un número de tierras y el aumento de la producción, pero no en las cifras y en los niveles esperados.
. Reforzó la estructura de la propiedad existente. En ningún caso se planteó como una reforma agraria.

LA CRISIS AGRARIA DE 1885-1900
A partir de estos años encontraremos en el mercado más cereales y más baratos procedentes de Estados Unidos, Rusia y Australia. Su bajo precio se debía a la existencia de una red de comunicaciones basada en el ferrocarril y el barco de vapor, que permiten transportar a grandes distancias y a bajos precios; y a la puesta en cultivos de grandes extensiones de tierra compradas a muy bajo precio.
La llegada de esos cereales a los mercados europeos provocó una catástrofe para los cultivadores, agravada por la destrucción de la vid a causa de la filoxera.
. Los productores españoles perdieron sus mercados europeos, disminuyó la producción de trigo y de vino, y los cultivadores se vieron obligados a invertir de nuevo para plantar vides.
. Bajó el precio de los arrendamientos y de la tierra, que los propietarios compensaron bajando los salarios al mínimo soportable
. Los pequeños cultivadores, contrajeron deudas, vendieron sus tierras y muchos emigraron.
. A raíz de esto, los propietarios defendieron el proteccionismo.

4.2.- La Industria
El Despegue Industrial

Mientras en Europa un mercado amplio y fuertes inversiones en tecnología alimentaron la Revolución Industrial, en España, a pesar de iniciar el proceso en época temprana (década de 1840), será muy lento, determinando que a finales del s. XIX nuestra nación quedara retrasada. En ello se ven dos causas fundamentales:
- La mala articulación del mercado (malas comunicaciones).
- La escasa relación entre la producción industrial y los consumidores.
- La incapacidad exportadora ante la fuerte competencia exterior, con una industria amparada por fuertes leyes proteccionistas.
- La irregular financiación, con recursos desviados a la inversión en tierras, la llegada de capital extranjero para financiar la Deuda del Estado y crear la red ferroviaria; y, por último, la tardía consolidación de la Banca española.
Sólo dos regiones experimentaron una acumulación de capital que se invirtió en banca y en la industria: País Vasco y Cataluña.

Los Sectores Industriales

INDUSTRIA TEXTIL:
Se desarrolla esencialmente en Cataluña, pues contaba con la demanda interna y la de las colonias. Cuando perdemos éstas, se centran en el mercado interior amparados por medidas proteccionistas.
A partir de 1830-50 los empresarios catalanes se lanzan a una modernización con la aplicación de la máquina de vapor. Pronto se verá cómo las zonas costeras son favorecidas por la facilidad de acceso a las mismas de los barcos abastecedores de carbón.
La aparición de nuevas medidas, como la aparición de Sociedades Anónimas, contribuyó a la inversión. Consecuencia: la bajada de los precios de las producciones textiles.
A partir de 1861, la industria textil algodonera coloca a Cataluña a la cabeza de la industria española.




SIDEROMETALURGIA:
La siderurgia moderna española se inicia en forma de tanteos en el período de 1830-70, pudiendo distinguirse tres etapas:
. Hegemonía andaluza (1830-61): en Marbella y Cazalla de la Sierra funcionaron los primeros Altos Hornos, que explotaban el hierro de la zona utilizando carbón vegetal.
. Hegemonía asturiana (1861-79): en 1861 la industria andaluza sólo producía la mitad de hierro colado fabricado en España, debido a la aparición de un nuevo núcleo de producción en Asturias, cuyos altos hornos utilizaban el carbón mineral de la región, más energético y barato, lo que le permitió restar importancia al foco andaluz.
. Hegemonía vasca (1880-90): a finales del s. XIX se consolida la industria bilbaína, al hundirse definitivamente el núcleo de Málaga. En Bilbao nace la siderurgia gracias a la abundancia de mineral de hierro de buena calidad, acumulación de capital en manos de empresas bilbaínas, que aprovechaban los fletes para exportar hierro de buena calidad e importar fácilmente coke inglés.
METALURGIA DE TRANSFORMACIÓN:
Desde 1880, Cataluña y Vizcaya dan los primeros pasos para la creación de una industria metalúrgica de transformación. Hasta esa fecha, todos los materiales que se utilizaban en España eran importados. El desarrollo en los dos focos indicados fue así:
. En Cataluña se consolida con la creación de la “Maquinista Terrestre y Marítima” en Barcelona (1850); lo que permite la creación de nuevas empresas, como “Materiales para Ferrocarriles y Construcciones”, “Arsenal Civil”, etc. Pero siempre tuvo una gran dependencia de la industria bilbaína que le proporcionaba el hierro; por eso, esta industria sólo representaba el 10 % del valor total en la producción catalana.
. En cambio, el País Vasco se convirtió en el primer centro productor del país, gracias a la política del gobierno que fijaba altos aranceles para los productos extranjeros y la eliminación del privilegio de importar materiales foráneos para el ferrocarril.
MINERIA:
España es un país privilegiado en la existencia de metales, ocupando el primer lugar de la producción de plomo, mercurio, hierro y cobre de Europa.
A partir de 1868 el Estado, que hasta entonces era dueño de la explotación, desamortiza las minas, pudiendo venderse éstas a particulares, a cambio de pagar al Estado una renta anualmente. La gran demanda de minerales en este período en Europa atrae numerosas empresas que en la etapa 1868-1900 convierten a España en el primer exportador de metal. El capital procedía sobre todo de extranjeros que se hicieron con casi todas las minas del país.
Hacia 1900 el agotamiento de los filones y el descubrimiento de mayores reservas en Africa, América y Asia, permitieron la recuperación de las mismas por parte del Estado.
INDUSTRIA ELÉCTRICA:
Esta industria apareció tímidamente en España hacia 1890, cuando la instalación de pequeñas centrales térmicas o hidroeléctricas permitía iluminar algunos núcleos de población.
A partir de 1900 se formarán las grandes empresas productoras de electricidad, que instalan centrales y presas en los ríos españoles. Éstas aparecen principalmente en Cataluña, región industrial pero pobre en recursos energéticos clásicos como el carbón. El capital de las mismas era en su mayoría de procedencia extranjera.
4.3.- Los Transportes
EL FERROCARRIL
En los años 40 (XIX) se produce un avance en las comunicaciones, con la construcción de las primeras carreteras nacionales sobre un plan radial con su punto central en Madrid.
Pero es el ferrocarril el que marca la pauta del progreso económico. Los primeros proyectos españoles se ponen en marcha entre 1829-33 en el sur del país; pero no fragua hasta 1844, año en que se regula el tendido de la red ferroviaria:
. El gobierno garantiza una rentabilidad anual del 6 % para el capital invertido, autorizaba la importación de cualquier tipo de material y el gobierno aportaría el 16 % del capital (obtenido en la desamortización de 1855). El resto del capital procedía de la iniciativa privada, sobre todo capital francés.
. Los logros fueron la articulación del país, la creación de un mercado nacional, multiplicó los puestos de trabajo, pero no contribuyó al fomento de la incipiente siderurgia española (se importó).

4.4.- El Comercio
El comercio interior se beneficia de los cambios que impone la nueva legislación liberal, con la que se liberaliza el sector comercial.
El crecimiento del ferrocarril y la mejora de las comunicaciones agilizan el mercado español, donde la venta al por menor en las ciudades, mercados y ferias semanales o mensuales era donde tradicionalmente se realizaban las transacciones.
El proteccionismo tuvo como consecuencia el atraso técnico, la falta de eficacia y competitividad de la economía española y los prejuicios que sufrieron los consumidores españoles por los altos precios.
Las exportaciones, sin embargo, crecieron gracias a la expansión de la economía mundial: sobre todo se enviaban vinos, aceites y cítricos; a los que se sumarán el textil y el calzado.
Las importaciones aumentan gracias al crecimiento económico: especialmente algodón, equipamiento industrial y combustibles. El desequilibrio entre lo que se exportaba y lo que se importaba generó un déficit crónico en nuestra balanza de pagos, que llega hasta el siglo XX.

4.5.- La Banca
Los sectores bancarios y financieros se modernizaron durante el s. XIX; pero nunca alcanzaron la capacidad de acumulación de capital, comparable a Francia o Alemania que permitiese grandes inversiones en agricultura o industria. Las características eran:
. En 1945, la reforma de Mon y Santillán llevó a la creación de un sistema tributario y presupuestario moderno.
. La deuda se renegoció constantemente, creciendo a lo largo de todo el período liberal.
. Se sustituyó el sistema monetario antiguo por un sistema de carácter único, simple y homogéneo alrededor de la peseta. Con la generalización de los billetes se estimularon las inversiones, las elevaciones de salarios, precios y el desarrollo económico en general.
. Las leyes de las sociedades de crédito del Bienio (1856) y la absorción de la mayor parte de los bancos emisores por el Banco de España favoreció la creación de una banca mixta de negocios, que tendrá su expansión definitiva a partir de 1900, y que representará un papel básico en la industrialización y modernización de las décadas siguientes.



Tema 4 Hª Bachillerato

EL SISTEMA DE LA RESTAURACIÓN

1.- MANIFIESTO DE SANDHURST
En 1874, mientras Serrano busca la estabilidad del país, se producen dos hechos transcendentes:
 Cánovas prepara la restauración monárquica constitucional, creando el partido alfonsino (compuesto por los liberales conservadores) y presionando a Isabel II para que abdique en su hijo (Alfonso XII). Para alcanzarlo, hizo que éste publicara el Manifiesto de Sandhurst (academia militar inglesa, donde Alfonso se preparaba), donde promete la citada restauración, democrática, católica y sin represalias.
 A la vez que Cánovas prepara la transición pacífica, el general Martínez Campos se pronuncia en Sagunto a favor de la monarquía alfonsina, sin oposición. Cánovas asume la Regencia.

2.- LAS FUERZAS SOCIALES ANTE LA RESTAURACIÓN
Cánovas recibió el apoyo de 4 sectores de población bien definidos: terratenientes, grandes empresarios, ejército e Iglesia; además de algunos grupos de clase media, como ciertos funcionarios.
- Las clases sociales altas, es decir, la oligarquía económica, recibieron con agrado al nuevo régimen porque habían visto peligrar sus grandes patrimonios durante el Sexenio. En este grupo se integraban, tanto la alta burguesía enriquecida con los negocios del ferrocarril y la compra-venta de tierras, como la vieja aristocracia, que no tenía inconveniente en mezclarse con los nuevos ricos. Interesados ambos en la estabilidad política que favoreciera sus negocios, mantenía posiciones muy moderadas.
- El ejército se transformó durante el Sexenio, cuando vio el desorden que imperaba en las calles y que los federalistas y cantonalistas cuestionaban la unidad nacional. Desde entonces, abandona su tradicional postura progresista y se refugia en el apoliticismo. Buscará la defensa del Estado, centrándose en la unidad nacional y el orden público. Cánovas intenta poner fin a los pronunciamientos; pidiendo a los políticos el respeto a la autonomía del ejército, y reservando cargos en el Senado para los altos mandos.
- La Iglesia evolucionó desde el descontento inicial, producido por la aprobación de la libertad de cultos, hasta el total apoyo al sistema: sobre todo cuando Cánovas realiza concesiones como el establecimiento de la confesionalidad del Estado, el reconocimiento de privilegios y derechos especiales. También le reservó un asiento en el Senado. Pero este compromiso aceleró el sentimiento anticlerical de amplios sectores de la población, caso de la izquierda y las clases menos pudientes.
- Los grupos de la clase media que aceptaron el sistema fueron aquellos que, al integrarse, se vieron favorecidos por el sistema. El centralismo necesitaba un gran número de funcionarios, pero el problema más grave que tenían éstos es que sólo trabajaban mientras su opción política gobernaba (eran los llamados cesantes, que se turnaban en los cargos, como los políticos…).
Otros rechazaron claramente la Restauración, o la aceptaron con sumisión (como fue el caso de la mayoría del mundo rural, predominante en esa época). Entre los grupos que no vieron con agrado el sistema estaban los intelectuales: como Giner de los Ríos, Azcárate, Castelar, Urbano González Serrano y otros que habían militado entre las fuerzas republicanas del Sexenio; así como la pequeña burguesía, que fue la gran protagonista de la Revolución de 1868 y del Sexenio. Mantuvieron una postura crítica y su presencia en las Cortes siempre fue testimonial.
A ellos habría que sumarles el proletariado urbano, poco numeroso aún y con duras condiciones de vida, que cuestionaba no sólo el sistema, sino el propio orden a través de ideas socialistas y anarquistas que por entonces comenzaron a propagarse.

3.- La CONSTITUCIÓN de 1876
Cánovas era consciente de que el disfrute del poder por parte de un reducido grupo había acabado arruinando la monarquía, por lo que se propuso redactar una Constitución integradora, que permitiese gobernar tanto a liberales como a moderados.
Parte del liberalismo doctrinario francés, del que Cánovas era seguidor; según el cual, la soberanía debe ser compartida entre el Rey y las Cortes: puesto que en la Historia de España este concepto se había acuñado ya en las Cortes medievales, y no con el liberalismo.
La Constitución se realizó al margen de las Cortes, como un proyecto, reuniendo Cánovas a exsenadores y exdiputados monárquicos. Integrando ideas claves de la de 1845 (defendida por Cánovas y los moderados) con principios de la de 1869 (que imponían Sagasta y los liberales), bastante conciliadora, por lo que fue admitida por los monárquicos (consiguió perdurar hasta 1931).
 El Título I establece los derechos y deberes de los españoles: inviolabilidad de la persona, de la correspondencia, del domicilio, libertad de expresión, reunión y asociación. En la práctica, su regulación quedaba en manos de los gobernantes, que podían restringirlos o suspenderlos a su antojo…
 En el aspecto religioso, se produce un retroceso con respecto a la de 1869: la libertad queda reducida a tolerancia, mientras el Estado se proclama confesional y mantiene el culto católico y a sus ministros.
 En cuanto a la división de poderes, el texto recoge un equilibrio constitucional: con predominio ejecutivo del Rey, quién nombraba a los ministros contando con la confianza de las Cortes. La persona del Rey era indiscutible, sagrada e inviolable, y toda responsabilidad recaía en sus ministros… El legislativo residía en el Rey y en las Cortes (compartido pues). El Rey gozaba del derecho a veto, las Cortes eran bicamerales y el Congreso sólo tenía primacía sobre el Senado en asuntos tributarios. El judicial fue diseñado de forma muy ambigua, pues los Tribunales juzgaban en nombre del Rey y con una sola ley para todos los españoles (lo que eliminaba los últimos privilegios forales que disfrutaba el País Vasco). Sin embargo, hasta 1889 no se aprobó el primer Código Civil en España.
 El Senado era una cámara oligárquica, nutrida con senadores por derecho propio (Grandes de España y altos cargos de la administración, del ejército y de la Iglesia), otros nombrados por el Rey y algunos elegidos en determinadas condiciones.
 El Congreso se elegía por cinco años, y cada diputado estaba respaldado por los votos de 50.000 habitantes (como la de 1845). El sufragio era directo y censatario, pero en 1890 se estableció su universalidad para varones mayores de 25 años. El cargo de parlamentario no estaba retribuido, por lo que sólo podían dedicarse a la política los que poseían medios económicos propios suficientes.
Esta Constitución (impuesta) fue aprobada por unas Cortes elegidas democráticamente mediante el sufragio universal aún vigente, por lo que fue legitimada; aunque el proceso electoral contó con el control del ministro de la Gobernación, un experto en manipulación electoral…

4.- EL CACIQUISMO
El rasgo político más característico del nuevo régimen fue el caciquismo: un fenómeno que, aunque ya existía con anterioridad a 1876, ahora se perfila como un instrumento de poder del nuevo régimen.
Es una forma de pervivencia feudal en la que los terratenientes, convertidos en caciques locales, organizaban las elecciones y controlaban sus resultados. El cacique era un personaje representativo de la oligarquía rural: unas veces alcalde, otras un notable de la localidad (sin cargo alguno, pero con poder sobre los que lo detentaban). Determinaba el resultado de las elecciones en beneficio del poder establecido mediante tres sistemas: coacción a los campesinos (que dependían económica o laboralmente de él), manipulación del proceso electoral (pucherazo, o compra de votos) y concesión de favores.
El Ministro de la Gobernación formaba el encasillado: lista de diputados que debían de ser votados. Después, los Gobernadores y alcaldes actuaban para conseguir que fueran elegidos, de forma que ningún imprevisto pudiera suceder, de manera que el partido designado obtenía la mayoría sin ningún problema (con aspecto de legalidad…).
Un pacto entre los partidos dinásticos garantizaba el turno en el ejercicio del poder sin necesidad de lucha real, a pesar de las apariencias. Y, como no existía un electorado independiente, las autoridades podían intervenir en el asunto sin obstáculos. El cambio de gobierno no se llegaba a realizar tras las elecciones, sino que era el Rey el que entregaba el poder a uno u otro de los partidos alternantes.


5.- LOS PARTIDOS POLÍTICOS
Los partidos en el poder
El sistema pretendía ser una copia del inglés: se basaba en la alternancia en el poder de dos partidos, con la diferencia que allí funcionaba sin fraude. Así pues, las elecciones eran un mero trámite para dar legitimidad al poder.
Los partidos eran el Conservador y el Liberal, y se diferenciaban de los actuales partidos de masas en que estaban integrados y controlados por grandes propietarios rurales (burguesía y aristocracia), así como por profesionales de clase media (médicos, abogados,…), que lo utilizaban como medio de ascenso social.
• Conservador: tiene su origen en el partido alfonsino de Cánovas, y se formó con antiguos moderados y unionistas. Estaba muy estructurado y cohesionado; y, aunque Cánovas tuvo que hacer concesiones a los que defendían la Constitución de 1845 (como la disolución del matrimonio civil o el cierre de templos y escuelas protestantes), realizó una labor integradora con la oposición.
• Liberal, llamado también fusionista, nace de la oposición moderada: es decir, los que admitían la Monarquía y la Constitución. Surge de la escisión de antiguos progresistas, constitucionalistas (de Serrano y Sagasta), radicales (de Ruiz Zorrilla, que luego dimite y se hace republicano), republicanos moderados (como Castelar), etc. Su líder indiscutible fue Sagasta.

Las fuerzas de oposición

 Los republicanos: era la única oposición al principio de la Restauración, con predominio urbano y de intelectuales; pero se fragmentó en varios grupos de escasa importancia:
- El Radical del exiliado Ruiz Zorrilla, que pretendía derrocar el régimen conspirando una y otra vez, sublevando guarniciones, etc. Sus intentonas fracasaron siempre, pero estaba ahí…
- La Unión Republicana, dirigida por Salmerón y escindida del anterior. Agrupaba en sus filas a intelectuales, sobre todo de la Institución Libre de Enseñanza (ILE).
- El Federalista, de Pi y Margall, muy desunido por la forma de concretar la federación.
- El Partido Posibilista de Castelar: el más moderado, que acabó dentro del Liberal de Sagasta. Defendía la autoridad y el orden por encima de todo.
Proponían medidas reformistas: como la constitución de jurados, concesión de créditos blandos a los agricultores, fomento de cooperativas, defendían la reducción de la jornada laboral, etc. Su opción alcanzó algunos éxitos en las principales ciudades del país, pero nunca fue una fuerza mayoritaria.

 Los grupos obreros: tras la fundación en París de la Internacional Obrera, surgen dos corrientes:
- Los anarquistas: la posibilidad de actuar en la legalidad (Ley de Asociaciones de 1887) llevó a los anarquistas a fundar la Federación de Trabajadores de la Región Española, que alcanzó gran desarrollo, aunque hacia 1888 se disolvieron. Por esa causa, se vio favorecido el terrorismo anarquista individual.
Las ideas más difundidas fueron las de Bakunin, que proponía la colectivización total (excepto el fruto del trabajo); y las de Kropotkin (comunista libertario), para quien la colectivización sería absoluta.
También hubo diferencias en los métodos propuestos para cambiar la sociedad: los que preferían el terrorismo (a pesar de que el anarquismo era pacifista, pero se producen acciones individuales como venganza por diversas causas), dando origen a múltiples atentados (incluyendo el asesinato de Cánovas), o los que defendían la huelga o la educación de masas (prensa o alfabetización).
- Socialistas: el Partido Democrático Socialista Obrero Español se fundó en 1879 y se legalizó diez años después (tras la aprobación de la Ley de Asociaciones en 1887). Fundado por el tipógrafo Pablo Iglesias, su órgano de difusión fue el periódico El Socialista (1886) y su sindicato la UGT (que nace en Barcelona en 1888).
Su programa defiende la emancipación de la clase obrera, la abolición de clases, transformación de la propiedad individual en social y control del poder político por los trabajadores. Acepta la Restauración como mal menor, hasta la llegada de un momento propicio para la gran revolución.
Siguiendo directrices de la II Internacional, comenzó a celebrar el 1º de mayo: un ritual de manifestaciones y concentraciones que habrían de influir en la toma de conciencia del mundo obrero.
El Partido Socialista concurrió a las elecciones aisladamente, por lo que no logró en esos años ningún representante en Cortes. El desastre colonial de 1898 le afectó positivamente, ya que siempre se opuso al reclutamiento y a la guerra colonial (tachada de imperialista y antisocial). Es a partir de aquí cuando obtiene sus primeros representantes.
- Sindicalismo católico: en esta época comienza también la acción social católica, según las normas del papa León XIII, que en su encíclica Rerum Novarum denunciaba la teoría marxista, hacía una suave crítica al capitalismo y animaba a la participación activa en los procesos políticos (Unión Católica de Pidal y Mon) y la formación de agrupaciones que encauzaran los intentos de mejora de vida de los obreros según el mensaje del Evangelio. En España, el jesuita Vicent fue el pionero de la acción social, creando los Círculos Obreros Católicos, que alcanzaron cierta implantación en la Meseta y Levante.






6.- POLÍTICA DEL GOBIERNO CONSERVADOR

Gobernaron en los períodos 1874-81, 1884-85 y ciertas fases del 1890-98. La acción política del gobierno conservador se orientó hacia las siguientes cuestiones:

- 1.- La pacificación interna del país, para acabar con los carlistas. El propio rey dirige la campaña militar (lo que le dio prestigio), mientras que Carlos VII, falto de recursos, tuvo que abandonar España.
- 2.- La pacificación de Cuba. El general Martínez Campos firma en 1878 la Paz de Zanjón: que decretaba una amplia amnistía para los cubanos, los mismos derechos con los que contaba Puerto Rico y el fin de la esclavitud. Medidas que fueron consideradas excesivas para los hispanos de la isla e insuficientes para los cubanos que deseaban una independencia. Por eso, fue un arreglo tardío y circunstancial…
- 3.- La cuestión universitaria: en 1868 se estableció la libertad de cátedra y de enseñanza, una libertad que termina en 1875 al establecer la obligatoriedad de la enseñanza católica y la prohibición de los ataques al dogma eclesiástico. Algunos catedráticos republicanos se rebelaron contra esa medida y fueron expulsados y desterrados.
Esa situación impulsó a Fº. Giner de los Ríos a fundar al Institución de Libre Enseñanza, en la que se integrarían los catedráticos destituidos. Su objetivo fue la reforma pedagógica del sistema social de España. Funcionó como universidad paralela y formó a las grandes figuras del país.
- 4.- Política con la Iglesia: aunque la Iglesia nunca llegó a recuperar lo perdido en el siglo XIX (tierras y poder económico), Cánovas le concedió grandes privilegios como el monopolio de la educación (sobre todo en las primeras etapas). Preferentemente, la Iglesia atendió a las clases medias y altas, mientras que descuidó la labor social entre las más bajas (con excepciones, como las escuelas del padre Manjón).
En 1885, el Papa León XIII recomendó la aceptación del liberalismo para defender los intereses del mundo católico, por lo que fue criticado por la izquierda, al mezclar la doctrina con asuntos políticos, por no atender al pueblo llano y por la poca moralidad de algunos de sus miembros.
- 5.- La prensa: Cánovas censuró la prensa y estableció el delito de crítica a la monarquía, lo que sirvió para cerrar cualquier periódico de la oposición. Sólo desde 1879, cuando se promulga una Ley de Prensa moderadamente aperturista, permitió la creación de nuevos periódicos nacionales y regionales.
- 6.- El ejército: Cánovas evitó intervenir en los asuntos propios de los militares, para que el ejército se abstuviera de intervenir en la vida política. Su cometido sería ahora el de intervenir en las cuestiones coloniales y en el mantenimiento del orden social interior. Su desafortunada actuación en represiones, la pérdida de las colonias y la macrocefalia, fueron muy criticadas desde las filas de la izquierda.
- 7.- Política social: Cánovas hizo muy poco por solucionar los graves problemas del mundo obrero. Es más, el restablecimiento en 1878 del sufragio censatario privó del voto a muchos ciudadanos. Su posición evolucionó con el tiempo y de él son las primeras advertencias rectificadoras de la tradición liberal.
- 8.- Política exterior: Cánovas tuvo problemas para que otros países reconocieran a Alfonso XII y que no prestasen apoyo a los carlistas. Firmó un pacto con la Alemania de Bismarck para garantizar el apoyo de éstos en caso de ataque de Francia a España (con la que manteníamos un conflicto por causa de Marruecos), o de Inglaterra (por la cuestión de Gibraltar).
En general, la política exterior fue casi inexistente: Cánovas prefirió consolidar el interior que intervenir en la política colonial del momento. Aunque esa idea fue defendida por intelectuales como Joaquín Costa y los geógrafos (tal vez por eso, Iradier realizó una exploración a Guinea).
Con la Santa Sede hubo problemas por el artículo 11º de la Constitución, que proclamaba la tolerancia religiosa. Pero Cánovas logró calmar los ánimos ante la protesta de la Iglesia.






7.- POLÍTICA DEL GOBIERNO LIBERAL

Comienzan a gobernar en 1881, pero será a partir de la muerte de Alfonso XII (1885) cuando toman mayor protagonismo. Sus líneas de actuación se concretaron en:

- 1.- Aperturismo intelectual: los nuevos decretos en la enseñanza establecían sólo que los programas se ajustaran a los preceptos constitucionales. Igualmente, se permitió a los catedráticos expulsados recuperar su cátedra sin abandonar por ello la ILE.
- 2.- El rechazo tradicional de la Iglesia hacia el liberalismo y el krausismo (hasta el nombramiento del papa León XIII) alimentó los sentimientos anticlericales de un sector del liberalismo y de la masonería, cuyos planteamientos eran compartidos por Sagasta.
- 3.- Sagasta promulgó la Ley de Prensa de 1883, que introducía la total libertad de imprenta. Este marco permitió la aparición de grandes diarios (como La Vanguardia) y el incremento de otros ya existentes (como El Imparcial y La Época).
- 4.- Política Militar: Sagasta se propuso la reforma del ejército, y para ello fundó la Academia Militar de Toledo. Esta institución se proponía acabar con el cantonalismo regionalista y aplicar principios pedagógicos en la formación militar, hasta entonces escasa en la mayoría de los oficiales.
También implanta el servicio militar obligatorio (sin exenciones con dinero), la descentralización administrativa castrense e impone la antigüedad como único criterio de ascenso (suprimiendo el amiguismo y el nepotismo). Lógicamente, las reformas enfrentan a los militares contra los liberales, unido a la deficiente situación del ejército.
- 5.- En Política Social promulgaron diversas normativas que supusieron un notable avance. La Ley de Reuniones (1881) y la de Asociaciones (1887) permitieron el ejercicio de los derechos fundamentales reconocidos en la Constitución. Creció la preocupación por los trabajadores y, para canalizarla, se creó una Comisión de Reformas Sociales (1883), que orientó su trabajo hacia la redacción de las primeras leyes sobre accidentes laborales y el trabajo de mujeres y niños, sanidad, educación, etc.
Otras leyes sociales fueron la del Sufragio Universal (1890) y la Ley del Jurado, medidas que ayudaron a integrar en este sistema a ciertos republicanos (como Castelar).
- 6.- En política económica, la crisis agraria llevó a modificar algunos postulados librecambistas tradicionales del partido: de este modo, para salvar la producción nacional de cereales, rebajan los impuestos y protegen el comercio y la producción de cereales.

8.- REGIONALISMO

Hacia fines del s. XIX surgen movimientos de tendencia nacionalista en la periferia de la Península. Hasta entonces, sólo el carlismo o el republicanismo federal habían planteado reivindicaciones anticentralistas. El desprestigio de ambas corrientes provocó la aparición de nuevas tendencias políticas, que buscan la defensa de ciertos derechos históricos y los intereses de algunos colectivos regionales.
8.1.- El Nacionalismo catalán
Sus antecedentes se encuentran en el desarrollo de la burguesía industrial de la mitad del s. XIX, preocupada por la defensa de la cultura y lengua catalana que confluyeron en un movimiento denominado Renaixença. También influyó el republicanismo federalista de Pi y Margall y las ideas forales carlistas.
Históricamente, el catalanismo se constituye en movimiento político por obra de Valentí Almirall, fundador del Diari Català y del Centre Català, una asociación para todos los catalanes que quisieran colaborar en el engrandecimiento de su país. Su actividad más importante fue la entrega de un memorial al Rey en defensa de los intereses morales, materiales y culturales de Cataluña.
Otro colectivo importante fue la Lliga de Catalunya, que se incorpora a la corriente de reclamaciones, solicitando la creación de unas Cortes catalanas, Poder Ejecutivo y jueces propios, lengua oficial, etc.
En 1891 nace la Unió Catalanista, que intentaba unificar a todos los sectores catalanistas. Fruto de ello son las Bases de Manresa, redactadas por Prat de la Riba, donde se reflejaban las anteriores propuestas de la Lliga (futuro programa autonómico); aunque no se establecía los mecanismos de implantación, por lo que ni la burguesía industrial ni las clases populares se sintieron muy identificados con dicho programa.
1898 fue un año clave: el de la crisis nacional, que se aprovechó para pedir a la reina regente la implantación de autonomía administrativa para Cataluña. Idea autonomista (NO independentista) que coincidía con el Manifiesto del general Polavieja, que proponía entre otras cosas descentralizar la Administración, por lo que fue aceptada por la burguesía catalana y sectores económicos más influyentes.
En 1901 se crea el primer partido catalán, la Lliga Regionalista, para participar en las elecciones convocadas por Sagasta. En principio se trató de un partido interclasista y regionalista. Sus líderes fueron Prat dela Riba y Cambó. Con el siglo lograron el control de la representación parlamentaria regional y, desde esta posición de fuerza, plantearon el reconocimiento de las peculiaridades catalanas.

8.2.- Nacionalismo Vasco
Por decreto de 1876 se pusieron fin a las exenciones fiscales y militares de las que había disfrutado el País Vasco, lo que molestó a algunos sectores sociales, que acabaron convergiendo en torno al ideario nacionalista de Sabino Arana.
En el nacionalismo vasco hay que tener en cuenta dos aspectos: el marco político tradicional de la zona, con un protagonismo de las instituciones forales cuya defensa había conformado el planteamiento carlista; y la amenaza que el desarrollo industrial había supuesto para el mundo tradicional vasco.
La supresión de los fueros impulsó la aparición de un movimiento fuerista, que aspiraba a la unión política de todos los vascos; al margen de los partidos existentes y a la autonomía de la zona, revitalizando el vasco como lengua culta.
Pero la formulación del mismo la llevó a cabo Sabino Arana, quien defendía la superioridad de la raza vasca, sus costumbres, tradicionales, el catolicismo, el antiespañolismo y la independencia. Acuñó el término Euskadi, para designar a la patria común vasca. Pero su antimaketismo (contra la inmigración, a la que culpaba de los males de la sociedad vasca) era claramente racista, y su antiespañolismo molestaba a la burguesía vasca, por lo que se vio obligado a moderar algo su discurso.
La primera asociación que crea (1893) para llevar a cabo su proyecto fue el Bizkai-Buru-Batzar, futuro embrión del Partido Nacionalista Vasco (actual PNV).

8.3.- Nacionalismo gallego
En Galicia, el movimiento regionalista fue más cultural y lingüístico que político. La formulación ideológica más significativa aparece en la obra de Alfredo Braña, El Regionalismo, pero con ideas muy alejadas de las separatistas.

8.4.- Extremadura
En Extremadura, a pesar de que el movimiento regionalista es muy débil, ya se pueden encontrar formulaciones de la identificación regional en la época del Sexenio Democrático. Un hecho destacable es la reunión del comité republicano de Cáceres, que invita al de Badajoz a constituir la República Federal Extremeña; o la convocatoria del periódico el Cantón Extremeño de Plasencia a formar una tercera provincia federal de la región. Años después, desde lugares como la Real Sociedad de Amigos del País de Badajoz, se realizó una intensa campaña de prensa con publicidad de los productos regionales, o la celebración de Juegos Florales, pasos encaminados a una toma de conciencia.
De vital importancia será una publicación periódica titulada Revista de Extremadura (1899), fundada por personalidades y eruditos de la vida cacereña (como Vicente Paredes y Publio Hurtado), quienes contribuyeron con sus escritos a la difusión de los valores extremeños.
Poco reconocida, pero importante, es la obra desde las filas socialistas de A. Elviro Norberto Berdeguer, hacia finales de los años veinte, a quién cabe suponer el padre del regionalismo extremeño, como Blas Infante lo será del andaluz.

9.- EL DESASTRE COLONIAL
La presencia de España en Cuba era muy importante para ciertos sectores sociales con intereses económicos: la burguesía catalana exportaba tejidos a la isla; de allí traíamos azúcar y tabaco, cuya venta ayudaba equilibrar la balanza de pagos, etc. Estados Unidos quiso comprar la isla a España, pero los políticos dinásticos se negaron, pues creían que si abandonaban habría una crisis del sistema político.
La raíz del descontento cubano estaba repartido entre la explotación de la colonia y las restricciones del libre comercio entre Cuba y los demás países americanos, especialmente Estados Unidos. Eso explica el malestar entre criollos y terrateniente; algunos de los cuales, como José Martí, tuvieron que exiliarse. Fue éste, desde Nueva York, quién dará origen al movimiento de oposición (armado) a la metrópoli.
El gobierno de Sagasta reaccionó, concediendo una tímida Ley de Autonomía para la isla, pero ya era tarde. En 1895, tras el Grito de Baire, se produjo el definitivo levantamiento independentista de la isla. Durante ese año, las fuerzas rebeldes hostigaron al ejército español al mando de Martínez Campos; que, ante su actitud contemporizadora con los insurgentes, fue sustituido por Valeriano Weyler; que, al mando de un gran ejército, puso en marcha un severo mecanismo destinado al exterminio de los revolucionarios, aún a costa de arruinar la isla.
Weyler obligó a emigrar a las ciudades a la población rural (“Orden de Concentración”), para que la guerrilla no encontrara apoyo; y dividió el territorio con líneas fortificadas, llamadas trochas. La superioridad de los españoles chocó con el conocimiento del terreno por parte de los cubanos y del material de guerra que enviaban los Estados Unidos. Aunque las mayores bajas en los españoles fueron causadas por las enfermedades tropicales.
En la Península se incrementa el malestar contra la guerra y, tras la muerte de Cánovas, Sagasta intenta solucionar el problema con la citada Ley de Autonomía (gobierno propio en cada isla, Cámara de representantes y los mismos derechos que los españoles). Además, Weyler fue sustituido por Blanco.
Pero, cuando esas medidas comenzaban a dar fruto, se produjo la entrada de Estados Unidos en la Guerra, tras la voladura del acorazado Maine en la Habana (de cuyo hundimiento nos culparon…). Aunque de nuevo intenta comprar la isla, con nuevo rechazo por parte de Madrid.
Poco después, en Filipinas se desarrolla un proceso semejante. La evidente inferioridad táctica y técnica de la escuadra española quedó de manifiesto en Cavite (Filipinas), donde fue aniquilada. Y algo parecido le ocurriría a Cervera en Santiago (Cuba), donde sus barcos fueron hundidos. Por lo que las tropas norteamericanas desembarcan en Puerto Rico y Cuba, adueñándose fácilmente de las islas.
El Tratado de París (1898) obligaba a España para que abandonara las dos islas, y a ceder la isla de Guam (la mayor de las Marianas) a USA como indemnización de guerra. Aunque los norteamericanos se avinieron a pagar 20 millones de dólares en compensación por Filipinas.
España liquidó su último imperio colonial con la venta de otras islas (Palaos, Carolinas y resto de las Marianas) a Alemania.
Las pérdidas humanas se calcularon en más de 100.000 hombres, pero la mayoría de las muertes se produjeron a causa de enfermedades que, si no mataban, dejaban secuelas de por vida: fiebre amarilla, malaria o paludismo, dengue, tifus, etc.
La economía se resentiría de esta pérdida, que tanto bien causaba al comercio nacional. Y el ejército sufrió un gran desprestigio, a pesar del valor demostrados por algunos miembros a título personal.
El desastre colonial de 1898 favoreció una toma de conciencia en relación con los múltiples problemas que la Restauración, como sistema político, tenía planteados: impulsó un movimiento ideológico conocido como Regeneracionismo.
Su figura más importante fue Joaquín Costa. Su obra se orientó a tres fines: constatar el retraso español frente a Europa, buscar las causas del mismo y hallar las soluciones que, a su juicio, sólo podían encontrarse en la intensa labor educativa y en la generación de riqueza en el país (“despensa y escuela”).
El Regeneracionismo dio paso a la Generación del 98, un movimiento intelectual y literario de gran influencia.
El primer ensayo político del Regeneracionismo llegó de la mano del gabinete de Polavieja y Silvela, pero los intentos de cambio se vieron frustrados por la propia regente, que quería salvar el ordenamiento político a través de la normal administración de la Corona.



Tema 3 Hª Bachillerato

TEMA 3: Intento de construcción de un Estado democrático


1.- ANTECEDENTES de la Revolución

• Resistencia de la Corona a perder su poder, lo que puso en su contra a amplios grupos sociales.
• Varios sectores, al no alcanzan el gobierno democráticamente, recurren a los pronunciamientos.
• Las sublevaciones (como la del Cuartel de San Gil), causaron represiones; que motivan la firma del Pacto de Ostende (agosto de 1866) entre progresistas (que desean acabar con los Borbones) y demócratas (que quieren acabar con la Monarquía). En 1867 se les unen los unionistas (Serrano).

1.1.- Factores Políticos:

• La última etapa isabelina de Gobierno de unionistas y moderados (con retroceso de los progresistas).
• Oposición política de los no dinásticos: carlistas y demócratas (éstos apoyan la soberanía popular).
• Aislamiento de la Monarquía: sólo le apoya la alta burguesía, la nobleza y algunos militares. Además, desaparecen los que la apoyaban (como Narváez y O´Donnell).
• En el verano de 1868 se unen para destronarla los progresistas, demócrata y unionistas.

1.2.- Factores sociales

• Los consumos (aprobados en 1845): impuestos indirectos sobre artículos de 1ª necesidad. Era muy impopular, pero los liberales lo mantienen porque con él consiguen importantes ingresos…
• Las quintas (contribución de sangre): servicio militar del que sólo se libraban con dinero (los ricos…).
• Lo anterior influyó en las revueltas del s. XIX y en el Pacto de Ostende.

1.3.- Factores económicos

• Crisis de Subsistencia: a partir de 1866 hubo malas cosechas, por lo que escasea el trigo y sube su precio. La situación fue peor en el Centro que en la Costa (donde hay pesca y comercio externo). Eso dará lugar al Hambre en muchas zonas (como sucedió en el invierno de 1868).
• Crisis financiera: sobre todo en el ferrocarril (con más gastos que ingresos…).
• Crisis bancaria: por lo anterior y otras causas.
• Desempleo: por la crisis y finalización de las obras de líneas férreas.
• Crisis en el sector textil: falta de apoyo, desfase y competencia inglesa, falta de algodón, etc.



2.- LA REVOLUCIÓN DE 1868 (“La Gloriosa”)

La última revolución que lidera la burguesía, con la intención (como antes) de gobernar con un golpe de estado. Pero el apoyo popular hizo que adquiera tintes revolucionarios. No sólo querían derrocar a la Reina, sino introducir reformas para modernizar el sistema liberal, hacerlo más democrático (eliminar el sufragio censitario, participar las clases populares, etc.). Los objetivos eran:
- Lograr el respeto de los derechos ciudadanos.
- Reconocer la soberanía nacional.
- Constituir unas Cortes constituyentes, elegidas mediante sufragio universal.
Por eso, este movimiento era distinto de los anteriores. Además, los protagonistas eran dobles y antagónicos: la burguesía pretendía acabar con los obstáculos que impedían la modernización del sistema capitalista, y las clases populares querían transformar las estructuras de la propiedad agraria (que no se arreglaron con las desamortizaciones).
Así pues, “La Gloriosa” comienza con el típico pronunciamiento militar, apoyado por la burguesía. Pero, al intervenir activamente el pueblo, se convierte en revolución. Tendrá grandes repercusiones.


2.1.-Triunfo de la revolución

Prim, militar progresista de gran prestigio, fue elegido jefe del Comité Revolucionario en Ostende. La revolución comenzó en Cádiz, cuna del liberalismo español, al pronunciarse el cuerpo de marina (dirigido por el almirante Topete) el 17-IX-1868. Fue un triunfo fácil y sin sangre.
Regresa Prim del exilio y se constituye la primera Junta Revolucionaria. Se forma otra en Sevilla, que formula los principios revolucionarios: sufragio universal, libertad absoluta de imprenta, abolición de la pena de muerte, abolición de las quintas, supresión del impuesto de consumo, elección de Cortes que hicieran una Constitución, etc.
Desde Madrid envían un ejército (al mando de Novaliches) para defender a la Reina, pero son derrotados por Serrano en Alcolea. Isabel se exilia desde San Sebastián a Francia.

2.2.- El Gobierno Provisional y las Juntas Revolucionarias

Las Juntas Revolucionarias surgieron por toda la geografía nacional. Defendían un programa más radical que el del Comité Revolucionario (predominaban los demócratas). Una de sus medidas fue la de armar al pueblo y crear grupos de defensa civil parecidos a la antigua Milicia Nacional (Voluntarios de la Libertad).
A veces (como en Madrid) se formaron dos Juntas: una integrada por unionistas y progresistas, y otra por demócratas; que acabaron uniéndose para formar un Gobierno Provisional, en el que aparecen figuras como Prim, Ruiz Zorrilla y Sagasta. Su primer trabajo fue convencer a las Juntas de que se disolviesen, a cambio de dar satisfacción a sus peticiones e integrar a sus miembros significativos en la administración.
Después, Prim disuelve los grupos de defensa civil. Lo que fue tomado por los campesinos andaluces como una maniobra contra la revolución social pretendida, dando lugar a levantamientos.
En lo económico, se normaliza el sistema monetario con el establecimiento de la peseta para todo el territorio nacional, se abolió el derecho de puerta y se estudiaron medidas de corte librecambista y otras para mitigar el paro, subvencionando a los Ayuntamientos que contratasen jornaleros.
Después, el Gobierno Provisional publica el Manifiesto de la Nación, que recoge las medidas demandadas por las Juntas (menos la abolición de quintas). Se disolvieron casi todas, algunas como la de Barcelona se resistieron, iniciando los conflictos entre periferia y Gobierno Central.
Las fuerzas políticas en este período se reestructuraron en torno a cuatro bloques:
- La extrema derecha: los carlistas, tras la renuncia de don Juan en Carlos VII, aceptan el juego parlamentario momentáneamente, con lo que se incorporan al sistema.
- La derecha: aglutinada en torno a los moderados, se aprovecha del uso de la libertad de prensa para demandar el regreso de Isabel II, con apoyos de la grandeza de España y grandes latifundistas.
- En el centro se situaba la tendencia monárquico-demócratica, que integran las fuerzas firmantes del Pacto de Ostende: progresistas, unionistas y algunos demócratas que aceptan la monarquía.
- A la izquierda quedaba situado el Partido Republicano Federal, una facción distanciada de los demócratas (los que se oponían a la monarquía).

2.3.- Inicio de los problemas coloniales

A la vez que los sucesos anteriores, se producen movimientos independentistas en Cuba y Puerto Rico. En la primera, tras el "Grito de Yara" lanzado por el criollo Manuel Céspedes, pretendían crear una república independiente con el apoyo de una guerrilla, de los esclavos, de plantadores, etc.
El origen estuvo en el brutal sometimiento político y económico que ejercía España. En el plano social, las desigualdades eran enormes, ya que debido a los intereses de los terratenientes, la esclavitud era legal. Además estaban las intrigas de USA, muy interesados en la isla, cuyo control económico pretendían. De nada servían las promesas del Gobierno Provisional (Prim), ofreciendo mejoras políticas por la vía del diálogo: incluso se llegó a proponer el traspaso de la isla a EEUU.
El conflicto se radicalizó, originando la “Guerra Larga”, en la que los insurrectos, apoyados por los norteamericanos, fueron incapaces de vencer a las tropas españolas. En 1878 se firma la “Paz de Zanjón”, que no sería más que una tregua transitoria en el conflicto.




3.- DEL GOBIERNO PROVISIONAL A LA MONARQUÍA DEMOCRÁTICA

El Gobierno Provisional presidido por Serrano convocó Cortes Constituyentes, con triunfo del sector monárquico democrático, lo que parecía significar una cierta estabilidad para afrontar la difícil situación. Pero había demasiados problemas:
• Sociales: derivados de la crisis agrícola y el paro existente, así como la no eliminación de las quintas (que se mantienen debido a dos guerras: la de Cuba y la Carlista, que se reinicia con la llegada de Amadeo I). Además, el Impuesto de Consumo se sustituye por otro peor: el de Capitación, impopular e insolidario, pero necesario por la delicada situación de Hacienda.
• Económicos: destacan los enfrentamientos entre el Gobierno (librecambista) y los industriales catalanes (partidarios del proteccionismo).
• Políticos: sobresalen las citadas guerras Carlista y de Cuba, el asesinato de Prim, la escisión del partido Progresista, la consolidación del partido Republicano y la actitud de Amadeo I.

3.1.- El Período Constituyente

Recibe este nombre porque fue el encargado de elaborar una Constitución.
• El mayor logro de la Revolución del 68 fue el establecimiento del sufragio universal, con el que se eligieron unas Cortes que redactaron la Constitución de 1869. En este período, el general Serrano fue nombrado regente hasta llegar a un consenso para ocupar la Corona (ya que en los comicios venció la coalición monárquica-demócrata: progresistas, unionistas y demócratas monárquicos).
• La libertad de culto y la disolución de la Compañía de Jesús (con incautación de bienes y expulsión) molestó a los sectores más conservadores del país. Además, el acoso a la Iglesia culminó con la derogación del Fuero Eclesiástico (beneficios que la Iglesia obtenía del Estado desde 1851).

3.2.- La Constitución de 1869

 Fue la primera constitución española verdaderamente democrática pues, además de reflejar la soberanía popular (era el pueblo quien elegía al monarca y limitaba sus poderes), reconocía derechos fundamentales como el de reunión, asociación e inviolabilidad de correspondencia.
 Se establecía también la libertad religiosa, reconociendo la práctica de otras religiones.
 Así mismo, contemplaba la descentralización estatal.
 Establecía la monarquía constitucional, con soberanía popular y división de poderes:
o El legislativo era bicameral (Congreso y Senado), elegido por sufragio universal (masculino y directo): el nº de diputados por provincia era proporcional al nº de sus habitantes, pero cada provincia tenía un nº fijo de 4 senadores (varones > 40 años: con recursos, cargos y titulación).
o El poder judicial gozaba de total independencia. Incorporó los Jurados para delitos políticos (para garantizar las libertades y derechos) y mantuvo la pena de muerte (limitada a casos concretos).
o El ejecutivo lo tenía el Rey (era el jefe del Estado), pues los ministros gobernaban en su nombre. El monarca podía disolver las Cámaras (sólo una vez en cada legislatura) y sancionaba las leyes.
 El gobierno local quedaba en manos de los Ayuntamientos democráticos, encargados -además- de la instrucción pública primaria, obligatoria desde 1857.


3.3.- La Regencia de Serrano
Según la Constitución, Serrano fue nombrado Regente y Prim Jefe del Gobierno (y ministro de Guerra). Buscan un monarca que encaje con la Constitución. Tarea que fue difícil, pues unos renuncian y otros son rechazados por las Cortes. Hasta dar con Amadeo de Saboya.
Durante este período se llevó a cabo una intensa labor legislativa, para acomodar las leyes a la nueva Constitución: se aprobó un nuevo Código Penal (más humanitario), se legalizó el matrimonio civil, la Ley Orgánica del Poder Judicial y se creó el Registro Civil.



3.4.- La Monarquía Democrática de Amadeo I
Fue elegido porque no había otro. Y, aunque era correcto y neutral políticamente, nadie le apoyaba (el único que lo hizo, Prim, fue asesinado):
 La Iglesia porque, durante la unificación italiana, la casa de Saboya mantuvo una postura anticlerical. Preferían, igual que la aristocracia y parte del ejército, al hijo de Isabel II: Alfonso. La nobleza latifundista se le oponía porque los principios democráticos del régimen podían derivar hacia el socialismo y la disolución del orden tradicional (deseaban la vuelta al liberalismo doctrinario que, con el voto censitario, alejase las probabilidades de cualquier revolución).
 La burguesía, sobre todo la catalana, se distanció del régimen descontenta con la política librecambista, retirando incluso el apoyo financiero a Amadeo y optando por Alfonso XII.
 La monarquía democrática fue atacada incluso por las clases populares. Así como por los demócratas y por los republicanos. Y no digamos por las fuerzas obreras, agrupadas en la Asociación Internacional de Trabajadores (AIT), controlada por los anarquistas.
 El resto de partidos (unionistas, progresistas -que desaparece-, etc.) estaban divididos y Amadeo no fue capaz de agruparlos. La coalición y los gobiernos se desunieron unos tras otros. Sagasta y Serrano se suceden en el gobierno, hasta que el estallido de la nueva guerra carlista y los problemas de orden público llevan a Serrano a pedir al rey la suspensión de las garantías constitucionales (libertades). La negativa de Amadeo originó la dimisión de Serrano; sustituido por Ruiz Zorrilla, que ganó las nuevas elecciones con el Partido Radical (nueva facción escindida de los progresistas).
El final del reinado tuvo su origen en la insubordinación de los oficiales de Artillería: Zorrilla presentó un decreto al rey para disolver dicho cuerpo, pero eso conllevaba un doble problema para Amadeo: si firmaba, se enemistaba con los militares; y, si no lo hacía, con los escasos políticos que le eran fieles. De modo que presentó su renuncia en febrero de 1873.

3.5.- La Guerra carlista

Sería el último intento de los sectores tradicionalistas para hacerse con el trono. La caída de Isabel II renovó las esperanzas del carlismo, un movimiento que 30 años después de la 1ª guerra aún tenía adeptos. Durante la etapa de Amadeo, con la esperanza de alcanzar el poder sin la ayuda de las armas, actúa dentro del marco constitucional. En mayo de 1872, aprovechando al creciente impopularidad de Amadeo I y las actuaciones del gobierno contra los intereses de la Iglesia, se reinicia la Guerra y entra en España Carlos VII; pero los carlistas son derrotados y don Carlos tuvo que refugiarse en Francia.
Cuando llegó la República, la Guerra se recrudeció en el Maestrazgo y Vascongada. En 1873 regresa don Carlos y toman Estella, ciudad que convirtieron en capital de un pretendido Estado Carlista. Después pretenden tomar Bilbao, para ganar prestigio y reconocimiento de las potencias extranjeras; pero, tras meses de asedio, las tropas de Serrano les obligan a levantar el cerco. Incapaces de tomar otras ciudades y tras la proclamación de Alfonso XII, su causa perdió el apoyo de sectores más conservadores. En 1876 serán expulsados a Francia, terminando el último intento de los carlistas.



4.- LA PRIMERA REPÚBLICA
Tras la abdicación de Amadeo, Congreso y Senado (en contra de lo que dictaba la Constitución) se constituyen en Asamblea Nacional y asumen la soberanía. Tras el fracaso anterior, los monárquicos no tienen más remedio que entregar el poder a los republicanos (cuando menos lo esperaban).
 Hay, pues, un cambio sociopolítico: por primera vez en la historia de España, el poder civil se impone al Ejército y a la Iglesia. Además, quieren descentralizar España y apoyar el federalismo.
 Las clases populares tuvieron cierto protagonismo. Pero su idea de la República era más social que política (asociada al mito del “reparto”). El extremismo anarquista dio lugar al cantonalismo.
 Los republicanos se dividieron: los que pretendían instituir una República Federal por la vía revolucionaria, y los que querían hacerlo por la democrática. Esta lucha acabó por desprestigiarles y destruir el sistema. Además, el peligro de disolución social empujo a la República hacia posturas conservadoras (pues la burguesía estaba asustada: agitación, caos, inseguridad, cantones...).


4.1.- Hacia la República Federal
Llenó el vacío de poder existente, pero continuaban los graves problemas: crisis de Hacienda, la guerra carlista, un ejército inclinado hacia posiciones moderadas, el problema agrario, la falta de apoyo internacional (sólo fue reconocida por Suiza y Estados Unidos) y la creciente radicalización de la lucha social. Por eso, aumentó el temor de las clases propietarias a una posible revolución: en Madrid, la burguesía llegó a organizarse para defenderse del populacho (“Cuerpo de vecinos honrados”), muchos huyeron y numerosos inversores sacaron sus capitales del país. Conozcamos el proceso cronológico e ideológico que tuvo lugar:
• Como decíamos, tras la dimisión de Amadeo, el 11 de febrero de 1873, el Congreso y Senado constituidos en Asamblea Nacional asumen la soberanía y proclaman la República. Figueras fue elegido primer presidente, ayudado por un gabinete de republicanos en coalición (Pi i Margall, Castelar, Salmerón, etc.).
Pero, además de los problemas ya señalados, existía una gran incongruencia: una República bajo una Constitución monárquica. Por eso, urgía convocar Elecciones Constituyentes, que elaboraran una nueva Constitución.
Toman la iniciativa un grupo de republicanos radicales, que se enfrentan al poder y anteponen los intereses de su partido a los nacionales, intentando sublevarse; siendo frenados por el Ministro de la Gobernación, Pi y Margall. Entonces, los republicanos federales se quedan solos y adoptan medidas populares que no había adoptado la monarquía democrática: la concesión de una amnistía, supresión de los consumos y la desaparición de las quintas (pero nunca serán puestas en práctica…).
En mayo de 1873 se celebran esas Elecciones a Cortes, con el objetivo de elaborar una estructura federal del Estado (pues eran los que mandaban…). Sin embargo, la abstención fue mayoritaria: por el retraimiento de los partidos tradicionales (los alfonsinos de Cánovas, constitucionalistas de Sagasta y radicales de Ruiz Zorrilla), el rechazo a la participación política de los anarquistas, e incluso del pueblo (desanimado por la no aplicación de medidas sociales concretas).
• Vencen pues los federalistas y, reunidas las Cortes en junio, se proclama la República Federal. Figueras abandona el poder y nombran presidente a Pi i Margall. En este breve período se redacta el proyecto de la Constitución Federal de 1873, precipitada e innovadora: soberanía popular (la 1ª que lo menciona claramente), gran independencia del Poder Judicial, intenta solucionar el problema colonial con la asimilación de Cuba y Puerto Rico como estados de la nación española y la regulación de otros enclaves coloniales, pretende conformar una estructura territorial integrada por 17 estados federados (algunos se correspondían con los viejos territorios históricos, como Cataluña y Extremadura, mientras que se establecen otros con criterios menos claros; pero se trataba de liquidar la estructura centralista impuesta por los moderados y dar paso a un sistema descentralizado y democrático), y presentaba incluso un cuarto poder denominado “poder de relación” (reservaba al presidente de la República las facultades de nombrar al jefe del poder ejecutivo, como si de un monarca constitucional se tratara).
Pero, en contra de lo que cabría esperar, en lugar de pacificación creció la inestabilidad:
• Los federalistas insisten en sus objetivos y surge el levantamiento cantonal (sobre todo en Cartagena, en el mes de julio, y en otros lugares de la costa mediterránea), que se niega a reprimir Pi i Margall (porque era federalista). Además, los obreros apoyan este movimiento, especialmente el sector anarquista (aunque no tanto como se ha escrito); por lo que se convierte en un problema político-social, con marcado tinte popular y revolucionario.
• No se solucionan los problemas sociales.
• Se hizo más intensa la guerra carlista, que se extiende a Cataluña.
• En un mes tuvo que formar tres gobiernos
Debido al cariz de la situación, por las causas señaladas y ante la necesidad de controlar tan graves problemas, se produce un giro del régimen hacia la derecha.

4.2.- El giro de la República hacia la derecha
• Renuncia, pues, Pi y Margall; y la única salida que le queda a la República es la de controlar el orden público. Tras la elección de Salmerón como presidente el 18 de julio, éste encargó a los generales Pavía y Martínez Campos la pacificación del área andaluza y levantina, Paradójicamente, el ejército que había pretendió marginar se convertía de nuevo en el instrumento de su salvación.
De 1873 a 1874, los cantones fueron cayendo; a la vez que la República perdía atractivo para las clases populares y lo ganaba para los sectores burgueses y financieros, que veían cómo se alejaba el peligro revolucionario. Como consecuencia de esta contradicción entre libertad y autoridad, dimite Salmerón, que se negó a firmar penas de muerte consideradas imprescindibles para mantener el orden.
• Se hace cargo de la presidencia Castelar en septiembre; y, con el giro definitivo hacia la derecha, se revistió de poderes extraordinarios que le permitieran suspender las Cortes y recortar las libertades. Esta posición provocó la aparición de dos posturas: por un lado los intransigentes, mayoritarios en las Cortes, que querían que la República se orientara hacia la izquierda; y, por otro, los antiguos radicales, partidarios de estabilizar la situación como única salida del régimen.

4.3.- El fin de la República

Cuando Castelar fue derrotado por una moción de los intransigentes, el general Pavía (partidario de los segundos), se apresuró a disolver las Cortes, poniendo fin a una República (3 de enero de 1874) que nunca tuvo legitimidad constitucional. Y prosigue la precariedad institucional…
Tras esto, Pavía entregó el poder a un grupo de políticos participantes en la Revolución de 1868 y que había destacado por su protagonismo durante la primera fase del Sexenio. Conceden la presidencia a Serrano y se nombró un gobierno integrado por antiguos monárquicos, ante la negativa de los republicanos de Castelar a colaborar con Serrano. Tampoco Cánovas, partidario de Alfonso XII le apoya; al igual que las clases conservadoras, que también se inclinan por el futuro rey. A lo largo de 1874, estos sectores conspiran a favor de la Restauración: terratenientes, banqueros y muchos políticos están convencidos de que sólo una reorientación autoritaria salvaguardaría sus intereses.
Mientras, Serrano refuerza el orden público: disuelve la AIT, acaba con el problema cantonal, con la Guerra Carlista (en la que participa personalmente) y refuerza el aparato militar. Aunque no logra estabilizar su régimen autoritario; de modo que, a finales de 1874, la totalidad de la clase política pensaba en la Restauración: aunque se dudaba de la vía a seguir, si la militar o la civil.
Cánovas se inclinaba por la civil, o acción política. Pero los acontecimientos se precipitan al pronunciarse Martínez Campos en Sagunto a favor de la monarquía. El gobierno de Madrid, al comprobar que el nuevo movimiento contaba con el apoyo de los militares, no opuso resistencia y se consumaba la Restauración.




Tema 2 Hª Bachillerato

TEMA 2: EL LIBERALISMO CONSERVADOR


1.- LAS BASES DE LA ESPAÑA ISABELINA

A finales del reinado de Fernando VII, el Antiguo Régimen se desmorona. Tres acontecimientos configuran este proceso:

• El Carlismo y Guerra Civil: la derrota de los primeros impide la vuelta al Antiguo Régimen.
• A la vez de ese conflicto, se fue construyendo el estado liberal: como fórmula política que permitía la implantación de una sociedad burguesa.
• La reforma agraria liberal, que supone el triunfo del nuevo concepto de propiedad burguesa y el arranque de la sociedad capitalista en España.

Los rasgos que caracterizan este período son los siguientes:

1. Sociedad articulada en torno a la tierra, con una base agrícola y ganadera que no tuvo el desarrollo de otras zonas del norte de Europa. Además, la escasa demanda impidió la creación de un mercado interior capaz de absorber la producción.
2. El crecimiento de la población, ralentizado por las deficientes condiciones higiénico-sanitarias (alta natalidad y mortalidad).
3. Emergencia de la clase burguesa, que se funde con la nobleza tradicional creando una clase oligárquica agraria e industrial que monopolizó el poder. Por contra, aumentó la conflictividad social entrando en una dinámica propia de las sociedades industriales. La España del s. XIX fue un pacto entre los viejos grupos dominantes, nobleza y alta burguesía, para conservar su poder económico, social y político.
4. Permanente intervención de la Corona a favor de una opción política que representaban los moderados, quienes controlaban con un sufrago de por sí restringido el acceso de otras fuerzas al poder, por lo que la vía insurreccional se convirtió en la única posibilidad de cambio político.
5. El protagonismo de la figura militar en la vida política. Su importancia se debió al papel desempeñado en la Guerra de la Independencia, los conflictos dinásticos y la debilidad de los partidos políticos carentes de estructura propia y líderes carismáticos

2.- EVOLUCION POLÍTICA DEL PERÍODO

2.1.- La Regencia de María Cristina: 1833-1840
El reinado de Fernando VII y la regencia de su viuda (Mª Cristina de Borbón, o de Nápoles) se caracterizan (como en Europa) por la pugna monárquico-absolutista/liberal-constitucionalista. Además, en esa última etapa destacan los siguientes hechos:

a) El Liberalismo y la Guerra Civil Carlista (1833-1840)
Más que un pleito dinástico, es un conflicto ideológico en el que los tradicionalistas (que eran ultraconservadores) luchan contra la revolución liberal. Veamos ambos bandos:
• Acaudilla el movimiento tradicionalista, o carlista, Carlos Mª Isidro, hermano de Fernando VII, que reivindica sus derechos dinásticos frente a su sobrina Isabel. Recordemos que Fernando deroga la Ley Sálica (que impedía a las mujeres acceder al trono) mediante la Pragmática Sanción.
El carlismo era partidario del realismo exaltado, del absolutismo y del Antiguo Régimen; del integrismo religioso y la defensa de los Fueros (con régimen jurídico y administrativo particular, como la exención del régimen fiscal ordinario y de las quintas, lo que atrae a navarros y vascos).
Un grupo importante de la sociedad urbana, y sobre todo rural, apoyó al bando carlista. Los que más apoyaron a éstos fueron los religiosos de las órdenes afectadas por las desamortizaciones, una parte menos numerosa del clero secular, miembros no destacados del ejército, nobles provincianos (viejos hidalgos-propietarios) y parte del campesinado que sufría desde comienzos del siglo XIX un retroceso en sus condiciones de vida.
• Isabelinos, o cristinos: seguidores de Isabel II y de su madre. Pretendían liquidar el Antiguo Régimen y la implantación de un sistema político liberal (aunque con tendencias diversas).
La mayoría de la población defendió la legalidad vigente, pero destacaban en el bando isabelino la mayor parte de los cargos de la administración y de la burocracia provincial y municipal, los miembros del ejército, clases medias, financieros y comerciantes, los de profesiones liberales, alta nobleza, gran parte del clero secular y la mayoría de los sectores populares.

b) Desarrollo y etapas de la guerra
La guerra estalló el 1-X-1833, y finalizó en 1840. Se desarrolló sobre todo en dos áreas: el territorio vasco-navarro y el Maestrazgo, aunque las correrías afectaron a todo el país. Las fases fueron:

1. Etapa de iniciativa carlista (1833-35): el foco principal estuvo en el País Vasco y Navarra, pero hubo otros en Aragón, Cataluña, Valencia y las dos Castillas. Los liberales frenan a los carlistas en las ciudades: en una de ellas, Bilbao, murió el general carlista Zumalacárregui.
2. Extensión del conflicto (1835-37): se inician expediciones al sur del Ebro, donde se puso de manifiesto el escaso apoyo al carlismo, que no era capaz de cohesionar territorios, fracasando en la toma de Madrid y Bilbao (defendida por el general Espartero). Hubo sucesos en nuestra comarca.
3. Victoria liberal: ante la imposible victoria, el carlismo se dividió en facciones: una derecha intransigente, reacia a la rendición o pacto; y un sector moderado o transaccionista, que con Maroto a la cabeza firmó la Paz o Convenio de Vergara (1839); mientras otro general, Cabrera, continuó la Guerra en el Maestrazgo hasta 1840.

El final de la guerra significó el triunfo del liberalismo. Y lugares como Navarra y País Vasco, que conservaban sus Fueros a pesar de los Decretos de Nueva Planta, sufrieron la restricción foral.
El carlismo perdió fuerza en 1840, pero no desapareció y esporádicamente rebrotaría, obstaculizando la política del reinado de Isabel II.

c) Hacia la monarquía liberal

Las fuerzas liberales, a las que había recurrido la regente Mª. Cristina para mantener las aspiraciones al trono de Isabel II, tuvieron que atender varios frentes: la guerra civil, la liquidación del Antiguo Régimen y la implantación del régimen liberal.
Mª. Cristina era poco liberal (sólo le interesaba). Por eso, los liberales tuvieron que forzar la caída de su ministro Cea Bermúdez (que también lo fue de Fernando VII) y sustituirlo por Martínez de la Rosa.
• Se inicia la redacción de una ley de bases para el funcionamiento de las Cortes, que cristalizó en el Estatuto Real de 1834 (más próximo a una Carta Otorgada que a una Constitución). Destaca la ausencia de principios liberales (como la soberanía nacional, o los derechos individuales). Generó la división entre los liberales conformes con él (moderados) y los que no lo estaban (exaltados, o progresistas), porque pretendían imponer la Constitución de 1812.
• Debido a lo anterior, se produce la Revolución de 1835, urbana y burguesa: que surge para acabar con el carlismo y con el gobierno moderado. Mª Cristina tiene que nombrar ministro a Mendizábal (progresista), sustituido al poco tiempo por Istúriz (moderado). Esto provoca la Sargentada de La Granja (levantamiento del 12-VIII-1836), que exige la reinstauración de la Constitución de 1812 y de las Juntas.
• Debido a ello, la reina encarga el gobierno a un progresista, el extremeño J. Mª. Calatrava, que centra su obra en un texto constitucional de acuerdo con los tiempos: la Constitución de 1837, un texto flexible que no contentó a ningún grupo enteramente, pero que hizo posible el gobierno.
• De 1837 a 1840 se suceden en el gobierno las facciones liberales (progresistas y moderados), hasta que en 1840 se desata una crisis a causa de la Ley de Ayuntamientos, en la que los moderados pretendieron modificar la normativa vigente acerca de la elección popular de los alcaldes (que aseguraba el dominio progresista en la administración local) y sustituirla por la designación directa de esos cargos por la Reina. El conflicto enfrentó directamente a la Regente con Espartero (líder progresista), terminando con la renuncia de María Cristina (que se exilió a Francia).

2.2.- La Regencia de ESPARTERO (1840-1843)

Espartero, gracias a su prestigio como general en la guerra carlista, se convierte en símbolo militar del progresismo, inaugurando una etapa política caracterizada por la activa participación de los militares el gobierno del país.
Fue elegido regente entre el descontento de los moderados, apoyados por Mª Cristina desde el exilio, y de los propios progresistas: en desacuerdo con muchas de sus medidas, tales como la falsificación electoral, nepotismo, estrategias de caudillo y la dura represión para responder a las revueltas de Barcelona en 1842 (cuyo sector textil se manifestaba en contra de las medidas librecambistas y pro-británicas del gobierno, que perjudicaba la producción de sus paños).
Una manifestación antiesparterista, acaudillada por otro general, Narváez (moderado), derrota a Espartero, que huye hacia el exilio; forzando con este vacío de poder a adelantar la mayoría de edad de Isabel II, para hacer posible su coronación.


3.- EL REINADO DE ISABEL II (1843-1868)

3.1.- La Década Moderada (1844-1854)

Una vez lograda la paz, con los gobiernos moderados comienza un proceso de construcción de la nueva administración y de su estructura institucional, en el que impusieron su visión doctrinaria y pudieron monopolizar el gobierno toda la década. El protagonista del periodo es el general Narváez, que contribuirá al robustecimiento del poder de la Corona, a la centralización política y a la monopolización del poder gracias a un sistema electoral restringido.
Los elementos que caracterizaron la construcción del Estado Liberal fueron:

1.- La Constitución de 1845, de carácter moderado: soberanía de las Cortes, con el rey; sin separación de poderes, Estado confesional, etc.
2.- Un sistema de reformas:
a) La nueva división provincial de Javier de Burgos, que establece en 1833: 48 provincias administradas por una Diputación y un Gobernador Civil.
b) Administración centralizada.
c) Creación de una institución la Guardia Civil para velar por la seguridad pública, vigilar el medio rural y la defensa del nuevo sistema de propiedad.
d) Establecimiento de un nuevo sistema fiscal, que pretendía potenciar la contribución directa a través de impuestos directos e indirectos.
3.- La firma de un Concordato con la Santa Sede (1851), que supuso la reconciliación de la Iglesia de Roma con el Estado español: en virtud del cual, Roma acepta la desamortización, mientras que el gobierno reconoce la confesionalidad del Estado y se compromete a mantener y proteger al clero, así como la presencia de la Iglesia en la enseñanza.

3.2.- El Bienio Progresista (1854-1856)
En 1854 tuvo lugar una revolución con origen doble: conspiración militar protagonizada por O´Donnell, y el descontento tanto del sector moderado como de los progresistas.
Pero ambos sectores convergen al fracasar el pronunciamiento de O´Donnell (Vicalvarada), por lo que los moderados redactan el Manifiesto de Manzanares, con reivindicaciones progresistas: cambios en la ley electoral, libertad de imprenta, abolición de consumos, restauración de la Milicia Nacional Voluntaria (que se creó para defender el constitucionalismo frente al absolutismo), etc. Ha